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Roberto Zucco

Miércoles, 24 de agosto de 2005

Buenos Aires (y 3).

-"Esta es nuestra existencia, señorita. ¡Es para llorar! Uno trabaja, se atormenta, no duerme de noche, ¿para qué? ¿Con qué resultado? ¡Ninguno! ¡Lluvia!"

Griselda Gambaro



Llamo a Mariano Paganni por teléfono y acepto la invitación que me hizo esta mañana de asistir a una representación de su compañía Delaguarda, la más popular y conocida internacionalmente de todo el país, de la que él es gerente. En realidad ese espectáculo lo he visto ya tres veces en Nueva York, pero me ha prometido que en versión argentina el espectáculo es otro, con otros matices.

Ayer estuve en el Teatro San Martín, en la Calle Corrientes, el lugar de las artes escénicas más emblemático de toda la ciudad, junto con el Teatro Colón. Quise ver el Enrique IV de Pirandello pero no quedaba ni una sola entrada. Alfredo Alcón, el gran actor que trajo a España Lluis Pasqual para protagonizar El Público, de García Lorca en el Centro Dramático Nacional a comienzo de los ochenta, sigue siendo el gran reclamo de los escenarios bonaerenses. Veo una versión correcta de Arturo Ui, de Brecht, con dirección del georgiano Robert Sturua, en donde todo me parece aceptable excepto la elección del actor protagonista, Fabián Vena, cuyos recursos me parecen insuficientes para encarnar un personaje tan complejo. Grita demasiado y me parece excesivamente joven. Miro al público de reojo: una clase media/alta con evidente sabiduría y cultura teatral a la que el corralito debió afectarle de una forma directa. Al final, muchos aplausos y bravos. Tan sólo media entrada.

Me voy a Recoleta. El Centro Cultural es magnífico, con multitud de dependencias, salas de exposiciones, restaurantes y abundantes tiendas. Hay en todo esto un cierto prurito europeísta que también flota en el ambiente general. Esta mañana le oía en un canal de televisión a un diseñador de moda local hacer un panegírico de la moda europea, considerando un adelanto que la gente de este país se vista con el mismo desenfado que en Roma, París o Madrid.

El espacio donde la compañía actúa es mejor y más amplio que el de Manhattan en Union Square. A pesar de eso, el espectáculo me gusta menos, porque esos matices de los que me hablaba en realidad me parecen redundancias. Con todo, hay momentos de una gran brillantez, imágenes poderosas y un derroche controlado y técnico de adrenalina. El numeroso público joven que asiste hoy a la función se muestra entusiasmado desde el principio, y estalla de júbilo en los momentos más participativos. “Villa, Villa”, que así se llama, tiene algo de locura, de raíces misteriosas, con utilización de elementos del folclore de aquí, como los tambores que inevitablemente me recuerdan los de Calanda y los que estarán resonando ahora mismo en Plaza de Mayo.


De La Guarda

Salgo y me voy a cenar. Hago recuento mientras me bebo un brandy nacional. Mañana estaré otra vez en España y estas escasas horas en Buenos Aires se habrán diluido en un avión que sobrevolará el Atlántico. Allí no estará la bella y displicente azafata que me trajo y a la que me he encontrado nada menos que cuatro veces en estos dos días puesto que compartimos hotel. Pude verla esta mañana cómo se despedía de alguien, y más tarde como se montaba en un autobús, vestida con un turbador traje rojo intenso, falda muy ajustada, difuminada entre sus compañeros de tripulación. En estos momentos estará en algún lugar del mundo, a diez mil metros de altura, igual de eficaz, bella y distante.

No sabría decir a modo de resumen: tal vez que la realidad que vemos esconde otra realidad que no vemos, pero que intuimos como una fuerza superior. La Boca, pues, como metáfora. Detrás del decorado deslumbrante aparecen las frías paredes de un teatro que está en pleno peligro de caerse. La sonrisa de la chica del restaurante, transmutada en mueca de indiferencia cuando me niego a fotografiarme con ella haciendo como si bailamos un tango. Maradona saliendo por enésima vez del precipicio. Los parados en huelga tocando tambores. El cuerpo de ese niño despanzurrado en mitad de la calle. Y mi amigo Maximiliano queriendo marcharse de Argentina, un país que ama profundamente pero del que le gustaría estar a diez mil kilómetros.

Nunca antes tuve una sensación tan clara de que debajo de lo aparente está lo real, o de no haber entendido nada de nada.

Por: Roberto Zucco | Ciudades de mi vida. | Comentarios (17) | Referencias (0)

Comentarios

Ahora que puedo leerte directamente en mi agenda electrónica (aprovecho mis idas y regresos de casa al trabajo) no puedo más que felicitarte por tu serie de posts sobre Buenos Aires. Una visión sensible, aguda y sincera, a la altura de la mejor literatura de viajes. Tus fotografías, excelentes. Un fuerte abrazo.

rythmduel | 24-08-2005 08:33:07

Anda, De la Guarda es cosa de argentinos, mirá vos... Me quedé sin verlo por indeciso.

nonwriter | 24-08-2005 10:34:51

Sabes bien que la realidad es siempre algo irreal y que en demasiadas ocasiones cuesta diferenciar entre eso que tú llamas lo aparente y lo real.
Por si te sirve de algo te diré que una amiga que vive en Argentina acostumbra a decir justo eso que tú dices: la existencia de esa dualidad que a veces resulta incopmprensible.
Eres magnífico también en el relato de viajes. Ya te dije hace algún tiempo que los posts tuyos que más me gustaban eran los que parecían escritos desde dentro. Ahora creo que ya lo son todos.
Muchísimos besos.

Iris | 24-08-2005 12:37:12

Los turistas viajan de postal en postal. Los viajeros, como tú, se enteran. Vivir/viajar con los ojos abiertos es una putada, sí, pero es la única manera realmente "humana" de hacerlo. Gracias por compartirlo. Me matas de envidia, por haber estado allí y por literaturizarlo "así", puñetero.

Ernesto | 24-08-2005 19:54:28

Me he leído enterita tu crónica del viaje a Argentina y es un puro placer. Tu visión es muy valiosa para mí. A mí me sigue resultando sorprendente que un país tan mitificado por los españoles (recuerdo cuanto me hablaba mi padre de Argentina, sobre todo teniendo en cuenta que jamás había estado allí), que en nuestro imaginario parecía una tierra de promisión, ahora resulte un lugar del que hay que escapar como sea. En España hay argentinos por todos lados. Ayer hablé con una empleada de Auna por teléfono, y era argentina. En mi barrio los hay a montones.
Me encantan tus apuntes sobre el teatro. ¡Cómo me gustaría ver alguna obra contigo!. A Celia no le gusta, por eso no solemos ir. De modo que tendríamos que ir los dos solos.
Un abrazo, Roberto.

cyranobix | 25-08-2005 00:51:59

Pues mira, Roberto, creo, así a bote pronto y sin repasar tu blog, que éste ha sido, de los tuyos, el texo que más me ha gustado. Me ha encantado, claro. Cuando hablas de teatro me deslumbras, pero debo confesarte que eso es fácil, porque soy un ignorante; pero tu tres últimos párrafos, los de debajo de la foto, los encuentro brillantes de verdad.

Portorosa | 25-08-2005 00:55:20

Felicidades, por tus reportajes tan buenos como siempre y por estar en la quinta provincia gallega...
Un montón de bicos. Muralla.

muralla | 25-08-2005 10:18:29

La anécdota de la azafata me recordó a la estupenda película de Truffaut "La peau douce", donde sucedía algo parecido. ¿Se parecía tu azafata a Françoise Dorléac?
Por lo demás, hermoso texto, escrito con línea directa entre la mano y el corazón.

diego | 25-08-2005 13:52:54

Me han gustado estos relatos reportajes que nos han puesto al día de algunas realidades de nuestra querida Argentina, me podía quedar con cualquier cosa de las que has contado pero si me permites me quedo con esas palabras que dices de Maradona saliendo de su ultimo precipicio, pues aunque tiene todos los fallos personales del mundo siempre era triste ver arrastrarse por el fango al para mi mejor futbolista que se ha podido ver y que convirtió eso del futbol, futbolero en una especie de ballet.
Un saludo

Chusbg | 25-08-2005 15:16:12

Si me hubieras llevado contigo, yo te hubiera enseñado a bailar tangos sin necesidad de salir del hotel. Eres un ingrato. ¿Y eso de la azafata...? Zuquito, zuquito...

Elena | 25-08-2005 15:28:24

A cualquier cosa le llaman ahora un viaje de trabajo... :pPpPpP

Me alegra que pronto estés de vuelta, que tengas buen regreso.

La donna è mobile | 25-08-2005 17:13:33

Un viaje muy bien aprovechado porque has dejado a un lado la típica cara del turista para llegar más allá .Así sí que da gusto viajar. Lo cierto es que has comprendido en unos días lo que a muchos les lleva años .Sí que he oído decir a algunos amigos que los argentinos son muy contradictorios .Por un lado quieren dejar su país y por otro lo aman profundamente ,pese a todo .
Me ha encantado leerte .He disfrutado mucho .Saludos

Gatito viejo | 26-08-2005 00:43:09

Eso es aprovechar un viaje corto. Por dios, ¿cómo puedes hacerlo?
Me alegro de leerte.

albanta | 26-08-2005 10:25:25

Roberto Zucco, si lo permites, voy a poner como epígrafe en algún momento, en un post, las líneas finales de lo que has escrito aquí.

Precisamente sobre eso pensaba...
Estoy pensnando en las caras dela gente, en los rostros que tenemos, ¿quién tira la primera piedra?.
Sin embargo, de la lectura de tu post, veo que cada país, pueblo, tiene su idiosincracia, sus contradicciones, y que un agudo observador que va a tu hermosa España, le verá sus 'apariencias', así como cuando esté en mi país. En medio de todo, vislumbro una autenticidad en cada pueblo, y un devenir.
He conocido argentinos, más bien digo argentinas,
entre las que hay unas que recuerdo especialmente con afecto. A los chicos argentinos,por azar no pude tratar mucho donde yo estudiaba, porque no estaban allí. Ahora los trato vía blogosfera/bitácoras. Noto en la movida juvenil argentina, sí, mucha energía y resolución...
Con el eco del sonido de esos platillos y tambores de los parados en huelga, me voy. Ah y como tú, yo estaría apreciando la belleza andante, los gestos,
todo aquello que pasa por mis ojos o a lo que busco con la mirada de alguien que se asombra aunque no sea una niñita.
Salutes muy gratos Roberto Zucco.

Vir | 26-08-2005 15:08:15

así es el surrealismo (a ratos superrealismo) de la surrealista latinoamérica... en fin.. como el tango, verdad?
yo lo viví, yo lo sufrí... quería estar lo más lejos posible.. y lo conseguí, con la más grande añoranza del mundo...
BUeno, pero irás a CHile, o no?

elisa de cremona | 26-08-2005 22:57:14

Me ha encantado todos los articulos de tu viaje a Buenos Aires. No son simples relatos, está visto como desde dentro, y narrado de una forma muy amena.
Un abrazo.

rosa | 27-08-2005 16:44:45

Que bello viajar y disfrutar así, sólo discrepo con tu frase tan particular..........."cuyos recursos me parecen insuficientes" refiriéndose al actor Fabián Vena, que se ganó nuestro respeto cuando lo vimos actuando en Resistiré, Vena si sabe lo que es ser actor.
Eso.
Saludos.

Diega | 27-11-2005 03:12:11

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