Lunes, 07 de marzo de 2005

Me acuerdo muchas veces de aquella noche barcelonesa en la que conocí y cené con Ovidi Montllor. Fue en un restaurante cuyo nombre he olvidado por completo, situado en Vía Layetana y a pocos metros de la plaza de Urquinaona. A ese restaurante solíamos ir María, Joan y yo, atraídos por sus fantásticas ostras francesas. Aquella noche compartíamos también la mesa con Nieves.
Fue todo sencillo, y muy pronto nos hicimos amigos. Yo había estado en alguno de sus conciertos, pero, sobre todo, le conocía porque a lo largo de los últimos años se había convertido en uno de los actores españoles que más habían intervenido en películas y series de televisión. Su canción “Teresa” siempre me había parecido una pequeña maravilla, capaz de compartir el olimpo de lo sublime con algunas de Brel, Gainsbourg, Serrat, Ferré, etc.
La cena transcurrió felizmente. Recuerdo su expresión, ese gesto tierno que le caracterizaba cuando sonreía, con un cierto punto de amable escepticismo. El cine español, el teatro catalán, la música francesa, y anécdotas vividas por amigos comunes, fueron algunos de los temas de los que hablamos, en un catalán que comprendí en todo momento, a lo largo de uno de esos momentos en que el tiempo parece detenido, y hasta los camareros se acercan con respeto para no dinamitar un status privado de alto contenido emocional.
Cuando salimos a la calle el clima era excelente. El día había sido húmedo y caluroso, pero la suave brisa que subía por esa arteria directamente desde el mar permitía respirar agradablemente. Promesas de vernos antes de que mi estancia en Barcelona concluyera, cálidos abrazos, un último comentario que nos hizo reír felizmente a todos… Poco más, y su menuda figura se perdió en dirección hacia Plaza de Cataluña.
Esa fue la primera y la última vez que nos vimos. Al poco tiempo le diagnosticaron una terrible y rápida enfermedad. Murió poco más tarde, y, siempre que escucho su voz peculiar, grave y profunda, vuelven su mirada burlona, su gesto dulce y soñador, esas palabras inteligentes que pronunció aquella noche de primavera, poco antes de quedarse mudo para siempre.
Por: Roberto Zucco | Restaurantes definitivos. | Comentarios (8) | Referencias (0)
sigo desyunando y abriendo tu pagina...pero sin apenas tiempo,ni siquiera para comentar.Y es una faena para mi,porque tus articulos dan para mucho y mi mente se llena de recuerdos,opiniones e ideas que me gustaria escribir para compartirlos:Paris, Barcelona,la muerte,la politica,los homenajes...
seguiré contestando mentalmente,esperando un momento de tranquilidad para poder materializar las palabras.
un beso estresado
ag | 08-03-2005 08:55:08
Como cantante nunca fue uno de mis favoritos, pero siempre recordaré su interpretación (magnífica a mi modo de ver) en la película Furtivos.
Es cierto que su sonrisa era especial.
Un beso de buenos días.
Iris | 08-03-2005 09:09:06
Zucco, qué magnífico y agradable de leer este post. No sé, me ha encantado pasar por aquí. Y, claro, quería agradecerte tu comprensión y pedir excusas por mi incomprensible comentario de ayer. Te juro que en mi cabeza estaba clarísimo todo. Luego, mis dedos se hicieron un follón monumental. Y eso que sólo tengo diez...
Un abrazo.
Wollfo | 08-03-2005 11:17:32
No conocía a Ovidi, pero me ha gustado mucho tu relato y lo que más me gusta es conocer a gente nueva a través de tus palabras aunque ellos ya no estén entre nosotros. Por eso la mejor forma de hacerlos inmortales es recordarlos.
Un besazo
Anuski | 08-03-2005 18:03:26
Big | 08-03-2005 20:13:31
Inolvidable Ovidi Montllor, con una voz característica, ideal para la canción protesta y una apariencia de persona normal a la que le sacaba todo el partido, tanto en el cine, como en el teatro.
Me ha encantado tu post.
Un beso :)
Grial | 08-03-2005 22:40:25
Quien no haya visto a Ovidi y a Lola Gaos en "Furtivos" se está perdiendo una de las joyitas del mejor cine español, un espejo que refleja la "negrura" de la España de Goya o de Buñuel.
El Oculista | 12-03-2005 23:23:55
Me contó una vez Juanito Valderrama que lo dificil de cantar era en sí recitar. O sea, en cierta forma cantar con sencillez. A Juanito Valderrama le encantaba Serrat precisamente por eso, pasión que comparte su hijo Juan, buen amigo, (Compañero mio hace años en mi trabajo).
Ovidi era mucho de eso, una voz profunda que recitaba la música, una profunda voz que cantaba poemas.
Jacinto | 17-03-2005 00:17:12
Cuando era un niño soñaba tener una casa muy grande, llena de libros y de discos. Lo he conseguido. Como pronosticaba D´Annunzio, "he sido devorado por lo superfluo". Ya entonces me horripilaban los abusos del poder, e incluso el poder mismo.
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