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Roberto Zucco

Sábado, 09 de julio de 2005

Mi tía M.



Tengo una tía que se ha pasado toda la vida debatiéndose entre el pánico y la estupefacción. Hay días que está más atemorizada que sorprendida, y viceversa. Trataré de explicarlo.

Es soltera, y desde su más tierna infancia decidió consagrarse en cuerpo y alma a los menesteres propios del espíritu: hacer obras pías, rodearse de curas y monjas la mayor parte de su tiempo, y rezar por los demás de manera permanente. Nosotros se lo agradecemos, porque aunque vemos en esa práctica una profunda inutilidad, valoramos mucho que la tenga tan entretenida.

Cuando se le mete algo en la cabeza llega a ser temible, y como obsesiones no le faltan, puede llegar a aburrir a las culebras y exasperar a todos los que tenemos un concepto más flexible de la vida, de las cosas y de las relaciones humanas, y, sobre todo, no compartimos ni el grado ni la cantidad de sus temores.

Pues bien, mi tía M se ha pasado la vida instalada en un puro susto. Puede decirse que todo le da miedo, que para ella cualquier cosa es indicio preclaro de que algo gravísimo está a punto de ocurrir. Sólo se entera de las malas noticias. Pone la radio, y en ese momento están contando el número de víctimas de un terremoto en algún recóndito lugar del planeta, o las consecuencias terribles que tiene para la salud comerse unos simples berberechos, que, inocuos ayer mismo, hoy provocan un cáncer inevitable. Es decir, se entera de todo lo malo que en el mundo parece que ocurre, interiorizándolo de manera automática y aumentando su temor sobre el futuro inmediato. Eso le hace ser extraordinariamente pesimista: la buena salud de alguien es la antesala de una enfermedad segura que le llevará a la tumba sin remedio; un amigo es un enemigo que todavía no se ha declarado como tal, y así sucesivamente.

Vive aterrorizada, pero tampoco sale de su asombro. Y es que sus funestas predicciones casi nunca se cumplen. Sigue viva y goza de una salud excelente a sus ochenta años, lo cual, desde su perspectiva, tiene algo de irritante. Posee un patrimonio razonable y un dinerillo ahorrado en el banco, que le aseguran una vejez digna y apacible. Por tanto, tampoco en esto se cumplieron sus temores permanentes de ser expropiada por algún poder fáctico, o algún brazo local de alguna organización terrorista internacional cuya sede está y estuvo siempre... en su propia imaginación. Los demás sobrevivimos con cierta elegancia, y no se han cumplido sus augurios, expresos u ocultos, de que íbamos a ser terriblemente infelices habiendo elegido la novia equivocada, la profesión errónea, la carrera en la que nunca debimos matricularnos, y habernos alimentado con mayor proporción de sal que la que ella casi siempre consideró adecuada.

Atemorizada y sorprendida, como la burguesía española de toda la vida. Esa que sufría y sufre ante los avances, las innovaciones y los cambios, y que, después, cuando el tiempo pasa, ve que sus temores fueron infundados. Se murió Franco y nadie hizo una nueva guerra civil, se aprobaron las leyes del divorcio y del aborto, y de la enseñanza laica, y la vida sigue, los niños nacen, las parejas se juntan, o se casan, y se separan, las nuevas generaciones están cada vez más preparadas, y, en el fondo, nada de lo que teme que va a pasar, pasa. Es decir, nada malo ocurre para nadie precisamente por este tipo de avances, que, en el fondo, amplían derechos y libertades y no se las quitan a nadie.

Mi tía M. está, por supuesto, indignada con la reciente aprobación de la ley de matrimonios homosexuales y ve en ella el principio del fin de la familia, la propiedad, el estado, el portero, la misa diaria, el corte inglés y las ballenas de Groenlandia.

Dentro de un año las ballenas camparán a sus anchas, la familia seguirá como está, el corte inglés abrirá sus puertas, el portero sacará la basura, y a mi tía M. le parecerá que esa ley forma ya parte del paisaje. Y entonces buscará otra excusa para seguir sufriendo.

Por: Roberto Zucco | Como la vida misma. | Comentarios (21) | Referencias (0)

Comentarios

En el fondo la Tía M. creo que no es mala; los malos son los que hacen de sus temores dogma de fé...

pepe penas | 09-07-2005 23:30:30

La tía M solamente tiene en su mundo lo que le fue dado desde pequeña, hay que comprenderla. Dos mil años de tradición judeo cristiana con sus dogmas y demás cabriolas, es la responsable, no la Tía M.

Magda | 10-07-2005 03:20:31

El sentimiento de culpa alimentado por la religión para asegurarse clientes es lo que yo creo que está detrás de este tipo de comportamientos, pues si todo va bien, para que demonios hacen falta. Lo normal es que se vaya superando poco a poco el miedo que te meten en el cuerpo, pero hay personas que no pueden salir de ese círculo y viven sus vidas con mucho miedo al apocalipsis que "tiene" que venir.
Saludos

Chusbg | 10-07-2005 10:23:31

Me parto de risa:tengo yo una tia de 75 años, ¡la tia M. también!, que debe ser gemela de la tuya. Todos sus conocidos tienen nombre y apellido, y las conocidas, ridiculos motes impropios para sus edades y el apellido correspondiente(a veces, horror, el de los maridos en lugar del propio).Pues bien, cuando van muriendo, ella recorta las esquelas del Heraldo(primera sección en leer todos los dias)y las coloca minuciosamente en un album de fotos.Y si en una conversación sale a relucir cualquier tema dudoso sobre la fecha de la muerte de algún conocido o los nombres de los padres o cuantos hijos tuvo..ella desenfunda su álbum mortuorio, y con un dedo desfiante señala la esquela, documento con valor notarial para ella.

zipi | 10-07-2005 10:48:21

jajaja
Me parece un poco "nada" de Carmen Laforet, aunque claro, tu tía no se llama Angustias y no vive con su sobrina...
Todos los mayores son así, sobre todo las mujeres viejas, solteras y devotas en exceso. Yo tengo una tía en Chile, casada con 3 hijas y una economía envidiable, que es de los más exasperante: religiosa en extremos enfermemizos, llena de rosarios rezados y por rezar, culpable y culposa de todo y por todo... y todos somos herejes, condenables y prontos a la excomunión... por fortuna la tenemos a ella que reza por nosotras y logrará nuestra salvación... HORRORRRRRRRRRRRRR

un beso

elisa de cremona | 10-07-2005 11:46:26

Me ha gustado mucho.
Su tía M. no tendrá voz de pito y trabajará en una emisora de radio, ¿verdad? Si no es así, que no se le ocurra sintonizarla, porque su corazón no soportará ver todos sus presagios abalanzándose sin remisión sobre nuestras vidas.
Un abrazo.

Portorosa | 10-07-2005 11:47:51

Un poco de relativismo, amigos... todos seremos tías M., algún día, pronto.

nonwriter | 10-07-2005 13:05:39

De esa tía M. todos tenemos un poco. Tía, madre, abuela...Los que tenemos una cierta edad, digo. Y suscribo lo que dice nonwriter. Todos seremos tía M. algún día. Con otras manías, pero lo seremos.
Un beso, mi Zucco.

amanda | 10-07-2005 14:02:42

Creo que todos tenemos un tia M., en nuestras vidas...
como decía mi abuelo "sarna con gusto ni pica" ;)
Un beso :)

Grial | 10-07-2005 19:16:16

Hay algunos seres que son toda la vida como tu tía M. Seguramente les ayuda a ser así ciertos rasgos de carácter y sobre todo mucho tiempo libre y pocas preocupaciones serias e inmediatas.
Sin embargo, creo también que al llegar a ancianos nuestras manías, nuestras obsesiones acaban enquistándose en nuestro interior y todos (o casi todos) acabamos siendo tías M.
Muchos besos, me encanta cómo cuentas las cosas.

Iris | 10-07-2005 20:10:18

Envejecer, sí. Inexorable, pero desde ahora uno/a puede perpararse para no tener manías, donde el soporte es el dogmatismo, la actitud inquisitiva ...

Sre ancianos y no espamtarse si ves a una pareja octogonaria de mujeres casadas....
Cálidos salutes, Roberto Zucco

Vir | 10-07-2005 22:24:37

Si...el caso es quejarse de algo. ¿Cuánta gente habrá así?!. Qué le importa a cierto tipo de gente saber con quien se casan o se deja de casar. ¿Por qué no les cabe en la cabeza que se está jugando con los sentimientos de unas personas que lo único que quieren es ser o tener la oportunidad de ser felices (como cualquier otra)?

Un saludo.
la dama de Shalott

La dama | 10-07-2005 22:29:33

Hombre, la perspectiva de las cosas supongo que se verá difernete si tienes 20 o 30 años a si tienes 70 u 80. El problema no es que tu tía M. piense como piensa, sino que la generación de sus sobrinos y nietos piensen igual que ella.
Quizás, la mayoría de las personas de esta nueva generación no piensen como ella, pero sí que en las manifestaciones de las últimas semanas en Madrid se ha visto gente bastante joven, gente con edad de romper las normas y no de estar anclándose en el tradicionalismo más retrógrado; gente que en un futuro no muy lejano probablemente se aproveche de que las barreras que rodean a la libertad ahora la oprimen un poquitín menos.
Tenemos que estar orgullosos de que lo que se viera en Madrid sea una minoría, que hace mucho ruido, pero minoría al fin y al cabo y sobretodo tenemos que conseguir que esas ideas, las de tu tía M. y las de todas nuestras tías M. se acaben con su generación.
Un saludo

Brujilla | 11-07-2005 00:15:02

¡Ay!, lo que me he reído, amigo Zucco. Has "clavado" a mi madre. Y a mi tía B. Portentoso. Es como si las conocieras de toda la vida. Supongo que se trata de un arquetipo bastante común. En esto de vivir, todos somos "amateurs" y cada uno lo hacemos como podemos. Hay quien no sabe vivir sin miedo: todo es demasiado complicado y peligroso. Por eso abrazan cualquier "recetario" que simplifique el panorama a la medida de su nivel de tolerancia a la incertidumbre. Puede que un poco tía M. lo vayamos a acabar siendo todos, pero me da que esa actitud requiere entrenamiento y aplicación.

Ernesto | 11-07-2005 03:18:49

YO no sé si es que hay una dosis importante de superstición en todo ello: quiero decir, uno se pone en lo peor (la debacle está sobre nosotros y es inminente) con la esperanza de que no suceda. Vamos, que como siempre se dice que las desgracias vienen cuando menos te las esperas, si permanentemente las estás viendo venir, seguramente no sucederán... Aunque a lo mejor esto es demasiado retorcido, y lo único que ocurre es que hay mucha gente que de verdad se creyó aquello de que la vida era un valle de lágrimas, y cualquier otra posibilidad no les entra en la cabeza...

albanta | 11-07-2005 09:48:04

En mi caso mi tía M es mi prima-hermana M. Lo peor de todo es que sólo tienen 33 años y lleva así desde que yo la conozco, esto es, desde siempre. Un horror. Consigue sacar de quicio a las vacas (y al Santo Job, pues porque no está, que si no, seguro le había hecho perder la paciencia). Ja, ja. Muy bueno querido. Cal.

Calamity | 11-07-2005 10:13:18

Aunque te parezca mentira, la gente que es todo lo contrario logramos una cuota de popularidad mínima, despertamos una irritación inmediata e insuperable, y a la hora de conseguir prebendas afectuosas nos quedamos fuera. A estas alturas creo que hay que dar un master de "¡Cómo sufro, por Dios, y lo peor está por venir!" porque es un recurso adaptativo en una sociedad que no valora el esfuerzo sino el victimismo.
He dicho, maestro Zucco.

Gatopardo | 11-07-2005 10:54:57

Fratello Zucco:

Tu tía es un tesoro de esos que la isglesia tenemos guardados y que tú has tenido el valor de dar pistas acerca de su existencia.

arderás en el infierno por ello.

jacinto | 11-07-2005 20:18:35

jajajajajajaa como mola la tía M jajajajajaj

Big | 11-07-2005 20:46:57

Jajajjajaa me parto... ¿Cuantas tías habrá como esa en el mundo? Millones de señoras como ella existen sin que lo sepamos. Yo he conocido a más de una persona así. Dile que monte una asociación "Las temerosas" jajajaja. Un besote ;)

Perlanegra | 11-07-2005 21:50:58

unos buscando algo en que creer y los que ya lo encontraron em su iliada particular por algo en lo que temer

suerte

leaosilva | 18-07-2005 22:33:54

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