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Roberto Zucco

Jueves, 20 de octubre de 2005

Eduardo Haro Tecglen



Yo creo que Eduardo Haro Tecglen es uno de los intelectuales españoles de los últimos años que más reacciones encontradas ha sido capaz de generar. La gente de mi gremio –el teatro-, en general lo odiaba, porque desde las páginas del diario EL PAIS se había dedicado a fusilar de manera casi sistemática la mayoría de los espectáculos producidos en España durante los últimos años, y especialmente los producidos con dinero público. Respondía de esta manera a un concepto del teatro que tenía en el autor el eje vertebral del hecho escénico, relegando al director a un espacio secundario. Esa teoría de la preeminencia del texto sobre los demás elementos Haro la había defendido siempre sin ningún tipo de complejos y con la máxima claridad intelectual y expositiva, granjeándose lógicamente la antipatía del sector -actores, escenógrafos y sobre todo, directores-, representados estos últimos por el inefable Juan Antonio Hormigón, Secretario General de un esperpento clientelista llamado Asociación de Directores de Escena de España (ADE). En una memorable polémica, uno y otro se enzarzaron hace años en una discusión de la que Haro salió claramente vencedor por puntos.

A mí me hizo críticas de varios tipos, buenas, regulares y malas, pero hubo una, allá por los años ochenta, que se titulaba “Pecar por exceso” que tuvo una enorme influencia en mi autoestima. Fue curioso por varias razones, pero una de las principales era que se trataba de la primera vez que un espectáculo mío se presentaba en un teatro relativamente prestigioso de Madrid. Yo, por aquellos años, era un jovenzano lo suficientemente ingenuo y/o estúpido como para creerme alguien importante, un “valor emergente”, y la crítica en cuestión venía a decir de forma concisa, meridiana y muy pedagógica, que esa soberbia juvenil se notaba demasiado en el propio espectáculo, en donde él percibía una necesidad absurda de demostrar al mundo mi propio talento. Fue, por tanto, una cura de humildad, que, en un primer momento me escoció sobremanera, pero que después le he agradecido a lo largo de toda mi vida.

Mucho tiempo después lo conocí personalmente, cuando se presentó en el Teatro de la Abadía un espectáculo producido por la entidad que yo dirigía. No me hizo ni caso, a pesar de que yo iba asesorado por amigos comunes que me habían advertido e informado de sus fobias y filias particulares. No me importó, porque a pesar de su displicencia, que me pareció un mecanismo de defensa frente al frecuente peloteo de un sector artístico del que desconfiaba plenamente, estuve a distancia corta de un hombre al que siempre he admirado, desde los tiempos en que escribía unas editoriales memorables en la revista “Triunfo”. En ellas, cuando hablaba de la crisis de Indochina, pongamos por caso, todos sus lectores entendíamos a la perfección que en realidad nos estaba hablando de la necesidad de que España tuviera un régimen de libertades democráticas. Es decir, practicaba, de un modo inteligente y exquisito, un doble lenguaje, lleno de ideas y complicidades que provenían de un concepto ético de las relaciones sociales, de la vida misma y del concepto de ciudadanía.

Llegó la democracia y Haro Tecglen, refugiado en su columna de crítica teatral, desempeñó un papel similar al que algunos intelectuales españoles, como Unamuno y Ortega, cumplieron tras el advenimiento de la Segunda República. Ese emblemático “no es esto, no es esto...” se convertiría a partir del primer gobierno democrático de la monarquía en su actitud personal. Especialmente crítico con los partidos de izquierdas –él juzgaba que su praxis diaria devaluaba con frecuencia su tradición histórica, su patrimonio moral y hasta sus propias siglas-, escribió libros memorables, como “El niño republicano”, en donde se definía, para irritación de muchos, como un “rojo”. Es decir, una persona integralmente de izquierdas, miembro de una especie de parque jurásico en extinción en el que, por cierto, yo también me siento incluído.

Esa conjunción entre el análisis y la melancolía, entre lo nuevo y lo viejo, entre su conocimiento del teatro de vanguardia y su amor por los procedimientos escénicos tradicionales, se convirtieron ya para siempre en los polos dialécticos de su pensamiento, llegando a veces hasta los extremos de la paradoja. La muerte horrible de uno de sus hijos, encenagado hasta las cejas en el mundo de una modernidad ferozmente autodestructiva, fue el elemento que elevó su desencanto hasta un límite que su cortesía, su aspecto bonachón y una cierta elegancia colonial, apenas desmentían.

Ayer telefoneé a una queridísima amiga común: Emma Cohen. Imaginaba que Fernando Fernán Gómez, con quien Haro Tecglen firmó un libro de conversaciones, y ella misma, vivían un día de intenso dolor. La voz de Emma, habitualmente juvenil y contagiosamente optimista, estaba tamizada por la enorme tristeza que les había provocado la desaparición de un gran amigo con el que tantas tardes compartieron conversación, recuerdos, inteligencia y una magnífica tortilla de patatas.

Ayer murió Don Eduardo Haro Tecglen, periodista, escritor, republicano, y uno de los "rojos" más ilustres que este país ha tenido.

Por: Roberto Zucco | Teatro. | Comentarios (40) | Referencias (0)

Comentarios

Precisamente ese saber criticar (constructivamente desde mi punto de vista) aquello a lo uno se adscribe de manera férrea era la característica que le hacía peculiar al señor Haro Tecglen dentro de este mundillo de la comunicación. Por eso generó tantos odios. Y tantos amores.

Por fortuna en mí generó una simpatía especial. Desde que tengo uso de razón he leído sus columnas. Y ahora, aquí en el trabajo, escuchando la SER, estoy ya echando de menos su voz en "La Ventana".

Querido Zucco, ojalá todos tuviéramos a ese alguien que de vez en cuando nos hiciera una cura de humildad. Un beso para ti y otro para Eduardo.

Calamity | 20-10-2005 17:14:39

Bueno...yo...no sé...
Acabo de descubrirte Roberto Zucco y después de dos días de "borrachera"de blog, tengola misma sensación de aturdimiento que cuando vi el Gugghenhein por primera vez, cuando visito cualquier gran museo o cuando disfruto viendo o escuchando cualquier obra de arte en el cine, teatro o auditorio.
Esa sensación de vacío en el estómago, de emociones a flor de piel, de vértigo ante lo extraordinario...Casi aseguraría que lo has sentido alguna vez, ojalá así sea.
A pesar de mi poca experiencia en asuntos de la red, he tenido la habilidad,o mejor dicho,la suerte, de haberte encontrado.
Todos tus comentaristas, han hecho que vuelva a creer en la gente a la que tanto he echado de menos.No sé si la tremenda ignorancia que aporto será bienvenida entre vosotros pero de lo que sí podeís estar seguros es que vosotros habeís sido muy bien hallados.

Que la seguridad en vuestro actuar os acompañe siempre.

amaltea

amaltea | 20-10-2005 17:30:50

Aunque de vez en cuando te dé por castigarme las meninges con exégesis televisivas adobadas de nostalgia, hay veces, como hoy, maestro Zucco, que me haces tirarme en plancha a tus pies.
He leído desde Sábado Gráfico, antes de Triunfo, a Haro Tecglen disintiendo de sus conclusiones; pero admirándolo locamente porque nunca tomó el derrotero mental común, supo sorprender con una óptica no convencional y mantuvo la calidad de sus textos, que apenas han perdido actualidad releídos años después. Fue despiadado como un cirujano tomándole las medidas a sus contemporáneos; y aunque quienes lo leen embotados con los clichés pretenden que fue respetuoso con sus adversarios, no dejó resquicio a la piedad cuando se trataba de defender sus ideas. Y eso, entre tanto compadreo delicuescente, y tanto pasteleo es de agradecer. Eres el primero que no ha obviado sus caracteristicas reales para poderlo admirar.
Te adoro, maestro Zucco.

Gatopardo | 20-10-2005 18:25:17

Lamentable.
Se compartiesen o no todas sus ideas, creo que debe reconocérsele su coherencia, su compromiso con ellas. Ahora ser consecuente parece radical, y se exigen concesiones porque sí, por sistema, porque si no no se es dialogante.
Ser capaz de pensar por sí mismo es siempre un mérito; y un mérito muy poco común. Hacerlo además sin poses, sinceramente, es asombroso.
Ser crítico, tremendamente crítico, incluso con los propios, no lo hace nadie más.

Lamentable. Como todas las muertes, pero con la suya perdemos además a alguien que no nos dejaba acomodarnos.

Un abrazo, R. Z.

Portorosa | 20-10-2005 19:43:29

Y tú le haces la mejor necrológica que he leído.
Un beso admirado, mi Zucco.

amanda | 20-10-2005 23:00:31

"Antonio está muerto bajo la lápida, su espíritu tiene calor de vida en la de todos los camaradas de la Falange.
Se nos murió un Capitán, pero el Dios Misericordioso nos dejó otro. Y hoy, ante la tumba de José Antonio, hemos visto la figura egregia del Caudillo Franco. El mensaje recto de destino y enderezador de historia que José Antonio traía es fecundo y genial en el cerebro y en la mano del Generalísimo"

E. Haro Tecglen
20 de noviembre de 1944

¿Rojo ilustre? todos tenemos un pasado...

Ararat | 21-10-2005 12:40:30

Querido Ararat. Conocía perfectamente el efímero pasado falangista de Eduardo Haro, pero soy de las personas que entiendo y respeto la evolución mental, ideológica y personal de la gente. Si colocamos en la balanza de toda una vida, el testimonio, los libros, los artículos, la actitud antifranquista y republicana,etc, de este hombre, y en otra su folklórica y efímera participación en el "Glorioso Alzamiento Nacional", el peso de su vida se inclina hacia la izquierda, aunque no te guste demasiado reconocerlo por lo que veo. Yo, de niño, fui miembro de la Congregación de San Estanislao de Kostka, y en clase de Formación del Espíritu Nacional (FEN) en los años sesenta nos hacían saludar al profesor con el saludo fascista. Si me hubieran hecho una foto alguno de esos días probablemente después alguien me hubiera represaliado por ello.
No creo, sin embargo, que esos dos sean los aspectos que definen mi trayectoria ideológica y política, y no me parecería justo que así fuera, no solo en mi caso sino el de otras personas, incluido Eduardo Haro. Un abrazo, Roberto.

Roberto Zucco | 21-10-2005 14:23:19

Bonito comentario, a pesar de mi nulo aprecio por el gremio de criticos teatrales y de cine.
En casa entraban la codorniz, hemano lobo, hola y sabado grafico,estas dos ultimas se me antojaban parecidas, pero nunca lo pude saber, porque el Hola no me dejaba ojearla.Y me llamaban la atención dos nombres:Ops y Eduardo Haro Teclglen, que siempre crei que era "tecleguen".
Que gozada cuando te sientas, Roberto, y hablas de alguien en tu bitácora...

zipi | 21-10-2005 15:14:38

Roberto, efímero, lo que se dice efímero, estamos hablando del año 44.
El ejemplo de tu niñez no es lo mismo, una cosa es ser un niño y ser obligado a saludar como un nazi y otra muy diferente a escribir, censurar y ser un miembro activo de la Falange, que ya tenía unos años.
Sinceramente, me parece que este hombre era justo en sus comentarios, pasó de un extremo a otro sin pasar por el medio, es la fe del converso.
Personalmente me parecía un hombre muy radical y muy intolerante.
Un abrazo

Ararat | 21-10-2005 15:37:27

Caramba, me ha venido a la memoria doña Pilar del Castillo, ministra de educacion del ültimo gobierno Aznar y militante comunista, rama dura durante su juventud¿sigue por ello siendo comunista?Vaya, el proceso de la metamorfosis es una falacia.Y yo que naci sin dientes y sin pelo, ahora va y tengo una dentadura completa¿será mentira? ¿Seguiré siendo cryente, y no me he dado cuenta?....

zipi | 21-10-2005 16:04:48

Sin ninguna duda, éste es el mejor texto que he leído sobre Eduardo en estos días. Magistral.

Ernesto | 21-10-2005 16:27:26

Sin ánimo de entrar en un tema que desconozco, anteayer, en una respuesta a un comentario acusatorio como el de Ararat, leí un texto suyo en el que todo aquello lo había hecho, en mayor o menor grado, obligado. Él defendió el vivir de rodillas, para tener tiempo a levantarse y ganar.
Pero ya digo que no sé más.
Un ejemplo increíble pero cierto: el nunca tan denostado como denostable Federico J. L. fue comunista en sus tiempos de universidad (sabido de antes, y confirmado por un familiar suyo). Claro que al tratarse de un caso patológico no se pueden sacar conclusiones generales.

Un abrazoooo.

Portorosa | 21-10-2005 17:03:21

Falta un "decía" en la frase "...leí un texto suyo en el que todo aquello...".
Ustedes perdonen.

Portorosa | 21-10-2005 17:04:24

El caso de Federico Jiménez losantos, querido Portorosa, es algo que trasciende a la lógica de los mortales, pero que al especto social de la derecha le parece admirable y constructivo. Federico es de mi ciudad, y te juro que yo lo conocí cuando dio una conferencia sobre sicoanálisis e izquierda en un Colegio mayor. El pelo le llegaba hasta mitad de la espalda, y era tan de izquierdas que se salía del espectro. Yo, pobre pecero, revisionista y entregado, era un pobre gusano de derechas a su lado, como se encargó de demostrar. Bueno, los años pasan y la Virgen del Pilar hace sus gestiones. En mi caso, ninguna. Ha decidido concentrar su influencia en Federico. Hasta en eso es sabia.

Roberto Zucco | 21-10-2005 18:30:45

Ni en el año 44 tenían los franquistas de este país un escritor de talla al que encargarle que escribiera sus discursos que no fuera rojo. Y no hacerlo hubiera significado represalias brutales. Me alegra saber que no se dio el gusto de ser fusilado a los veinte años (la edad que tenía entonces Haro Tecglen) privándonos de su obra futura. Respecto a quienes ahora van de "yo no cambié" me permitirán que no me lo crea a pies juntillas sin hablar con sus amigos del pasado, porque la memoria personal es muy selectiva, y le hace la cirugía estética al pasado con demasiada frecuencia, como todos sabemos.
Por cierto, a mí, que soy roja, me encantaba Jaime Campmany, con sus ideas que no son las mías, y me parecía un escritor ingenioso, lleno de recursos, y sentí su muerte. ¿O es que para reconocerle a alguien que es un buen escritor ha de ser de mi parroquia?
Maestro Zucco, a sus pies.

Gatopardo | 21-10-2005 18:43:46

Vamos a ver, no he hecho ningún comentario acusatorio, no soy ni juez ni parte, simplemente me parece sorprendente que una persona muy aciva en la Falange años después ejerza de super-rojo, digo sorprendente por no decir contradictorio.
Tampoco soy un sectario y mido a la gente por sus ideas políticas o si son de un bando o de otro. Un ejemplo claro, casi nunca estoy con las cosas que aquí escribe Roberto, pero paso le leo y me gusta leerle y no por eso digo, ¡no a éste no le miro a la cara que es un rojo! ni sandeces similares.
A esos que vienen a mi blog a llamarme facha o los que me acusan de acusar, etc que lean bien lo que digo y que no se dejen cegar por sus ideas, que a mí el rollo rojo/facha, bueno/malo me parece una solemne gilipollez y de lo más caduco.

Ararat | 21-10-2005 18:55:16

En una cosa le doy la razón a Ararat, lo de rojo/azul, es un invento, pero yo creo que de los fascistas para demonizar a todo el que no fuese de los "suyos", yo me siento más cómodo en gente que discute sobre las cosas e intenta cambiar a un mundo mejor/ gente inmovilista que quiere que todo permanezca igual, por eso les interesa la dinámica bueno/malo, rojo/azul.
La verdad es que lo que he leído hoy en tu blog, es de lo mejor que te he leído y mira que hay cosas buenas, se nota que todo lo que tenga algo que ver con el teatro lo vives y lo sientes.
Sacar algo que dijo Haro en el 44, no sé, ¿es que alguien en el 44 decía otra cosa? ¿se podía decir otra cosa? si querías comer y que no te fusilasen, ojo,había que entrar por el aro, ¿ alguien que viviese en esa época no ha cantado alguna vez el cara al sol? y mucho tiempo después ¿es que alguien no era falangista?
Lo de Federico me parece que fue como lo de la Pilar del Castillo, se metían en esos berenjenales con el afan de ligar un poco, y ver si podían echar un polvete, pues las y los del otro lado estaban muy ocupados con los cilicios, procesiones y llegar puros al matrimonio, también comprensible por otro lado.
Saludos

Chusbg | 21-10-2005 20:19:49

Pues claro, hombre, si da lo mismo ser facha que ser rojo.
¿no ves que los Derechos Humanos son un triunfo de la burguesía y de los fachas? ¿no ves que los derechos de la mujer, de los homosexuales y hasta de los animales son un producto del pensamiento avanzado de los fachas? ¿no ves que los derechos de los trabajadores son un afan de la burguesía y de los fachas?

Sobre todo en España, donde vamos a parar...
Es un problema semántico de lo más tonto, como lo del matrimonio de los homos y lo de matri y tal y cual. Rojo, facha...total si todos somo iguales.

Y una mierda! (con perdón del hospitalario bloguero).
--------

Enhorabuena, vengo aquí remitida de dos o tres sitios y tenían razón. Un excelente homenaje, bien escrito y mejor sentido.

Un abrazo agradecido.

M.

Miranda | 21-10-2005 20:36:40

Miranda, creo que te equivocas, los logros sociales son logros de las personas, organizaciones o grupos que han luchado por ellos no por los movimientos políticos.
El fascismo, el comunismo y el socialismo sólo han aportado muertos.

Ararat | 21-10-2005 20:56:25

Ahora comprendo que hagas esos enunciados aglutinantes.

Sin comentarios.


M.

Esto me ha recordado una frase pipuda: "Decir que todo es relativo es generalizar demasiado".

Miranda | 21-10-2005 21:02:34

Ararat: eso de "otra muy diferente a escribir, censurar y ser un miembro activo de la Falange, que ya tenía unos años." se lo explico: en el año 44 fusilaban a un hombre por negarse a escribir lo que le dijeran en su periódico; y se lo digo porque un familiar muy cercano, más rojo que el pimentón, le dieron a elegir entre la pena de muerte en juicio sumarísimo o alistarse "voluntario" en la División Azul por hacerse el chulito un día y decir que no hacía el saludo fascista. No es lo mismo hacerse pasar por falangista entonces y guardarse muy bien de decir ni pio para sobrevivir que hacerse el hombre íntegro ahora. Y le aviso que fue disimulando como conseguimos que hubiera una red de resistentes antifascistas en la clandestinidad, no dejando que nadie adivinara ni sospechara nuestras ideas. Fíjese por donde.

Gatopardo | 21-10-2005 23:23:28

Esa teoría de que la izquierda y la derecha son coceptos superados es una especie de lectura simplista y casposa del llmado "pensamiento único". Suscribo las palabras de Miranda: todo eso, todos esos avances democráticos, emancipadores, son la expresión de una ideología y la concrección de una política de partidos de izquierda y sindicatos de clase. Pensar otra cosa es llevar una venda en los ojos o intentar que los demás se la pongan.

limón | 22-10-2005 01:02:21

Los logros sociales son obra de las personas, organizaciones o grupos ¿apolíticos? que han luchado por ellos. ¿Han sido los clubs de pesca y caza, las bandas de majorettes, los amigos del ferrocarril, quienes han conseguido llevarnos del esclavismo al convenio colectivo, desde el derecho de pernada hasta el estado de bienestar?. ¡Lo que se ilustra uno leyendo a "Ararat"!. Así que las cárceles franquistas estuvieron atestadas de majorettes, ahora lo entiendo. Los "movimientos políticos", los muy cabrones, dándose la vida padre (todo el día de fiesta), mientras tanto. Socialistas y comunistas, en leotardos, desfilando en juegos florales, albergando un odio secreto al progreso de la humanidad y, en horas libres, matando a diestro y siniestro ("aportando muertos"). Menos mal que los franquistas, individualmente, como "personas", luchaban a brazo partido contra la reacción y lograron cargarse la dictadura con entusiasmo progresista.

(Me pregunto si nuestro sistema educativo está trufado de pedagogos idiotas o si es que ya hay varias generaciones de compatriotas con las meninges al revés, defectuosas de fábrica).

Ernesto | 22-10-2005 02:06:26

"Dies Irae"

"La voz de bronce de las campanas de San Lorenzo, el laurel de fama de la corona fúnebre, la piedra gris del Monasterio, los crespones de luto en todos los balcones del Escorial, los dos mil cirios ardiendo en el túmulo gigantesco coronado por el águila de Imperio que se eleva en la Basílica, lloran en esta mañana, con esa tremenda expresión que a veces tienen las cosas sin ánimo, la muerte del Capitán de España.

Hasta el sol y el paisaje han cubierto su inmutable indiferencia con el velo gris de la lluvia y la niebla, y cae sobre la ciudad -lacrima coeli - una llovizna fina y gris.
El instituto, el subconsciente, nos ha repetido sus frases, sus profecías, sus oraciones; y no ha sido voz de ultratumba la suya; ha sido voz palpitante de vida, de la vida y el afán de todos estos magníficos camaradas de la Vieja Guardia, del Frente de Juventudes, de la Sección Femenina? La doctrina del Fundador vive en ellos como en aquellos tiempos, y si el cuerpo de José Antonio está muerto bajo la lápida, su espíritu tiene calor de vida en la de todos los camaradas de la Falange.

Se nos murió un Capitán, pero el Dios Misericordioso nos dejó otro. Y hoy, ante la tumba de José Antonio, hemos visto la figura egregia del Caudillo Franco. El mensaje recto de destino y enderezador de historia que José Antonio traía es fecundo y genial en el cerebro y en la mano del Generalísimo.

Y así, en este día de dolor -Dies Irae- a las once -once campanadas densas de todos los relojes han sido heraldos de vuelo de su presencia- la corona del laurel portada por manos heroicas de viejos camaradas ha llegado a la Basílica, y, entre la doble fila de seminaristas -cirios encendidos en sus manos- ha pasado al Patio de los Reyes y ha entrado en el crucero. Ha sido depositada sobre la lápida de mármol donde grabado está el nombre de José Antonio y la palma de honor y martirio.
Había dolor en todos los semblantes. Mientras el coro entonaba el Christus Vinci y los registros del órgano
cantaban la elegía del héroe muerto, a nosotros nos parecía oír la clara palabra de José Antonio elevarse de allí donde el mármol vela su cuerpo.

Una alegría tenemos; la de ver que a José Antonio sucede un hombre tan firme y sereno como el que lleva a España por los senderos que él marcó."

Este es todo el panfleto; nada despreciable, intelectualmente hablando.

Disiento querido Zucco. Cuando uno dice estas cosas es por algo.
Siempre hay mejores maneras de ganarse la vida.
Yo no viví en el 44, pero mi padre sí. Sufría mucho cuando escuchaba tanta sandez y, sobre todo, también lo sufrió de otras maneras.
Alguien sabe de algún falangista que no escalara a costa de acusar a sus vecinos?
La gente no cambia tanto. El dinero? El bienestar en tiempos de hambre? El cambio de chaqueta cuando las cosas parece que quieren cambiar?
Tampoco hay tanto cambio de chaqueta. Cuántos falangistas se hicieron socialistas?
Oh! Aún recuerdo a Socias Humbert, ex alcalde de Barcelona, socialista de convicción, falangista de pura cepa, profesor de Espíritu Nacional en los institutos... Claro, había que ganarse la vida. A costa de qué? Del engaño? Y todo por un plato de lentejas.
Cuando teníamos la policía enfrente. Qué les decíamos? Nadie se acuerda?
Les decíamos que siempre hay otra manera de ganarse la vida.

Y con este señor, todo sea dicho de paso, me une un asunto nada baladí.
Tanto él como yo, hemos donado nuestros cuerpos a la ciencia. Solo con eso, ya me siento unido a él.
Pero solo con eso.

pau | 22-10-2005 03:47:21

Cito: Cuando teníamos la policía enfrente. Qué les decíamos? Nadie se acuerda?
Les decíamos que siempre hay otra manera de ganarse la vida."

Yo también escribo y tengo esa desbordante imaginación capaz de transformar ahora mi actitud del pasado ante la policía y la adversidad.
Y cualquiera que haya vivido realmente en la clandestinidad no se lo cree porque es sencillísimo reconocer a un impostor: en su nebulosa hay demasiados chivatos y demasiados policías vigilando y demasiado espirtu heroico y condolido capaz de una integridad moral extraída de las películas:pero los que saben no hablan y los que hablan no saben. Esto es un axioma.

Gatopardo | 22-10-2005 08:49:17

Si algo hay que agredecer a Ararat es su capacidad para comenzar encendidas polémicas, lo cual es siempre un ejercicio democrático.Son opiniones realmente personales, son voluntarias, son libres.No nos van a encarcelar por ellas ni ejecutar.
Y además las expresamos con el convencimiento de que cada uno tenemos la razón e intentando que los demás se convenzan, por la via dialéctica...Fantástico!
Pero...¿siempre podremos hacerlo? espero que si...¿tendrán alguna vez consecuencia en la duración o calidad de nuestras vidas? Espero que no, pero supongo que es algo que nadie cae cuando ejerce su derecho en libertad.Mejor no pensarlo. ¿o si...?

zipi | 22-10-2005 09:53:21

Ese artículo lo puso él mismo en su biografía, de ahí lo han sacado sus "exégetas". Nunca dijo estar orgulloso de ello, que yo recuerde, con eso me basta.
Pepe (José Hierro) fué mirado muy mal por algunos de sus amigos (no por mi madre, que era más que comprensiva: mujer a secas) cuando entró a trabajar en RNE. Era la radio "del Movimiento", y está claro que no escribía arengas poéticas, pero le criticaron y mucho, a un hombre que vivía bajo mínimos, con cuatro hijos y que muchos días la comida consistía en varios tés, galletas y mucha conversación...y sin pasaporte.
Los que vivimos el ser rojos en un momento en que por ser delegado de curso y organizar una manifestación (por la muerte de otro universitario) te podían tener detenido sine die, y darte de hostias hasta que te dolía respirar (a parte de otras vejaciones que prefiero no relatar) sabemos cómo se las gastaban los puristas del izquierdismo desde su minarete, y sabemos también de la inopia en la que vivían. Recuerdo haberme partido la caja en una reunión en Anglet cuando nuestro jefe de célula vino a contarnos cómo iba a ser la "revolución" con los obreros y los estudiantes juntos. Pobre imbécil, desde París no veían la evidencia, no hay un obrero que salga a ninguna parte si tiene que pagar los plazos de la lavadora, ahí terminó todo. La utopía.
Haro vivió eso y así lo recordó cuando contó su vida y otros lo vivieron de otra manera, pero lo que nadie puede hacer es recordar las nuestras por nosotros.
Tenemos la voz...y la memoria.

M.

Miranda | 22-10-2005 14:35:53

Cada comentario, aporta sus sustancia a tu post, mi querido Roberto Zucco. Esta interacción es tan viva, interesante y fecunda que puedo ver a Eduardo Haro,
juzgado, comprendido, mirado a distancia, querido, homenajeado,y en este proceso, la mirada se amplia, y
una comprende o intenta comprender la complejidad de la vida, y lo que es la honestidad.

Vir& | 23-10-2005 06:27:38

Os agradezco mucho que pueda serguir leyendo el nombre de Eduardo sin tono de necrológica. La discusión y hasta el reproche son palabras de vivos. Los amigos de Eduardo, su mundo privado, era sobre todo el teatro y los cómicos. Pero era periodista, estaba hecho para contar lo que veía y para que el lector reflexionara. No importa que no estuviera de acuerdo con él, pero que se lo pensase un poco. Que no aceptáramos que lo que "parece" tenga que ser necesiaramente "lo real". Y que el sentido crítico fuera siempre el primer impulso.
Cuando la gente de teatro le decía que sus críticas no eran constructivas y que, además, podían quitar público que acudiera a la taquilla, Eduardo les explicaba que eso era lo que quería conseguir. "Yo escribo para el lector que ha pagado el precio de un ejemplar de periódico, no para los que hacen el espectáculo, y le intento explicar a ese lector si eso que yo he visto le va a interesar y va a merecer su dinero y su tiempo. No le digo al actor o al director o al autor como deberían hacer su trabajo, ellos sabrán, pero mi trabajo consiste en contar el resultado a mis lectores (que ya saben como soy porque conocen mi trayectoria) si les puede aportar algo. Muchas veces ha terminado sus críticas con un "el público respondió con entusiasmo", mientras antes había dicho; "a mi esto no me gusta nada".
Y con respecto a los cambios ideológicos de Eduardo, sinceramente no puedo entenderlo. ¿De verdad alguien puede sospechar que Eduardo fuera falangista? ¿En serio se puede creer que la trayectoria de Haro Tecglen saltara de una loa a José Antonio, a una alabanza a Stalin, a la venta de su alma al dinero de Polanco?
Menos mal que he tenido la enorme suerte de compartir mi vida con Eduardo y me ha enseñado que aún los que le insultan con saña tienen, pueden tener, una razón que a ellos les da la sensación que les justifica.
Muchas gracias a todos por recordarle como si siguiera formando parte de vuestra vida.
Concha Barral

Concha Barral | 23-10-2005 16:17:43

No creo que se pueda demostrar mayor altura moral, con lo que demuestra haber sido la digna igual de Haro Tecglen.
Gracias, Concha por tu coraje.
Gracias, Zucco, por existir.

Gatopardo | 23-10-2005 19:19:39

Como lectora habitual de esta página, hoy me siento especialmente honrada de serlo.
Gracias doña Concha por sus palabras, por el tono de las mismas, por la valentía y la verdad que encierran.
Y a ti, Caballero Zucco, gracias por permitirnos estar aquí.
Muchos besos.

Iris | 23-10-2005 20:05:40

Señora: yo visito este blog casi a diario, y otros muchos, y no suelo dejar comentarios. Pero hoy también me siento especialmente contento. Mucho ánimo, y, como sabe, no está usted sola. Gracias, Roberto.

limón | 23-10-2005 20:52:24

Creo que hemos encontrado un nuevo sentido a la blogosfera, Roberto. No sé describirlo con palabras, pero este compañerismo, esta fluida comunicación que ha tenido lugar entre personas tan diversas alrededor de un gran hombre..debe ser un enorme paso hacia algo.

illa | 23-10-2005 22:35:42

Esto es todo un honor, qué duda cabe, Roberto. Y me parece más que justo que tú hayas sido el merecedor, por tu seriedad, por tu inteligencia y por tu sensatez a la hora de escribir, reflexionar y contarnos cosas.
Concha, ojalá podamos entre todos hacerla sentir bien acompañada. Mucho ánimo y un beso.

Un abrazo, R.

Portorosa | 23-10-2005 23:47:42

Pasaba medio dormida y me he despertado de golpe.
Iba a decir que me alegro de ver a esta SEÑORA por aquí, pero me suena a sarcasmo hablar de alegría por nada.
Celebro verla, y verla sana, lúcida como era él, y fuerte y escribiendo y viniendo aquí donde les queremos.
Ya me pasé por su casa para decirle lo mismo, pero probablemente aquí lo lea con menos sobresaltos. Le queremos mucho, y le seguiremos queriendo, como seguimos queriendo a todos nuestros queridos muertos, familiares todos, tan vivos en nosotros.
Y nada me gustaría más que poder seguir leyendo su columna, suya ahora. O sus artículos donde tenga a bien ponerlos.

He visto que en su casa Joaquim le ha echado una bronca al camara Carrillo. No se lo tenga a mal, Joaquim es oro molido, y por si sirve de algo, yo firmo lo que pone, con todo el respeto hacia la edad...pero lo firmo. Así que ya ve. Henos aquí de Pravia, levantiscos perdidos, más rojos que nunca gracias a la carcundia, y queriendoles a usted y a su familia y mandándole esta chicha, y muchos abrazos de todo corazón.

Roberto, mis abrazos extensivos por este honor que te han hecho con este generoso gesto de dignidad y aprecio.
Un abrazo a todos, y un besuco.

M.

Miranda | 24-10-2005 01:17:08

Emocionante. Silencio respetuoso. (Gratitud, cariño, inyección de dignidad, coraje). Un abrazo como un planeta, Concha.

Ernesto | 24-10-2005 21:27:46

Gracias Doña Concha por tener el coraje de no dejarnos desvalidos y darnos un abrazo a todos nosotros, cuando en momentos como éstos usted debería de ser la que buscaba consuelo.

Don Eduardo no la abandonará nunca y nosotros nunca le olvidaremos a él.

Gracias Roberto Zucco, por hacernos un sitio en el sentimiento de Dona Concha.

amaltea | 25-10-2005 16:16:32

Y luego de leer a Concha, me he de preguntar si yo estoy equivocado, si estoy muy mal informado.
Y pienso que tengo la indecencia de creerme lo primero que me cuentan y expresarlo sin más.
Pido mil disculpas. Lo siento.

Un abrazo.

pau | 25-10-2005 23:14:50

Te honra este último comentario, querido Pau.

Roberto Zucco a Pau | 26-10-2005 00:24:10

Pau:¡Tienes todos mis defectos, leñe!¡a mis brazos!

Gatopardo | 26-10-2005 17:01:35

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