Viernes, 07 de octubre de 2005
A mí el Estatut de Cataluña me huele bien, y voy a intentar expresar las peculiaridades de este aroma. Antes, dos aclaraciones que considero importantes.
Diré, en primer lugar, que soy de los que ya están hartos de este asunto. Además mi hartura no es coyuntural, sino heredada, culturalmente heredada y viene de muy lejos, tanto que me trasciende a mí mismo, valga la expresión. Leo habitualmente los diarios de Azaña y el tema de los nacionalismos no resueltos ya era un grave problema durante la Segunda República. Viví la transición democrática y esa seguía siendo la gran espina, con las constantes intervenciones armadas de ETA poniendo en peligro permanente lo que desde muchas perspectivas ideológicas se estaba intentando levantar acertada o equivocadamente. Y, por último, a lo largo de estos veinticinco años, he asistido asqueado a todas las manifestaciones de lo mismo, incluyendo en ellas la actitud frecuentemente repulsiva, ética y políticamente hablando, de los partidos nacionalistas llamados moderados, que han visto crecer su patrimonio y su capacidad de maniobra gracias a la existencia de la banda armada en el caso del País Vasco y gracias a la correlación de fuerzas permanente y al victimismo como praxis habitual en sus diferentes comunidades. Estoy fatigado, harto, y con ganas de este asunto deje de formar parte de mis inquietudes e intereses.
Diré en segundo lugar, que siento un cariño especial por Cataluña, que allí estudié una carrera, que en Barcelona viví seguramente mis mejores momentos personales, y que en esa hermosa ciudad conservo entrañables amigos que lo han seguido siendo a pesar de la pequeña distancia que nos separa.
Con estos dos elementos inevitablemente adheridos a mi cuerpo y a mi mente, y desde una perspectiva ideológica racionalista y laica, enraizada con una tradición de pensamiento español republicana y federalista, diré que por esas razones coincido con los que piensan que esta es la gran oportunidad de normalizar una situación que parece estancada como problema en la raíz de nuestra historia como país, o de contribuir a la normalización, no sólo de las relaciones entre Cataluña y el estado español, sino del estado español mismo.
No me parece baladí que ningún político catalán, excepto Carod Rovira, que está en su derecho de hacerlo, haya puesto en cuestión ni a corto, ni a medio ni a largo plazo, la inclusión de Cataluña en el contexto de España, sino todo lo contrario: que ese Estatut pretende construir una nueva Cataluña dentro de España, y eso lo oigo y lo veo también en los canales autonómicos catalanes decir a los políticos más destacados, disipando de esa manera mi temor a ese "doble lenguaje" que tantas veces han practicado. Es decir, quiero creer con la cabeza y el corazón que asumiendo ese texto, refrendado por el noventa por ciento del parlamento catalán, España puede contar sin reservas, suspicacias y malos entendidos, con Cataluña, como comunidad integrada, llamándose nación. Por mí, si con eso se consigue esa estabilidad anhelada, que cada cual se llame como quiera llamarse.
En segundo lugar, estaría el tema central de lo que ese texto viene a decir: incremento de competencias, una nueva manera de recaudar y distribuir los fondos públicos, y una nueva manera consecuente de plantearse las relaciones económicas con el resto de España, conjunto de aspectos que son la madre del cordero y que efectivamente hay que analizar con sensatez. Escucho a Durán i Lleida y Joan Saura, la derecha y la izquierda catalana, en días diferentes pero en el mismo programa ("Cara a cara", de CNN+) indignados, demostrando con razones serias que en ese modelo, frente a lo que esgrimen ya los líderes del PP por todas partes, sigue habiendo un espacio para la solidaridad interregional, poniendo ejemplos similares aplicados en algunos países de Europa, y me convencen sus palabras. Convergencia i Unió, sin estar en el tripartito, ha sido la fuerza que ha dibujado el muñeco económico (como no podía ser de otro modo: "la pela es la pela"), y los demás lo han aceptado dando todos un ejemplo de moderación, madurez y “seny”, que para mi tierra la quisiera.
Finalmente entiendo que en las Cortes de Madrid, el PSOE y las fuerzas políticas estatales, incluida el PP, deberían velar porque el espíritu de que lo que ahí se dice, se respete esencialmente, y las fricciones con la realidad constitucional se limen, aunque tampoco me parece nada grave que la Constitución se reformara de una vez. Y creo que eso debería hacerse de manera ejemplar: con discreción, cintura, generosidad, mirada lejana, capacidad de comprender a los demás. Porque ahí está la clave: si lo de Cataluña sale bien, se creará la vía correcta para que los otros pueblos de España expresen su realidad y la negocien de la misma manera en los mismos foros y siguiendo los mismos pasos.
Lo peor que puede ocurrir es que esta vez se escape el tren. Torpedear el proceso, metiendo miedo, augurando apocalípticas rupturas, enfrentando a los ciudadanos y a las regiones, se cometerá la mayor irresponsabilidad política de la historia contemporánea de España, y mucho me temo que Rajoy, Acebes y Zaplana están justamente en esa extraña e irresponsable dirección. Decir que Zapatero “nos ha metido innecesariamente en esto” es una manera simplista, partidaria e injusta de analizar el asunto, consecuente con esa oposición cavernaria que llevan realizando prácticamente desde el principio de esta legislatura y que parece centrada en erosionar la imagen personal del presidente.
Yo lo veo de esta manera: Zapatero, a quien yo no he votado, ha tenido el arrojo de enfrentarse de una vez al problema, mirandolo a los ojos y habilitando cauces para superarlo. Un problema que no permite más tiempo que pasemos de puntillas, algo que han hecho de formas diferentes los anteriores gobiernos del PSOE, por unas razones, y los del PP, por otras. Yo por eso le deseo toda la suerte del mundo.
Por: Roberto Zucco | Política nacional. | Comentarios (16) | Referencias (0)
Como catalana no me cabe sino esperar que la cuestión sea resuelta con serenidad y sentido común en un debate parlamentario digno donde se dejen de lado las crispaciones y las demagogias, aunque esto pueda parecer una utopía.
No entraré al trapo sobre muchas cosas que me vienen a los dedos que pulsan las teclas que envían los códigos que configuran los carácteres que surgen en la pantalla del ordenador, escribo y borro,ya hay bastante crispación.
Mi más sinceras felicitaciones por tu post, Roberto Zucco, y que la fuerza nos acompañe a todos.
audreyrose | 07-10-2005 11:41:59
Mi querido Zucco, ¡siempre metiéndose en camisas de once varas! (me encanta esa "marca de la casa"). Verá. He escrito y borrado durante tanto rato que ya casi me duele la cabeza. Trataba de añadir matices, poner discretos peros, incluir aclaraciones... Pero, de pronto, me he cabreado conmigo mismo, por tiquismiquis. Y he decidido no borrar que estoy hasta donde se imagina (hasta el mismo sitio que usted, querido amigo) de excelsos debates jurídicos que apenas barnizan la mala leche de los torpedos dialécticos. Cuanto más releo su post, más de acuerdo con todo, con absolutamente todo lo que en él dice, me siento. Es más, lo imprimo para repartirlo a amigos y familiares (como si fuera, ¿lo es?, un oxigenante y subversivo "panfleto" de los de antes). Mucho me temo que toda esperanza perezca sepultada por diluvios de demagogia. Sin embargo, hay que intentarlo, y hay que apoyar a quienes han tenido el coraje de echarse al ruedo (todo apoyo va a ser poco, porque se lo van a poner crudo). Tal como, concisamente, ha dicho "audreyrose": que la fuerza nos acompañe a todos. Lo digo como ciudadano del mundo, como demócrata, no sólo como nacido catalán y naturalizado vasco, que también, porque la razón, el laicismo, el republicanismo cívico, son valores universales. No es éste un asunto que pueda (y menos que deba) verse de modo diferente según desde qué "lugar" se mire. Ésa es una de las muchas trampas en las que quieren atraparnos, enfrentarnos, neutralizarnos. Es hora de sumar y arrimar el hombro. (¡Diantres!, esto me rejuvenece. Hacía años que no me sentía tan guerrero.)
Ernesto | 07-10-2005 18:56:20
Estoy completamente de acuerdo desde el principio hasta el fin con lo que dices. Has expresado a la perfección un sentimienro de desesperanza y frustración y la posibilidad real de encontrar una buena solución, tanto para Cataluña como para España misma. Ojalá las cosas discurran como tú deseas.
Limón | 07-10-2005 22:33:11
Lo que no consigas tú ... Me había prometido a mí misma no volver a leer ni un solo texto más de "opinión" sobre este tema. Hace semanas que me harté de leer panfletos desde los extremos y también desde los que dicen no estar en ellos.
Y ahora llegas tú y te leo (sin remedio porque me encanta hacerlo) y de nuevo debo (y quiero) felicitarte por este texto que comparto y admiro.
Gracias, mi querido Caballero Zucco. Muchísimos besos.
Iris | 07-10-2005 23:13:00
Grial | 08-10-2005 18:02:46
Bien, bien, y ahora le contaré, Maestro Zucco, una máxima de elegancia moral que aprendí de las putas de mi barrio: no hay ningún inconveniente en enamorarse del que te paga; pero en ese caso hay que dejar de cobrar.
Y sólo entonces las frases de amor y pasión dejan de ser obscenas.
Un abrazo tiernísimo.
Gatopardo | 08-10-2005 18:09:42
Ohhh, amigo Zucco. Has topado con algo de dificil comprensión.
hay gente que se pregunta el porqué de tanto estatuto, yo también me lo pregunto muchas veces; yo, votante de ERC, me lo pregunto.
Qué hacemos los catalanes en un mundo tan global y globalizante con este Estatut?
Antes de que se decidiera montar este tinglado, a los catalanes no nos importaba demasiado el nuevo Estatut.
Tu crees de veras que la financiación ha sido diseñada por CIU?
Tu crees que la corrupta de CIU es capaz de inventar un sistema de bloqueo estatutario que impida los contratos y concesiones a dedo? Los fondos de ayuda europeos regulados por el Parlament y con ley estatutaria? Tu crees que a CIU le importa demasiado que el dinero inherente a la solidaridad sea regulado con un sistema parecido a los fondos de la UE? Lo único que a CIU no le hacía ninguna gracia es que el nuevo Estatut no hubiera sido idea suya. Que no fuera ella la impulsora y para ello ha montado el numerito... Un tira y afloja para dejarlo tal como el tripartit quería.
Y sí, digo bien, el tripartit, con el PSC a la cabeza haciendo creer que él recortaba para que saliera un Estatut constitucional. Con ERC exigiendo para hacer creer que ellos eran los rompedores. Con IC exigiendo los derechos de los inmigrantes y con CIU montando el numerito de última hora para salir en la foto.
Y el Estatut... La Nación... Todo el mundo rasgándose las vestiduras porque como entrada sale el término Nación, cuando en la constitución española queda reflejado que: España es una Nación compuesta de diferentes comunidades y "nacionalidades".
Mientras, a los que la defenestran sin siquiera haberla leído, se les pasa el artículo tercero.
Que risa...
Y, claro, A qué comunidad de país latino le gusta que a partir de ahora, una comisión multigubernamental decida en que se van a invertir los fondos de solidaridad? Quién chupará del bote a partir de ahora?
pau | 08-10-2005 20:46:13
Edito aquí, amigo Zucco, lo que dice el Estatut en el artículo tercero. No tiene desperdicio. Leelo y luego, me comentas.
ARTÍCULO 3. MARCO POLÍTICO
1. Las relaciones de la Generalidad con el Estado se fundamentan en el principio de la lealtad institucional mutua y se rigen por el principio general según el cual la Generalidad es Estado, por el principio de autonomía, por el principio de plurinacionalidad del Estado y por el principio de bilateralidad, sin excluir el uso de mecanismos de participación multilateral.
pau | 08-10-2005 20:56:11
Un indeciso | 10-10-2005 23:21:44
Considero bastante "pueblerinos" los nacionalismos, pero los respeto y comprendo en muchos casos. En el caso de Cataluña, el "hecho diferencial" es innegable, y me parece correcto llamar nación a algo que se le parece tanto.
Pero no soy catalán ni vivo en Cataluña, y el modelo de financiación que propone el Estatut me parece inaceptable. ¿Es cierto que los catalanes pagan más impuestos que los andaluces, en general? ¿Y que reciben menos en el reparto posterior? POR SUPUESTO, así es y así ha de ser, de la misma forma que uno espera que un millonario contribuya más que un parado. Cataluña no paga más por ser Cataluña; paga más porque es más rica que el resto. Y lo que se le exige no es solidaridad, sino justicia.
Me gusta Catalunya, la visito siempre que puedo, me encantan su idioma, su cultura, sus gentes (además soc del Barça)... y me gusta que una nación tan rica y moderna contribuya a equilibrar las desigualdades económicas del resto de España. En eso consisten las políticas tributarias, con las que a la larga todos salimos beneficiados.
Carlos el hormigo | 12-10-2005 20:05:13
Hola
Es una maravilla ser minoria en Cataluña. Me encanta sentir la libertad que da la disidencia. De facha, nacionalista español, antidemocrata, que hermosos piropos para la disidencia. el tema no da mas de si, me incluyo en "minoria catalana". Este señor "el Estatuto" es descaradamente intervencionista, de lo demas (nacion) no entro. Las modas cambian hasta los socialistas de Cataluña se hacen mas nacionalistas que Pujol. El mundo no se acaba para ello esta la democracia y la minoria.
un saludo
juan re
juan re | 15-10-2005 11:52:46
Vir& | 18-10-2005 06:16:15
Sr. Hormigo: me veo obligado a insistir.¿No cree Vd. que los gobiernos autonómicos (así como la política clientelar de los sucesivos gobiernos centrales, a qué negarlo) tienen alguna responsabilidad en la, al parecer, perenne situación de "pobreza" en que se mueven algunas comunidades?¿En ningún momento va a dejar de haber comunidades "pobres"?¿Pasan necesariamente todas las soluciones por la eterna solidaridad de los "ricos"?¿No cree Vd. que las comunidades "ricas" tienen todo el derecho del mundo a preguntarnos, incluso un poco airadamente,"¿que coño habeis estado haciendo con el dinero durante todos estos años?"?.
Saludos, apesar de la discrepancia.
Duque de Ínsua | 03-11-2005 12:18:31
Sr. Duque: creo que no me expliqué bien en mi anterior comentario. Cataluña no contribuye a las arcas del Estado como tal, sino que sus ciudadanos y ciudadanas pagan impuestos al Estado Español. Lo que ocurre es que, si caemos en la trampa de indagar qué comunidad contribuye más, resulta que Cataluña está entre ellas porque es de las más ricas.
Es como si miráramos a ver si pagan más impuestos quienes se apellidan Osborne que quienes se apellidan Pérez. Probablemente encontraríamos que es así, efectivamente, pero eso no es un argumento para que los Osborne acusen a los Pérez de malgastar el dinero y exijan pagar menos ellos. Porque los Osborne pagan más por ser más ricos y no por llamarse Osborne.
De la misma forma, nadie espera que los catalanes paguen más por el simple hecho de ser catalanes... Espero haber explicado mejor ahora mi postura de "Pérez".
Un saludo.
Carlos el hormigo | 06-11-2005 01:14:30
Desde el barrio de Gràcia y durante 3 largos y preciosos años he observado en silencio el ambiente que se respira a mi alrededor. Cuando llegué, era un simple "gatito" engalanado con marcado acento castizo que procuraba lograr sus pequeños sueños de ser un hombre.
No protesté cuando asistía a clases en un idioma que inicialmente me costaba entender, pues no siempre había alternativa al castellano.
No puse el grito en el cielo cuando me paraban los Mossos y sólo utilizaban una única lengua, a veces incluso atropelladamente, lo cual dificultaba aún más la comrpensión.
No me sentí extranjero en mi propia tierra a pesar de los vanos intentos de los propios por sentirse diferentes. Sigue habiendo un carácter, una esencia, una manera de ver y sentir tremendamente parecida. Apenas existe ese hecho diferencial palpable e invocable cuando nos relajamos en un bar o sentados en el césped de la facultad, por lo que ese argumento pierde fuelle casi en el acto. Lo doloroso reside en el hecho de buscar diferencias, y resaltarlas para mostrar así un rechazo patológico a todo lo que nos pueda identificar con "lo ajeno". Así, Barcelona es la ciudad antitaurina con más plazas de toros de España, 3. Madrid sólo tiene una. Sevilla sólo tiene una. Zaragoza... ¿cuántas tendrá Zaragoza?
Tampoco expresé ningún tipo de queja cuando comenzó a rodar la Ley de Política Ligüística que CiU nunca se atrevió a poner en práctica, pese a redactarla. No presté atención a la multa a Correos, ni a que NO castigaran a los comercios con rótulos extranjeros (chinos, paquistaníes... etc) sino sólo a los que, en lugar de poner Can Francesc, ponían Casa Paco. Ni me paré a pensar qué clase de gente con ínfulas de delator y enemigo de todo lo que brille con otra gama que no sea cuatribarrada se atrevería a denunciar, al amparo del anonimato, al bar en el que cada mañana se mete su chato y sus bravas. Conocí a uno, pero fue su mujer quien tuvo el arrojo de confesarlo, mientras él persistía en negar haber hecho una cosa así. No le acusé de tirar la piedra y esconder la mano.
No me sorprendí, con el paso del tiempo, de la tregua de ETA para Cataluña. Había leído el famoso "ETA, Cataluñik kampora" de Carod-Rovira: exactamente eso fue lo que consiguió. Tampoco me dejé impresionar por su marcada falta de respeto a las que, puede, no sean ni sus creencias ni las mías, pero sí las de millones de personas que depositan en ello sus esperanzas y los motivos para ser mejores personas. Ni tampoco me abandoné al pesimismo, abandonando toda esperanza, cuando la iniciativa libre y espontánea de un grupo de intelectuales de formar un partido político con visos de querer cambiar una realidad ya demasiado imperante es sistemáticamente reventada por los mismos, y ninguneados por el resto. Ya no me escandalizo por los artículos de Isabel Clara-Simó, ni de Oriol Malló, ni de tantos y tantos otros que claman por menospreciar mi cultura y el país en el que creo, que no es el suyo.
Sin embargo, por primera vez en tres años, un hecho en apariencia aislado y anodino -por la nula repercusión que ha tenido aquí- hizo que me sulfurara y decidiera que "ya basta". He soportado durante todo este tiempo que mi apellido no fuera el de mi padre, sino "el Madrileño", sin decir nada. He sido permisivo con aquellas personas que no lo son, sonriendo amistosamente cuando me hablan en catalán e ignorando sus gestos de "incomodidad" cuando les respondía en castellano, el cual he utilizado siempre no por una cuestión política o de sentimiento, sino porque me resulta más cómodo para comunicarme, pues se trata de eso y no de otra cosa, creo yo. Bien, pues a todo esto he dicho "basta" cuando un grupo de las jERC decidió arrancar y quemar un ejemplar de la Constitución de todos en pleno centro barcelonés. No creo que sea necesario describir qué hace la Constitución, y por qué me gusta. Lo dejaré así, abierto a la libre interpretación de cualquiera. Amo y amaré siempre este lugar, esta región, esta ciudad, este "païs" en el más puro sentido catalán de la palabra. Pero me vuelvo a mi casa, a la ciudad que algunos odian por aquí, porque si hay algo que valoro más que cualquier otra cosa que no sea mi propia vida, es mi libertad. Y aquí ya he dejado de sentirme libre.
MadrileñoEnBcn | 30-12-2005 19:37:51
se me llena la boca, al decir q soy español, me siento orgulloso de serlo, tengo 20 años y soy andaluz, adoro mi tierra y entiendo q mi tierra es diferente por ejemplo a galicia ni mejor ni peor, diferente.
Respeto la cultura y tradiciön Catalana y Vasca, una tradición cultural q las hace diferentes, esta claro, España es el conjunto de una diversidad de regiones con matises distintos, y opino q todos ellos maravillosos, y eso es precisamente para mi el concepto de españa es decir pienso q esa diversidad de espacios, de gentes, de paisajes, de cielos, de cumbres, y de mares es la que hace q millones de turistas se ridan cada año a el encanto español.
ahora bien ¿cual es el problema? aquel q se siente español es considerado por los propios españoles un carca, un facha, un personaje salido de plena dictadura franquista y se le asocian unos principios q no tienen por q ser reales.
no¡¡¡¡ yo soy español, soy de ideales izquierdistas, amo la democracia, q el pueblo salga a la calle, q se manifieste y me parece estupendo los matrimonios homosexuales,y amo españa con su diversidad y con sus particularismo la entiendo como un todo.
el regimen franquista hizo aunque parezca mentira muchisimo mas daño a la unidad de españa q el estatut.
jesus | 03-03-2006 16:50:39
Cuando era un niño soñaba tener una casa muy grande, llena de libros y de discos. Lo he conseguido. Como pronosticaba D´Annunzio, "he sido devorado por lo superfluo". Ya entonces me horripilaban los abusos del poder, e incluso el poder mismo.
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