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Roberto Zucco

Domingo, 03 de julio de 2005

Y llegó la televisión...!

A casa de mi abuela llegó una buena tarde un gigantesco aparato, y, desde entonces, nada fue ya exactamente lo mismo.



En la televisión comenzaba a estar ya todo: lo bueno y lo malo, lo limpio y lo morboso, los dibujos animados y la tímida pornografía, la información y la propaganda política, los deportes y las recetas de cocina, las misas más importantes del calendario eclesiástico nacional y los concursos que nos hacían soñar en un mundo lleno de otras posibilidades materiales mejores y diferentes. Un tiempo después, mis padres adquirieron otro aparato parecido.

Los adultos se volvieron locos con el nuevo invento, y pronto no hubo hogar que se preciara en este país, en donde el artefacto no presidiera la vida de sus moradores que incluso se organizaron físicamente en torno a él. No es una exageración. Las familias trastocaron incluso la decoración y disposición de sus casas, introduciendo sofás de formatos diversos para poder extender sus cuerpos con más comodidad, y de este modo poder ver mejor la televisión. El skai fue la primera secuela de la televisión en España. La segunda iba a ser más tarde, la celulitis, como consecuencia de la existencia sedentaria que este invento introdujo en las vidas de muchos.

A los niños aquello nos fascinó desde el principio y vino a sustituir en gran medida nuestra solitaria y explosiva capacidad de imaginar. ¿Para qué, si ya no hacía falta? ¿Para qué nos íbamos a tomar la molestia de jugar a animales si ya teníamos a Bugs Bony, el simpático Conejo de la Suerte, o a Tom y Jarry para corretear por las praderas? ¿Para qué teníamos que jugar a submarinos si ya veíamos los sábados al Nautilius, flamante y sinuoso, en la pequeña pantalla?.

No quiero ser injusto. Los cambios en las costumbres siempre ocasionan este tipo de resultados, pero también proporcionan un nuevo abanico de posibilidades para quienes los disfrutan o padecen. Es evidente que desde entonces nuestra percepción de las cosas iba a ampliarse, y de que, por ejemplo, Europa y el resto del mundo, a pesar de la omnipresente censura que se ejercía desde la dictadura, en un monopolio estatal tan sugerente y al mismo tiempo tan peligroso, aparecieron con una nitidez diferente ante nuestras miradas. Francia, Estados Unidos, Inglaterra, etc., fueron países que comenzaron a existir de otra manera delante de nuestros ojos, acostumbrados a contemplarlos hasta entonces, en el mejor de los casos, como atractivas tarjetas postales. El mundo dejó de ser un decorado estático, en donde la única prueba de su existencia real eran las fotos que se hacían las parejas de novios que los visitaban nada más casarse, y comenzó a ser dinámico. La televisión demostró enseguida que por debajo de la Torre Eiffel pasaban coches a toda velocidad, meaban los perros, caminaban señoras con paraguas, los niños corrían con sus bicicletas, y las palomas remontaban el vuelo, o que, ya más cerca de nosotros, los toros cogían dramáticamente a los toreros, que los futbolistas metían goles en las porterías de los equipos contrarios, y que Franco tenía una inmensa cara de besugo cuando lanzaba sus proclamas navideñas en el interior de nuestros propios hogares.

Por: Roberto Zucco | Mi patria es mi infancia. | Comentarios (12) | Referencias (0)

Comentarios

Ese aparato que forma parte de todos los hogares. Ni falta en la choza, porque sin la televisión, la gente se siente como lanzada a la nada real. No es la nada metafísica, no es la nada de La naúsea. es la nada de la sociedad consumista...

La cuestión es darle otro cariz: hay información globalizada, es posible conectarla con el Dvd', y como tú dices, también es posible expandir la imaginación de otra manera. Se trata de usarla y no de que ella nos use.

Salutes.

Vir | 03-07-2005 08:42:54

fratello zucco, tras un respiro espiritual en la playa de tarifa he decidido volver y seguir dando guerra.
queda pendiente la invitación para que veas en estepona el concierto de serrat con mi mujer y un servidor
besos

jacinto | 03-07-2005 09:35:58

A lo largo de mi vida, de vez en cuando, alguien, trata de demostrarme que mirar la TV es una ocupación ineludible para dejar de ser una extranjera que no descodifica el lenguaje común, un teorema matemático, y me han regalado televisores de todos los modelos y tamaños. Un poco mohina, al cabo de unos días, me deshago del monstruo, que ni siquiera es bonito cuando está apagado.
Ahora ya no digo que no he tenido nunca TV y que la mayor parte del tiempo no sé de quién ni de qué me hablan. Y así se ha llegado a una especie de justicia recíproca, porque ellos tampoco sabrían de qué y de quién podría hablarles yo.

Gatopardo | 03-07-2005 11:22:26

aqui donde vivo, a veces falta luz eletrica. Un apagón por la lluvia o algum daño en la red eletrica. En estos momentos, muchas son las parejas que se dan cuenta de lo aburridos que son, muchos son los chicos que no saben que hacer sin TV, muchas son las mujeres que lloran su falta de "romance" diario de las novelas. Pero si el apagon demora, vuelven la conversa de vecinos, las brincaderas de niños por las calles y, por un momento, la vida vuelve a ser mas rica y solidaria.

maray | 03-07-2005 19:51:46

Supongo que debería recordar la primera televisión. Por más que me esfuerzo, hasta ahora no he podido. Sí recuerdo, en cambio, las noches de radio, de conversación, de cenas en la calle, de reunión con los vecinos...
Otro día será.
Un beso, mi Zucco.

amanda | 03-07-2005 21:27:59

Si recuerdo cuando vino..en mi casa no podía comprarse; tenía que conformarme con verla en un comercio que vendía televisores, en la calle del Horreo en Santiago, y tenía como reclamo una en el escaparate. La verdadera fiesta era los sábados cuando saliamos mis amigos y yo a ver la TELE; ibamos a la cafetería Venecia, también en la calle del Horreo, lo pasabamos en grande viendo a Franz Johan y Gustavo Re; más tarde dsifrutabamos con el bigotudo José María Iñigo..

pepe penas | 03-07-2005 23:40:41

"¿Para qué teníamos que jugar a submarinos si ya veíamos los sábados al Nautilius, flamante y sinuoso, en la pequeña pantalla?".
El Nautilus hoy es el día que todavia recuerdo aquella serie "viaje al fondo del mar" creo que se llamaba. ¡oh! que recuerdos.
Saludos.

Chusbg | 03-07-2005 23:49:23

Yo siempre he tenido tele desde peque, o eso recuerdo... lo que si me fascinó fue cuando la cambiaron por una en color... recuerdo que pensé "ya soy como mis amigas, tengo tele en color"

Como pasa el tiempo y que rápido va todo ahora ¿verdad? casi ni nos damos cuenta de los cambios.

Un besito, apo :)

Perlanegra | 04-07-2005 03:28:30

Yo tenía 3 años cuando la tele llegó a mi casa. Era enorme (funcionaba con "lámparas", en vez de transistores). Era un artefacto carísimo, presente en pocos hogares y, además, emitía pocos programas (durante muchas horas al día, sólo sonaba música de fondo a la famosa "carta de ajuste"). El recuerdo más vívido que guardo de aquel portentoso cachivache recién llegado a mi vida, es el asesinato de Kennedy. Se me han grabado para siempre las dramáticas imágenes de Dallas que emitían una y otra vez, a cámara lenta. Pero también recuerdo las tardes de sábado, con mis primos, compartiendo un bote de leche condensada, disfrutando de "viaje al fondo del mar", con el almirante Nelson y su tripulación dando bandazos al albur de algún monstruo abisal (el submarino ¿no se llamaba "seavium", léase "sivium", o algo así?). Y "los vieneses" (esos a quienes también recuerda "pepe penas"). "Bonanza", "el virginiano", "los invasores", "el fugitivo", "ironside"... Series míticas. "Escala en hi-fi", que nos acercó a los chavalines de la autarquía la música del mundo en "playback", descubriéndonos que había vida más allá del bolero y el pasodoble. Marisa Medina, Laura Valenzuela, Mario Cabré, José Luis Barcelona, Joaquín Prat, Matías Prats (¡qué soberbias retransmisiones de corridas de toros!), Herta Frankel... Recuerdo la televisión de mi infancia no como adormidera de mi fantasía, sino como estímulo para mi imaginación y mi creatividad (lamento contravenir el tópico). Y seguía disfrutando de la radio (los "seriales", la música, el teatro radiado que fué mi primer contacto con la literatura). Y seguía jugando. Ni me adocené entonces con la tele, ni lo hice después. Es sólo una ventana al mundo (no tiene la culpa de las "vistas").

Ernesto | 04-07-2005 23:08:05

Nostalgia transmiten tus letras...y eso que soy un bebé como para haber vivido lo que cuentas! (Desde siempre ha habido tele en casa, y en color)
Pero en cierta manera puedo entenderlo (soy una nostálgica de los "chismes viejos")...esta tarde mirando televisores me ha entristecido ver que en las tiendas son todos de pantalla plana, que ya no existen los televisores de toda la vida. Tal vez sea un avance, pero en cosas así me quedo con lo antiguo. Por algo en casa sigo teniendo una tele chiquita en blanco y negro, y molinillo de café, y tocadiscos... :)
Lo último que dices...sí bueno, la tele tal vez fuera el primer paso para la globalización o, por lo menos, para crear el sistema-mundo.

lubidulia | 04-07-2005 23:36:58

De pequeño no tuve tele en casa, y soy de la generación "post-transición".
Y, sabes qué?
No la hecho "pas" de menos...
Un abrazo.

Marcel·lí | 05-07-2005 01:26:44

A mi no me gusta la tele, quiero decir, los programas que ponen a las horas normales en la tele. Si algún día tengo un piso propio, no pondré uno de esos aparatejos y si lo pongo será sólo para ver películas. Aunque prefiero ir al cine. Me molesta incluso cuando está en silencio (emite un sonido muy fino que me incordia).

Mi padre siempre me contaba historias fascinantes sobre la primera tele que entró en casa. Yo aún no había nacido. Llegaría unos años más tarde. Antaño se reunían todos los vecinos en mi casa para ver corridas de toros y a Raphael... Eran otros tiempos, me figuro.

Un besote. C.

Calamity | 05-07-2005 11:09:40

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