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Roberto Zucco

Sábado, 27 de agosto de 2005

Teleadicto (1)



Perder el tiempo es uno de mis mayores placeres. Tal vez porque el tiempo habitualmente lo tengo ocupado, incluso demasiado, uno de las actividades que más asiduamente practico es la de tirarlo por el desagüe de mi propia vida. Y en esos momentos sublimes una de las actividades centrales, aunque no la única, es ver la televisión. Hago zapping siempre que puedo, deteniéndome en las estupideces que habitualmente programan las cadenas de todo el mundo, que van pareciéndose cada vez más entre sí precisamente en ese aspecto igualitario y procaz. Las excepciones, por ello, también las celebro mucho: Canal Arte, la TV5 francesa, alguna alemana especializada en artes escénicas, Muzzic (canal de pago francés que recomiendo encarecidamente a todos los aficionados a la danza contemporánea, la ópera o el jazz), Euronews y pocas más.

Pero, además de pasar la mirada distraídamente por las pantallas, también puedo convertirme sin forzarlo demasiado en un adicto consumidor de programas concretos, que busco, rebusco e incluso grabo en DVD o vídeo cuando no puedo consumirlos en directo. Puede ser el sorteo de la ONCE, una misa dominical emitida desde la Catedral de Burgos, o un simple concurso, que, por las razones que sean, me ha conseguido atrapar. Y cuando digo atrapar quiero decir eso mismo: atrapar.

Recuerdo que hace unos años, muy de madrugada pero a hora imprevisible, TVE emitía un insípido concurso conducido por Joaquín Prat. Había noches que para llenar un hueco en su programación, el canal público incluía dos y hasta tres programas grabados desde los tiempos de Mary Castaña. Pues bien, no sé qué extraña virtud encontré de pronto en aquella bobada, pero lo cierto es que para mi desgracia le cogí tal afición a la misma que llegué hasta a ponerme el despertador para sufrir con los pobres concursantes que iban pasando fases entre múltiples zozobras. Algo así me sucedió también con un culebrón argentino llamado “Nano” que también se emitía por segunda vez en franja horaria indeterminada. La historia era infumable: una muda (Araceli González), que no era tal, se enamoraba de un joven empresario (Gustavo Bermúdez), propietario de un acuario de delfines, que, a su vez, estaba casado con una histérica que lo llevaba por el camino de la amargura. Yo me imagino que todos los culebrones son parecidos, pero lo cierto es que aquella relación amorosa no había manera de que progresara hacia un final más o menos lógico y mis noches eran un puro delirio. Los guionistas dilataban y dilataban el feliz encuentro que, al menos yo, deseaba que se produjera lo antes posible, no sólo para felicidad de los protagonistas, sino también para poder dejar de exhibir unas ojeras terribles, consecuencia de estar en vela durante semanas y semanas.

Hasta ahí mis aficiones sin un porqué, pero al menos con un argumento narrativo o con un aliciente para mantener la atención durante un tiempo. Como digo, la suerte del concursante de Lugo la vivo a veces como propia, en una especie de trasposición contemporánea de los conceptos clásicos de la empatía y la catarsis, en su versión más prosaica y hortera. Pero, a veces, los motivos son todavía más banales y mi grado de surrealismo en vena sube unos enteros: puede ser la cara de una presentadora de telediario la que me haga escuchar embelesado las noticias de la actualidad en Finlandia, o puede ser el rostro de besugo del hombre del tiempo de un canal italiano el que me convierta en acérrimo conocedor de la temperatura de Milán, aunque no tenga la más mínima perspectiva de visitar esta ciudad.

A los canales gastronómicos no les presto atención (odio a los diferentes Argiñanos que en el mundo existen), y mucho menos a esas estúpidas tertulias vespertinas y nocturnas en donde se habla de seres absurdos, pero los canales deportivos me interesan mucho. Además de mi confesada devoción por el fútbol, intento seguir con cierta frecuencia otras especialidades deportivas, por ejemplo el boxeo, que siempre me ha parecido un deporte más noble que muchos otros que tienen mejor fama. Odio cordialmente el tenis, que me parece televisado tan aburrido como el billar o la petanca, pero el baloncesto, por ejemplo, me apasiona, y cuando la NBA llega a sus últimos compases anuales, vuelvo a trasnochar para seguir a diario el desarrollo de los “play-off”, estimulado por los comentarios de A. Daimiel en Canal+, que me parece que sabe más que el mismísimo Michael Jordan.

Mañana os sigo contando: ¡acaba de empezar “Expediente X” y la cosa está que arde...!

Por: Roberto Zucco | Como la vida misma. | Comentarios (12) | Referencias (0)

Comentarios

Querido Roberto, es curioso, y dice mucho (para mí) de ti (como si aún hubiera algo que decir), que aun no compartiendo ésta tu afición/adicción en absolutamente ningún punto, me haya encantado (una vez más) tu post.
Un saludo.

Portorosa | 27-08-2005 16:06:12

Desde que descubrí internet mi consumo de televisión ha ido bajando cada vez más... Ahora cuando me apetece sentarme delante de la TV a ver algo prefiero ponerme algún DVD con capítulos de alguna de mis series favoritas. Un cambio de hábitos en toda regla :)

Nachete | 27-08-2005 16:22:00

Yo suelo ver pelis y alguna serie , pero poca cosa .Aunque cuando se está aburrido la tele tiene el poder de atraer y te tragas lo que sea . Algunas veces me he sorprendido viendo programas que teóricamente nunca hubiera visto.Y me digo, qué hago viendo esto ... no sé..., atrapa y engancha esta caja tonta ,como dicen .
Saludos

Gatito viejo | 27-08-2005 19:06:25

¡Que gracia me ha hecho tu artículo! Pero hemos de pensar, querido Roberto,y lo digo por propia experiencia que la televisión de madrugada nos atrapa en momentos vulnerables, en la zozobra de la noche y el desconsuelo del insomnio, es entonces cuando la "caja tonta" cobra todo su sentido y te rescata de las profundidades de tus pensamientos y te coloca las ondas cerebrales en un placentero nivel superficial, donde no pasa nada.
Ayer sin ir más lejos, desperté de una inquietante pesadilla y en unos minutos me encontré completamente despejada y con el corazón en un puño; no lo dudé ni un instante, me agarré al mando a distancia y no paré hasta que me encontré la reposición de un culebrón llamado "gata salvaje", que había visto en alguna ocasión, y que me había parecido irrepetible, mansiones increíbles, cuerpos tremendos, la criada Panchita (de lo más friki que he visto en mi vida) y el loro Verdoso (que habia que verlo hablar) todo muy reconfortante, sopa de pollo para las ondas cerebrales.
Resumiendo, muy acertado. Roberto, en tu línea. Besos.

audreyrose | 28-08-2005 00:57:30

Creo que no le has pillado el punto a los programas de cocina. El Canal Cocina es flipante... Desde una monja que hace dulces y suelta una homilía final acerca de lo buenos que tenemos que ser, hasta un cocinero argentino, con público en el estudio, que ríete tú de Arguiñano...

albanta | 28-08-2005 04:26:34

Me gustaría que haya un canal especializado en comentar y pasar partidas de ajedrez jugadas por Grandes Maestros. Los ajedrecistaa y los que nos
aproximamos,más los que quieren iniciarse en este bello deporte/ciencia/juego, disfrutarían muchísimo.

Relatas con una fluidez atrayente tus gustos televisivos.
A parte de 'Expedientes x',la serie que más me ha interesado es 'Millenium'.
Deportes: Sobre Ajedrez hay un progrma que emite un canal argentino -hemos dejado de verlo por cruces de tiempos, ms apneas se peude se ve- P4R
(Peón 4 Rey) y el basquet es apasionante.
Noticias en los canales internacionales, en la televisión local, sin entususiasmo, aunque hay periodisats de indudable raigambre que los conducen:
César Hildebrandt y Cecilia Valenzuela, cada uno con su propio programa.
Hay programas realmente latosos, que harán reír a muchos, mas de hecho me resultan insoportables.
por eso recurro al Dvd'. Ah, a veces pasan muy buenas películas en los canales vía cable. Hay que estar atentos.

Y cierto: sobre la cocina hay infinidad de programas y los que me llaman la atención son los de dos señoras gorditas, -bastante gorditas- que cocinan unos potajes extraordinarios, aunque me temo que consumir muchas de sus recetas, llevaría a
esa gordura ejemplar que ellas llevan dignamente.
también hay programas sobre viajes y pintores en Peple Arts y Film-Arts que se ven placenteramente.

Vaya, qué motivador tu post Roberto Zucco: te he enviado mis inclinaciones televisivas.

Salute y una sonrisa.

Vir | 28-08-2005 06:46:38

Olvidaba señalar que me gusta ver los desfilss de modas para saber cómo son las creaciones a nivel mundial.
Relacionado con eso vi un reportaje a Paco Rabanne, que considero antológico. Y el otro día leyendo un post, hallé un comentario sobre Rabbane que me hace reconsiderar mi interés por él así que indagaré más...

Vir | 28-08-2005 06:51:32

Ya sé por lo que me has dicho alguna vez que no te gustan los Simpson, pero a mi estos y CSI, que no me los quite nadie.
Recuerdo que hubo un culebrón que me atrapo hace tiempo se llamaba Falcon Crest, ¡que cosas pasaban!
Desde que descubrí los blogs la televisión a pasado para mi a segundo plano y solo veo alguna pelicula.
Me ha interesado tu post, más que nada por conocer esta faceta tuya.
Un saludo

Chusbg | 28-08-2005 09:47:24

yo he de reconocer una extraña adiccion a la tv, que me hace encender el aparato y anular el sonido.Cuando era adolescente me gusta ver los extraños playback que se organizaban poniendo a nina hagen y viendo a lola flores bailando y cantando..juaaa.
Ahora soy tajante con muchos programas,veto total( crónicas marcianas,gran hermano,operación tufo,selvas,granjas y programas que se nutren de éstos).Y procuro ver(y si no lo grabo)aquello que me gusta:frasier, es mi serie favorita, y la veo reposicion tras reposición.csi miami,sexo en nueva york, mujeres desesperadas.Y de las antiguas,twin peaks, que la grabé enterita ¡y aún la tengo!hill street, millenium, expediente x, friends...Y he de reconocer, que me enganché al primer culebrón, cristal.Y ya, nunca mas..

zipi | 28-08-2005 10:15:15

ay, y colombo, mi detective favorito de todos los tiempos...Con su perro de nombre "perro", su coche destartalado, puro a media asta, gabardina cochambrosa y una esposa invisible,inspiradora de sus sospechas y conclusiones...

zipi | 28-08-2005 10:22:53

Oh, maestro Z. llevo dos días en tan profunda conmoción con sus confesiones, que sin ser de tan alta trascendencia como las de san Agustín o Rousseau, inciden en esa zona íntima que los grandes hombres nos hurtan en sus memorias, y que sólo se conoce cuando ya tenemos su pijama bajo la almohada de nuestra cama.
Para no irle a la zaga en morbo, he programado una semana cultural.

Gatopardo | 28-08-2005 20:22:59

Holaaaaaaa :)

Hacía mucho que no te dejaba comantarios... aunque te he leído como siempre, porque te sigo como el primer día, lo sepas.

Hay veces que los temas me gustan pero no tengo nada que aportar, o creo que mi aportación sería mínima, por eso no dejo nada... este si.

Yo no soy asidua a la tele, la veo poquísimo... contados telediarios y alguna serie que he seguido hasta hace poco, pero es que ni las series me van, me fastidia tener que tragarme doscientos capítulos para nada, me siento absurda.

Antes veía más, pero ahora prefiero dedicar mis momentos de ocio a leeros, al blog y a otras cosas más interesantes que la caja tonta.

Las nuevas tecnologías nos dan la posibilidad de perder de vista algo que se ha convertido en un escaparate sobre la vida de los famosetes de turno.

Un besote, grande :)

Perlanegra | 30-08-2005 22:46:04

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