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Roberto Zucco

Miércoles, 04 de mayo de 2005

Maneras de leer (1).



No hay nada peor que comenzar un libro y que las circunstancias personales –trabajo, viajes, ajetreos, etc-, hagan imposible su lectura a un ritmo adecuado. Creo que los libros no tienen exactamente ritmos de lectura propios, aunque el escritor recomiende uno u otro y/o de la propia estructura interna pueda desprenderse un supuesto plan de lectura. Recordemos que, una vez escrito, el escritor ya no es su dueño de casi nada y mucho menos de las formas de leer sus propios escritos. Se admiten sugerencias, como las de Cortázar para leer Rayuela, pero más dueño y responsable último de sus actos, por decirlo de algún modo, es la persona que ha adquirido el objeto literario en una librería, entresacándolo de entre la multitud que suele agolparse en estanterías y mesas.
Yo creo, manoseando a Ortega, que el ritmo lo marcan el lector y sus circunstancias, y el libro con las suyas, de común acuerdo y realizando un pacto de sentido común, lo cual no siempre, sin embargo, es garantía de éxito. Siempre habrá controversias. Para un tipo de lectores los poemas de Borges deben leerse muy despacio, como quien da sorbos una extraordinario whisky de malta, pero para otros, deben leerse de corrido, para tener pronto una sensación de conjunto.
Recuerdo que un amigo mío, cuando entraba en un museo, echaba a correr como un loco por todas sus dependencias. En apenas unos minutos llegaba a la conclusión de que para verlo todo razonablemente bien, o al menos una gran parte, tenía que caminar a una determinada velocidad. Es decir, relacionaba el espacio físico que tenía que apreciar con el tiempo de que disponía. Esa es una manera un poco rara de establecer un ritmo, pero es una manera. Yo en mis tiempos de facultad leí El Quijote dos veces: una rápida y otra lenta. Fue una buena manera de hacerlo que recomiendo a quien todavía no lo ha leído, aunque otra cosa sostenga en público en este año en el que “hay que leerlo”. La primera me sirvió como a mi amigo el corredor para recorrer límites del trazo grueso, es decir los argumentales, estilísticos, históricos. La segunda, para disfrutar del detalle, del matiz, de la descripción, de ese sentido del humor tan extraordinario que, sin duda, esta gran novela encierra.
Naturalmente, también hay horas y horas para leer. En mi caso, las de la noche poco antes de conciliar el sueño son las mejores. Sucede, sin embargo, que en este sentido las circunstancias de mi vida han cambiado a lo largo de los últimos años, y por las noches habitualmente tengo sueño, algo casi impensable para mí en el tiempo en que mis obligaciones laborales comenzaban después de comer. Por tanto, el sopor y el cansancio nocturnos frecuentemente se van colando, hacen borrosa la lectura, hasta que terminan convirtiéndola en absolutamente opaca. Al día siguiente debo releer al menos las últimas dos páginas del día anterior, porque su percepción finalmente fue muy deficiente.
Donde sigo leyendo con extraordinaria voracidad y rapidez es en los trenes y en los aeropuertos. Si en mi ciudad hubiera metro también leería muy a gusto. Estoy deseando cumplimentar toda la burocracia –si la hubiera-, de entrega de billetes, colocación de maletas, etc, para aislarme de la señora o del caballero que la suerte o la desgracia han colocado a mi vera, para abrir el libro y abstraerme definitivamente de anuncios megafónicos, consejos publicitarios y conversaciones de otros viajeros. A veces, cuando los niños pequeños lloran o chillan en mi propio vagón, desearía que Herodes hiciera su triunfal aparición vestido de revisor. Leer en un tren es un doble placer para mí.
Por último os haré una confesión personal. Hay un cierto tipo de literatura que tiene la capacidad de hacerme concentrar en mis cosas y no en ella misma, ejerciendo una función instrumental imprevista para su autor y, por lo tanto, espúrea. Es decir, leo y no me entero de lo que leo, pero el pasear los ojos por sus versos, sus líneas o sus estrofas, consigue que me concentre extraordinariamente en aspectos interiores, en reflexiones que, sin ese libro entre las manos, no sería capaz de hacer y que, desde luego, nada tienen que ver directamente con él.
José Bergamín afirmaba que él escuchaba la música clásica “como quien oye llover”. Cuando le referí esta cita a un gran amigo, director de orquesta inglés, casi se enfada para siempre conmigo y con Bergamín. Yo lo entiendo. Si yo fuera Beethoven, pongamos por caso, maldita la gracia que me haría saber que mis composiciones al piano le sirven a la gente para pensar en sus cosas, y no oírlas con la atención necesaria. Puede que sea verdad y que sea un desperdicio el hecho de que Maria Joao Pires se esfuerce inútilmente al piano mientras yo me concentro en buscar fórmulas para pagar la hipoteca del piso.
Pero la eximia pianista y el egregio compositor deberían saber que si encuentro la manera de pagar la hipoteca podré seguir comprándome sus discos como hasta ahora. Vaya lo uno por lo otro.


Por: Roberto Zucco | Literatura | Comentarios (21) | Referencias (0)

Comentarios

Me veo reflejado en tu post, pedí por Reyes una edicción de 'El Quijote' y empecé su lectura sosegada a uno o dos capítulos diarios. Las circunstancias ajenas a la voluntad me impidieron continuar con su lectura durante casi tres semanas, después intenté recuperar el tiempo perdido con una lectura más rápida y ahora estoy estáncado de nuevo. No he podido disfrutar de su lectura como pretendía.
Un abrazo desde mi convento.

Fray Barriga | 04-05-2005 10:01:18

Muy interesante tu post...
Cada libro es un mundo, y tiene, como bien dices, un ritmo de lectura propio..
El Quijote lo leí en mis años de Instituto para hacer un trabajo (no lo leí entero), este año estoy deleitandome con él, disfrutando mucho del buen humor de Cervantes, eso sí, lo estoy leyendo entre lecturas.
Yo también leo en el tren, en la consulta del médico, tomando café..., en el metro soy incapaz :s, a veces no hay espacio ni para mi.
Un beso :)

Grial | 04-05-2005 14:05:58

Me gusta lo que has escrito. Yo suelo leer deprisa casi todo. Pero si me leyeras tú me gustaría que lo hicieras despacio.

Elena | 04-05-2005 15:24:55

Cuando leo suelo perder la noción del tiempo... Así me pasa que voy en el Metro y me paso varias estaciones, je, je. Y en cambio otras veces no me centro ni leyendo en mi casa, aunque me guste mucho el libro que tenga entre manos.

Zucco, de paseo por tu blog esta mañana, me has hecho recordar muchos buenos y muchos malos momentos de mi época párvula. Hemos perdido un dibujante, pero hemos ganado un magnífico contador de historias.

Un besote, C.

Calamity | 04-05-2005 15:53:22

A mi me paso cuando estaba leyendo "el codigo da vinci" una serie de problemas hicieron q me desconcentrase totalmente, despues me costo muchisimo volver a leerlo, tanto q pasaron 6 meses y tuve q volver a empezarlo, aunq la primera vez ya habia leido hasta la mitad, pero bueno... por lo menos la segunda vez lo lei del tiron.

Un besote!

LLuVia | 04-05-2005 16:26:02

Pues es verdad, cada uno tiene su manera de leer... yo suelo leer (últimamente, sobre todo) sólo cosas que me gustan, es decir, qué sé que son de temáticas de las que me gustan... y por eso leo con detención, con cuidado, casi como un ritual.. será también por deformación profesional... pero analizo, anoto, subrayo... etc... y después sólo quiero comentar al respecto...
Sin embargo hubo un tiempo en que tenía que leer muchas cosas... que no me agradaban mucho... y las leía también con detención, quizás sin el ánimo necesario, pero siempre con cuidado... y después las criticaba a gusto... ja
en fin... leer, para mí, es un ritual.

elisa de cremona | 04-05-2005 16:46:37

Rayuela marcó una forma para mí de leer libros. Quizá sueño con encontrarme libros que pueda empezar en cualquier parte y seguir de forma no lineal. Salvo Pynchon y algún Durrell no me ha pasado muchas más veces. Y los Diarios. Me encantan los Diarios, especialmente los diarios de escritores, de pintores y de poetas. Se pueden leer en cualquier orden, sin sentido secuencial. Un día es en sí mismo un acontecimiento único que se hace irrepetible.

También me fascinan los libros de matemáticas, de arquitectura y los de física. Los ensayos, sobre todo si me cuesta comprenderlos, si me obliga a una segunda o tercera lectura.

Cuando leo no pieno en otra cosa más que en lo que estoy leyendo. Logro concentrarme al máximo, estar pendiente de lo que leo. Es un placer y, por lo tanto, sólo puedo poner los cinco sentidos.

No puedo leer en los aviones ni en los trenes porque me gusta mirar a la gente y saber lo que leen y por qué. Así que leo en la playa o en mi casa o en momentos apartados a los largo del día.

El Quijote, para mí, es insufrible.

Cecilia B. | 04-05-2005 19:45:26

Hay libros que sé que me hubiesen encantado de haber podido disponer libremente de mi tiempo para leerlos, y no limitarme a esos minutillos de antes de dormir... :S

Nachete | 04-05-2005 20:56:27

Yo leo compulsivamente. Cuando un libro me engancha, me pongo a leer a destajo, como si me fuera la vida en terminarlo cuanto antes. Total, para después quedarme con una sensación de pérdida bastante extraña.

Muchos besos (y toda mi admiración, Roberto Zucco).

Pickles, la bruja rural | 04-05-2005 23:47:56

A mi me pasa lo mismo la mejor hora es por la noche, pero el cansancio y ultimamente los blogs han rebajado mi ritmo de lectura.
He leido el Quijote siempre por "cachos" las treinta y tantas veces que lo he hecho, nunca he logrado leerlo entero. Necesito una lectura sosegada que no consigo coger.
Me gusta mucho todo lo que es de Irwing Wallace. Además de casi todo que cae en mis manos.
Me chifla leer en los trenes, aunque ahora con el coche casi no practico.

Chusbg | 05-05-2005 00:39:43

Yo leo casi todo el día, es parte de mi trabajo. Pero tienes razón, hay que buscar el mejor momento para leer, aunque yo no tengo mucha opción, o leo o leo, afortunadamente es mi pasión.

Un besito.

Magda | 05-05-2005 07:01:44

Al tercer mes de la salida del pueblo de Israél de Egypto, estando en el desierto de Sínai, Dios le habla a Moysés desde la cima del monte en el capítulo XIX del Libro del Éxodo. El problema deviene cuando Dios le revela a Moysés cantidad de detalles en cuanto a la construcción del Tabernáculo, apartir el capítulo XXV, primero, y después sobre las vestiduras sacerdotales, rituales y demás disposiciones de forma por demás minuciosa.
Traía yo una lectura de la “Sagrada biblia” bastante animada hasta este punto, donde se ha visto por demás amainada. Sin embargo, no deseo saltarme esta parte. Tendré que bracear vigorosamente por llegar lo antes posible a las sanciones extraordinarias que Dios ordena imponer a los que cometan alguno entre una variedad interesantísima de pecados. Sólo esta esperanza me reconforta.

Iván Francisco Sierra | 05-05-2005 09:41:57

Yo creo que es como una relación de amor. O por lo menos como una relación personal: el libro y el lector, y entre ellos establecen su propio código que depende de muchas cosas, entre ellas, y tal vez sobre todo, eso de "las circunstancias". Y es un misterio. Pero el amor lo es, según creo recordar...
:)

(Por cierto: que sigo con cierta pasión cercana al culebrón, la evolución -hala, tres palabras agudas seguidas...- de los post de Elena... Se está poniendo la cosa interesante...)

albanta | 05-05-2005 10:25:36

(Quería decir de los comentarios de Elena. En qué estaré pensando)

albanta | 05-05-2005 10:26:24

Suelo tener tres o cuatro libros empezados, que voy leyendo a ratos, cada rato, en cada sitio, un trozo de uno. No me pierdo, aunque son bastante diferentes. Pienso que cada momento, cada rincón, tiene su libro. Y, cuando estoy leyendo, no me molestan ni los niños.
Me gusta que escribas sobre maneras de leer. Seguro que aprendo algo.
Beso.

amanda | 05-05-2005 10:58:36

yo leo rápido, casi de forma ansiosa, pero releo bastante los libros que me gustan. En general, si tengo que madrugar releo, porque con los libros nuevos, como me gusten, no paro hasta terminarlos. De todas formas, salvo que me hablen directamente, me da igual quien esté alrededor, leer para mí es un acto íntimo y me aísla.

PrincesadelGuisante | 05-05-2005 11:39:16

yo creo que tengo temporadas: a veces leo rapido y otras demoro mucho en cada página, quizás también dependa del libro. En cualquier caso leer siempre es un placer, a cualquier hora o en cualquier rincón...
un abrazo

Mariaguilherme | 05-05-2005 11:48:43

Leer para mi formaba parte de mi ritual de noche, preparo todo para que nada interrumpa mi concentración...pero en ocasiones tengo días tan complicados que solo leo un par de páginas, asi que opte por leer en mi terraza justo cuando empieza a caer la tarde, y lo he disfrutado más que nunca!!


Un beso en la punta de la nariz!

Agua | 05-05-2005 15:31:32

Siempre he creído que para regodearse en los detalles están las segundas lecturas: soy una gran aficionada a releer porque, por norma general, la primera vez que acometo la lectura de un libro estoy tan impaciente por saber qué pasa que leo deprisa... Qué se le va a hacer, si soy una lectora glotona y no una gourmet literaria. Eso sí, precisamente porque leo siempre en el autobús es por lo que dedico tantas horas diarias a la lectura, ahí estoy de acuerdo contigo en que es la mejor manera de introducirse en una burbuja.

Aurora | 05-05-2005 20:20:57

Con este post me has enganchado definitivamente. Creo que está escrito con el corazón y me ha resultado fascinante su lectura. De acuerdo completamente en lo de los ritmos de lectura, y desternillado de risa con tus anécdotas. Lo de los museos controlando el tiempo disponible y el espacio de las salas es algo que me ocurría mucho a mí. Yo era de esos que salían corriendo por los pasillos, hasta que llegué a una reflexión parecida a esta que ahora haces tú. Y no digamos el tema de los libros o la música que sirven para reflexionar sobre otras cosas y nos ayudan poderosamente a ello. Claro que al autor no le hace ninguna gracia, pero si a mi me sirve, ¿por qué no?
Ah, y cómo me gustaría ser ese Herodes del que hablas cuando uno intenta sumergirse en una lectura con niños porsaqueros alrededor, jajajaja….
Un abrazo.

Ángel | 07-05-2005 19:18:30

esta bueno este prograama

martin | 30-03-2006 03:59:38

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