Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Roberto Zucco

Martes, 09 de agosto de 2005

Restaurantes definitivos (6) Rosa.

Diez años es, a veces, un pequeño periodo de tiempo. Los sentimientos extremos permanecen en el corazón. Esta fue mi reflexión aquel día, aquella tarde, en aquel restaurante definitivo en donde se fraguó una de las despedidas más dolorosas de mi vida.




Qué horror… Cómo decirte que ya no te quiero, que el error de mi relación anterior me ha conducido a cometer otro todavía más grave, del que tú eres ahora una víctima inocente. ¿Cómo decirte, por tanto, que en realidad nunca te he querido de la manera como tú me quieres a mí y que de eso me doy cuenta tan tarde?

No oigo nada a pesar de que esta sala en el restaurante del VIPS está llena de gente que apura sus platos entre el jolgorio y las risas. Todos ellos, ajenos a esta escena terrible que tú y yo estamos viviendo, estarán dentro de unas horas en alguna de esas playas en donde se tostarán al sol. No se oyen vasos, ni cubiertos contra los platos, el sonido habitual en un concurrido día de fiesta. Sólo escucho el dolor de nuestros corazones, de tu corazón. Compungido el mío por hacerte lo que te estoy haciendo, destrozado el tuyo al comprobar que tantas esperanzas se acaban de truncar de una forma seca, injusta, irreversible. No podría consolar nuestro ánimo el hecho de saber con total certeza que ahora mismo en el mundo hay también cientos, miles de parejas, que están rompiendo sus relaciones, que se están despidiendo para siempre. También muchas otra estarán inventándose ahora una nueva, con la misma ilusión que nosotros hace apenas unos años, de la que ellos mismos desconocen no sólo su final sino el siguiente y más inmediato de los capítulos.

Te he dicho que no te quiero y no es verdad. No sabes cómo lamento hacerte esto, y como hago mío tu propio sufrimiento. Me siento profundamente culpable de esta ruptura y el mío es una forma de amor, que incluye la compasión como elemento protagonista. Algo que no te gustaría saber. Pero la vida me llama a otras equivocaciones y a otros aciertos en los que nos estarás tú ya presente. Adiós, querida amiga. Estoy todavía contigo pero en realidad ya me fui de tu lado hace mucho tiempo. Por eso no oigo el ruido de los tenedores.

No puedo comer. No puedes comer. Los platos se quedan prácticamente llenos, la comida se enfría inútilmente. Lloras en silencio, profunda pero discretamente y el camarero no sabe muy bien qué hacer. Yo tampoco. Le busco con la mirada, tal vez como una manera de escaparme a la tuya inmediata que será dura e inyectada de reproches. Dejarás de llorar pronto, y lo que hasta ahora ha sido dolor se convertirá en rabia y me pedirás explicaciones, justas explicaciones a las que no te podré contestar.

Poco más tarde nos separamos. La ciudad está salpicada de procesiones de semana santa. Me pierdo entre ellas. He tenido valor para decirte lo que ya sabías perfectamente.

Por: Roberto Zucco | Restaurantes definitivos. | Comentarios (13) | Referencias (0)

Comentarios

Querido amigo, soy el primero y necesito decirte que encantado además. Como siempre, algo nos une y es inevitable. El post con el que he inaugurado esta nueva andadura, después de tanto tiempo, habla de la comida, es verdad que en unas circunstancias diferentes a las que has relatado, maravillosamente por cierto.
He leído tus post sesenteros con los que me siento absolutamente identificado, aunque ¿gracias a Dios?, yo no estudié en colegios de curas. Pero salvo ese pequeño o gran matiz, todo lo demás me ha puesto un nudo en la garganta.
Volviendo a esa despedida en medio de un restaurante y ante una comida tan amarga, me ha hecho acordarme de Lolita. Pobre criatura a la que hice un daño atroz. Menos mal, que con el tiempo hemos vuelto a vernos con mucha frecuencia y somos muy buenos amigos. Yo siento por ella un cariño muy especial.
Un abrazo y gracias por todo, Roberto.

cyranobix | 09-08-2005 14:18:40

Sea sincero, maestro Z: ¿A que se quedó usted como perro sin pulgas cuando la vio irse? Si hay algo más duro que no te quieran es que te quiera quien no quieres.

Gatopardo | 09-08-2005 16:58:56

Sí sería una despedida dolorosa, Roberto, no me cabe la menor duda. Es un apuro grande desmontar una farsa, dejar caer los brazos y poner las máscaras sobre la mesa. Pero el error tuyo primero (eso de quitarse un clavo con otro clavo es propio del género masculino; las mujeres, creo poder arriesgar que por normal general, solemos dolernos más de nuestras heridas en solitario hasta que volvemos a estar preparadas —ojito con el “preparadas” último, que lo carga el diablo) esa equivocada pata de banco jamás debió poder sostener nada. Debió caerse antes. Uno sabe íntimamente, porque se sabe, cuando está recibiendo a alguien que entra limpio de polvo y paja, o por el contrario, cuando viene arrastrando una pierna. Así que si se sostuvo, las explicaciones pueden pedirse a ambas partes. Tú fuiste más valiente, lo dijiste en voz alta, pero no estabas contándoselo al butanero, ni al repartidor de la leche, no, que era tu pareja, la que se supone que estaba ahí, a diario ahí, viéndolo todo, conformándose, amargándose o alimentándose.

Corolario: puedo perdonar una equivocación aunque me jorobe personalmente (como la tuya, véase), pero me cuesta comprender a los conformistas. Tanto como aprender a escribir un comentario breve y certero.

Hermoso nombre de mujer, :-)

La donna è mobile | 09-08-2005 16:59:36

"Si hay algo más duro que no te quieran es que te quiera quien no quieres."

Bueno, a mi juicio lo peor del mundo es no poder (permitirte) querer a quien quieres. Aunque claro, en estas cosas las certezas siempre dan un poco de risa.

La donna è mobile | 09-08-2005 17:01:31

(me leo y me hago gracia metiéndome en el personaje y soltando una perorata de juicios y tontáes que en fin... bueno, ahora ya está hecho y sí, fundido en negro)

La donna è mobile | 09-08-2005 17:04:18

Es bonito saber que la persona que deja de quererte se arma de valor para hacertelo llegar.
Puesta en situación, desearía que fuera como cuentas, de alguna manera, nos entristece que esa persona que tanto queremos, necesitamos, se aleje. Tratar de hacer llegar que sólo cambian algunas cosas, tratar de seguir siendo cercano ante la desesperación del otro, es un gesto de amor.
Precioso como lo cuentas, Roberto.
Un beso

mixina | 09-08-2005 20:08:38

Me pusiste los pelos de punta. Son escenas tan cercanas y cotidianas para todos que creo que el resto habrá sentido lo que yo... estando en un lado o en el otro, eso es lo de menos, el sufrimiento es el mismo, así lo creo yo.

Las cosas se acaban... pero yo prefiero vivirlas cuando aún están ahí.

Un besito :)

Perlanegra | 09-08-2005 21:54:41

Mi Zucco queridísimo,me has recordado aquello que decía Serrat: "Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio".
Creo (lo sabes) que es bueno que la verdad esté siempre presente en el comienzo, en el durante y en el final de una relación.
Un post excelente, de esos tuyos que son mis preferidos.
Muchísimos besos y gracias por la huella de tu visita.

Iris | 09-08-2005 23:46:02

Precioso, Roberto, muy bien contado, en mi opinión.

Estar con alguien por pena es un verdadero drama para los dos, sin duda. Un drama, porque siempre se sufre, o durante, o después.
Una amiga mía me contó que su madre, una mujer normal y corriente, le había dado un consejo que yo creo que es brillante, y que se podría aplicar aquí aunque no esté a la altura de lo que has escrito: Más vale llorar un día que toda la vida.

Donna, somos débiles y tenemos miedo; y aceptar esa situación, sin querer verla, sin querer creerla, es comprensible ("Homo sum..."). Y habitual, creo yo.

Me encantó, Roberto.

Portorosa | 10-08-2005 09:13:22

bufff Querido Roberto, como dices mejor decirlo, porque ser querido en su mayor parte debido a una compasion hacen que pidas mas explicaciones que un sencillo ya no te quiero... y es que eso siempre se sabe aunque nos negemos a querer reconocerlo... sere joven..lo sere, pero puede que todas las historias se nos repitan una y otra vez... y las explicaciones hace tiempo que me parecieron algo que sobrarba en cualquier ruptura

La Divina Gilda | 10-08-2005 12:49:12

no sé porque decimos todos en todas las partes del mundo que la compasión en el amor no és cosa de quererse ni de decirse. Sin compasión el hombre pierde su caracteristica de humanidad. Que, apesar de todo, eso de tener humanidad, és una buena cosa. Sin compasión el amor se torna más egoista y individualista. No és feo tener compasión, ni tampoco ser-se alvo de la compasión ajena.
El amor puede pasar por montones de razones. La solidariedad por la dolor del otro hace la dolor de la pierda menos contundente, creo.
(perdoname el portuñol, tenga compasión tambien por esto...)

maray | 10-08-2005 18:03:38

Uff, Roberto, tengo un nudo en la garganta... Precioso, maravillosamente escrito. En fin, qué decirte.

Te mando un beso. Cal.

PD. Aunque vengo poco, por aquí ando. Me he leído de pé a pa todos tus años setenta (qué guapo sales en esa foto de mozo, además). Es más, como no me daba tiempo, me los imprimí y me les leí metidita en la cama ya muy de madrugada. Coñe, no sé porqué te digo esto. No sé. La lluvia esta que tanto me gusta y tan tonta me deja, digo yo. Otro besazo.

Calamity de vacaciones | 10-08-2005 21:35:09

Qué heridas se dejan , qué heridas se abren...
Para mí, nunca será comprensible el vaivén de lo que
llaman 'amor'. Tan complejo, tan extraño y hermoso.
Y de pronto, el desgaste... y aquello que llaman vivir juntos 'construyendo'. ¿Será verdad? muchos dicen que sí: ¿será verdad?

Desolación de las palabras que se dicen para dejar atrás definitivamente la que ya no es.



Vir | 11-08-2005 11:59:18

Comentar


Recordar datos

LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009