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Roberto Zucco

Jueves, 03 de noviembre de 2005

Derechas e izquierdas (3)



Cuarta reflexión

Hay que distinguir entre las personas que militan en un partido político, y los que desde fuera, participan parcial o totalmente de los anhelos y la ideología que defienden. Esto puede aplicarse tanto a los partidos de la derecha como los de la izquierda, pero tengo la impresión de que entre los segundos, al menos en el actual momento de la historia de España, hay más de estas personas. Podríamos llamarles “los reservistas”, es decir, que han llegado a un impreciso lugar de la retaguardia como consecuencia de los diversos desencantos y las diferentes derrotas, subjetivas y objetivas, verdaderas o falsas, que por el camino han recibido, o creen haber recibido.

Lo cual no es bueno para los partidos de izquierda, naturalmente.

En primer lugar, porque entre este núcleo de población hay muchos que piensan que la gestión realizada desde éstos los ha terminado erosionando, haciéndoles renunciar por el camino a ciertos ideales y a ciertas convicciones. Aquella frase de Felipe “hay que ser socialistas antes que marxistas...”, y que tanta polémica causó entre sus propios correligionarios, tuvo una importancia parecida a cuando Santiago Carrillo decidió aparecer delante de la bandera constitucional de España. Fueron, sin duda, declaraciones y signos de honesto posibilismo, pero también, como siempre ocurre en la vida, supusieron tirar por la escotilla de la Historia cierto patrimonio intelectual y moral a cambio de conseguir otras metas más precisas y concretas.

Pero, en segundo lugar, porque el fenómeno habla bien a las claras de la gestión objetiva que la izquierda ha realizado en el terreno de lo posible, y me refiero en particular al periodo anterior de su estancia en el gobierno, y que arroja luces y sombras. Es evidente que se modernizaron estructuras obsoletas, se aprobaron leyes progresistas, se cambió la fisonomía de España y su imagen en el exterior, pero también que su gestión estuvo salpicada desgraciadamente de lamentables casos de corrupción, de gravísimos escándalos financieros, de pactos a pequeña y gran escala con los poderes fácticos –la iglesia y la banca-, en una especie de componenda que, por una parte, le permitió gobernar, y, por otra, le atenazó las manos y las iniciativas más radicales.

Yo milité en uno de esos partidos de izquierda durante dos periodos diferentes de mi vida, en la clandestinidad y a la luz, y me considero un ejemplo de persona que, aun manteniendo cierta ideología sentimental y racionalmente cercana a los programas que todavía inspiran a estos, prefiere contemplar con un cierto punto de lejanía, y, sin duda, falta de compromiso personal, lo que va sucediendo en su país, en su autonomía, en su propia ciudad y en su propio barrio. Y todo ello por esas las dos razones citadas: porque considero que se ha perdido demasiado lastre ideológico por el camino, y porque, para elegir solamente gestores intercambiables, no creo que merezca demasiado la pena votar.

Como digo, estoy instalado voluntariamente en la reserva. Pero en esa reserva activa que, para gran sorpresa, con nuestros votos cambiamos el curso de un país. O dicho de otra manera, pertenezco a esa multitud que no tenía especial intención de votar en las pasadas elecciones de Marzo de 2004, pero que un par de mensajes telefónicos recibidos desde Cataluña, y, sobre todo, a partir de la certeza personal de que el partido gobernante nos estaba mintiendo descarada e inmoralmente, nos arrastró el 14 de Marzo hacia los colegios electorales. Días antes, a pesar de las abrumadoras y masivas manifestaciones contra la ignominiosa guerra de Irak, a pesar de la pésima gestión del asunto del Prestige, y, a pesar incluso, de los modos chulescos y altaneros del presidente Aznar, de sus inexplicables mimetismos lingüísticos delante de George W. Busch, etc, las encuestas predecían nuevamente su victoria en las elecciones inmediatas. ¿Qué tenía que suceder más para que un país se diera cuenta de los resultados de lo que para mí era una nefasta gestión de este gobierno del PP?

Esta airada reflexión me puso al borde de una irreversible misantropía.

Sin embargo, las circunstancias cambiaron, y fui. Y voté, y yo reconozco ahora que mi voto, y el de todos los reservistas, sirvieron para traer las tropas de Irak, ampliar los derechos de los homosexuales, frenar el Plan Hidrológico Nacional, incrementar los presupuestos de Educación, y sí, también lo incluyo, desbloquear, de una vez por todas, el enojoso y siempre postergado asunto de los estatutos nacionales. Es decir, para hacer una política con la que no estoy al cien por cien de acuerdo, pero que me parece sustancialmente diferente a la que hubiera hecho el PP. No sé si voté a un partido de izquierdas, porque la verdad es que no me leí con demasiada atención su programa electoral, pero estoy convencido de que si ahora estuviera gobernando el que ya lo estaba, nada de lo dicho estaría pasando.

Sin embargo, llegados a este punto, y asumiendo lo último como una certeza y una autocrítica personal, en mi interior hierven dos inquietudes que trataré de cristalizar en forma de las dos últimas reflexiones: ¿Los partidos son realmente instrumentos de representación popular, o son modelos obsoletos? Y la segunda: ¿Qué es, o qué podría ser, en este momento de nuestra historia, ser de izquierdas o ser de derechas?

Por: Roberto Zucco | Política nacional. | Comentarios (32) | Referencias (0)

Comentarios

He leido sus reflexiones. Básicamente estoy de acuerdo con usted.Lo más sabroso son, sin duda, algunos comentarios. Concretamente el que finaliza preguntando si Robespierre era demócrata no tiene desperdicio.No lo tiene porque pretender aplicar el concepto moderno de democracia a la Francia revolucionaria, como si hubiera acontecido anteayer, es un completo disparate. Objetará el autor (o autora) que se trata de una exageración que ilustra mejor su postura, pero semejante recurso no logra sino restar solidez a sus argumentos,si es que la tienen.

Duque de Ínsua | 03-11-2005 11:51:33

Con lo del 11/14-M has abierto la caja de los truenos, vas a ver.

Creo que los partidos siguen siendo teóricamente válidos actualmente, no creo que necesiten ser sustituidos por otros instrumentos políticos.
Pero por supuesto también creo que en la práctica su representatividad es más que cuestionable (dejémoslo ahí). Y creo que esto es así debido a las personas, debido, no a su estructura o a sus mecanismos, sino a los políticos, a los que los guían.

Dudar de la clase política, como en general dudamos, lejos de ser visto como algo normal e incluso inevitable debería ser considerado un claro síntoma de lo mal que hacemos las cosas (creo sinceramente que tenemos lo que nos merecemos).

Portorosa | 03-11-2005 12:22:53

Oh... era simplemente para describir lo descabellado de escribir que la Revolución Francesa la hizo la 'derecha'. Y para constatar ese absurdo dialéctico que es la dicotomía fascista/demócrata o más exactamente, la facilidad con la que algunos que comentan usna el palabro 'fascista'. Nada más.

Cecilia B. al Duque | 03-11-2005 14:32:57

Por alusiones. Cuando dije derecha dije DERECHA, es decir, son lo herederos Los franceses de ahora y los de Génova, de sus respectivas derechas.
Y hay una diferencia evidente en sus trayectorias.

Usar el palabro fascista es muy sencillo, porque son muy fáciles de detectar con sus bombillitas luciendo. Como los idiotas o los listos, lo difícil es luego definir las diferentes características que les dan la impronta y el fascio o la idiotez o listez genuina.
He hecho una busqueda idiota (a cada uno lo suyo) y nada más empezar me sale esto:
http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_Franc...
Así que por lo visto la derecha no es una seta de generación expontanea que sale debajo de un boñigo leninista.

M.

Miranda | 03-11-2005 15:08:15

Den por quitada la x. Es una falta que pongo mucho.

M.

Miranda | 03-11-2005 15:12:44

Los partidos tal y como están en España no representan lo que los ciudadanos quieren decir en la política, representan y abanderan los bienes y prebendas de los poderes facticos, un pequeño cambio, a mi parecer, sería que las listas fuesen abiertas y así aunque los de la lista nos los pondrían los que mandan en los partidos políticos, por lo menos nosotros podríamos elegir a los que más nos gustan, otra cosa que debería de cambiar sería el sistema electoral, la ley D'Hont, pues no puede ser que a nivel nacional tenga menos representatividad un partido como IU, con mucho votos que pierde por esa ley, que por ejemplo, Esquerra Republicana de Cataluña.
Ser de izquierdas es respetar el sistema democrático e intentar con la fuerza de los votos cambiar los sistemas para que disminuya la desigualdad y todos puedan tener las mismas oportunidades teniendo los mismos deberes y los mismos derechos. Ser de derechas es abogar porque todo siga igual y ya que tiene que haber desigualdades, salvese el que pueda. Esto de una manera muy simple y que no vale para lo que luego hacen los partidos.
Yo aunque no confio nada en los partidos políticos, en ninguno, siempre voy a votar, la manera de la que me lo planteo es que tengo que votar al que considero menos malo, y que me guste más como nos representa ante el mundo.
Un saludo

Chusbg | 03-11-2005 16:34:55

El “patrimonio intelectual y moral” perdido no es otra cosa que la ideología. Sin ese lastre ideológico del que hablas, las diferencias entre la izquierda y la derecha actuales son difusas o inexistentes, y de ahí la desilusión. Yo tengo la impresión de que esa sensación de pérdida es propia de la izquierda. Que es la llamada izquierda ortodoxa la que insiste en que las ideologías no tienen que morir. Probablemente, porque mientras tenga enfrente un adversario definido (franquistas, hijos de franquistas, nietos y bisnietos de franquistas, herederos, etc.) no sufrirá la falta de identidad. En ese sentido, y en contra de lo que normalmente se piensa, es la llamada izquierda la que me parece más interesada en que nada cambie. La ideología es lo opuesto a pensar. Es un refugio, porque convierte el pensamiento en un ejercicio seguro: ofrece falsas respuestas generales a circunstancias particulares y cambiantes.

jpw | 03-11-2005 21:13:55

Claro...por eso los pensadores, filósofos y demás son todos de derechas y apolíticos que buscan además el bien individual de todos los particulares cambiantes.

M.

Miranda | 03-11-2005 21:46:54

Cuando la mayoría de las necesidades básicas están satisfechas, cuando la mayoría de la población se encuentra por encima de un umbral de satisfacción razonable creo que la única ideología que queda es cómo hacer para mantener todo eso que les rodea, todas esas colecciones de cosas, ese orden de las ciudades, esa tranquilidad de un trabajo de ocho horas y remunerado. Los resquicios de la ideología se diluyen en una casa, un coche, una vacaciones organizadas a Egipto o Cancún, una conexión ADSL ultrarrápida y poco más. Quedan esas cosas generalistas que queda tan bien decir, eso de la ecología (patrimonio exclusivo de las sociedades opulentas), el pacifismo ramplón y cierto infantilismo en la defensa de derechos y libertades que, en algunos casos, degenera en totalitarismo (que no fascismo). Y en esa franja ideológica, en ese punto, se discuten cuestiones completamente banales: si una región es nación o no, si la monarquía debe o no desaparecer de la faz de la tierra, si los homosexuales pueden o no casarse... Los sindicatos hablan de 'calidad de trabajo' y se refieren únicamente a la duración de los contratos no al trabajo en sí. Los políticos se han convertido en gestores y los países en empresas de servicios, empresas en las que cada vez es más complicado establecer los roles. Y las empresas carecen por completo de ideología: las hay más 'concienciadas' y construyen guarderías en sus instalaciones con webcams o las hay menos 'preocupadas por el bienestar de sus trabajadores'. Desaparece la importncia de la educación y se establece ese espanto de la formación continua como única forma de progreso en la sociedad-empresa. No existe un enemigo claro contra el que luchar o reivindicar y, aunque exista, siempre está muy por debajo de las necesidades individuales de los miembros de la sociedad-empresa. Ser de derechas o de izquierdas queda reducido a diferentes formas de ver aspectos muy concretos de la vida de las personas: el derecho al aborto, el divorcio, la clonación de células, la respuesta que debe darse al terrorismo. Pero los dos coinciden en mantener el nivel de prestaciones de la seguridad social, en tratar de mantener una carga impositiva baja o en no proponer soluciones de hondo calado para resolver un problema aparentemente insoluble como es el del precio de la vivienda. Y quizá unos sean más 'conservadores' que otros en cuanto al uso de las drogas, la prostitución, o las diversas formas que puede adoptar una familia. Pero eso no es estrictamente ideología y tiene más que ver con cierto modelo ético o con cierto código moral individual.

Y sí, es la 'izquierda' la que ha perdido más el rumbo. Teme, si defiende determinadas posturas con valentía y osadía, ser confundidos con la 'derecha' de toda la vida. La 'izquierda' deja de ser pragmática porque teme convertirse en 'derecha' y la derecha continúa con su pragmatismo sajón, ese que tanto desquicia a la 'izquierda'. Porque, queramos o no, la sociedad en la que vivimos es extremadamente burguesa. A alguna gente de 'izquierda' le parece execrable que Ana belén y Victor Manuel estén envueltos en dinero, por ejemplo. ¿Quiere eso decir que ya no son izquierda, que sólo por haber ganado tanto dinero vendiendo discos ya son 'derecha'? Por lo que yo sé, ninguno de los dos hace especial ostentación de su modo de vida ni aparecen en portadas de revistas enseñándonos su villa-castillo provenzal. Y que hayan ganado dinero es natural, sobre todo si vendes 30 millones de discos. ¿es que para ser de 'izquierda' es necesario ser un desarrapado, un vagabundo, un pobre? ¿Es que la 'izquierda' sólo puede okupar viviendas y no puede aspirar a tener la suya propia? Es la estética la que está matando a la 'izquierda' y mientras no desaparezca esa concepción arcaica, hay poco que hacer. Ese miedo a no ser tachado de 'derechista' es lo que anula el poder de la 'izquierda'.

Perdón por la extensíón.

Cecilia B. | 03-11-2005 23:46:33

Donde he escrito que la ideología es lo opuesto a pensar, tú debes de haber leído —no sé porqué— que la ideología de izquierdas es lo opuesto a pensar. Una ideología es un sistema de conceptos ya hecho. ¿Quieres decir que “los pensadores, filósofos y demás” son todos políticos de izquierdas?

jpw a miranda | 04-11-2005 00:34:20

Una izquierda de diseño.
La Gauche divine... Ufff.
Ahora la encontramos hasta debajo de las piedras.

Pero, en serio. Existe la izquierda?
Si nos fijamos, entre derecha e izquierda hay una ténue membrana que se nota al repartir los presupuestos del Estado. La izquierda invierte un poco más en sanidad pública, un poco más en educación pública, un poco más en pensiones bajas, un poco más en... y así en todo. Está bien, muy bien... Pero siempre que sea verdad. Por lo visto, el PSOE actual sigue este camino, el anterior no, el anterior fue catastrófico para la sociedad, para el empleo, para la educación, para las rentas, para... todo lo social, o casi todo, claro.
Mientras los jerifaltes comunistas crean en el derecho a la herencia y, los socialistas, en el derecho a la especulación inmobiliaria, olvidémonos de que a eso se le pueda llamar izquierdas.
Me pregunto, que de la política presupuestaria actual, cual es del PSOE y cual es la influenciada por sus socios. Creo tener una ligera idea al respecto. Puedo errar, claro.
Todo sea que nos encontremos en la próxima legislatura con una mayoría absoluta del PSOE, entonces, las cosas pueden aclararse mejor.
Después de todo, en Catalunya ya sabemos como funciona el tripartit. El PSC intenta irse a la derecha y sus socios le dan el aviso y vuelta a la izquierda.
Luego, si miramos las cosas desde un contexto más amplio, más europeo, nos damos cuenta que nuestra izquierda es derechona y nuestra derecha... ya te cagas. Claro, todo depende del contexto.
Los soldados? Pues sí, han vuelto, han estado unos días por aquí y se han ido cagando leches al Afganistán... de misión humanitaria, pero pegando tiros a diestro y siniestro. La diferencia es que allí no hay casi periodistas, no está tan de moda y no vende.

pau | 04-11-2005 00:47:07

Queda todo muy antropológico y sociológico y tal y cual, pero la derecha de este país se presenta remozada con trajes nuevos y maneras educadas (es un decir), pero debajo tienen la misma esencia que mamaron herederos la mayoría de la rapiña y la ruindad.
Las derechas de España fueron siempre muy cutres, roñosas y cutres, todo ha quedado en la Novela ahí tienen los tipos, los prejuicios, la usura, la miseria.
Por eso se han igualado tanto los piojos resucitados de la izquierda y los ansiosos que querían ser amo tras siglos de servicio y de vasallaje.
El planteamiento paralelo es indecente.
Como resulta indecente, amoral e indigno que unos que se denominan de izquierdas y comunistas posean una de las mayores fortunas del país, me da lo mismo el impresentable de V. Manuel que el ginecólogo de la Esukalduna.
Es indecente, amoral e indigno y ofende a la razón que haya tales diferencias entre hombres, entre pueblos...entre etnias.

Y sí. Si han ganado tanto dinero y dicho patrimonio no genera riqueza para otros muchos (otros muchos) no son de izquierdas.
Son ese sucedaneo de lo que fué la utopía de que todos fuéramos iguales, con los mismos derechos y privilegios. Son escoria.

Al margen de ello, esos dos imbéciles representan a mis ojos lo peor de la música española, y no digo más, porque respecto al teatro o al cine no son considerables...no más que el almendro de Eloisa.

M.


Miranda | 04-11-2005 01:18:28

Por lo que yo sé, aparentemente hay igualdad de derechos. Lo del igualitarismo siempre me ha parecido totalitarista y absolutamente fascista: exterminar la diferencia, tratar de anular lo que hace diferente a una persona de otra en pos de un presunto igualitarismo es atroz y perverso. Y privilegios tienes por el hecho de ser nacida en un determinado país y no ser emigrante de otro y residir aquí, o dicho de otra forma, las posibilidades que tiene un senegalés de tener los privilegios de los que gozas aquí sólo por el hecho de haber nacio aquí y que son los mismos que los de cualquier otra persona nacida aquí, son nulas. ¿Puede un residente establecido desde hace diez años y que no ha solicitado la nacionalidad acceder a una pensión? No. Tú sí y eso te convierte en privilegiada.

Y sí, hay diferencias entre ciudadanos de distintos países, pero en este país en concreto, es cada vez más difícil ver esas aparentes diferencias, es todo una inmensa clase media burguesa y acomodada que se hipoteca, que se compra un coche o que puede pasarse años en la universidad suspendiendo y con la misma, quitándole el sitio a alguien que no perdería tanto el tiempo. Quizá a uno de esos de senegal o de mali, a uno de esos que llegan en patera desde Africa.

Cecilia B. a Miranda | 04-11-2005 01:39:55

Mujer, no exageres. Si te disparas con esa utopía igualitaria te cargas de un plumazo desde el cristianismo hasta el utilitarismo (pasando por el hedonismo).

Es muy coloquial eso de ir a ejemplos del emigrante y tal y cual, sobre todo porque hace temblar a los que no pagan planes de pensiones, pero creo que me has entendido perfectamente. Así que cuando yo hablo de lo que considero indecente en las diferencias no lo hago desde el corner del que mira en Algeciras la patera.

Y finalmente, para no transformar esto en un diálogo y abusar del bloguero que nos hospeda, nada más mirar nuestros mensajes, los que aquí se han venido dejando, se puede ver claramente la izquierda, la derecha, los siervos de la gleba...los "equidistantes"...los flotantes.
Viendo la proporción pueden servir de análisis de muestreo, de cómo va la cosa.

A mi modo de ver nada ilusionante (a no ser que bajen los tipos de interés).

Buen descanso, voy a ver si posando la cabeza se me quita este dolor de sur...y si de paso truena, pues mejor, alivio seguro.

M.

Miranda | 04-11-2005 02:01:16

La izquierda, la derecha, ¿han desaparecido?, probablemente no, yo al menos sostengo que no, aunque probablemente hatan cambiado,¡cómo no!, y no sean ya lo que solían ser. En este cambio quien peor parada ha salido es la izquierda, porque muchos objetivos han sido alcanzados: extensión del estado de bienestar, extensión de derechos y libertades... y necesita, digamos, una redefinición, una reubicación, que en parte creo que se está produciendo, pero que no puede ser facil, ni por supuesto inmediata; la izquierda, necesita algo así como la revolución permanente. La derecha en cambio lo tiene más facil, siempre persigue lo mismo, mantener los privilegios de los que ya los tienen, no creo que busque la opresión de otros, pero si ésta se produce, dirán que las cosas no pueden funcionar de otro modo, si se quiere crear riqueza (para el que lo dice, claro), tiene que haber contratos temporales, contratos basura,...eso sí, ami hijo que el pobrecito no me salió notario contratamelo en un banco con una placita fija (si es que sigue existiendo eso). En cuestiones como educación, sanidad, etc. la derecha lo tiene claro, salvese quién pueda.
Creo que se puede tener dinero y ser de izquierdas, cómo no, si te has ganado ese dinero honradamente con tu trabajo, yo por ejemplo me considero de izquierdas, mejor dicho soy de izquierdas y creo que tengo un sueldo bastante bueno, para lo que hay por ahí, y lo gano con mi trabajo, sin explotar a nadie, pago mis impuestos, ¿no puedo ser de izquierdas?.
Hay cosas a las que me opongo y creo que son absolutamente insolidarias, una de ellas es lo que bva hacer nuestra queridísima presidenta doña Esperanza Aguirre y gil de Biedma, eliminar el impuesto de sucesiones y donaciones. Y creo que es altamente injusto porque si yo,ustedes o cualquier otro trabajador paga unos impuestos por el dinero que ganamos en nuestro trabajo porque el que herede un piso en Ortega y Gasset o papuchi le done unos milloncejos para empezar no tendrá que pagar nada, y claro luego dice que el estatut catalán es insolidario.
En España la izquierda siempre ha estado cerca del nacionalismo, de hecho en muchos casos los votantes se pasan de uno a otro bando como por vasos comunicantes, sin embargo, la izquierda debe ser internacionalista, recordando el viejo himno ya casi olvidado. la izquierda debe buscar la extensión de nuestros derechos al resto de personas del planeta, por eso nos gusta tanto eso de la alinza de civilizaciones que tanto hace reir a la derecha. Sé que abrir las fronteras no resolvería nada, (aunque si tenemos en cuneta las teorías liberales, el mercado sí resolvería a largo plazo los problemas así generados), sin embargo veo una gran hipocresía en defender la libertad de movimientos del capital y los productos pero no de las personas. Pero claro, ya hemos visto que se defiende la libertad de mercado cuando uno vende sus productos, y se defiende la máxima intervención cuando China nos invade con sus camisetas.
Bueno, creo que he sido un poco largo y no he resuelto ninguna de las dudas planteadas. Intentaré hacerlo en otra ocasión.

Hans | 04-11-2005 09:09:18

Contestando a tu primera pregunta: ¿Los partidos son realmente instrumentos de representación popular, o son modelos obsoletos? yo diría que en mi país (Holanda) los partidos funcionan menos que antes como instrumento de representación popular. Pero lo que tal vez es aún más grave: tienen muy poca visión y no incentivan a la población de contribuir sus ideas a fin de que la democracia funcione mejor y sea realmente un mecanismo para crear ideas, buscar soluciones y controlar y criticar a los que gobiernan. Al contrario: desincentivan.
Y contestando a tu segunda pregunta: ¿Qué es, o qué podría ser, en este momento de nuestra historia, ser de izquierdas o ser de derechas? yo diría que ser de izquierdas implica que uno se interesa por el otro (en general) y se preocupa en especial por las personas que sufren de problemas e injusticias.

giovanni | 04-11-2005 09:38:20

Lo que sí resulta por completo absurdo es ser de 'derecha' o 'izquierda', poco importa, y delegar la representatividad en una democracia de partidos, en una partidocracia. Los partidos políticos se representan a sí mismos aunque aparentemente necesiten de mi voto. Es una absurda falacia creer que en una partitocracia la voz de los ciudadanos tiene algún valor más allá de la pura retórica. Cuando lo que se vota en un parlamento (con obligación de voto de todos los diputados que se supone me representan) me parece bonito aunque sea polémico, entonces se apela a la mayoría parlamentaria que aparentemente representa al mismo porcentaje de la población (aparentemente el 90% de los catalanes están a favor del estatuto catalán tal y como ha sido redactado). De hecho, los partidos políticos (igual que los sindicatos) en el actual modelo de sociedad-empresa, no tienen ideología, carecen por completo de ella: todos los movimientos son exclusivos para obtener más votos en la siguiente contienda electoral. Que el PP se abstenga en una ley que aprueba el matrimonio homosexual es impensable en otros partidos de derecha en Europa (salvo quizá Holanda, en donde existe el derecho a la poligamia) pero es muy rentable electoralmente a medio plazo porque la mayoría de sus votantes, centro-burgueses, aprueban de hecho ese tipo de matrimonios. Así que, en realidad, todo es un juego de máscaras en donde en pos de una presunta modernez que sólo pretende obtener un número mayor de diputados. Los partidos se acondicionan a lo que una especie de mayoría sociológica quiere.

Lo de la Alianza de las Civilizaciones es algo paradójico: Huntington habló de Guerra de Civilizaciones, algo bastante fascista y que, incomprensiblemente, creó cierta escuela (lo mismo que ese ultraconservador que es Fukuyama) y ahora, frente a ese disparate de Huntington, se pretende crear una alianza... ¿entre cuáles? ¿qué es civilización para los que proponen la alianza? Eso sí, queda muy fashion, muy bonito, muy 'izquierdista'.

Y no, la partitocracia no es una democracia, o lo es en la misma medida que es Naciones Unidas. La gran pregunta es definir qué es el límite de la democracia para los partidos de 'izquierda' porque aparentemente, escuchando a algunos de los teóricos líderes de la 'izquierda' consiste en dar una voz a las minorías para que impongan su criterio y voluntad sobre las mayorías, acusando a cualquiera que no tome medidas en favor de esas minorías como 'fascista', 'retrógado' o cientos de barbaridades más. Y no, no creo que sea eso, o no en esos términos.

Y respecto al 11-14M y esas manifestaciones suponen aceptar que el parlamento en absoluto nos representa. Y si es así, algo que me pàrece perfecto por otra parte, ¿para qué votar a alguien que no te representa? ¿quién puede creer que manifestarse contra la intervención militar en Irak es incompatible con votar al PP? ¿es que votar al PP implica aceptar lo que sus representantes quieren, tienen que plegarse a lo que el gobierno ha decidido sólo porque también es del PP? ¡qué alguien me enseñe ese contrato ya!

Cecilia B. | 04-11-2005 10:14:45

Por qué dices respecto al 11-14M que el parlamento no nos representa?
Con respecto a la alianza de civilizaciones, o al menos lo que yo entiendo, implicaría que los diferentes paises o culturas: por ejemplo occidente-mundo islámico, busquen sus puntos de encuentro y procuren hacer lo mejor por sus habitentes, que si eliminas a los integristas de uno u otro signo no debe ser muy diferente y trabajar juntos para conseguirlo.Ja,já, que tontería.

Hans | 04-11-2005 10:42:39

Ahhhh! Ya!. Vamos que el conflicto India-Pakistán por Cachemira responde de forma exacta al choque Occidente-Oriente. ¿Y cómo es que yo no me había dado cuenta? ¡seré boba!

Cecilia B. | 04-11-2005 10:59:25

Cecilia: lo que Vd. considera privilegios son, en realidad, derechos, pues los ejemplos que Vd. pone están reconocidos por ley para TODOS los nacidos en este país y no sólamente para ALGUNOS, en cuyo caso sí podríamos hablar de privilegios. Si nos atenemos estrictamente a su postura sólo puede concluirse que las leyes nacionales (de todos los estados) son un conjunto de privilegios de disfrute exclusivo de los nacionales de cada país, hecho que sólo pdría solucionarse mediante la abolición de las legislaciones nacionales y la aprobación de una única ley internacional.

Duque para Cecilia B | 04-11-2005 11:14:51

Aparentemente, el gobierno decidió apoyar la intervención militar en Irak. Después se aprobó una moción por la que se respaldaba tal decisión en el Parlamento. Sin debate, pero se aprobó en el Parlamento por mayoría absoluta. Lo que, en teoría, representa a una mayoría absoluta de españoles que, aparentemente, por representación, sí estaban a favor de esa intervención. Se hicieron decenas de manifestaciones multitudinarias y grandiosas. Se decía que el gobierno debía escuchar a todos los que se manifestaban. Que era su obligación moral. Que debía ser así. Aparentemente, que una mayoría absoluta del congreso respaldara la decisión de intervenir en Irak no debía significar nada si había mucha gente manifestándose. El sistema de partitocracia no permite, ni por activa ni por pasiva, que un grupo de ciudadanos paralice una votación en el congreso o que se puedan presentar proyectos de ley. De acuerdo con este razonamiento, los que pedían que el gobierno debía atender las razones y los gritos de los manifestantes, pretendían saltarse el sistema de mayorías parlamentarias al que luego recurren para defender proyectos que son igual de polémicos. Si hubiera una manifestación en Barcelona de la misma magnitud que la que se produjo en madrid con ocasión del 11-M en contra del etsatuto catalán, ¿debería retirarlo el tripartito y hacer caso a lo que pide un grupo de manifestantes o deberían seguir escudándose en ese '90% de la población de Cataluña ha manifestado que desea el nuevo estatuto'?

Es el sistema de partidos lo que está mal planteado, esta pseudo democracia parlamentaria. Pero aparentemente, la 'izquierda' tampoco quiere hacer nada por solucionarlo...

Cecilia B. | 04-11-2005 11:15:23

Por cierto, Cecilia: si la derecha de este país fuera como parece ser Vd. (es decir, auténticos liberal-conservadores)otro gallo nos cantaría.

Duque de Ínsua | 04-11-2005 11:21:37

Correcto. De donde se deduce que las leyes nacionales que reconocen derechos únicamente a los nacionales del país, son privilegios respecto a otros no nacidos en él pero pertenecientes al mismo espacio común (la Unión Europea, por ejemplo). Y sí, lo que aparentemente son derechos inalienables, por alguna inexplicable razón deben ser regulados por una ley, imagino que para que no pueda abusar de ese derecho o para estar absolutamente seguros de que son específicamente para los nacidos en ese país. Y no, no parte de la abolición de leyes nacionales, sino de la adopción de políticas que garanticen que eso que dice la ley y que suena tan bonito es algo más que un conjunto de palabras armónicas. No hablo sólo del bienestar de los nacionales, sino del bienestar general de los que viven en el país. ¿O es que la política sólo es la adopción de medidas que afecten a los nacionales de un determinado territorio y no a todos los que residen en él? ¿No es esa defensa de los derechos inalienables de los nacionales del país sin prestar atención a los de otros residentes no nacionales lo que conduce a las tesis totalitarias y absolutistas, al nazismo más puro y duro? ¿Hasta que punto un nacional está dispuesto a compartir sus derechos como nacional con los residentes que, por cierto y sólo en nuestro páis, son cerca del 10% de la población? ¿hasta qué punto la 'izquierda' europea está suficientemente comprometida en la extensión de derechos al territorio y no a la nacionalidad u origen?

Cecilia B. | 04-11-2005 11:28:14

Dichop de otra forma: todas las leyes que establecen los derechos de los habitantes de un país lo hacen en la medida en que hayan nacido en ese país o posean el carnet que los identifica como nacionales de ese país. De esta forma se excluye, sin intención quizá, a todos los residentes del país, sean del país que sean. Por ejemplo, es anacrónico que un francés residente en España desde hace diez años sólo pueda votar en las elecciones europeas pero no en las autonómicas o generales. Esta exclusión en un derecho fundamental que recoge la sobada Constitución, se aplica a más del 10% de los que viven en el territorio en el que esa Constitución tiene alguna validez. De esta forma, los derechos fundamentales recogidos en leyes son exclusivos a los nacionales y eso, en las actuales circunstancias, determina la existencia de un privilegio: los españoles (por origen, adopción o similar) y el resto de exranjeros. Es anacrónico que se pida la integración de los extranjeros, cuando las leyes dterminan que no poseen los mismos derechos ya que no están regulados por la misma Carta Fundamental que recoge los derechos de los españoles y sí lo están por leyes de carácter especial que sólo son de aplicación a los residentes. No, no quiero que exista una ley universal ni ninguna de esas chorradas maximalistas: sólo quiero que todas las leyes del país que recogen todos los derechos de los ciudadanos de ese país se apliquen por territorialidad y no por poseer el título de español. Y eso, que es un objetivo político que puedo identificar con la 'izquierda', no lo veo por ninguna parte. Y es un ejemplo entre muchos más...

Cecilia B. | 04-11-2005 13:40:07

Este post es para comentaros que he disfrutado como nunca del intercambio de pareceres surgido a raíz del último post de Zucco. Os felicito y, visto lo visto, casi me da vergüenza aportar algo nuevo a lo dicho. Pienso que el concepto tradicional de derecha e izquierda ya no es aplicable en la sociedad de hoy en día. Sin embargo, y aunque los citados términos ya no representen los valores de antaño, sí reflejan actitudes muy marcadas y divergentes ante todos los aspectos de la vida. Y coincido completamente con Roberto en que de gobernar "Los Otros", hoy no se habrían conseguido los avances que menciona, aunque no todo sean luces. Hay sombras, muchas sombras y mucha incompetencia. Un saludo a todos y reitero mis felicitaciones: sois unos contertulios de nivel.

rythmduel | 04-11-2005 21:21:48

Mi reflexión , en cambio , sería:…..¿ los partidos políticos son lo que deberían ser ó son lo que realmente aparentan?

Un partido político es un grupo mas o menos organizado de ciudadadanos constituído para hacer triunfar sus ideales y realizar un programa de reformas
ó un partido político está motivado por el egoismo mas primario, buscando el único objetivo: conseguir el poder utilizando, eso si, las elecciones (que aquí somos todos muy pero que muy democráticos).??????
Lo que está claro es que el comportamiento de los partidos, de izquierdas o de derechas, acaban siendo diferentes de su motivación.
No se si para ti, querido zucco, esto es o no un modelo obsoleto.
En cuanto a lo de ser de izquierdas o de derechas…., no me repetiré y te remito a mi comentarió en el post (l) de esta serie.
Feliz fin de semana.

linda | 04-11-2005 22:08:09

"¿quién puede creer que manifestarse contra la intervención militar en Irak es incompatible con votar al PP? ¿es que votar al PP implica aceptar lo que sus representantes quieren, tienen que plegarse a lo que el gobierno ha decidido sólo porque también es del PP?"

El problema, Cecilia, es que para el PP, el voto era la aprobación intrínseca de su política invasora. El PP consideró que hubieron casi diez millones de nacionales que aprobaban la guerra... y los demás, o no la aprobaban, o eran unos cagados equivocados.
Cuando un votante se encuentra en una situación como esta, no le queda más remedio que pensar que su voto es a favor o en contra de la guerra, que lo demás es absolutamente secundario, puesto que los políticos que piden el voto, lo consideran así.

pau para Cecilia | 04-11-2005 22:53:54

Exactamente igual que el tripartito catalán amparándose en el 90% de Cataluña quiere el nuevo estatuto tal y como ha sido planteado. Los partidos se apoyan en el número de votantes sólo cuando sus decisiones son polémicas o pueden generar una cierta polémica. No hay ningún partido que asegure que fijar el tramo impositivo del x % para las rentas superiores a 300.000 euros esté respaldado por un 70% de los españoles.

Y negar que tienen razón, es decir, negar que la decisión de apoyar la intervención militar en Irak fue apoyada por una mayoría absoluta del parlamento es negar la legitimidad del parlamento, algo que no me parece mal siempre y cuando se aplique siempre y no en casos muy concretos. Siempre que una decisión de toma en un parlamento y se aprueba en mayoría absoluta debe ser respetada, porque el parlamento se construye como representación de la soberanía popular. Negar eso, implica negar que los que están en el parlamento te representan y, por lo tanto, la única opción consecuente es no votar. Dialécticamente, la explicación del PP respecto a la intervención en Irak tienen el mismo valor que el del tripartito explicando el apoyo al estatuto. Tiene el mismo valor porque es la constatación de una realidad: si 10 millones de personas están representadas por 180 diputados y esos 180 diputados se muestran a favor de intervenir en Irak, entonces es cierto que 10 millones de personas apoyan, a través de sus representantes en el parlamento, la intervención en Irak. Como eso es indemostrable, en un sentido o en otro, se pueden tomar dos opciones: negar que esos 180 diputados representen a 10 millones de electores (que eso es lo único que es el sistema democrático imperante) y eso implica negar el modelo democrático tal y como está planteado en cuyo caso votar no es una opción, o asumir que es cierto pero tener la absurda ilusión de creer que los que nos representan realmente representan nuestros intereses y gustos particulares. Bajo ninguna circunstancia nuestros representantes en el parlamento se representan más que a sí mismos y a las líneas programáticas del partido por el que fueron elegidos. Lo que me parece absurdo es aceptar la legitimidad del parlamento cuando nos parece bien lo que proponen o negarla cuando nos parece mal. O está bien siempre o está mal siempre. Pero no hay opciones intermedias.

Cecilia B. a pau | 05-11-2005 10:00:20

Sabroso. Pero, ser de izquierdas es asumir los topicos. ¿Y cuales son?. Seria un largo articulo. Pero hasta que no los supere no se liberara. La derecha ¿tiene topicos?. Hombre varios, pero en este pais la derecha esta en la oposicion por lo tanto -debe aguantar el chaparron. Me preocupa quien gobierna, sus fantasmas del pasado le persiguen... hasta ahora ser de izquierdas era moderno -estabamos mas alla del bien y del mal. Es ese discurso al estilo Carod Rovira cuando habla de los fachas del PP. Medio millon de votos le autorizan a decir que 11 millones son unos... No me identifico con esta izquierda. En una palabra soy transversal, ¡Que moderno!. Riamonos un poco ... Por cierto buen esfuerzo Zucco. Los reservistas estan en todos lados ello nos lleva al sistema de partidos y la ley elctoral que es malisima.
un saludo
juan re

juan re | 05-11-2005 11:11:30

Y sin embargo, eso que es la 'derecha' se identifica básicamente con lo que se supone que es un aparato estatal pequeño, mientras que lo que se supone que es la 'izquierda' aboga por un aparato estatal más grande que no quiere decir más intervencionista sino mucho más protector. Así, la 'derecha' aboga más por medidas que reduzcan el gasto público o que se destinan básicamente a lo que es la protección de los ciudadanos, esos epígrafes de defensa nacional y seguridad pública y que haga menos hincapié en aspectos más 'paternalistas' (eso de garantizar un subsidio de desempleo a los desocupados, los subsidios a los trabajadores agrícolas, etc, etc). Eso que se llama 'menos social'. Lo que para la 'derecha' podría ser considerado un gasto, por ejemplo el epígrafe dedicado a educación, para la 'izquierda' debería ser inversión. Para la 'derecha', la existencia de una masa tan grande de pensionistas es un gasto que, dada la estructura demográfica del país, sólo se puede financiar subiendo impuestos (algo que es intervencionista) o privatizando servicios, aunque sea de forma parcial. Para la 'izquierda', ese gasto debería ser asumido por todos ya que esos ancianos han contribuido durante años al sistema para que las nuevas generaciones se encuentren como están. Sin embargo, al encontrarse en una sociedad-empresa, nos encontramos con la terrible paradoja de que la mayoría de los votantes de izquierda y que ideológicamente están en el 'centro' no asumirían un incremento de su carga fiscal para afrontar ese gasto, ya que ese centro es claramente burgués y terroríficamente insolidario, o sólo es solidario cuando esa 'solidaridad' se puede enviar en forma de sacos amarillos a algún lugar de Africa o Asia.

El mismo caso lo encontramos en la inmigración y la forma de resolverla. la 'derecha' cree que es necesaria la inmigración para cubrir puestos de trabajo que ningún español quiere o puede hacer y para ello se creó el sistema de cupos, pero sigue criterios de rentabilidad económica y eficiencia: no se trata de admitir nada más que a aquellos que trabajan. La 'izquierda' se preocupa más por los aspectos relacionados con los derechos humanos y el trato que reciben esos inmigrantes. Pero sus sistemas para tratar el 'problema' (algún día alguien debería explicarme por qué eso es un problema o porque se usa ese palabro cuando se habla de inmigración) son idénticos a los propuestos por la 'derecha' más clásica. Realmente la 'izquierda' no tiene un modelo a seguir, no sabe muy bien qué medidas adoptar, así que somatiza el pragmatismo economicista de la 'derecha'.

El problema es que el modelo de sociedad-empresa en el que estamos instalados, un modelo en el que todo se mide en términos de utilidad, rentabilidad, ingreso, gasto o beneficio, eficiencia o productividad ahoga cualquier política de 'izquierda' porque las empresas son ideológicamente neutras: sólo buscan la obtención de un beneficio y una cierta paz social que garantice que no se va a detener la producción o la prestación de servicios por huelgas o por motines. Y en esa dinámica, dentro de esa dinámica, alguien se cree de izquierda sólo porque en los presupuestos del estado se destina un 0,x % más del PIB a educación o a sanidad sin tener muy claro en qué se va ese dinerete.

En mi opinión, la 'izquierda' debería preocuparse por asegurar que todos los derechos fundamentales de los individuos se aplican con equidad en todo el territorio y a todos los que viven en él. Mientras la obsesión siga centrada en esa utopía imposible de creer que todos somos iguales (algo que es absolutamente falso) la 'izquierda' no evolucionará. Y si la igualdad se refiere a los derechos y obligaciones entonces debe incluir de forma natural y no mediante reglas especiales o específicas, a todos los extranjeros que residen y trabajan en este país. Y eliminar las desigualdades no es siempre a través de subvenciones y ayudas públicas. La política es para esto; todo lo demás es sólo ¡la economía, estúpido, la economía!... que, a la hora de la verdad, es lo que aparentemente interesa a la burguesía de clase media y de ahí ese cambio de mayorías que parece ser natural y que sin embargo es realmente paradójico.

Cecilia B. | 05-11-2005 12:28:40

Pero comparados entre sí, los llamados partidos de izquierda (IU, ERC, ETA-Política…) no presentan ninguna similitud. Y en cambio, la principal diferencia entre el Partido Socialista (suponiendo que represente las izquierdas) y el Popular (suponiendo que represente la derecha) se encuentra apenas en las personas que los dirigen y representan. Ocurre que los militantes de partidos de izquierda, no sé si también ‘devorados por lo superfluo’, han adoptado formas de vida próximas —e incluso de mayor calidad— a las de tantos otros militantes de derecha. Y a medida que las diferencias prácticas entre unos y otros se han ido desdibujando (la aceptación de la monarquía o la fe religiosa por parte de unos, por ejemplo, o el sufragio y las instituciones llamadas democráticas por parte de los otros), las izquierdas han pretendido la existencia de una ‘izquierda incondicional’ que las dotara de una identidad más allá de lo político. De ahí, esa sensación cuando alguien se declara ‘de izquierdas’ de que nos está hablando de una cuestión moral: si ser ‘de izquierdas’ es preocuparse por los desfavorecidos, ser ‘de derechas’ es ser cómplice de la injusticia. Da la impresión de que lo que está en juego es la bondad de quien habla, aparecer como una persona mejor. Tampoco creo que lo que se ha llamado liberalismo sea una ideología, sino algo más desabrochado. Lo que seguro no es una ideología es el centro. El centro es una estrategia electoral. El impreciso escenario al que los partidos que alternan en el poder quieren desplazar la actividad política, porque permite corregir el rumbo atendiendo a aquello que proporciona mayor número de votos. Y entonces, sólo tiene sentido hablar de izquierda y derecha cuando hablamos de izquierda y derecha extraparlamentarias. Lo demás es mercado.

jpw | 05-11-2005 12:36:35

Hay algo que me llama mucho la atención y es la solidaridad, que creo es un valor cultivado por la izquierda desde que apareciera como tal en un desmembramiento de lo que era los partidos comunistas y socialistas. Ese valor luego fue usado como palabra y elemento demagógico paar tácticas electorales.

En mi país -Perú- , ser de izquierdas actualmente es un motivo para ser sospechoso de 'terrorismo' o bien eso es lo que busca la derecha que en verdad es tal sin medias tintas.

Hay un desgaste de los partidos políticos en general
y todo eso a mucha gente joven, sobretodo, la aleja dela pólítica partidista. En estas circunstancias es posible se geste de una forma más sólida algún movimiento que rechaze el poder establecido. Sin embabrgo lo que falta es más gente imbuída de lecturas, proyección, generosidad y franqueza para alentar un movimiento distinto donde el nacionalismo burdo y la demagogia sean cosas del pasado.

Vir& | 08-11-2005 01:19:16

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