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Roberto Zucco

Lunes, 16 de mayo de 2005

A la santidad por un atajo.



Hay un blog que leo frecuentemente. Se llama traqueotomia (www.blogs.ya.com.traqueotomia) y, frente a lo que puede suponerse a partir del nombre elegido, no está escrito desde una irreverencia primaria o desde una crueldad oportunista. Su autor es el propio Carol Wojtyla (sic), y en ella, desde la muerte de su titular, es decir, la suya propia, se nos narran con enorme y finísimo sentido del humor las peripecias que a éste le van ocurriendo en el otro barrio y cómo el pobre anciano va constatando que la cosas no son exactamente como pensaba que iban a ser. (En el cielo, por ejemplo, no lo conoce nadie y se percata de un mosqueo divino ocasionado por la manera cómo se le trató al Hijo de Dios en la tierra, etc.) Ahora mismo está sumido en un inesperado y peligroso juicio final en el que están citados a declarar su efímero antecesor, Albino Luciani, y nada menos que Freddy Mercury, el cantante de los Queen. Al primero se le ha llamado porque siguen sin estar claras las razones de una muerte rapidísima y bastante sospechosa, que propició la asunción del papado por parte de nuestro infortunado Carol. Freddy Mercury parece que va a opinar sobre la extensión del SIDA en el planeta, y la intervención/omisión, de la Iglesia y de su hasta ahora principal representante.
Sorprenden estas incomodidades en el cielo con los fastos de la tierra. El nuevo Papa Benedicto XVI se ha apresurado a anunciar, ante una corte de clérigos arrebatados por la emoción y el aplauso, en la basílica de San Juan de Letrán, que se van a iniciar las tareas burocráticas para la beatificación, que es el primer paso para santificar a quien ya todos consideran santo.
A mí eso no me parecería ni bien ni mal. De la misma manera que me es indiferente que la Sociedad Filatélica de Móstoles cambie su Junta Ejecutiva y decida no renovar a su Presidente. Miento: me sería indiferente si la Iglesia no estuviera permanentemente entrometiéndose en aspectos de la vida civil y política de mi país, instigando ultimamente, por ejemplo, a funcionarios católicos, e incluso al Funcionario de los Funcionarios, el Monarca, para que no cumplan las leyes democráticamente aprobadas por nuestro Congreso, y si, además, mi país no tratase a esta institución en el aspecto económico con una consideración que nos mueve a indignación a quienes no participamos en ella más que para ejercer una excomunión ganada a pulso y en la que nos encontramos cómoda y orgullosamente instalados.
Resulta que para beatificar a cualquier persona, la propia Iglesia establece unas pautas, que incluyen el paso de un tiempo prudencial desde su muerte. En este caso, como en el reciente de Teresa de Calcuta, la Iglesia se salta a la torera su propia normativa, o se va por un atajo, y da la impresión de que Benedico XVI quiere acelerar los pasos para terminar santificando personalmente a quien compartió con él esas animadas conversaciones teológicas que dejaban pasmado a medio Vaticano. Por supuesto que las masas enfervorizadas de católicos que asistieron, a modo de coro griego, a toda la parafernalia mediática de la agonía/muerte/sepultura, esta rapidez no les provocará sobresalto alguno sino más bien una profunda felicidad.
A mi no me sorprende la rapidez como tampoco me sorprendería la lentitud. La Iglesia, precisamente como sabia medida de supervivencia, a lo largo de su historia ha ido modificando sus planteamientos, opiniones, creencias, etc, con toda la desfachatez, con el agravante además de no reconocer que lo hacía. Si en temas de fondo hace lo que hace, que también lo haga en algunos procedimientos formales es comparativamente una tontería sin importancia cuando el fin es estupendo, como en este caso, y hay razones políticas y hasta personales que lo aconsejan. Al fin y al cabo Wojtyla le lleva a Ratzinger 482 santos y 1330 beatos de ventaja, y es comprensible que un alemán que se precie, por cierto exmiembro de las Juventudes Hitlerianas y forofo del Bayern de Munich, tenga cierta prisa en hacerse notar.
Lo que era malísimo en el siglo dieciséis dejaba de serlo en el diecisiete, y todos tan tranquilos. La Inquisición era buena entonces y los condones malos ahora, hasta que la Inquisición fue mala y perdonable. Por esa regla de tres, los condones serán pronto la solución perfecta, y no es descartable que, en las basílicas de nuestra ciudades, se habiliten, naturalmente con fines recaudatorios piadosos, máquinas de expender preservativos durex al precio de tres euros. No olvidemos tampoco que, como el matrimonio es un sacramento indivisible, la Iglesia tuvo a bien crear un tribunal específico para hacerlo divisible.
Como digo, a mí esto no me coge de rositas, porque descreo absolutamente de una sociedad que está administrada “a la manera de los serrallos musulmanes por varones sin vida sexual”, como dijo Felix de Azúa.
Pero sí me inquieta bastante que a los católicos de buena fe, esos que profesan una fe sencilla, que confían con los ojos cerrados en una posible salvación eterna, y que no aparecerán jamás de ese tribunal de marras para que les libere de la parienta o el pariente, no les sorprenda, ni les indigne, ni nada de nada, que donde se hace la ley se aplique la trampa con tanta limpieza, tal vez narcotizados por los recientes aromas del Espíritu Santo que eclipsan sus facultades racionales hasta convertirlos en corderos excesivamente domesticados.
Yo creo que más domesticados de lo que deberían estar, o de lo que se desprende del mensaje del borroso e improbable personaje de Jesucristo, que, según se cuenta en sus cuatro biografías apócrifas, no se cortaba un pelo ante mercachifles y dictadorzuelos y fue un ejemplo de coherencia y honradez hasta que se lo cargaron precisamente por eso, sumido en un universo de dudas y contradicciones personales y exclamando extrañado para rechifla de los no creyentes: "Padre, ¿porqué me has abandonado...?".

Por: Roberto Zucco | Política internacional. | Comentarios (11) | Referencias (0)

Comentarios

Esto sólo se puede describir con una palabra: INDIGNANTE.
Es una vergüenza y lo peor que a todos los católicos les parezca bien. Hala, a tragar con todo. Ay señor.

Calamity | 16-05-2005 12:41:16

Increible....
Sin palabras, después de lo de Escriba de Balaguer cualquier cosa es posible...
Un beso :)

Grial | 16-05-2005 17:29:00

El artículo es estupendo y el blog al que remites también. Efectivamente la Iglesia es la institución más camaleónica que ha existido, existe y existirá. En cuanto a la pasividad de sus fieles no tengo nada que decir que tú no hayas dicho. Leo con frecuencia tus escritos, aunque no suelo dejar comentarios, y me sorprende también lo camaleónico, en el mejor sentido, que también eres tú, en cuanto a temas y enfoques. He llegado a pensar que Roberto Zucco sois varios y no es nadie. Un abrazo.

Carlos Izquierdo | 16-05-2005 19:02:54

Hay cosas querido amigo que parecen increibles pero ahí están, son reales... que pena, para qué decir más.

Un beso.

Magda | 17-05-2005 15:52:01

Como ya sabes me he vuelto a quedar atrás con tu página y con otras tantas. Pero estoy poniéndome al día, y procurando no volver a quedarme desenganchada.
Hoy dedico la tarde o todo lo que no he leido tuyo.
Saluditos!
P.D.:Qué tal tu domingo por la noche? cuéntame!!

KENDRA | 17-05-2005 16:02:28

Si, es verdad. Pero esta tarde me atrae el morbo. Varones con intensa vida sexual diria yo. ¿Porque?. ¡Que esfuerzo tremendo hay que hacer para no desear!. La vida sexual es esplendida cuando nos reprimimos los deseos. La relación con la virgen lo describe: ¿es madre?. Y si es madre ella es mujer y nos recuerda la existencia de otras. El problema aparece cuando se desea a el. Mejor dejo aqui...

juan re | 17-05-2005 18:58:34

Yo ya digo que esta prisa por la beatificación sólo responde a ese afán por hacer creer al mundo lo bueno que era Wojtila. ¡Fíjate si era bueno, que hasta se saltaron las normas para beatificarle, cuán bueno era, caramba!

Y yo, al igual que hacía antes, sigo sospechando demasiado de los que se empeñan por todos los medios en hacer creer al mundo lo buenos, honrados, humildes o sinceros que son.

El Anacoreta | 17-05-2005 19:27:33

Lo de la beatificación da risa.
Es decir: da risa.

Lo que no entiendo es que a los que no practicáis, os indigne. El argumento de que se inmiscuyen no es ni medio serio: el fin de este club es gobernar tu alma, inmiscuirse en tu modo de vida, como el de cualquier religión. Lo que pasa es que, se quiera reconocer o no, hay un católico en el fondo del corazón de todos los occidentales.
Y eso pica.
Un abrazo, Robbie.

Wolffo | 17-05-2005 20:57:16

Pues la verdad mosquea mucho ver unos señores totalmente endiosados, en posesión de la verdad, todo, por tener la exclusiva del peaje hacia sitios mejores. Y digo que mosquea porque siendo así, no quieren financiarse por ellos mismos, cogiendo el dinero que les darían los supuestos católicos, acaso no confien en ellos, además de pagarles, me dicen como tengo que vivir y pensar, si no lo hago como ellos dicen me insultan descaradamente o insultan a mi gobierno, cosa que por cierto va en contra de sus supuestos principios¡cómo no se va uno a indignar! si es lo único que se puede hacer, pues, no hay quien pueda con ellos.
Yo debo decir que estoy de acuerdo con las personas católicas, si creen en eso y les va bien, para mí no se diferencian en nada de las no católicas,maneras de vivir, que decía la canción; otra cosa son los que se llaman a sí mismos los representantes de Dios en la Tierra, se han acomodado en sus poltronas y no tienen nada que envidiar a aquel Sanedrín que crucificó a Jesucristo. Y cuando digo esto me estoy refiriendo al relato, pues a mí también me parece que lo de Jesucristo más que una cosa física es una idea, una filosofia, una buena filosofía.

Chusbg | 18-05-2005 01:04:38

A veces se nos olvida que hasta el mismo Papa era de carne y hueso, iba al baño, comía, estornudaba... la desmitificación es un proceso interesante.
Gracias por todo Roberto,
con una sonrisa para ti,
ka

kazubi | 18-05-2005 21:13:27

Viajando por el Internet divise, hoy el 31.03.2006, esa foto de mi Papa y por eso me detuve aqui para leer que esta escrito aqui.

Dentro de dos dias sera un ano que Papa salió a Casa de Dios. Carol Wojtyla (en polaco se escribe Karol Wojtyla).

Roberto, yo creo que al Cielo (=la Santidad) nadie acorta por atajo.

Saludos.

Wojtek (PL) | 31-03-2006 20:26:21

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