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Roberto Zucco

Miércoles, 25 de mayo de 2005

Espaciodediálogo. Debate sobre el País Vasco (2).

Juan Re Crivello (www.retratodelinfierno.typepad.com) y Roberto Zucco publicamos conjuntamente un post, escrito alternativamente cada miércoles por uno de nosotros.
Pretendemos de esta manera proponer un debate, inicialmente a dos voces, a partir de un tema que, por razones de actualidad o de relevancia histórica, política o intelectual, pueda suscitar una discusión más amplia en el que todos los/las interesados/as puedan participar.
El primero de los temas elegidos es la situación del país vasco.




Algunos puntos para reflexionar antes de intentar mirar hacia el futuro.

por Roberto Zucco.

1. En todo el mundo hay personas que se consideran nacionalistas y hay personas que se consideran no nacionalistas. En ambos grupos hay buenas y malas personas, pacíficas y violentas, reflexivas e irracionales, buenos y malos ciudadanos, creyentes y ateos, etc. Por tanto, en principio ser nacionalista o no serlo, no es, en sí mismo, ni mejor ni peor que cualquier otra opción vital.

2. Sin embargo, la idea nacionalista como tal está siempre fundamentada en la afirmación de unos valores que tienden a intentar diferenciarse de los valores de otros grupos sociales, regiones, culturas o países, y, en cierta manera, a negarlos. Esa afirmación positiva con demasiada frecuencia se concreta y expresa en actitudes violentas individuales y/o colectivas que se presentan a sí mismas como “defensivas”, es decir, justificadas moral y políticamente. O bien, porque estos valores están siendo realmente agredidos (cultural y/o militarmente) y las posibilidades de la negociación y de la política se muestran como insuficientes, o bien porque, aun no siendo verdad esta agresión, la percepción de muchos es que sí existe. Entramos ahí en un terreno subjetivo complejo que será el caldo de cultivo de casi todos los infinitos conflictos que se han dado en el mundo con nacionalistas como protagonistas, sea en grado de víctimas o de verdugos. El grado de agresión, la realidad o irrealidad propiamente de esta agresión, y la realidad o irrealidad de la existencia de esos valores supuestamente agredidos, la miden casi exclusivamente los propios que supuestamente la padecen, es decir sus supuestas víctimas, convirtiéndose así en jueces y partes de un mismo hecho.

3. El asunto se complica extraordinariamente cuando en una misma comunidad o territorio una gran parte de la población se siente nacionalista (y, por tanto, más o menos agredida) y otra gran parte no siente esa necesidad identitaria. Para los primeros, los enemigos no están ya sólo fuera de las supuestas fronteras nacionalistas, sino dentro, estando obligados, por tanto, a diversificar y coordinar la lucha en ambos frentes.

4. En este status quo, tanto unos como otros, intentando evitar un conflicto civil de grandes proporciones que probablemente los eliminaría a ambos, suelen adoptar dos tipos de posturas: a) mantener latente el conflicto, tratando de que, ya que no puede superarse, al menos no se agrave, y b) intentar sacar mientras tanto réditos políticos, culturales y económicos. “Tú sojuzgas, o te alías con quien lo hace, gran parte de mis derechos históricos, pero mientras me los devuelves o te los arrebato, me vas compensando con ciertos privilegios”. Para los nacionalistas en concreto, la negociación con el Estado, por ejemplo, por una parte, y con los no nacionalistas del mismo territorio, por otra, se suele hacer de manera calculada, escalonada y progresiva, ampliando cada vez más el marco de peticiones y competencias en un mercadeo frecuentemente ignominioso. Esto, aunque se ha convertido en práctica frecuente, debería seguir sorprendiéndonos, porque convendría no olvidar que un nacionalista que se precie a lo que debe aspirar es a la independencia total, no a un poco de independencia a cambio de unas cuantas mejoras a modo de migajas compensatorias. Eso es una gran inconsecuencia.

5. Todas estas características se dan en el País Vasco, en donde las fuerzas abertzales aspiran a la construcción nacional de un nuevo país, diferenciado de los estados de Francia y España, en base a un conjunto de creencias dudosamente demostrables, una lengua realmente existente, y unos sentimientos, sin embargo, muy marcados. Este sentimiento es expreso y radical en el caso de los ciento cincuenta mil votantes de la ilegalizada Herri Batasuna (de entre los cuales un buen número “comprenden”y justifican las acciones de ETA), y menos evidente en los casos de los votantes del PNV y EA, representantes perfectos de esa línea de nacionalistas inconsecuentes, que se presentan a sí mismos como moderados, especializados en recoger migajas por el camino y forzar situaciones a su favor, y autoproclamándose como garantes de que las cosas todavía no vayan a peor.

6. Por último, está ETA, como agente social armado, en relación de dependencia o viceversa con Herri Batasuna desde los años setenta. ETA, atravesando periodos de fortaleza o debilidad, es paradójicamente quien dirige la vida política del País Vasco desde entonces con sus sangrientas acciones y hasta con sus omisiones (treguas, periodos de cierta inactividad, etc), y su influencia ha sido también decisiva en los pasos que España ha dado para terminar con la dictadura de Franco e intentar afianzar un proyecto democrático. ETA, en ese contexto, ha significado a lo largo de estos años la “no-política”, la inclusión de un tramposo sanguinario permanente que utiliza “otras normas” para conseguir unos objetivos independentistas que otros querrían conseguir con la política (los nacionalistas inconsecuentes), o que otros querrían que nunca se consiguieran, pero también con argumentos políticos (los no nacionalistas).

7. ETA se convierte, por tanto, en el elemento que más influye en las acciones de los demás, encanallándolas con demasiada frecuencia y haciéndoles posicionarse de manera permanente. Para los nacionalistas inconsecuentes (o moderados) en el País Vasco hay entonces tres fuerzas a tener en cuenta: el enemigo interior, el exterior y, en mayor o menor medida, ETA, como elemento que estratégicamente, sin embargo, lucha por conseguir lo mismo, pero sin disimulos ni subterfugios. Para los no nacionalistas hay dos enemigos: los nacionalistas inconsecuentes, con quienes siempre están dispuestos a pactar, y, naturalmente, ETA, en la medida que su praxis política incluye la posibilidad de destruir físicamente a sus militantes. Los muertos de ETA se convierten inevitablemente en mercancía política para ambas partes, aunque con diferente sentido moral y emotivo, y las maneras de combatir sus acciones, de establecer fórmulas para llegar al final de la violencia, etc, adquieren siempre una lectura política más allá de los hechos en sí mismos.

8. Todo esto, de manera también inevitable, hace que valores como la vida humana, la democracia, etc, pierdan el sentido que encierran en sí mismos en una sociedad humanista y democrática, produciéndose también una tierra de nadie moral, una asepsia ética de incalculables consecuencias para el futuro. ETA mata sistemáticamente pero arrastra a sus víctimas y al entorno de las mismas a pedir frecuentemente la pena de muerte, por ejemplo. El odio generado a lo largo de estos años, tanto por las propias acciones de ETA, como por los diferentes posicionamientos condenatorios, permisivos, etc, que sus acciones provocan, es otro elemento residual que dificultará extraordinariamente la reconstrucción moral de la sociedad vasca en el hipotético futuro en que esta organización armada dejara de existir.

Por: Roberto Zucco | Debate | Comentarios (19) | Referencias (0)

Comentarios

Buen análisis.

Camarada Bakunin | 25-05-2005 13:21:44

Pues sí, muy buen análisis amigo Zucco.
"Los nacionalistas inconsecuentes". Curiosa definición. Yo los llamaría "Nacionalistas light o desnatados o...", pero inconsecuentes no.
Tal vez no tienen una buena definición, esto es lo que puede pasar.
Por ejemplo: Eres catalán como yo, no aspiras a la independencia puesto que crees que es un contrasentido en pleno siglo XXI, te sientes explotado y muchas veces insultado por políticos afines a tu ideología, tan solo por ser catalán.
Que haces? A quien votas?
Es esto ser nacionalista? - Creo que de nacionalistas quedan pocos. Cuando se hace una estadística en Catalunya sobre la posible independencia, lo más curioso que uno se encuentra es, que la mayoría coincide en que viviría mejor siendo independiente pero otra mayoría prefiere la unión.
Que paradoja! Tantas mayorías no cuadran y, en eso, no hay ases en la manga... dos y dos son cuatro aquí y a Lima.
Alguien lo entiende?... Yo creo que sí, pero esto es otro problema.

pau | 25-05-2005 14:08:04

Llevaba tiempo esperando tu artículo sobre el tema.

Ahora no tengo tiempo, en cuanto tenga tiempo, lo leo y te doy mi impresión.

Un saludo.

El Anacoreta | 25-05-2005 16:12:29

"los muertos de ETA se convierten en mercancía politica". Me he detenido aqui. Algo falla, tanto un sector u otro ¿cual es la prioridad?. Acabar con la muerte u obtener una ventaja?. Los nacionalistas, tanto de izquierda como de derecha se enfrentan a un juego peligroso, la decadencia y la ruina moral de su sociedad. ¿Quien acabo con Pertur? o Yoyes. Quien acabo con policias y militares. Esta sensacion pegajosa que preside la politica vasca de matones y abogados es siniestra.
un saludo
juan re

juan re | 25-05-2005 16:50:43

Una vez oí en la radio que los problemas del mundo se acabarían si todos fueramos más tolerantes. Me pareció una soberbia reflexión... hasta que me dí que era una utopía puesto que, pongamos el caso, yo quiero que me suban el sueldo, pero mi jefe no. A ver quien es el tolerante en ese aspecto cuando hay tantos parados llamando a la puerta y enviando curricula...

Pues lo mismo sucede con los nacionalismos y por ende con Euskadi. Nadie quiere dar el brazo a torcer. Hoy han puesto una bomba en Madrid y yo me he enterado porque mi madre me ha llamado asustadísima preguntándome por si me había pasado algo. Pues no, trabajo y vivo a la otra punta. En esa punta donde el 11 de Marzo murió tanta gente a causa del fanatismo de unos cuantos (no muchos afortunadamente) que no entienden ni de tolerancia, ni de sentimientos, ni de religión, ni de identidad ni de nada, sólo de la orgía de la carne y la sangre porque sí.

No quiero volver oir a mi madre al otro lado del teléfono con esa bocecilla asustadiza: "¿Cal, estás bien? No te ha pasado nada, ¿verdad?".

Calamity | 25-05-2005 19:20:40

Euskadi no es más que una nación sin estado. Es así de simple. Quizá aspiraban a ser Estado, algunos discursos de Egibar o, en otros tiempos, Arzalluz, enfocaban el tema por ahí. Y, en ese contexto, ETA se corresponde con lo que podría ser un ejército. El mal llamado Plan Ibarretxe no sería más que una consecuencia pragmática de esa tesis: dado que no podemos formar un estado independiente, lo que es absurdo, tratemos de alcanzar el estatus de Estado Libre Asociado. Y en ese nuevo contexto, ETA deja de tener interés político, es un ejército que hay que demantelar. ETA no marca ni ha marcado la línea de actuación de nadie, es una consecuencia de esa necesidad de crear un estado a partir de una nación. ETA sólo ha cumplido un papel tangencial en el objetivo que siempre ha sido prioritario, tanto en el PNV como en los partidos del entorno abertzale y que es la construcción de un Estado a partir de una nación. Sin embargo la falta de capacidad dialéctica ha convertido en opaco este discurso, porque siempre se ha recurrido al vocablo "independencia" que genera equívocos. El PNV podía haber acabado con ETA en cualquier momento y no lo hizo. Ahora sí. Ahora es un buen momento, sólo hay que encontrar la fórmula para que no parezca una derrota de los partidos que buscan la construcción de ese estado, que no parezca una humillación. Y en esa fórmula sólo hay un grupo de perjudicados: todos aquellos que han perdido un familiar o un amigo en un atentado terrorista o en una acción policial. Y, desde mi punto de vista, las víctimas (que proporcionalmente son una minoría muy ruidosa) no pueden ni deben marcar ninguna acción que desde el gobierno se quiera hacer para poner fin a ETA, sea cual sea el precio que haya que pagar: aplicar el tercer grado a presos con delitos de sangre, reagrupación de los presos en cárceles próximas al país vasco o amnistía para presos cuyos delitos sean sólo apoyo o pertenecia a banda armada sin delitos de sangre.

Eso de que existe un grupo de no-nacionalistas es pura falacia, un juego de palabras. Si no defienden la nación vasca es porque defienden el estatus de la nación española. Y el concepto de nación desde el siglo XVIII no ha variado sustancialmente. No hay nada que convierta en incompatible la coexistencia de dos o más naciones o nacionalidades en el mismo estado. A este respecto conviene estudiar el caso de Bélgica en el que dos nacionalidades coexisten en el mismo estado.

Cecilia B. | 25-05-2005 20:08:56

Nunca debemos sacrificar la justicia para, supuestamente, conquistar la convivencia. Estamos en un Estado de hombres y mujeres que de buen grado o por fuerza han decidido convivir bajo unas reglas, todo lo que escape de ellas se considera delito, tanto si lo que se escapa es asesinato como el encubrimiento de este.
El mundo que queremos es así, no hay vuelta de hoja. Si unos individuos, por un cambio de estrategia, deciden volver a nuestro mundo, primero tendrán que pasar por la justicia.
Si el sr. Brito y el sr. Picatoste se arrepienten, me da lo mismo. Cada uno tiene su responsabilidad y debe asumirla para lo bueno y para lo malo.
Si son etarras los que se arrepienten, para mí es lo mismo. Unos han asesinado, otros los han apoyado, otros les han dado las armas, otros han señalado y seguido a sus futuras víctimas... todos son culpables de romper lo más importante: el ser hombres.

pau | 25-05-2005 20:31:35

ni perdón ni olvido...
no creo en arrepentimientos de disparos o de apoyos.
Hay que ser responsables.

elisa de cremona | 25-05-2005 22:33:08

Tercio en el debate en mal momento, con la emotividad de todos a flor de piel. Pero, aún así, voy a intentar aportar toda la racionalidad que pueda. Vamos a ver: Euskadi, como sujeto político, no ha existido NUNCA hasta el efímero Estatuto de la II República y, en nuestros días, hasta el Estatuto de Gernika. Repito: NUNCA ha sido sujeto político antes. La mitología nacionalista afirma que sí, pero miente. No me extenderé en consideraciones aburridísimas acerca de los distintos territorios y sus diferentes regímenes forales a través de la historia. NUNCA (qué pesado) ha existido la NACIÓN vasca, sino distintos territorios forales ( a este lado de los Pirineos, que en el lado francés no ha existido nunca ni una simple comarca definida como tal, sólo tierras pertenecientes a un Departamento más amplio llamado de "Pirineos Atlánticos"). Mitología, irredentismo, mesianismo... que hay que ir desbrozando. NUNCA ha existido siquiera una homogeneidad socio-cultural (la "castellana" Álava, la navarrista Navarra...), pero eso, lo cultural, es el único denominador común que, rebuscando, puede hallarse. Con cierta generosidad, desentendiéndose de las claras irregularidades culturales internas, podríamos decir que "lo vasco" es principal y casi exclusivamente, un concepto CULTURAL. Hasta Sabino Arana, había sido así. A partir de sus ensoñaciones (comenzó reivindicando la independencia de Vizcaya, era "bizkaitarra", ´siguió reivindicando la "gran Eusqueria", la independencia de "todos los territorios de los vascos" y acabó, recobrada la lucidez en prisión, reclamando la españolidad de las provincias vascas y apostatando de su "ingenuo romanticismo" anterior ) todo cambió. Su "doctrina" ha arraigado con inusitado éxito, conformando un imaginario colectivo lleno de mitos y mixtificaciones que, inexplicablemente, se dan por indiscutibles. Los más brutos de la tribu, matan por ese puñado de baratijas intelectuales. Pero, en fín, sea como fuere, lo cierto es que hoy hay una masa social muy numerosa, apuradamente mayoritaria, que abraza esa "fé". Esto no es casual: los prebostes locales, la derecha gobernante durante un cuarto de siglo, se ha valido del poder legítimo para, deslealmente, asentar un régimen ideológico que socava permanentemente el statu quo y genera un sempiterno sentimiento de afrenta, de agravio y de insatisfacción. Muy cucos. Así se perpetúan. Mientras, los brutos de la tribu, se encargan de mantener a los disidentes a raya (nos matan y, claro, eso acojona y alumbra una variedad increíble de desistimientos, complicidades, asepsias morales, visiones borrosas...). Entre los disidentes, hay nacionalistas españoles (sí, Cecilia B.) pero, también verdaderos NO nacionalistas (aquí un no nacionalista, aquí unos amigos). Curiosidad antropológica: los nacionalistas vascos son los únicos nacionalistas del mundo que para "insultar" a alguien que no es de su peña, le llaman "nacionalista". Y llegamos al meollo: la identidad, el sentimiento de pertenencia, es un derecho, sí, pero NO una obligación. El irredentismo nacionalista gobernante, quiere cargarse el actual estado de cosas pluriidentitario para entronizar una identidad normativa por mayoría simple. El Estado (asociado, disociado o desquiciado)es un proyecto totalitario, porque pretende crear ex-novo un sujeto político sobre la mitad de la ciudadanía de la Comunidad Autónoma, sobre el 80% de la ciudadanía de la Comunidad Foral de Navarra y prácticamente el 100% de la población vascofrancesa, todos ellos "reunificados" (sic) a empellones, no saben ni explicar cómo. No es ésta una idea a defender con toda legitimidad en el concierto de la escena política plural, no: es, para ellos, nada menos que un "derecho inalienable". Confunden el dercho a ser una colectividad CULTURAL (reconocido y amparado ya por las legislaciones de los estados español y francés)con el "derecho" a ser una unidad política. Es como si España reivindicase no ya el derecho sino la obligatoriedad de la reunificación territorial bajo un solo Estado de todo el mundo de habla hispana, de toda la comunidad cultural hispánica. Es el mismo disparate. Hablemos con propiedad: usemos bien las palabras "derecho" y "obligación". Mientras el nacionalismo no introduzca esta semántica en su discurso, persistirá la violencia terrorista (esa "confusión" es la gasolina de su motor) u otras formas residuales de violencia, de imposición. Mientras el nacionalismo no haga eso y, por ende, ponga de una vez límite a su irredentismo y declare "hasta aquí llegan mis reclamaciones, este es mi techo", iremos mal. El Gobierno negociará con la banda cuando ésta declare el final de sus actividades: negociará qué hacer con los arsenales y con los presos. Impecable. Pero, ay, los más brutos de los brutos (aún con "gasolina" en el depósito) seguirán "por libre". La historia de ETA es la de sus escisiones. Eso me temo. La llave de la paz la tiene (siempre la ha tenido) el PNV.

Ernesto | 26-05-2005 01:56:09

Mi país vive realidades distintas y sin mebargo comprate muchas cosas en común con el tuyo... también el terrorismo cobró vidas inocentes y llenó muchas manos de sangre...
Si hay alguna manera de frenar tanto odio , que llegue pronto la respuesta.
Un abrazo grande

Ju | 26-05-2005 03:10:07

En este sentido, ¿existe la nación serbia? ¿dónde acaba? ¿en los límites anteriores a la I Guerra Mundial? la nación, la nacionalidad y el Estado son cosas diferentes. El Estado Yugoslavo (Serbia-Montenegro) hoy engloba a varias nacionalidades ahora mismo: serbios, montenegrinos, serbo-bosnios. Y no hablan de estados, porque sólo hay un estado formado por nacionalidades y naciones. ¿Son los kurdos una nacionalidad? Obviamente sí. Pero no tienen un estado. Las naciones-estado se descompusieron hace años, ahora sólo quedan estados multinacionales. ¿Qué hay de malo en identificar una nacionalidad con un determinado territorio? ¿es que eo es malo para alguien? ¿para quién? No estoy hablando de un estado, estoy hablando de una nación cuyos territorios contituyen un espacio físico en el que existen rasgos culturales que lo convierten en algo único.

El debate se pierde en cuanto se mezclan los conceptos, en cuando reaparece la confusión entre nacionalidad y Estado. No hay tal confusión, son cosas diferentes. ¿Existe una nacionalidad europea? No, se trata de construir el Gran estado Europeo formado por múltiples nacionalidades. ¿Es posible? Todo somos europeos, ¿perdemos la identidad nacional?

¿Se pierde la nacionalidad cuando cambias de territorio? Yo no me siento especialmente encariñada con ninguna nacionalidad y, formalmente, sólo me afectan las leyes que se aplican en el Estado en el que vivo, en algunos se me trata como extranjera, en otro como residente y sólo en uno como Nacional. ¿un español en Argentina deja de ser español, deja de sentir ue existe un territorio que es su nación, que pertenece a una determinada nacionalidad?

Y sí debe haber perdón. Es imprescindible que exista el perdón. ¿Por qué no? ¿porque han matado? ¿no perdonamos a los asesinos comunes? ¿por qué no a éstos? ¿es que hay alguna diferencia entre matar a un guardia civil o a un tendero en un atraco? En los dos casos se ha perdido una vida que es ya irrecuperable. No se puede hacer nada más que recordar. ¿El arrepentimiento? ¿Por qué arrepentirse? ¿Qué quieren que hagan esos que piden el arrepentimiento? ¿llevar una cruz tatuada en el pecho? ¿qué es eso del arrepentimiento que piden algunos? Yo no me arrepiento de lo que hago y supongo que un asesino tampoco. O sí. ¿No basta con que diga que está arrepentido? Y si no lo está pero ha cumplido su castigo en la cárcel, ¿qué más hay que hacer? ¿torturarle hasta morir? ¿colgarle de los pulgares? ¿matarle a garrote vil?

Punto y aparte. Hay que hacer punto y aparte. Sin puntos y aparte no ha futuro posible. Los alemanes depués de la II guerra mundial recibieron todo el apoyo y ayuda por parte de lo mismos que les destruyeron. Muchos de ellos colaboraron con el nazismo de forma activa (delatando, denunciando) y jamás fueron perseguidos, sólo lo fueron los responsables del Horror. ¿no fue eso un punto y aparte?

Cecilia B. | 26-05-2005 13:40:24

Básicamente, estoy de acuerdo con lo que dices, Cecilia B. Sin embargo, respecto al perdón y al punto y aparte, pregunto: ¿por qué se pide tanto a unos (a las víctimas, a los ciudadanos pacíficos, a la sociedad en su conjunto, se le pide que perdone) y tan poco a otros?. ¿Es mucho pedir que, de algún modo, individual o colectivamente, declaren públicamente que abjuran de la violencia ?.(Ni siquiera hace falta que pidan explícitamente perdón, que tampoco sería mucho pedir como reparación moral). No se trata de colgarles de los pulgares, pero sí de que asuman la responsabilidad por el daño causado y el compromiso de no causarlo más. El ansia por cerrar la herida no debe conducirnos a cerrarla en falso, sin la necesaria catársis que conduzca al esclarecimiento de la verdad (no a su ocultación), a la rehabilitación y redignificación social de las víctimas (no a esconderlas y amordazarlas) y, finalmente, al perdón desde la generosidad democrática de quien, de algún modo, lo pida. Así sí se puede hacer un punto y aparte. De otra manera, serían unos puntos suspensivos.

¿Os dáis cuenta de que estamos bordeando uno de los asuntos centrales del post inicial, de la propuesta de debate?. La ética. El rearme moral. Cuáles son los "mínimos" de exigencia ética para salir del marasmo moral que, con suerte, tardaremos generaciones en superar.

Ernesto | 26-05-2005 17:57:25

Me dejaba un comentario en el tintero, Lo añado. ¿"Estado PLURINACIONAL"?. Bien, de acuerdo. Pero, por supuesto, un Estado en el que los ciudadanos y ciudadanas de TODAS las naciones (y comunidades, y regiones y ciudades autónomas) tengan LOS MISMOS DERECHOS y obligaciones de ciudadanía. Nada de distinciones conceptuales entre "ciudadanos" y "nacionales" (léase, tras animarse con un copazo de gin menorquín, el Plan Ibarretxe). O sea: nada de "alemanes en Mallorca". En estas condiciones, de acuerdo. Pero (ay, siempre hay un pero si te da por pensar), inevitablemente, me pregunto: para llegar a un Estado de derecho en el que todos los ciudadanos y ciudadanas seamos IGUALES, sin discriminación por causa de nuestra vecindad administrativa y/o nuestro sentimiento identitario, ¿para qué tanto follón?. ¡Ese es el Estado que HOY tenemos!. Un Estado que, además, adopta una estructura federal (es el 3º más descentralizado del mundo). Así que, cuando a los nacionalistas se les ponen las venas del cuello como sarmientos con sus inacabables exigencias, me mosqueo (sin ser de natural paranoide). Tiene que haber "gato encerrado" cuando tanto se ocupan en tejemanejes "territoriales". (Dicho sea con perdón, se me figuran como chuchos que marcan una y otra vez su "territorio", su sillón, su coche oficial, con instinto de lebrel y maneras de cacique pueblerino). A mí se me hace que, para ir del Estado de los ciudadanos al Estado de los territorios, para ese viaje, no hacían falta alforjas.

P.S.: Los "territorios" no son sujetos de "derechos", los ciudadanos sí.

Ernesto | 26-05-2005 18:47:49

Hay un artículo de Juan José Millás en el Interviú, en el cual, entre otras hace estas preguntas:
¿Utiliza usted la palabra patriota una vez a la semana o más?
¿La saca a relucir en momentos de gran tensión emocional para apelar a las vísceras de sus oyentes y no a su capacidad de raciocinio?
¿Finge entrar en un estado de arrobo místico cuando pronuncia este término en cuyo nombre se han cometido crímenes sin cuento a lo largo de la historia?
¿Le parece más importante la patria que las personas que viven en su interior?
¿Sería capaz de matar o torturar en nombre de la patria?
"El patriotismo está en la cartera". Esta frase me la dijo una señora francesa que había luchado en la resistencia a Hitler.
Me gustaría por otra parte que se llegase a un acuerdo, que para ser bueno debiera ser un acuerdo con el cual ninguana de las dos partes se sienta satisfecha, pues creo que esos son los buenos acuerdos.
Para mi los que matan para imponer sus ideas son peligrosos, pero yo pienso mucho también en la ley antiterrorista, esta ley permite tener a una persona 9 días incomunicado y sin abogado. También están los informes de Anmistia Internacional que no deja en buen lugar a nuestras comisarías.
Llevo muchos, muchos años oyendo que, este problema se arregla con las fuerzas de orden público, y cada año ha muerto alguien más.
Cuando alguien debe un millon a un banco, ese alguien tiene un problema con el banco, pero cuando alguien debe mil millones a un banco, es el banco el que tiene un problema con ese alguien. Nosotros somos el banco, la ETA es ese alguien. Y digo esto no porque crea que debemos algo, sino para señalar que lo que tenemos es un gran problema que si no se resuelve, no se saben las consecuencias.
Un saludo

Chusbg | 26-05-2005 19:46:22

La muerte es irreparable. Es verdad. Se puede pedir perdon, o retirarse de la fatiga de matar a quien piensa diferente. Pero todavia no hemos llegado alli, hay bastantes miles dispuestos a cortarle el cuello al disidente. ¿Porque disidente?. Por algo tan sencillo de que el proyecto colectivo difiere de otro. Los caciques no deben golpearse el pecho por los horrores causados, pero con esa regla. ¿hemos dejado a los nazis marcharse en paz?, o a los corruptos militares argentinos?, o al gran pinochet. Y sin ir mas lejos ¿que hubiesemos hecho con Franco y ahora con Castro?. No es comparable dictadores con Eta me diran... ¿Cuando decidieron darle un tiro a Yoyes que eran un grupo o un dictador?. La moral es el valor que sostiene una sociedad laica o religiosa. Soluciones para que dejen las armas, es probable que las tengamos, pero primero es necesario reconocer que desde 1976 matan por una inercia vital: yo tengo la pistola.

juan re | 26-05-2005 20:27:19

No es la moral lo que sostiene a una sociedad, eso es la ética. La moral sólo determina qué te parece bien y qué te parece mal, que es bueno o malo.

Y sí, hemos dejado a los nazis marcharse en paz. ¿crees que todos los que estaban en Nuremberg son "todos" los nazis?

La etica dice que, en nuestro estado, no es justificable la ley del Talión, que una muerte no se paga con otra muerte. Es la ética la que determina que un delincuente debe pagar una "deuda" con la sociedad mediante una estancia más o menos larga en la cárcel.

ETA puede dejar de matar, pero no creo que haya que esperar a ue ellos den el primer paso. La ética de la sociedad en la que vivomos dice que no es así, que hay que darle primero la oportunidad al delincuente para que se rinda haciendo concesiones. Nunca es al revés, nunca se le dice a un secuestrador "tira la pistola y ahora negociamos cómo salimos de esta situación". Es la ética del poder la que dice que jamás debe humillar a un enemigo ya vencido y mucho menos amparándote en ese poder. Es la ética de la guerra la que dice que, a un enemigo ya vencido (y ETA lo está), hay que concederle una via de escape para que tu victoria sea honrosa y sea recordada como tal.

Cecilia B. | 26-05-2005 21:04:07

En cualquier caso estoy convencida de una cosa: los familiares de las víctimas del terrorismo merecen nuestro respeto, y la ayuda del estado, pero NO SON ELLOS QUIENES DEBEN MARCAR LA LINEA A SEGUIR. Jamás podrán deslindar su dolor de la capacidad de reflexionar con cierta audacia y aplicar soluciones que, como alguien ha dicho por ahí arriba no dejarán a nadie contento. Tenemos que actuar en nombre de "los que nunca deberíamos ser en adelante las víctimas del terrorismo", no de los que ya lo han sido. Por eso, la actitud del PP en esto es desleal, torpe y peligrosísima, no la del gobierno. El gobierno tiene la obligación de negociar con ETA la disolución de ETA, y negociar es probablemente ceder en algo. Lo demás son pamplinas.

Limón | 26-05-2005 21:59:51

Lógico es que todos los nazis no estuviesen en Nurenberg, pero sí sus jerarcas. Por lo menos a los que se pudo pescar. Claro... No podemos cargarnos a todos los alemanes. Ni sería ético, ni lógico. Tampoco podemos buscarlos uno por uno.
Como tampoco podemos encarcelar a todos los seguidores de HB, ciento cuarenta mil según las últimas estimaciones. Ni sería razonable, ni humano. No, no es eso.
Tampoco podemos olvidar que la prisión no es ninguna solución a largo plazo, ni a medio. Eso sin contar que en nuestro sistema, la prisión no es castigo, es rehabilitación. Bonita paradoja, no?
Pero la ley está para cumplirse y porque uno haya nacido político, no tiene más derecho que otro para hacer lo que le venga en gana. En todo caso, la sociedad debería ser más exigente con él que con el resto. Si yo estafo, la sociedad me persigue y no me perdona, debo pagar lo estafado más una multa y los gastos. Si un político estafa, lo menos que le debería pasar es lo mismo que a mí, pero con el agravante de que él está imbuido de la facultad de administrar los bienes de la comunidad, y en su mano tiene más privilegios que los demás.

Y que se necesita para tener suficiente historia, Ernesto? Un día? Cien años? Un milenio?
Cuántos héroes? Cuántos muertos?
Para mí, tan solo se necesita un espíritu determinado y la sensibilidad de sentirse diferente. Creo que de todo ello, los vascos van sobrados.
Y la historia. Que historia? La que nos explica los libros de las ikastolas? Los de la comunidad valenciana? La historia del Rey Sancho? La de los vencedores? La de los perdedores?
A mí no me sirve ninguna de ellas.
Creo que la única que sirve es, la que los vascos decidan democráticamente. Y por ahora, nadie tiene los huevos de preguntar.

pau | 26-05-2005 22:59:16

En España, hay muchos pueblos con historia. No sólo los vascos. Y no se trata de ver quién la tiene más "larga" (la historia), como si eso hiciera acreedores a los vascos, o a los leoneses, o a los aragoneses, de "más" derechos que otros a esto o a aquello. Todos tenemos derecho... a lo que tenemos derecho, ni más, ni menos. (Consúltese la Constitución para repasar a qué tenemos, todos, derecho). Fuera de este planteamiento, de lo que estaríamos hablando es de "privilegios" (que, por otra parte, ya se recogen hoy en día en el Estatuto vasco, en forma de "reserva foral").

Los vascos llevamos "decidiendo democráticamente" muchos años, tantos como hace que se reinstauró la democracia. Años votando a opciones independentistas, autonomistas y centralistas. Nunca se nos ha impedido elegir entre ellas, aunque es justo admitir que los no independentistas siempre hemos estado en liza desigual (hay unos terroristas independentistas que nos amenazan, nos matan, nos fuerzan a exiliarnos...). Llevamos muchos años "autodeterminándonos" a través de la libre elección entre opciones políticas distintas. Y esto es lo que hay (véase la composición del Parlamento vasco). Como puede apreciarse, la cosa es multicolor y sin mayorías abrumadoras que nos hagan pensar que no sé qué "espíritu determinado" y no sé qué "sensiblidad de sentirse diferentes" sean algo de lo que los vascos "vamos sobrados". Ese es el discurso nacionalista: "los vascos esto, los vascos aquello", pero se refieren sólo a sí mismos. ¿Por qué?. Porque a los demás no nos consideran vascos. Lo malo es que de tanto oírles decir "los vascos tal, los vascos cual" (sin reparar en el "pequeño" detalle de que hablan sólo de sí mismos), fuera de Euskadi hay un montón de gente que se lo ha creído. Y así no hay forma de entenderse cuando se habla de lo que pasa aquí.

Respecto a lo de "tener huevos para preguntar", aparte de anotar que no es cuestión de glándulas, quiero decir que si alguien cree que no nos hemos pronunciado los vascos con reiterada contundencia durante tantos años y desea plantear la dichosa pregunta de una vez, iré a votar y ya está. No pasa nada. Los demócratas nunca hemos temido a las urnas. Eso es todo.

Ernesto | 27-05-2005 19:04:18

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