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Roberto Zucco

Martes, 05 de julio de 2005

Y llegó la televisión...! (2)

La televisión vino a confirmar lo que ya sospechábamos desde hacía mucho tiempo: que la radio en el fondo no nos había estado mintiendo en lo esencial de la vida misma.


Bonanza.

Sin embargo, lejos de reconocerle ese mérito, la injusticia se cebó con ella. Hasta entonces, el poder de convocatoria lo tenía ese aparato que había tenido la capacidad de reunir a familias enteras para emocionarlas con los seriales o preocuparlas con las noticias de guerras lejanas. Ahora, esa pantalla que emitía imágenes en blanco y negro a través de un único canal, venía a sustituir a aquel otro medio de comunicación que, comparado con el nuevo, nos pareció de pronto pobre y obsoleto. Habíamos entrado sin saberlo en la modernidad.

Y en aquella pantalla que cambió nuestras vidas comenzaron a aparecer personajes que adquirieron muy pronto el rango de seres queridos. El primero fue, allá por 1960, el abogado Perry Mason, que, encarnado por el actor Raymond Burr, ganaba todos los casos que defendía. Nos deleitaba con su oratoria, especialmente la que empleaba para convencer al jurado sobre la evidente inocencia de su cliente. Siempre lo conseguía, a veces en el último momento, aportando la prueba definitiva en la propia sala donde se desarrollaba el juicio, o haciendo confesar al verdadero culpable para nuestro regocijo. Tres años más tarde apareció un padre (Ben) acompañado de sus tres hijos (Joe, Hoss y Adam), que vivía en un rancho llamado “Bonanza” en mitad del salvaje oeste: eran la familia Cartwrigth, un hogar en donde siempre faltó la figura de la madre. Y en mitad de las calles de Chicago, en el momento crítico y apasionante de la llamada Ley Seca, un intrépido policía llamado Elliot Ness comenzó a tirotear implacablemente contra todos los gángsters que se burlaban de la legalidad vigente: estábamos ya en 1964 y la serie se llamaba “Los Intocables”. Al año siguiente, el mismo en que los americanos comenzaron a utilizar napalm sobre Vietnam, y los Beatles presentaron en directo en España esas canciones que yo tanto amaba, apareció por nuestras casas un médico educado, tímido, y tenaz, con el que recorrimos Estados Unidos de punta a punta en busca del asesino de su esposa, del que únicamente sabíamos que le faltaba un brazo. Sin duda, “El Fugitivo” nos hizo vibrar auténticamente de emoción a chicos y grandes, como ya llevaba ocurriendo con el público americano desde 1963. La interpretación que hacía el actor David Jansen del Doctor Richard Kimble, era, sin duda, memorable, componiendo un personaje doliente que producía una inmediata simpatía, no sólo por su inocencia manifiesta sino también por su indesmayable perseverancia. Por eso, cuando al final encontró a su manco y él mismo pudo descansar del acoso y la persecución a que era sometido por el Teniente Gerard, un frío y astuto policía que siempre llegaba un poco tarde al lugar en el que nuestro hombre había estado residiendo y había dado muestras de su bondad, todos respiramos de alegría aunque, al mismo tiempo, comprendimos con una cierta desazón de espíritu, que había terminado para siempre una relación de intensa amistad. Más tarde serían “Embrujada”, “El Santo”, “Ironside”, “La Familia Munster”, “Kung Fu”, “Misión Imposible”, “El Superagente 86”, y muchas otras, las series televisivas que nos ayudaron a sobrevivir en las noches de los años sesenta, creando en todos nosotros también una nueva manera de ver y comprender la realidad.


El fugitivo.

Al cabo del tiempo, y después de haber renegado de esa afición a ver la televisión, y, en concreto, estas primeras series y otras que llegaron mucho más tarde, por un extraño e injustificado pudor supuestamente de izquierdas, reconozco sin dudarlo los grandes valores artísticos que contenían, empezando por la magnífica interpretación que los actores, tanto los principales como los secundarios, realizaban en todas ellas. Después he sabido y apreciado la magnífica formación interpretativa que todos poseían, demostrada en otras apariciones posteriores en televisión y en películas, formación adquirida en escuelas americanas en donde se les educaba en las claves del realismo, y, en algún caso, en las del método Stanislavski que a mí me parece sumamente interesante, y que, adaptado a otra realidad, traté de enseñar durante bastantes años a mis alumnos.


Por: Roberto Zucco | Mi patria es mi infancia. | Comentarios (10) | Referencias (0)

Comentarios

Me reconozco como espectador en esa época y en esas series. Desde luego, y aunque el comentario suene "carroza", la tele ya no es lo que era. Sin embargo, todavía pueden encontrarse ejemplos puntuales de series y programas excelentes. En el género policíaco, destacaría bastantes capítulos de "CSI, Sin Rastro" y "24 horas". Por supuesto, "Los Soprano", "Sexo en Nueva York" y "El Ala Oeste de la Casa Blanca". Acabo de descubrir dos series nuevas, con buenos guiones y actores interesantes: "Mujeres desesperadas" (La Primera, martes) y "Perdidos" (también La Primera, jueves). Para mí ya no serán espacios míticos como todos los que has relacionado, pero ello se también debe a que el tiempo ha pasado para nosotros. Contemplamos las cosas con un poso de vivencias acumuladas: nuestro punto de vista no es tan ingenuo, abierto a la sorpresas y neutral como lo era antaño. Desgraciadamente.

rythmduel | 05-07-2005 17:44:57

los intocables me encantaban y Perry mason. este abogado y su relacion tan sugerente con su secretaria. un saludo

juan re

juan re | 05-07-2005 19:15:04

De la epoca de los Intocables me quedó grabada una frase muy usada para decir "palabrotas" sin herir la sensibilidad de los puritanos:
Ness, ¿los cojo ?... ¿los cojo Ness?

pepe penas | 05-07-2005 22:17:31

Recuerdo la ilusión con la que miraba la televisión en esa época...hoy en día, practicamente no la veo.
Un post muy trabajado ;)
Un beso :)

Grial | 05-07-2005 22:18:24

Excelente repaso por la historia de la televisión. Yo a título personal incluyo "Espacio 1999". Con Martin Landau. Era buenísimo el look y los efectos especiales.
creo recordar que era un coproducción italoamericana.
saludos episcopales

jacinto | 05-07-2005 23:31:41

Tu paso por la historia reciente no se deja nada en el tintero.
Me gustaban todas las series que has nombrado para mí era como magia, creo que sentía con la televisión como ahora se deben sentir los más jóvenes con la informática.
Sigue gustándome la televisión, aunque reconozco que te atonta un poco si no estás atento y te dejas llevar, pero pasa con todo. Hay que darse cuenta que tiene un botón para apagar, y tenemos que utilizarlo cuando pensamos que los programas no superan unos mínimos.
Saludos

Chusbg | 05-07-2005 23:37:26

Las series que una/o vio en la televisión, con constancia e interés (y el afecto es un elemento importante en ellos) forman parte del imaginario personal y de lo que somos.

Salutes simpre leído Roberto Zucco.

Vir | 08-07-2005 03:51:51

La serie Bonanza fue una de las mejores que se hicieron sobre western. Las veía junto a mi abuela en la década del 70.

claudio gonzález | 18-11-2005 00:22:25

HOLA AMIGOS: SOY UNA ADMIRADORA DE DAVID JANSEN,LO HE VISTO POR EL CABLE Y LA SERIE "EL FUGITIVO" ESTÁ LLENA DE ENSEÑANZAS POSITIVAS Y VALORES QUE ACTUALNENTE YA NO SE VE POR LA TV.DESEO ME INDIQUEN COMO CONSEGUIR VCD O DVD DE ESTA SERIO RETRO YA QUE MI HERMANO QUIEN ES PASTOR EVANGELICO Y PSICOLOGO LOS COLECCIONA PORQUE LAS ENSEÑANZAS Y LOS VALORES QUE SE ENSEÑAN TAMBIÉN PUEDE APLICAR EN SUS PRÉDICAS.

MARYSABEL CASTRO CASTRO | 25-11-2005 05:29:10

feos no saben naaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

jajajja | 26-04-2006 02:15:09

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