Jueves, 17 de febrero de 2005
Uno de los reproches más frecuentes que suele hacerse a los partidos políticos tradicionales en una democracia suele ser el parecido de los contenidos de sus programas electorales. A veces, el votante de a pie se arma un lío porque desde una perspectiva de izquierdas los mensajes de los partidos de izquierdas le pueden parecer a uno demasiado moderados o contemporizadores. Y viceversa: desde la derecha ideológica, la que votaría al PP, pongamos por caso, puede parecer a veces un partido progresista y hasta revolucionario. Reconozco que es mucho imaginar, pero dejémoslo al menos como hipótesis de trabajo.
Todos sabemos que estos son espejismos de campaña electoral, y que los programas ya se hacen contando con el día después en los que para conseguir mayorías habrá que sentarse a hablar con el odiado candidato del partido de enfrente y olvidarse en aras del pragmatismo de bastantes promesas.
Pero hay un sistema para desbrozar los programas y conocer las verdaderas intenciones de los partidos. No es otro que el de conocer lo que piensan y expresan las secciones juveniles de los mismos, que ejercen frecuentemente como de “pepitos grillos” de sus mayores. Estos, a su vez, se sienten obligados a consentirles esa sinceridad supuestamente insobornable en aras de la supuesta democracia interna.
Es más, cuando el gran lider de cualquier partido se presenta ante el congreso juvenil, lo primero que hace es quitarse la corbata. Lo segundo y más importante es ganarse al gallinero diciendo lo que ellos dicen, que es, al fin y al cabo, la doctrina oficial del propio partido sin edulcoraciones ni filtros de prudencia.
Yo estuve un tiempo siguiendo este tipo de encuentros. Pujol y Fraga rejuvenecían y no se cortaban un pelo. Felipe González parecía Alfonso Guerra y el Che Guevara juntos. Zapatero se pone más serio, firme y radical. Ibarretxe, como le pasaba a Arzalluz, explica sin ambajes que el PNV lucha por la independencia pura y dura.
Por eso yo, modestamente, curtido en congresos juveniles, me entero de las cosas con mucho tiempo por delante, y después, lógicamente, no me extraño de nada de lo que pasa.
Por: Roberto Zucco | Política nacional. | Comentarios (1) | Referencias (0)
Amigo, vivo al Sur del Mundo, en un lindo país esquina con vista al mar. Chile es mi patria, el socialismo mi pasión, la Juventud Socialista mi orgánica y debop consignar... queaqui pasa exactamente lo mismo.
Sólo una diferencia, los antiguos socialistas chilenos dificilmente usan corbata y nosotros los más jóvenes, nos encantan.
jorge isaac | 16-06-2005 04:03:43
Cuando era un niño soñaba tener una casa muy grande, llena de libros y de discos. Lo he conseguido. Como pronosticaba D´Annunzio, "he sido devorado por lo superfluo". Ya entonces me horripilaban los abusos del poder, e incluso el poder mismo.
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