Martes, 30 de agosto de 2005

Un millón para el mejor
Trabajar honradamente tiene sobre todo un incoveniente: estar condenado a trabajar honradamente el resto de tu vida. Para evitarlo se han inventado tres cosas: robar, jugar a la lotería y los concursos de la televisión. Cada una de ellas tiene sus variables, como todos sabemos. Hoy nos detendremos en la tercera: los concursos.
Uno de los momentos más importantes de la historia española del siglo XX fue cuando TVE en Enero de 1968 emitió el primer programa de “Un millón para el mejor”, título de un concurso que, presentado primero por Joaquín Prat y más tarde por José Luis Pécker, ya en sí mismo, era todo un manifiesto de ideales sociales y políticos. “Un millón”por aquel entonces era la antesala de ser millonario, algo inalcanzable para casi todo el mundo. “Para el mejor”: aquí amanecía un modelo de persona esforzada, estudiada y leída, capaz de comerse el mundo, conseguir el primero y seguir progresando bajo la dictadura de Franco pero sin ponerla en cuestión. Algo así como la versión española del sueño americano con música de zarzuela. El esforzado concursante recibía impasible la pregunta, y un equipo de familiares, amigos y deudos, pertrechados de libros, apuntes y enciclopedias, intentaban responderla para admiración de las clases medias de la época que trabajaban denodadamente para que los chicos tuvieran un futuro.
Desde entonces podemos decir que los concursos en la televisión se dividen en tres tipos: los que exigen al concursante algún tipo de virtud, capacidad o sabiduría, los que sólo le exigen que haga un poco el gilipollas y que la suerte supla sus evidentes carencias, y, por último, los que le exigen ambas cosas.
Los primeros, herederos de “Un millón para el mejor”, tienen a veces el problema de su excesivo didactismo, pero siguen siendo, sin duda, los más educativos (vaya palabrita a estas alturas), y los que provocan que “participemos desde casa”, lo queramos o no, porque se nos escapan las respuestas cuando las sabemos, provocando la admiración de nuestros seres más próximos. “Saber y ganar” (TVE2) es el que está batiendo desde hace años todos los records. Mis padres lo ven religiosamente, y ha venido también a sustituir los efectos balsámicos de los documentales de peces y otros bichos que la 2 emitía sabiamente a la hora de la siesta. Ahora se adormecen escuchando la voz del incombustible Jordi Hurtado preguntando sobre la etimología de la palabra dinosaurio. Dentro de este epígrafe me pareció que contenía una cierta originalidad aquel, cuyo título no recuerdo, y que programaba TVE1 en donde los concursantes, que al principio eran muchos, se iban eliminando entre sí, conducidos por una presentadora que los trataba de una manera bastante displicente.“Pasapalabra” (Antena3), por su parte, empieza a estar más visto que el tebeo, y a Silvia Jato se le ve hacer todos los días unos enormes esfuerzos para no morirse de asco.
Los segundos me molestan de manera especial. Son esos programas en donde el concursante no hace nada inteligente. Solo apuesta, deduce, abre una caja, o elige entre el 7 o el 4, dice alguna melonada y regresa a Logroño con dos mil euros a seguir siendo pobre. Últimamente se han puesto de moda, y en ellos suele exigirse tanto al concursante como al público, una especie de plus de buen rollo, pero un buen rollo falso, estomagante y artificial, que la mayor parte de las veces resulta patético. Un buen ejemplo de esta basura es “Allá tú” (Tele5), conducido por Arturo Valls. Por cierto, qué distancia entre este tipo de trabajos alimenticios y la inteligencia organizada y divertida que derrochaba “Caiga quien caiga” en esta misma cadena y con este mismo presentador en aquel implacable equipo que regalaba gafas negras hasta a la familia real.
En el tercer tipo de concursos encontraríamos una referencia casi mítica y relacionada con una España afortunadamente desaparecida: “Un, dos, tres, responda otra vez”, un programa picante y un poco absurdo que sirvió cantera de actores, actrices y cantantes, y que fue visto por media España a partir de 1973. Lo presentaba Kiko Ledgard y sirvió para llenarle los bolsillos a Narciso Ibáñez Serrador, que, sin embargo, fracasó estrepitosamente cuando intentó no hace mucho reponerlo en pantalla, con una versión supuestamente adaptada a los nuevos tiempos. Es como si el país ya no estuviera para consumir este modelo un poco naiff de concurso y necesitara más sexo, drogas y rock and roll para divertirse.
Y en este último epígrafe encontraríamos la variable de espacio para descubrir nuevos talentos. “Operación Triunfo” sería el faro, y otros muchos sus secuelas inmediatas, pero antes había otro, presentado por uno de los personajes más patéticos de la pantalla, Bertín Osborne, en el que niños y niñas de toda España eran explotados en público por sus propios padres, titulado “Lluvia de Estrellas”. Con él la televisión (Antena3) y la bolsa de espectadores que lo consumían semana tras semana, llegaron a una de las cimas más altas de catetez, cutredad y caspa nacional.
Por: Roberto Zucco | Como la vida misma. | Comentarios (11) | Referencias (0)
No tengo nada que decir que merezca la pena, querido Zucco, porque me parece que somos espectadores que ven la tele con la misma (distraída) mirada y, por lo tanto, me identifico con casi todo lo que has escrito en esta divertida y perspicaz "serie". Sólo quería dejar constancia de que no eres un bicho raro (en el supuesto, improbable, de que lo pensaras y/o te preocupara pensarlo). Un abrazo fuerte.
Ernesto | 31-08-2005 02:05:00
odio los concursos profundamente, al igual que jugar a la loteria y robar.¡buaaaaaa,estoy condenada a trabajar toda mi vida y me moriré pobre..!
He de decir que vi alguna vez con agrado el tiempo es oro (con constantino romero) y cifras y letras( elisenda nadal)inducida por mi hermana, que resolvia todo antes que los concursantes, jeje. El concurso lo teníamos en casa!
zipi | 31-08-2005 08:58:11
zipi | 31-08-2005 08:59:04
Recuerdo un concurso de los 80 llamado "El tiempo es oro" que presentaba Constantino Romero, donde el saber de los concursantes era impresionante, tanto en cultura general, como en un tema elegido por ellos que se trataba en profundidad, era muy bueno, actualmente se le asemeja el "Saber y ganar", pero aquel me gustaba más. Por lo demás, totalmente de acuerdo, (sobre todo en el de las cajitas, aaargggh)
Un abrazo.
audreyrose | 31-08-2005 08:59:25
¡Qué me dices de Jordi Hurtado y su Cifras y Letras!
¿Te has fijado que Jordi no cambió nada en estos últimos 15 o 20 años? ¡sigue igual! yo era un adolescente, eché barriga, me quedé sin el precioso tupé que coronaba mi cráneo y Jordi Hurtado está como el primer día... ¿será un replicante? inquietante...
Un abrazo!
Ararat | 31-08-2005 09:37:31
Ála Roberto, estás en mi post de BlogDay.
Nos leemos.
http://xavmp.blogspot.com/2005/08/blogday2005-mis-...
¿De donde sale tu apellido tan italiano ?
XavMP | 31-08-2005 13:17:50
A mí el segundo y tercer tipo de los que nombras no me gustan, pero tampoco tengo nada contra ellos, sólo no los veo y cada adulto que haga el bobo como pueda o quiera. Lo que sí puede con mis nervios es lo de los niños cantores (me repugna especialmente ver niños cantando canciones de adultos, sobre todo y por abundancia, copla), y también esos programas, que no son concursos y me salgo por tanto del tema, donde ponen a un grupo de niños, de esos que hacen mucha gracia en sus casas, a opinar de lo divino y lo humano, a modo de bufones del siglo XXI.
Un beso.
PrincesadelGuisante | 31-08-2005 17:24:15
Furtivamente (en el trabajo) y por entregas (desde casa) me he ido leyendo tooooodos tus post desde que estuve afuera. Magistral descripción la que haces de este Buenos Aires querido mío (una rara relación me une a esta ciudad que no conozco más que por las habladurías de aquellos que sí la han vivido). Suscribo lo que dice Ernesto en uno de sus comentarios y que me recuerda a un diálogo de "Bajo el cielo protector" en el cual se dice que hay una diferencia entre ser turista y ser viajero. Desde luego tú eres viajero. Del Teatro, pues como siempre, me dejas medio tonta, más que nada porque soy una absoluta ignorante de la materia. Penita que no pudieras ver Enrique IV (a mi me encanta el teatro del absurdo y todas estas obras que fueron su antesala) para contárnoslo... No me ensaño más diciendo tonterías respecto de tu viaje a la capital argentina.
Lo de teleadicto, no sé, no te veía yo así. Siento decirte que no comparto contigo tal aficción. La tele me aburre. Sólo la veo cuando A) no tengo nada mejor que hacer y el cansancio psicológico me vence (rara la vez); B) ponen algo interesante, llámese película o reportaje o, fíjate tú, Informe Semanal y Documentos TV, que sí, que me gustan. De las series, uff, como que me estáis hablando en chino (yo me quedé prácticamente en "V"). Y de los concursos, ojalá pudiera ver "Saber y Ganar", pero, ya se sabe, hay que levantar el país con el sudor de la frente ;-P.
Muchos besos y encantada de volver a leerte. Calamity.
PD. Que sepas que me acordé muuucho de ti en Moscú y que más de una carrerilla me he dado por sacar alguna foto que, digo yo, cuando revele te haré llegar.
Calamity | 01-09-2005 13:24:10
Por si te sirve de inspiración para próximos días: marcas de los televisores que has tenido (Iberia, Grunding, etc) y presentadores de telediarios (Lalo Azcona, etc) y los anuncios (el del frigidaire de Carmen Sevilla, etc.)
Por favor, maestro Z. no nos tome más el pelo que tengo la lengua en carne viva de mordérmela, cuéntenos sobre la compañías de teatro (La Cubana, etc.) y las novedades que no nos deberíamos perder, sea usted bueno.
Gatopardo | 01-09-2005 18:33:59
El concurso de " un millón para el mejor ha sido el mejor concurso que yo he visto nunca" son cosas que se dan una vez en la vida.
Saludos
Chusbg | 01-09-2005 22:03:29
Ilustrasde forma detallada e interesante sobre los programas-concursos.
Por aquí no veo ninguno. Hay ciertamente uno que tiene su público. Lo conduce un hombre que hace cualquier cantidad de gestualidad, bromas -que no me hacen reír, mas a mucha gente sí- y en fin, cuenta con auspicios, y le va muy bien...
Ese es el 'éxito'.
Ah, mencionas a kiko Ledgar, que era peruano, según sé. Y que hace unos años murió luego de una caída, intentando hacer de 'trapecista'. Era elegante, eso cuentan.
Salutes muy gratos Roberto Zucco.
Vir | 01-09-2005 23:59:16
Cuando era un niño soñaba tener una casa muy grande, llena de libros y de discos. Lo he conseguido. Como pronosticaba D´Annunzio, "he sido devorado por lo superfluo". Ya entonces me horripilaban los abusos del poder, e incluso el poder mismo.
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