Lunes, 01 de agosto de 2005

Pocos espectáculos me han impactado tanto a lo largo de mis años de espectador como la versión que Franco de Francescantonio (Roma, 1952-Florencia, 2005) hizo de “Carta al padre”, de Franz Kafka. Franco, utilizando pocos recursos más que su cuerpo y su voz, conseguía que en escena aparecieran con gran naturalidad “otras presencias”: la de un hijo torturado sistemáticamente, la de un padre torturador e implacable. Sólo “La noche transfigurada”, de Schoenberg, sabiamente introducida, servía para enmarcar ese espacio afectivo familiar, inquietante y doloroso. La suerte y la casualidad quisieron que al poco tiempo, Joan y María., con quien compartíamos una entrañable amistad, me lo presentaran en su casa de Barcelona. Le hablé en repetidas veces de esa conmoción, y de lo mucho que su lección había influido en “el momento íntimo”, ejercicio que yo hacía con mis alumnos de Interpretación.
Franco fue siempre un estudioso del teatro y de sí mismo dentro de él. Por eso cultivó con enorme dedicación la faceta pedagógica, paralela a su carrera como actor de cine (a las ordenes de Franco Zeffirelli, por ejemplo) y, sobre todo, de teatro en Italia y en España, especialmente en Barcelona, ciudad en la que siempre se sintió muy feliz y en donde más amigos tenía. Allí también coincidí con él como profesores ambos del Institut del Teatre, y solíamos prolongar nuestras impresiones docentes hasta altas horas de la madrugada. Sus artes culinarias favorecían, sin duda, el intercambio. Exigente consigo mismo y con sus alumnos, desarrolló una portentosa capacidad de comunicación escénica, adiestrando su cuerpo y su voz. Bailaba y cantaba como el mejor de los bailarines y el más virtuoso de los cantantes. Esa doble capacidad dejó impresionada a Pina Bausch que siempre quiso incorporarlo a su elenco.
Pero aunque integró repartos y compañías (el Piccolo Teatro de Milano, entre otras), siempre siguió cultivando los espectáculos unipersonales, que él imaginaba y diseñaba milimétricamente y después ponía en pie con el mismo cuidado y el mismo amor con el que cocinaba sus guisos más personales. Ese teatro tan personal tenía la factura de lo hecho con cuidado artesanal, con un perfeccionismo insobornable que transparentaba su enorme claridad de ideas y su inmensa cultura escénica. Además del mencionado sobre el texto de Kafka, recuerdo emocionadamente, entre otros, su reciente trabajo sobre “Confessione”, de Leon Tolstoi, su recital de poemas y canciones italianas, y el que puso en escena hace unos años a partir de textos de Gabriele D´Annunzio, cuyo nombre no recuerdo ahora, y que tuve la suerte de ver en el Festival de Almada, en una edición en que Ferruccio Soleri, el gran Arlequino de la Comedia dell´Arte, era parte de la visión de la desembocadura del Tajo en las mañanas soleadas en que se relajaba ante los asombrados ojos de todos los que allí estábamos.
En otra ocasión me lo encontré en un autobús que nos conducía por las intrincadas carreteras de Eslovenia. Volvíamos de ver un magnífico espectáculo y yo no había descubierto su presencia hasta ese momento aunque sabía que participaba en el programa del festival al que me habían invitado. Allí, en la penumbra, nos contamos secretos y confidencias personales y profesionales, y recordamos experiencias pasadas.
Hace unos días Franco murió en un hospital de Florencia, víctima de una larga enfermedad que siempre llevó con una dignidad extrema y que no le impidió desarrollar su trabajo prácticamente hasta los últimos momentos.
Se ha marchado un actor polifacético, un extraordinario hombre de teatro y una persona irrepetible.
Por: Roberto Zucco | Teatro. | Comentarios (9) | Referencias (0)
cuando he leido ha muerto franco casi me ha dado un aire!!! pense que habia regresado por el tunel del tiempo a mi infancia!!!...
pero no.....
esta perdida la siento en el corazon!
unbeso amigo!
La Divina Gilda | 02-08-2005 01:52:49
Bendiciones terrenales y profundísimas a Franco de Francescantonio:
un ser de quien otro de altura dice 'persona irrepetible' es un inmortal que a través de su vida y su obra será recordado ...
(Por este post pienso en mis amigos actores y actriceS...)
Vir | 02-08-2005 07:13:51
Muy buen artículo, Roberto. Como de costumbre.
Y consigues que un indocumentado teatral como yo se imagine público cautivado y emocionado.
Ánimo. Un abrazo.
Portorosa | 02-08-2005 12:17:21
Pues te iba a decir lo mismito que Portorosa pero mucho peor expresado, asi que lo dejo en una adhesión a sus palabras. Un saludo agradecido.
tt | 02-08-2005 12:57:43
Me uno a los anteriores, un aficionado al teatro pero de baja intensidad, bueno yo me llamaría a mi mismo aficionado de "estudio 1" aunque sintiendo una gran admiración por los que interpretan. Por eso tomo nota y aprendo un nombre más, que lamentablemente no conocía.
Saludos
Chusbg | 03-08-2005 15:24:01
Conoces bien mi "lejanía" del teatro, pero también sabes que conozco bien lo que significa perder a un amigo del alma. Así que te envío un beso fuerte y un abrazo de esos que intentan traspasar las tinieblas.
Con todo mi cariño.
Iris | 03-08-2005 15:34:14
De rebote me he topado con tu despedida del antiguo blog y he creido que era verdad. Impavido he transitado el camino oscuro y gris. Como el programa de radio que desaparece cuando en la noche uno respira antes del sueño.
Amigo Zucco, el prestamo del usurero duele al sentir que... debemos reponerlo. La ausencia de la certeza ante un escritor y compañero virtual altera.
buenas vacaciones
juan re
juan re | 03-08-2005 16:32:03
he pasado de simple lectora a espectadora de una obra maravillosa, a través de tus palbras...
Un gran actor se nos fue... habrá que recordarlo.
Un abrazo grande
Ju | 03-08-2005 18:10:31
roberto: considerando que "La carta al padre" no es sino uno de los muchos textos que Kafka inventó, pienso que exageran aquellos que hacen de dicho texto un objeto de análisis psicológico (o cosas peores).
Kafka no era tan tonto como quiere hacer suponer.
saludos.
nacho mondaca
humphreybloggart.blogspot.com
humphreybloggart | 11-08-2005 09:28:34
Cuando era un niño soñaba tener una casa muy grande, llena de libros y de discos. Lo he conseguido. Como pronosticaba D´Annunzio, "he sido devorado por lo superfluo". Ya entonces me horripilaban los abusos del poder, e incluso el poder mismo.
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com