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Roberto Zucco

Martes, 14 de junio de 2005

Mi Medea.

La Princesa del Guisante (www.princesadelguisante.bitacoras.com), con su brillantez habitual, escribía hace unos días sobre el mito de Medea. La lectura de su post dio origen a este otro, y, por tanto, se lo dedico de todo corazón.


Isabelle Huppert

Medea apareció en mi camino. Era uno de los proyectos más ambiciosos de mi carrera. No llegué a hacerlo. Curiosidades de la vida: Medea, Avignon y Sarajevo se entrecruzaron. Lo intento explicar.

1. Medea. Dos comunidades, una española y otra francesa, se ponen de acuerdo para montar un espectáculo teatral de gran formato que servirá de puente cultural entre ambas, separadas por los Pirineos y por muchas más cosas intangibles. Me proponen su dirección escénica y acepto. Y yo, no sé muy bien porqué, elijo Medea, de Eurípides. Por su dificultad, porque nunca había montado un clásico griego, porque había una actriz francesa (Violette Ocampo) que a priori podía encarnar el difícil personaje, porque especialmente en esto del teatro mi especialidad ha sido siempre meterme en líos.


2. Avignon. Festival de Teatro. Cour d’Honneur del Palacio de los Papas. Se presenta Médée, de Eurípides, con dirección de un maestro: Jacques Lasalle. La actriz, Isabelle Huppert, musa en el cine de Claude Chabrol, de aspecto frágil y muy francés será la protagonista, una decisión inquietante y aparentemente equivocada para encarnar un personaje que va a matar a sus propios hijos por amor, por despecho, por venganza. Y, además, en La Cour, un espacio increíble en donde han triunfado los mejores actores del mundo y han fracasado estrepitosamente otros.

A los muy pocos minutos de comenzada la representación, con ese mistral tan característico soplando suavemente, en el lugar de los grandes sucesos teatrales de la segunda mitad del siglo XX, entiendo y comparto las razones de esa elección. Los que hemos dado clase de teatro, nos hemos encontrado a menudo con un grave problema: explicar a los jóvenes actores que es necesario actuar ante dos mil personas consiguiendo similares resultados que cuando se actúa ante tres, pero con procedimientos técnicos diametralmente diferentes. Normalmente la distancia y la grandiosidad de un espacio escénico dificulta extraordinariamente la transmisión de emociones, de códigos gestuales pequeños, etc, y el actor se ve obligado a impostar, falsificando esas emociones y esos gestos. Huppert, sin embargo, arranca de sus entrañas una voz prodigiosa, de mujer herida interiormente, que transmite sus tristezas, astucias y contradicciones interiores y las hace perceptibles desde la fila veintitrés. Toda una lección difícil de igualar.

Mientras la veo le doy vueltas a lo que llevo pensando semanas: ¿cómo se puede justificar que una mujer mate a sus propios hijos? ¿Qué poderosas razones interiores pueden llevarle a cometer semejante crimen, el más abyecto y antinatural de todos? Y no encuentro una respuesta convincente. Intuyo que resolver ese problema es lo esencial.



3. Sarajevo, antes de comenzar los ensayos. Meses más tarde, con estas preguntas en mi interior, visito Sarajevo, destrozado por la aviación y los misiles serbios. Mis amigos de allí me llevan a uno de los barrios más castigados y obtengo algunas fotos de edificios calcinados (entre ellas la que aquí aparece), espectros arquitectónicos en donde para mi sorpresa, seguían viviendo familias enteras. Por alguno de los resquicios asoma una luz de gas, incluso una pequeña televisión. “¿Dónde van a ir?”, me pregunta una amiga. “Aquí, por lo menos, siguen teniendo techo”. Esa lógica de postguerra me hace pensar caminando hacia el hotel. La única manera de entender que una madre asesine a sus hijos a finales del siglo XX tiene que venir “justificado” por un conflicto interior provocado por otro exterior de inmensas proporciones, por la alteración de una conducta que pierde el norte y los valores esenciales. Como aquí, en Sarajevo hace unos meses, cuando sonaban estrepitosamente los cañones y un director amigo me cuenta que una de las cosas que aprendió para sobrevivir era andar y correr sin resbalar por encima de los sesos humanos despanzurrados por las calles. Asocio la idea de la guerra, la fuerza destructora de lo material y lo espiritual, y hablo con el escenógrafo a quien le entrego las fotos. El espacio escénico serán ruinas habitadas, ruinas contemporáneas, ruinas de Sarajevo. La fuerza interior de Medea, la guerra. A partir de ahí, todo seguían siendo preguntas que intentaré resolver ya con los actores y con el texto.

4. No llegué a hacer ese espectáculo. Me desligué del proyecto porque la vida me llevó por otros derroteros. Después vi el trabajo de quien me sustituyó, totalmente diferente y con un enfoque distinto. No me gustó nada, no quedaba nada de aquello que nació entre aquellas ruinas y que ni yo mismo supe jamás dónde habría terminado. Así es el teatro.

Y por eso, cuando alguien me habla de Medea, se me queda un regusto de amargura en la garganta.

Por: Roberto Zucco | Teatro. | Comentarios (27) | Referencias (0)

Comentarios

La historia que cuentas es muy interesante, y tu búsqueda de los motivos de Nerea también. Yo pienso directamente que esa historia la escribió alguien que no era ni mujer ni madre, y de ahí que caiga en ese absurdo, pero aún así he seguido tu búsqueda con interés, por si encontrabas ese sentido oculto. Siento que no llegases a realizar ese proyecto, creo que ibas muy bien encaminado para hacer un trabajo magistral.
Un saludo amistoso.

tt | 14-06-2005 17:30:31

uis, lo siento, el maldito corrector puso Nerea, evidentemente hablaba de Medea. Aprovecho para dejar otro saludo.

tt | 14-06-2005 17:32:57

Lástima, seguro que habrías hecho un buen trabajo.
A veces la vida no nos lleva donde queremos.
Un beso :)

Grial | 14-06-2005 17:53:08

A los que nos gustaría emular a los actores, pero que sabemos que nunca podremos serlo, nos gusta escuchar como elaborais vuestra magia. Gracias

Chusbg | 14-06-2005 20:36:49

He estado calladita unos ´días porque los temas de los que has escrito (ETA, Tejero y esas cosas) me horripilan. Ay, zucco si los fachas te hubieran pegado un tiro el 23F con quién soñaría yo ahora por las noches!!!!! Pero has vuelto a hablarme(nos) de teatro, que sabes más que nadie. Esa Medea me la harás un día para mí solita. ¿De verdad, de verdad, de verdad, no sabes quién sooooyyy?

Elena | 14-06-2005 21:20:14

Me hubiera encantado ver tu trabajo... y saber un poco mas...

besos..

La DiviNA GiLda | 14-06-2005 21:51:16

¡Qué pena!. Nos hemos perdido una Medea extraordinaria. Creo que la idea que albergaste en Sarajevo era acertadísima, de una gran potencia dramática (como diría nuestra amiga Mobile, "sácate a hombros por la puerta grande": solamente por haber concebido esa idea y esa escenografía, monstruo). Espero que algún día pongas en pie ese concepto y se te quite el sabor amargo (y nosotros que lo veamos).

Sabor amargo de verdad, el que me provoca la sola mención de la palabra Sarajevo. Conocí Sarajevo el año en que empezó la guerra. Conservo el recuerdo vívido de sus calles de la Baskarcija (no sé escribirlo correctamente), el barrio musulmán, con sus tenderetes aromáticos, el humear de sus pequeñas chimeneas anárquicamente dispuestas por doquier, los alminares de las mezquitas, los hombres tomando el té en el suelo a la puerta de sus pequeños comercios, el campanillear de los tranvías... También recuerdo con emoción el recogimiento mágico de la sinagoga. Y la belleza exquisita de los iconos que encontré en una pequeñísima y hermosa iglesia ortodoxa. Y el sabor amargo de los posos en aquel café turco, tras una comida de deliciosos punjeke paprika (pimientos rellenos muy picantes). Y, sobre todo, sus gentes: afables, acogedoras, cultas. Haría este texto interminable si hablase de tantas bellísimas personas como conocí durante el mes que pasé allí. Algunas de ellas, han muerto en la contienda. De otras, no he vuelto a saber nada. Me pone demasiado triste seguir evocando esto. Tanto horror. En Yugoslavia, los aprendices de brujo que tanto abundan (también entre nosotros)jugaron al juego perverso de exacerbar los sentimientos identitarios (¿qué hay de malo en ello?, preguntan los muy cínicos, ¿les suena?). Ojalá ese espanto, vivido hace tan poco tiempo en pleno corazón de Europa, nos sirva de escarmiento. Que no se nos quite nunca de la cabeza esa palabra, ese símbolo, ese antídoto: Sarajevo. (Lo siento, amigo "Zucco", pero no he podido dejar de extenderme tanto).

Ernesto | 14-06-2005 21:57:15

Lástima. Con la sensibilidad que llevas encima, seguro que hubiese salido una maravilla.
Y quién fue el culpable, amigo Ernesto? Los que exacerbaron los sentimientos identitarios o, los que exacerbaron a los represores de dichos sentimientos?
Y es que la verdad tiene tantas tonalidades que, generalmente me pierdo.
Y ahora no recuerdo el nombre de aquella famosa madre anarquista que mató a su propia hija.
Dijo que ella había creado el monstruo y, por tanto, ella lo destruiría.

pau | 14-06-2005 22:27:52

Lo primero de todo, muchísimas gracias :))
Siempre he sospechado, sin ninguna base por otro lado, que el problema de las Medeas es intentar justificar el parricidio, imagino que porque todos creemos firmemente que la mujer, en caso de parir, es madre. Pero no sucede siempre; a veces se tienen hijos para retener a un hombre, o para "salvarlo", como Maggie la gata, y a veces las madres matan a sus hijos. Medea incluso da nombre a un síndrome, o un trastorno, o como quiera que se clasifique. No, no me gustan las Medeas desgarradas en el momento del crimen, aunque nos parezca lógico pensar que alguien en esa situación sufriría, su desgarro para mí es anterior, en el momento del crimen Medea no es una madre, es una amante repudiada intentando provocar todo el dolor posible a Jasón. Pero me temo que esa es sólo la mía ;)
Si algún día la vida te vuelve a llevar por aquellos derroteros u otros similares, estaré muy atenta para ver qué solución le das.
Un beso, y gracias de nuevo.

PrincesadelGuisante | 15-06-2005 00:21:39

Amigo Pau, piensa en serio: ¿qué importa quién tiene la culpa, si el "exacerbador de los represores" identitarios o los "exacerbados" solitos?. Identidades. Identidades asesinas (conviene echar una ojeada a este ensayo de Amin Maalouf). Nacionalismos. Religiones. "Sentimientos". Todos "sentían" mucho allí, demasiado. Lo que importa no es tanto "quién" tiene la culpa (a menudo tan repartida), ese juego maniqueo, estéril. Yo creo que lo importante es "qué" tiene la culpa, para poner a punto la "vacuna" contra esa peste, antes de tener que volver a preguntarnos, inutilmente, "quién" etc., etc., etc.

Ernesto | 15-06-2005 01:02:16

de pequeña alucinaba con el antiguo testamento y abraham, que no llegó a cargarse a su hijo por los pelos, pero que estaba dispuesto a ello para demostrar-conseguir algo.Medea es otra que tal baila. Y estas historias se repiten dia a dia:gentes que son capaces de sacrificar a sus seres queridos por la ambición, económica o profesional.O que matan a su pueblo en guerras injustas.uff, ya me estoy poniendo espesa otra vez...

zipi | 15-06-2005 09:03:31

Antígona es fecunda, todo lo que hagas con Antígona sale bien. Medea, en cambio, es un agujero negro. Entiendo que a la gente de teatro os atriga como reto.

Pero no puedo estar de acuerdo, Zucco, con esa posición de partida a la que llegaste; no creo que la explicación (no desde luego la única) del acto terrible de Medea pueda ser externa, política, social.

Y se me antoja un desacuerdo fecundo, sobre el que sentarse a escribir; sólo por eso hay que darte las gracias. A ver si me sale algo.

¿Conoces la Medea de Arturo Ripstein (o mucho más en justicia, de su mujer y guionista cuyo nombre lamento no ecordar?)

nonwriter | 15-06-2005 14:07:38

Sólo por eso ya hay que darte las gracias, quiero decir. No querría que sonara de otra forma.

nonwriter | 15-06-2005 14:10:50

Una madre mataría a sus hijos para protegerlos del Horror cuando ella se viera impotente para librarlos de ese Horror. Quizá les sacaría antes los ojos pero lo más probable es que ella misma los matara con el fin de evitarles sufrimientos innecesarios, para evitar que fueran devorados por el Horror.

Una madre mataría a los hijos que se han convertido a su vez en asesinos, en bárbaros instrumentos del Horror. En instigadores, en perpetradores del Horror.

Cecilia B. | 15-06-2005 18:25:43

Me encantó el artículo. Me parece interesantísimo. (También me gustó mucho el del 23-F).

Enhorabuena, y un abrazo.

Portorosa | 15-06-2005 18:27:00

Cecilia, eso que dices tal vez sea cierto (mi opinión es que sí lo primero y no, absolutamente no lo segundo), pero desde luego no es Medea -y a lo mejor no pretendía serlo, claro ;-)

Un saludo.

nonwriter | 15-06-2005 19:11:19

Suscribo el comentario de Cecilia B. Creo efectivamente que una madre mataría a los hijos en casos como los que ella describe en el primer párrafo.

Creo, sin embargo, que a una madre le costaría más matar a los hijos asesinos, simplemente porque a na madre le cuesta muchísimo admitir que sus hijos son asesinos.

Un artículo magnífico, como ya empieza a ser costumbre tratándose de Roberto Zucco.

Muchos besos

Iris | 15-06-2005 19:14:42

Está costando estos días entrar en cualquier página de bitácoras, pero a mí, como a la mayoría de tus atentos y agradecidos lectores, no nos importa insistir hasta conseguirlo. Porque sabemos que el esfuerzo invertido (y el tiempo perdido, todo hay que decirlo) va a valer, realmente, la pena. Precioso post, mi Zucco, como siempre. Si algún día puedes montar la obra en esas condiciones que explicas, no dejes de decírmelo. Y si es en otras condiciones, tampoco.
Mesos.

amanda | 15-06-2005 19:33:39

Quería decir Besos, claro.

amanda | 15-06-2005 19:35:09

A la heroína griega le movió la venganza.Leí hace tiempo que algunas mujeres embarazadas contra su voluntad o abandonadas por su pareja durante el embarazo, trasladan su agresión frente al feto y sufren un trastorno que les lleva a la carencia de leche para criar a su hijo.A este trastorno le llaman Sindrome de Medea.Me cuesta trabajo, como mujer, aceptar este hecho como una venganza.
Para que haya venganza ¿No debería haber premeditación?.
Misteríos de la mente y el corazón.
Todavía puedes hacer tu Medea.Como decimos en Aragón, Hay mas días que longanizas...
.... y yo estaré en primera fila, Mr.Zucco.

linda | 15-06-2005 19:49:11

Creo que muchas mujeres bosnias violadas por serbios y obligadas a dar a luz a esos niños serían capaz de matarlos. Creo que una mujer violada por un salvaje mataría al Niño, si no durante el embarazo, sí después.

Cecilia B. | 15-06-2005 20:16:40

He leido tu interesante artículo, y también los comentarios, por cierto, muy inteligentes. No puedo dar motivos por los que una madre mata a sus hijos, pero tenemos ejemplos casi cada día. Esta semana sin ir más lejos, una madre ahogó en la bañera a sus pequeños. Creo que hay que ponerse en su piel, hay que vivir sus circunstancias, para entender (que no quiere decir aceptar) el por qué de su acción. Y tampoco creo que podamos decir "eso no lo haré nunca" porque no sabemos los extraños motivos que nos pueden conducir hasta ese punto, ni lo que siente en el momento que está cometiendo el crimen.
¿Te he dicho que me encanta tu blog? queda dicho.
Un beso.

ladesordenada | 15-06-2005 20:46:06

En tu primer comentario, Cecilia, creo que llevas la razón. Incluso, creo que hay muchos ejemplos.
En el segundo... Lo de muchas es tan relativo que, no me atrevo a discrepar demasiado... durante el embarazo. Y recuerda que Bosnia, aun siendo muy progresista y culta, es musulmana.

pau | 15-06-2005 20:49:46

Este mensaje es para agradecerte tu blog e invitarte a que conozcas algo que he llamado Círculo Virtuoso. Enhorabuena.

rythmduel | 15-06-2005 21:19:15

Una pequeña precisión a nonwriter...
Yo creo que puedo equivocarme, desde luego,pero creo que para hacer un espectáculo contemporáneo a partir de Medea es neecesario plnatearse la pregunta de marras. La actriz debe saber cuál es la razón por la que mata a sus hijos, debe, de alguna manera, "sentirla", tal vez sin racionalizarla. Y esa "energía asesina" puede nacer de sí misma coomo personaje, seguro, pero a mí me parecía insuficiente. Creí que, a su vez, la causa había que encontrarla en el exterior de Medea. Y me encontré la guerra como espacio en donde todo se altera, porque los comportamientos humanos son extremos. Eso viene a decir también Cecilia B. Ciertos actos horrendos pueden ser cometidos por personas de comportamientos normales en tiempos de paz. Poner en escena una obra plantea este tipo de necesidades, un poco ajenas a la mitología, a la filología, y al análisis que un estudioso puede hacer. El director parte de una abstracción, pero termina tratando con actores y actrices que deberán justificar lo injustificable, valga la expresión.

Roberto Zucco | 15-06-2005 22:11:40

Felicidades Roberto, que excelente texto nos compartes hoy. Medea es uno de los personajes que más admiro de la literatura.

Que lastima no poder ver tu trabajo.

Besos.

Magda | 16-06-2005 02:45:57

Estoy removida. Y pienso en cuán terrible pueden ser
la mente extraviada,los sentimientos desfigurados,
la luz ida, el alma seca, y entonces nada me persuade,nada me dice que deba comprender a Medea.
Y luego, lo reconsidero, porque un espíritu enajenado alberga a alguien que deja su condición humana al ras de la perversidad más cruenta. Esa perversidad desmembra al ser y lo reduce a la basura
existencial. Desnaturalización de la maternidad, del ser, de lo puro-impuro. Vaciedad y horror.
Roberto Zucco, me he estremecido y para alejarme de
ello, acudo a tu luminosa gentileza, a tu calidez : seas siempre amado y valorado por quienes te conocen de cerca y de lejos, de lejos...
Salux.

Vir | 16-06-2005 11:23:21

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