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Roberto Zucco

Jueves, 11 de agosto de 2005

El silencio de Europa.



Cuando los libros de pensamiento y análisis de los fenómenos sociales y políticos son en nuestro país objetos tan solo de consumo de unas minorías privilegiadas, Mercedes Odina escribe un texto sincero, riguroso, documentado y abiertamente provocador sobre la producción ideológica en EEUU y sus peculiares formas de exportación universales.

Para quien no lo sepa, Mercedes es, además de escritora, periodista, excorresponsal de TVE en Nueva York y directora y guionista, entre otras series y programas, de “Los años vividos”, el mejor trabajo televisivo que se ha hecho en nuestro país sobre el periodo histórico que va desde los albores de la II República hasta finales de los 90: “Los años vividos”, con el que ganó en 1999 el Premio Ondas Internacional y que yo recuerdo como una de mis cimas favoritas en este terreno de la televisión.

Con ese bagaje a sus espaldas, la escritora catalana encara en “Europa versus USA” (Edit. Espasa) un tema clave para comprender múltiples aspectos de la realidad de nuestro tiempo. No sé exactamente lo que quiero decir a estas alturas con eso de “nuestro tiempo”, porque mejor sería hablar de “nuestros tiempos”, es decir, de la sucesión de fenómenos que en una franja temporal muy pequeña hemos vivido todos recientemente, ya sea como víctimas, como verdugos o como meros comparsas: caída del muro, ataque al World Trade Center, guerras preventivas contra el terrorismo, etc.

Ahí está la clave. Nosotros sobre todo hemos sido esto último: actores de reparto de unas películas dirigidas, escritas y pensadas por otros. Nuestros guionistas –los intelectuales europeos-, hace tiempo que renunciaron a ejercer su influencia a escala mundial, mientras que los pensamientos americanos, y en especial el pensamiento que se considera hegemónico en cada momento, nacido, alimentado y subvencionado por los aparatos de poder, tiene una proyección universal, entre otras poderosas razones porque utiliza similares formas de distribución que las grandes entregas culturales, como su cine, su música o sus programas de televisión.

Lo que digo mal y rápido, Mercedes Odina lo dice bien, y lo demuestra, con datos, citas, y, sobre todo, con la perspicacia de una mujer inteligente que conoce bien las tripas del juguete.

Y que no oculta su implicación personal y generacional en el asunto. Al contrario, en un primer capítulo inicial memorable, Odina narra lo que fueron sus mejores años universitarios, la estela recibida de unos profesores que poco o nada tenían ya que ver con el disco duro franquista, y la perplejidad de asistir a la muerte en serie –suicidios, accidentes, asesinatos, etc-, de toda una cúpula intelectual de referencia, mayoritariamente francesa. Esa suerte de oscura metáfora iba a implicar un no menos metafórico silencio y esa dejación a la que hacía referencia.

Libro, pues, excelente, y yo diría que imprescindible. Por algo han vomitado sobre él plumas tan cualificadas como la de Federico Jiménez Losantos y José Carlos Rodríguez que, ellos sí, han hecho una lectura antiamericana, simplista e interesadamente maniquea.

Por cierto, Mercedes… ¿dónde quedaron nuestros grandes pensadores, aquellos que, como Ortega o Unamuno leímos cuando había que leerlos, y que al menos yo repudié estúpidamente cuando tocaba repudiarlos, impelido por otros estímulos intelectuales que pronto se mostraron más coyunturales y perecederos de lo que su envoltorio parecía mostrar?. Una noche en París, un borracho alemán, después de recitar en un dudoso español la “Oda a Walt Whitman”, de Federico García Lorca, me hizo entender la grandeza que escondían algunos libros de Ortega y sentí una especie de vergüenza indefinible.

A estas alturas de la verbena empiezo a considerar que, al margen de las gastadas raíces que les unía a una situación social española y europea que ya no se corresponde con la realidad presente, su sola existencia, la reciedumbre de sus voces airadas e inteligentes contra la barbarie del espacialismo, las insuficiencias de la república por la que tanto lucharon, su denuncia vehemente y abierta del fascismo que comenzaba a mostrarse de un modo diáfano, y un largísimo etcétera de temas y reflexiones, significaron tesoros que la banalidad presente y el silencio que tú constatas realzan cada día con más nitidez.

Silencio que, por otra parte, tú contribuyes a paliar de una forma muy hermosa.

Por: Roberto Zucco | Política internacional. | Comentarios (8) | Referencias (0)

Comentarios

Yo he leido este libro y estoy de acuerdo con lo que dices de él. Mercedes Odina es una enorme escritora y una aguda analista de la realidad occidental. Enhorabuena por tu blog y por la variedad de temas de los que escribes.

Limón | 12-08-2005 00:47:58

No lo he leído, pero lo leeré. Estoy segura de que Mercedes Odina escribe muy bien, pero que tú también, querido zuquito.

Elena | 12-08-2005 09:38:39

No lo conocía, pero me apetece mucho conocerlo. Por cierto, "Los años vividos" fue un programa estupendo, que ojalá repitieran alguna vez. Me alegra saber que fue una mujer quien lo hizo. Gracias, Zucco.

Cecicila | 12-08-2005 10:50:27

Vacaciones. Desconectada de todo. No me lo tengas en cuenta. Te escribo en unos días...

albanta | 12-08-2005 12:06:18

Estupendo artículo, as usual.

Desde mi ignorancia, me atrevo a pensar en qué altura tendría la vida política cuando sus actores se basaban en el pensamiento de intelectuales. Ahora, como mucho, parece que hay comentaristas que escriben para corroborar y dar empaque a lo que ya han hecho sus partidos "nodriza".
Creo que en los EE.UU. aún hay mucho teórico político; pero no puedo evitar decir que, a menudo, es una desgracia.

Un saludo, Roberto.

Portorosa | 12-08-2005 12:24:36

Aprendizaje: en esa infinita ruta vamos: lamía como la de otros se nutre de fuentes como la que nos ofreces Roberto Zucco.

Notable Mercedes es la que describes. Sustentadora, crítica, alturada, denunciando, constatando...
Posterior a los Maestros que mencionas,Mercedes Ondina es un referente, sin duda indispensable.

Muchas gracias por presentarnos a esta vital escritora.
Salutes Roberto Zucco.

Vir | 12-08-2005 14:50:05

No tenía idea de la existencia de este libro, pero has hecho tan buena reseña que debo buscarlo.
ahh, a ratos cuando escucho a mi hermana adolescentísima, con esos odios a textos maravillosos y clásicos me dan unas ganas de ahorcarla! y entonces le meto todo el rollo de lo que significan estos textos, qué es lo que dicen, y por qué lo dicen de esta manera... todo con la esperanza de que los entienda o por lo menos no siga esparciendo tan vil mensaje...
pero no sé... parece, a ratos, tarea infructuosa...
un beso

elisa de cremona | 13-08-2005 21:42:55

Roberto, haces bien en no poner un enlace a mi artículo y en no mencionar, siquiera, alguno de mis argumentos sobre el libro de Mercedes Onida. Alguien podría llegar a conclusiones por sí mismo.

Por otro lado querría decir que mi impresión del libro de Mercedes Odina es algo mejor que lo que sugiere mi crítica. Odina es honesta, o al menos eso recuerdo de cuando lo leí. Y da al lactor referencias interesantes. Pero por otro lado... No, tranquilo, no diré ninguna de mis críticas, si tu intención es proteger a tus lectores de ellas.


Un saludo.

José Carlos Rodríguez | 16-08-2005 12:17:00

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