Martes, 28 de junio de 2005
No es una prostituta a la que todo el mundo puede tener acceso, ni un santuario en el que casi nadie puede entrar.
Por ahí andaría mi definición personal de “vida privada”. Un punto medio.
Reconozco que me molestan un poco los discursos que extreman una posibilidad o su contraria.
Me repugnan, por una parte, los que la consagran como un recóndito lugar en donde se atesoran extraordinarias riquezas a las que sólo su dueño puede tener acceso. Si me cojo yo mismo como ejemplo, me miro por dentro y no descubro ninguna de esas maravillas: algún recuerdo deshilachado, cuatro lecturas dispersas y unos flaschbacks a modo de fotografías superpuestas: mi vida. Si soy rico en algo es en haber conocido a personas por el camino que me han aportado enseñanzas, momentos de placer, me han querido o me han odiado, y después han desaparecido dejando alguna huella, un olor, un recuerdo, incluso una simple foto que ha terminado almacenada en un pequeño álbum, o no dejando nada en absoluto. Pero, aparte de eso, nada de demasiada importancia, y, por tanto, nada que peligre ser robado ni deba ser especialmente protegido con siete llaves.
Por el contrario, también me revientan quienes no piden permiso para entrar en un sitio, esos que a bocajarro hacen preguntas indiscretas, aquellos que te zarandean por exceso de afecto o de desafecto, los que te gritan en la oreja del alma, los que se toman el brazo cuando les das la mano, los que se presentan en tu casa sin previo aviso. Sin embargo, debo reconocer también que recibo con gusto algunas visitas inesperadas que mejoran sin pretenderlo los sacrosantos planes previstos para el día, y que el azar procura a veces felicidades y placeres a los que no quiero cerrarme.
¿Todo esto es una contradicción?
Tal vez sí, pero tal vez no. Como no creo en dios no creo ser nada trascendente, ningún altar que alguien superior vaya a emplear para grandes sacrificios y grandes ceremonias. Mi realidad, mi cuerpo, mis sueños, lo que fui, lo que soy y lo que tal vez sea, tienen el valor y el defecto únicos de ser profundamente míos, pero nada más. No sirvo para mucho más que para vivir mi propia vida y, a veces, hasta eso, me resulta complejo.
Como, sin embargo, creo en la bondad, la justicia, la solidaridad, y todos esos valores humanos y racionalistas, también creo que cada persona merece un respeto, y, por tanto, yo también lo merezco. Ojo, un respeto relativo: también es bueno que los demás se rían un poco de nuestras provisionales certezas. Digo provisionales porque al menos en mi caso esas certezas cambian constantemente. Parte de ese respeto consiste en que los demás me permitan acotar un espacio para amar, pensar o dormir, sin estar necesariamente sometido a su mirada.
Pero, sinceramente, los que magnifican “su vida privada” me parecen un poco bobos, unos adolescentes mentales eternos.
Y los que magnifican que no la tienen me parecen pobres, huecos y vacíos como esos viejos toneles que todavía se almacenan en algunas bodegas aunque ya no tengan utilidad alguna.
Por: Roberto Zucco | El pequeño filósofo. | Comentarios (25) | Referencias (0)
Supongo que la vida privada es eso, privada, únicamente hasta el punto que cada uno quiere.
¿Realmente puede haber alguien sin vida privada?..quizá, por las circunstancias o porque esa persona en concreto tiene la necesidad de compartir toda su intimidad. Y al revés. Quizá para algunas personas sea de vital importancia el velar por sus secretos y esconderlos bajo cerrojo.
No sé. A mí en realidad me da igual. Comparto aquello que quiero compartir, ahora incluso con desconocidos, y lo que no quiero..me lo callo.
Mientras podamos optar libremente..qué más da lo privado o lo público, mientras sea vida...
illa | 28-06-2005 18:27:46
Esto de la vida privada tendrá sus niveles, digo yo, que no es lo mismo cruzar dos palabras con el amable conductor del autobús, que entablar una conversación con tus padres, ni con los amigos, ni con uno de esos maravillosos pichones que están al otro lado de la mesa el jueves por la noche. Con todos se puede uno abrir y tocar el tema de la vida, de la nuestra, generalizando (hala, ahí le cae como quien no quiere la cosa un dicho importantísimo basado en MI trabajo de campo, de lo que es la vida, el entorno, nuestras costumbres y lo que se tercie) o personalizando (estos son mis poderes, chatos), pero con todos hay que aplicar su justa medida. Y voy más allá, ni siquiera con los miembros de esos grupos se puede tener un nivel de confianza por igual. Se trata de eso, de confianza, sí (lo pillé al vuelo). De confianza y de cordialidad (esto también juega en un gran papel a la hora de abrir la boca), el conocimiento que tengamos de nosotros y sobre todo, de educación.
No creo que ninguno de nosotros contenga la fórmula de la coca-cola, en una conversación surgen muchas risas gracias precisamente a eso, al montón de coincidencias vitales; pero hay que saber guardarse algún as en la manga, caramba, que donde más partido se les saca a las transparencias es en…. Bueno, hum, me callo.
Como suelo decir, no somos nadie, y menos en bañador, :-)
La donna è mobile | 28-06-2005 20:40:55
Que difícil resulta el equilibrio, pues lo que más abunda es el que se pasa o el que se queda corto.
Respetar la intimidad ajena es un arte que no nos gusta practicar pues el humano es un poco indiscreto. También un poco exhibicionista, aunque esta faceta tiene muchas maneras de manifestarse. Esto de la intromisión en la vida privada, me parece que tiene que ser como aquel chiste de mejicanos: estaban dos mejicanos tomando una copa, y uno se metió la mano en el bolsillo en ademán de pagar y le decía el otro, por favor no se me adelante, no se me adelante, pero como la mano no pasaba del gesto de coger algo en el bolsillo, le dijo, pero tampoco se me atrase.
Eso, no se meta usted en mi vida privada, pero un poquito no me importaría, si vale la pena; de todas las maneras es maravillosa esa incertidumbre, pues pocas veces merece la pena dejar entrar a alguien en tu vida, pero cuando lo haces y te enriqueces con ello, es una experiencia que te calienta el alma y es la sal de la vida.
Chusbg | 28-06-2005 21:43:06
Si me pones otro Hopper, incluso soy capaz de preguntarte la fecha de nacimiento.
Tú verás, mi Zucco.
amanda | 28-06-2005 22:49:44
El problema no es que los demás sepan de tu vida privada, el problema es la uso que derterminada gente hace de esa información. A mí me gusta reservarme para quien yo decido, no con ello considero que mi vda privada sea un tesoro o algo demasiado especial, pero es mía y es un terreno en el cual no dejo entrar a cualquiera.
Besines ;)
Perlanegra | 28-06-2005 22:59:27
Por el contrario, también me revientan quienes no piden permiso para entrar en un sitio, esos que a bocajarro hacen preguntas indiscretas
Nachete | 29-06-2005 11:55:05
Digamos que la arbitrariedad es una buena guía que no explica empatías ni simpatías en nuestras relaciones; y sin embargo, hemos intercambiado las confesiones más descarnadas con desconocidos, que estabamos seguros de no volver a ver, que se ocultan a los íntimos , porque para quedarse inermes con los que te rodean hace falta ser temerarios.
Suerte en tu nueva andadura, maestro Z.
Gatopardo | 29-06-2005 13:37:41
Zucco querido, no me da tiempo a leer tu artículo ahora (pero tiene una pinta, ay, con Hopper ahí decorando las letras). Sólo decirte que tengo en mis manos un escrito de tu vecino del sexto D, oy, oy, oy, un dechadito de virtudes el chavaluco. Un beso. Cal.
Calamity | 29-06-2005 18:01:24
Hosties, como mola el post ;) Aunque este de acuerdo, soy algo más simple y creo que resumiría diciendo que por naturaleza somos cotillas. Si yo lo soy un poco con otros, no puedo prohibir que no lo sean un poco conmigo. Siempre y cuando se respeten los límites.
Big | 29-06-2005 21:14:55
"que lo sean" "que no lo sean"? me inclino por la opción a). Ya ves, con las dudas con tengo con tu lengua, casi no me queda tiempo para meterme en la vida privada de los demás :P
Big | 29-06-2005 21:17:36
Tiene razón gatopardo. Se trata de madurar.
En el fondo, cuando descubrimos nuestros más profundos pensamientos a desconocidos que posiblemente nunca podrán afectarnos... digo posiblemente porque el mundo es un pañuelo. Y volviendo al tema, digo que estamos descubriendo nuestra flaqueza e inmadurez.
Estoy contigo Roberto. Ni mucho ni poco, tan solo lo suficiente. La gente a la que no has dado confianza, que se mantengan en la puerta hasta que estes preparado para recibirla. Es así de simple, lo contrario lleva al fracaso.
pau | 29-06-2005 21:51:17
El poder tener una vida privada ..creo que está en la mano de cada cual.
Contra el afán de preguntar, está el don de no responder.
Buen post..
Un beso :)
Grial | 29-06-2005 22:39:09
Ni siquiera a una prostituta puede todo el mundo tener acceso, Zucco... A una prostituta se la puede (en el sentido de posibilidad, no que sea recomendable ni nada de eso) violar, y hasta la vida privada y la intimidad más expuestas pueden ser violadas en algún momento.
A mí alguien me tiene que caer muy en gracia para consentirle un exceso de confianza de buenas a primeras, y sin embargo mis amigos suelen tener carta blanca y crédito casi ilimitado para hacerlo. Es como el contacto físico, yo soy hasta mimosa y sobona con quien quiere y quiero, pero llevo muy mal los roces de desconocidos, el exceso de efusividad de aquéllos con quienes tienes un trato superficial.
Todos hacemos compartimentos, y reservamos pedazos de nuestra vida a personas muy concretas; quizá sea una miseria, algo sin ningún valor para nadie que no sea nosotros, pero a veces se tiene tan poco que sólo se puede compartir la miseria.
PrincesadelGuisante | 30-06-2005 00:54:48
Coincido, como frecuentemente sucede, Roberto.
(Un gusto saludarte después de tanto tiempo, además.)
Iván Francisco Sierra | 30-06-2005 10:53:41
Yo sólo entiendo por vida privada lo que está dentro de mi cabeza, lo que estoy pensando en ese mismo instante, lo que pienso de tí o de los que escriben aquí, lo que pienso mientras me ducho. No creo que sea vida privada lo que hago o deje de hacer, sólo es privado el espacio en el que lo hago. Puedo gritar en la habitación de mi hotel y permanece privado porque el espacio es estrictamente privado, está definido así. Si lo hago en la calle, ¿es un grito público?
Puedes acceder a la vida de cualquiera, lo único que se hace es cerrar puertas en espacios que se conideran privados. Del espacio único en el que se vivía en el XVIII y XIX se ha pasado a una vivienda separada por habitaciones y puertas. Lo que antes era algo natural ahora se esconde y se habla de la vida privada a lo que sucede en el dormitorio pero no a lo que sucede en la cocina.
Y ese concepto de privado va unido indisolublemente al concepto de secreto, todo lo que se oculta y que no se comparte con nadie. Es privado todo lo que es secreto hasta que deja de serlo, hasta que dos personas conocen ese secreto, hasta que se publica. Así, cualquier poseedor de un secreto (extraño que sea uno de los pocos personajes que no tenga "cargo" o "etiqueta".. ¿secretario?¿secretor?) está manteniendo una vida privada. Si el propietario del sereto lo compate con otra persona, sólo con una que a su vez no lo desvela a nadie, alguien que es discreto ¿sigue siendo secreto? ¿existe aún vida privada? ¿o al dejar de existir el secreto deja de existir la vida privada? ¿lo revelado en una confesión a un sacerdote católico forma parte de ese proceso de airear la vida privada que cada uno considera ignominiosa?
En el modelo de sociedad de control en el que vivimos anclados, todos estamos preocupados por la privacidad al ser íntimamente conscientes de que somos vigilados por el resto de la comunidad. Esos juicios de valor, esa moralina barriobajera, esa doble moral no es más que el resultado del proceso de vigilancia: se dejan de hacer cosas o se ocultan tras para evitar el juicio la opinión de los demás, ese ente ficticio al que se llama Sociedad. Hasta lo banal, se trata de preservar de la mirada-juicio indiscreta de los demás. Y es ahora, justo ahora, en este modelo de Vigilancia Perpetua, cuando se le da tanta importancia a la Vida Privada.
Cecilia B. | 30-06-2005 11:57:04
Enhorabuena por tu magnífico blog.Me parece precioso, siento una gran envidia(llevadera, intentaré que sea llevadera) de su calidad, de su intensidad y de la calidad de sus fotos. Un gran abrazo. A.c.
Anton castro | 30-06-2005 12:31:06
Tu post me ha hecho pensar y ha servido de inspiración al mío. Explicas muy bien las cosas, con sentido común y un excelente lenguaje.
rythmduel | 30-06-2005 20:06:49
Tu post me ha hecho pensar y ha servido de inspiración al mío. Explicas muy bien las cosas, con sentido común y un excelente lenguaje.
rythmduel | 30-06-2005 20:17:53
En la vida nada es blanco o negro, todo está lleno de matices. Dos grandes frases que se me han clavado, la primera por atrayente y falsa, pues a las putas no todo el mundo puede tener acceso, la segunda por intensa y real: “los que magnifican su vida privada me parecen un poco bobos, unos adolescentes mentales eternos”.
Un saludo admirado.
tt | 01-07-2005 00:22:47
me ha encantaado tu articulo zucco, probablemente los que mas alardean de vida privada y de protegerla, son los que menos cosas tienen que guardar, pero quien tiene cosas que guardar, yo expongo desde mi pequeño rincon la mayoria de las cosas de mi vida privada cual puta, pero sin embargo no son ni en gran medida un reflejo de lo que son, al fin y al cabo el personaje se va creando y va creciendo, aunque desde luego sigo siendo yo... no protejo mi intimidad y dicen que cuento todo y expreso todo, sin embargo me dicen mil veces ana cuentas todo pero no dices NADA y puede ser verdad... solo se que la unica vez que me he sentido con mi intimidad violada ha sido cuando me robaron en casa, y no porque cogieran nada o tuviera algo que esconder sino por ver todo por el suelo..que trataran cosas para i importantes o q guardan sentimientos para mi me parecio la mayor violacion a la intimidad que opueda haber....
La DIviNa GiLda | 01-07-2005 09:27:34
Me doy cuenta que oos blogs personales son medios donde develas tu 'vida privada' de alguna manera...
Y uno/a la devela cómo le viene en gana, asimismo muchos muestran lo que quieren mostrar: amables escribiendo y feroces viviendo... Lo de siempre, esa falta de sinceridad que es diferente a actuar, jugar, a deslizarse por olos vericuetos de la cotidianidad sin culpa, sin remilgos.... La vida privada, para mí radica en pensamientos míos, sentimientos, divagaciones, contemplaciones. Algunas las comparto con mi nene, otras con los amigos, con francisco, el pápá de mi hijito -cómo suena decir 'el papá de mi hijito'...- y a veces
cuento hechos que atesoro en espacios como el tuyo
Roberto Zucco, o a amistades entrañables. No a desconocidos... ni por catarsis. La vida privada
es ese conjunto de escenas intimistas, por que la vida es como un film...
Un abrazo.
Vir | 01-07-2005 10:15:05
En los blogs se produce un fenómeno más gracioso aún: no sabes nada de la vida pública del que escribe (se convierte en su vida privada) y sí de lo que piensa o de lo le preocupa o altera (su vida privada). No siempre, claro, pero sí en los que escribimos diarios personales. Así que lo público se convierte en privado y al revés. ¿Dónde estará ahora la vida privada?
Cecilia B | 02-07-2005 19:14:20
odrievan | 10-07-2005 14:43:49
muy bueno toda sus palabras¿algun ejemplo de vida privada? no se como "ando de pijamas en mi casa"¿algun otro?
fabian | 03-04-2008 05:06:05
cristian | 02-05-2008 20:28:28
Cuando era un niño soñaba tener una casa muy grande, llena de libros y de discos. Lo he conseguido. Como pronosticaba D´Annunzio, "he sido devorado por lo superfluo". Ya entonces me horripilaban los abusos del poder, e incluso el poder mismo.
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com