Sábado, 05 de noviembre de 2005
El pasado uno de Marzo publiqué este post con el que sigo estando básicamente de acuerdo todavía. A continuación lo reproduzco tal cual lo escribí y le añado una selección sintetizada de algunos comentarios que en su día generó, abusando de la generosidad de sus autores. No haría falta decir que “la casa” no los comparte necesariamente.
Quinta reflexión.
Soy de los muchos que piensan que los partidos políticos están superados. Pero soy también de los que no aciertan a encontrar fórmulas para reemplazarlos. Leo retazos de Carlos Marx, de Robert Dahl, Giovanni Sartori, Joseph Alois Schumpeter y otros, y sigo en la profunda oscuridad del asunto. El Barón de Montesquieu en sus “Cartas persas”(1721) y en su canónico “Espíritu de las Leyes”(1748) no me aclara ya tampoco nada, pero al menos me divierte.
La democracia parlamentaria, concretada a través de una cámara de representantes y unos partidos que se van alternando cada cierto tiempo, es obsoleta. No responde ya ni a un modelo político real, ni a la sociedad que representa, ni a las opiniones que dice vehicular. Entre otras razones porque la propia estructura interna de los partidos es cualquier cosa menos representativa y democrática. Internamente son microsociedades dictatoriales, en donde castas, familias y líderes, resultado de manejos internos y ascensos sin demasiados escrúpulos, habitualmente adquieren el poder a través de los que sea, y no lo sueltan más que a mamporros. Como hay tantos ejemplos no tiene sentido sacar a colación ninguno.
Que les ocurra eso a los partidos de derecha no me importa demasiado. Al fin y al cabo, a la derecha no se le llena la boca nunca con la palabra democracia. Aceptan las reglas democráticas, e incluso, si se tercia, las alaban en público para adquirir un cierto marchamo progresista, en un interno de desmarcarse de la caverna ideológica, que es de donde suelen proceder y adonde terminan regresando en momentos de crisis.
Me preocupa la izquierda. Su falta actual de un discurso que no sean sólo retazos para ir tirando. Y especialmente, que los partidos de izquierda reproduzcan las tensiones internas de los de la derecha, me parece indigno. Pero que los que deben ser adalides democráticos se organicen antidemocráticamente me parece una contradictoria monstruosidad. Ahí creo que está el origen de todas las decepciones posteriores, de todos los desencantos, de todos los malos entendidos. Ahí está el cáncer que les impide obrar en consecuencia, ser coherentes con lo que dicen o debieran decir y, desde luego, hacer.
No sé cuál es la solución. Hace tiempo creí que la fórmula de Izquierda Unida era esperanzadora, a ejemplo de otras experiencias representativas europeas de marcado carácter progresista. Ya se ha visto. De un lado, sus congresos son la marimorena. Por otro lado, su praxis en un contrasentido: IU en el País Vasco aprueba el plan Ibarrtexe y en Madrid lo frena. Y así sucesivamente.
Hay que buscar una fórmula para que el poder económico siga representado en el parlamento, sin ambages, ideologías y subterfugios que disimulen su faz verdadera, frecuentemente aterradora, pero también para que la voz de la ecología, las mujeres, los niños, los animales, el tercer mundo, los inmigrantes, los emigrantes, los homosexuales, las prostitutas, y otros sectores, mayoritarios o minoritarios, y corrientes sociales, que ya no responden exactamente al perfil de anhelos de clase social, tengan de verdad representación sin pasar por el aro antidemocrático, estrecho, miope y obsoleto de los partidos políticos, inventados en un momento en que clase social/ideología eran exactamente los dos lados de una misma moneda.
Big dijo: “Pues yo soy de los que pienso que todo va en ciclos, o casi todo. Hay partidos que son de la izquierda, otros de la derecha, pero solamente en la etiqueta porque en el fondo a la hora de la verdad, todos son iguales”.
Iris: “Pues resulta (ya ves) que estoy completamente de acuerdo contigo”.
Cecilia B: “Los partidos políticos no son más que oenegés, es decir, por sí mismos no tienen ánimo de lucro, su único objetivo es el Poder. Pero se les da demasiada importancia. Los partidos se representan a sí mismos, no hay ideología en un partido político. Se trata de un juego nada más”. (...) “Lo único que garantiza una democracia es que no es necesaria una guerra renacentista para acceder a ese Poder, basta con convencer a unos electores de que, cualquiera de ellos, lo va a hacer mejor y se va a preocupar más por los problemas de la gente” (...) César Borgia jamás engañó a nadie sobre sus intenciones, que fueron siempre bien claras y simples: obtener el poder y conservarlo a toda costa. Al menos, César Borgia era transparente. El último Borgia consciente es Mitterrand, un Artista del poder. Los demás no son nada más que vulgares jugadores sin clase, estilo, retórica ni dialéctica”.
Puagh: “Aunque no nos guste, el capital ha conseguido lo que los conflictos de clase y las revoluciones no pudieron: aproximar tanto las ideologías que se confunden en un interminable juego de espejos.”
Princesa del Guisante: “Es un tic un poco antiguo identificar izquierda con democracia y derecha con caverna ¿no?. Mayormente porque en tendencias totalitarias no está ninguno como para decir al otro apártate, que tiznas”.
Pituskaya: “En la izquierda (...) somos muchos los que no tenemos cabida ni el PSOE liberal, ni en IU con su barco hundido por sus propios lideres. Quiero destacar, al margen de grupos anarquistas, comunistas, y socialistas, al grupo de los republicanos, tan excluidos de esta sociedad democrática, por ser tal vez los mayores defensores de la democracia hasta sus ultimas instancias: la democracia directa, los presupuestos participativos, la republica federal, el laicismo, y sobre todo la educación y cultura como forma de regeneración cívica y social, para construir una comunidad que trabaje junta pero el bien social y colectivo. Algunos nos llamarán utópicos, pero nadie podrá decir que estos fines no son los mejores para recuperar los valores de esta sociedad neoliberal, consumista, caduca, y belicosa”.
Por: Roberto Zucco | Política nacional. | Comentarios (29) | Referencias (0)
Hace tiempo, a un buen amigo político e izquierdista, le explicaba que, desde mi punto de vista, de la derecha a la izquierda no hay nada, que son los mismos perros con distintos collares.
Hace tanto de esto que mientras, ha sucedido una guerra, un cambio político, que el tripartit gobierna decentemente en Catalunya, que el gobierno de la nación, está desarrollando una política de centro izquierda en el país.
He de reconocer que, por mi parte, nunca había creído que sucedería este cambio... en el fondo, aún dudo.
Mi amigo me explicó que las variables eran ínfimas... y eso ya lo sabía. Me explicó que la diferencia residía en las formas y en ser o no transigente, que la derecha de este país era intransigente y la izquierda no... y eso ya lo sabía.
Y hablando de variables... Como no espabilemos se nos van a quedar cortas.
Tendríamos que cambiar el tamaño de las variables, visto lo que está sucediendo en Francia.
Que cuando Francia estornuda, Europa pilla una gripe y el problema, es saber si lo de Francia tan solo es un estornudo.
pau | 05-11-2005 18:39:19
El modelo de partido político europeo en el que el que ostenta la representación política es además el que encabeza la ejecutiva del partido es lo que inutiliza el sistema de partidos. En esta linea, es recomendable fijarse en la estructura de separación de poder de representación que se observa en el PNV.
Creo que los partidos deberían ser entidades abstractas dirigidas por personas que no ejercen más cargo que el de dirigir al partido, como si fueran amebas. Y personas que se presentan en una elecciones en nombre de ese partido, con la autorización expresa del partido para ser candidato, pero con libertad absoluta de voto en el Congreso o en el Senado. No hablo de listas abiertas, sino de circunscripciones electorales en las que se presentan candidatos y se elige por mayoría simple en cada circunscripción quién es la persona que les representa en esa circunscripción concreta. Del mismo modo, debería liberalizarse por completo el sistema de financiación a los candidatos en campaña electoral y no ese absurdo que obliga al endeudamiento de las formaciones políticas y, por extensión, a su propia corrupción. Del mismo modo, debería abrirse la posibilidad de que en cada circunscripción electoral, pudiera elegirse o presentarse cualquiera no adscrito a ninguna formación política concreta. El grupo mixto, esa mamarrachada pseudodemocrática, desaparecería del congreso y del senado ya que al existir libertad de voto de cada uno de los diputados o senadores, podrían votar lo que les diera la gana. Por otro lado, debería elegirse al presidente. Un presidente que no necesariamente tiene al congreso a favor y que necesita convencer a su propio grupo de las decisiones que toma. Con car´`acter anual, deberían convocarse referendums sobre cuestiones que afectan a los derechos de los ciudadanos (por ejemplo, si se acepta o no la propuesta de legalizar el matrimonio homosexual y no referendums en el que se preguynta si estoy o no de acuerdo con un tratado ininteligible). Baterías de preguntas acerca de derechos civiles que podría plantear un grupo de ciudadanos y que en el caso de ser aprobada, comprometieran al presidente y a su gobierno a presentar una ley en ese sentido en un plazo determinado.
Probablemente, con un sistema así, nadie estaría hablando muy en serio de sí Cataluña es nación o entidad nacional o entidad supranacional o una multinacional pluricultural. Tampoco existirían esas rotaciones inverosímiles y a los que vivimos aquí no nos quedaría más remedio que interesarnios por la 'cosa pública' ya que nuestra voz pasaría a tener cierta importancia.
Pero no, nada de esto va a suceder. Los partidos políticos en Europa sólo persiguen el poder y estudian las formas de mantenerse en él por encima de cualquier consideración ideológica. Además hay un problema que no es menor: la incapacidad de los políticos europeos a asumir sus responsabilidades, esa capacidad para colocar el ventilador y repartir la mierda entre sus subordinados.
Para el Presidente, el Congreso y el Senado deberían ser su enemigo aún cuando gozara de mayoría de parlamentarios de su propio partido.
Cecilia B. | 06-11-2005 01:55:19
Vamos, Cecilia, un mundo ideal. Un presidente electo, independiente del que lo haya encumbrado, sin ataduras ideológicas ni económicas. Para ello, primero hemos de montar una república y, la cosa, como puedes observar últimamente, está difícil.
Hoy por hoy, diponemos de tecnología suficiente para desarrollar un cerebro gestor... Ya sé que pensarás que te tomo el pelo, pero no, no me río de nadie. El gobierno perfecto solo lo puede desarrollar un ente sin condicionantes. Mientras tanto... Ajo y agua.
La libertad de financiación, invariablemente, terminaría en la venta ideológica y política de los distintos candidatos y, con el tiempo, en una oligarquía político-económica al estilo de los EEUU.
No sé lo que piensas sobre Catalunya y su proyecto de Estatut. Desde mi punto de vista, como catalán y persona, Catalunya es una Nación multicultural sin Estado. Y pregunto... Quién no lo es? Tal vez, en Catalunya lo tienen más claro y asumido, pero creo todos somos multiculturales, algunos viven en lo que se denomina Nación y casi ninguna posee Estado.
Y, amiga mía, sigo pensando que un partido político puede ser votado sin necesidad de aceptar o compartir todo su ideario. Pero también sigo pensando, que hay algunas situaciones que humanamente nos obligan a no volver a votarlo. Si lo volvemos a votar demostramos intrínsecamente la aceptación de su política. Las últimas elecciones, para mí, eran votar guerra o paz. Y creo que la cosa estaba clarísima para la mayoría de la gente, para los unos y los otros. No podemos engañarnos sobre el tema.
Es más importante esto último, que la posible aceptación de un posible estatuto, que después de los apaños previsibles, haga que una comunidad siga siendo lo que es, pero, esta vez, escrito en un papel. O sea... Una nación sin Estado.
pau | 06-11-2005 14:03:06
Sólo tres cosas:
La liberalización de la financiación de partidos para mí es un error garrafal, que sólo conduce a la compra directa de favores (mayor, mucho mayor aun que la actual). Deberían tener un presupuesto fijo e igual para todos, suficiente para dar a conocer el programa (no para hacer publicidad como si vendiesen algo, no para convencer por insistencia).
Cuando habla Cecilia B. (que, por otra parte, creo tiene razón en muchas cosas) de Europa, supongo que no estará comparándola con EE.UU. y considerando a éstos como buen ejemplo, ¿no?. Efectivamente, allí el presidente tiene que convencer al Congreso, y a su partido, y eso es bueno; pero los malos ejemplos (empezando por el sistema electoral y los datos de participación, que restan representatividad) creo que sobran.
La libertad de voto es incompatible, en mi opinión, con el vigente sistema de listas cerradas, pues éste hace que se vote al partido, no a fulano y mengano; y por tanto, fulano y mengano no tienen autoridad, creo yo, para hacer lo que les venga en gana, pues en la práctica no son representantes de los electores, sino del partido (yo voto a un partido, y éste coloca a su gente; ése es el orden).
Sigo pensando que los problemas vienen dados en mucha mayor medida por los protagonistas que por las estructuras. Aunque quizá eso sea motivo suficiente para buscar otras estructuras.
Saludos.
Portorosa | 06-11-2005 16:27:23
Liberar la financiación de los candidatos, que al fin y al cabo es lo que realmente se vota, creo que proporciona el camino correcto para que el poder económico, sin subterfugios, esté en el Parlamento. Si la financiacíón es individual para cada candidato y no a las formaciones políticas que las sustentan, tendremos claro quién representa a cada quién, por quién estamos votando algo que el actual sistema convierte en opaco o a través de perversiones y corruptelas (la obra pública, la recalificación de terrenos en las ciudades, la concesión de licencias para hacer o dejar de hacer...).
Y Pau, si un presidente carece de ataduras económicas o ideológicas, quizá te has expresado mal, ¿de verdad puedes votar a alguien sin alguna convicción idelógica? Y todos, absolutamente todos, tenemos ataduras económicas, todos tenemos pasado, todos hemos compartido mesa con gente maravillosa y con gente detestable o hemos hecho trabajos desagradables sólo para subsistir. Pretender que el candidato a presidente no tiene ataduras económicas es como pretender que tu mujer llegue virgen al matrimonio con 40 años, una extrañeza o un misterio. Parece que queremos a un presidente puro y casto y virgen, honrado, ¿casado?, ¿católico?, ¿ex-fumador?, ¿donante de sangre?,¿cuida de sus papás enfermos y no los mete en ninguna residencia de ancianos? ¿que no haya tenido jamás empresas? ¿que no haya trabajado de autónoo jamás? ¿qué es lo que queremos que sea el presidente, un clon de Benedicto XVI pero en laico?
Lo realmente incomprensible es que se vote algún tipo de lista. Si se vota al partido, bastaría con presentar una papeleta con el nombre del partido político y que los electores otorgaran la confianza al partido pensando que colocarán a la gente más preparada. Si es una lista, entonces no se vota al partido sino a los nombres que figuran en la lista lo que convierte el sistema electoral en la votación específica a un candidato a presidente pero encubierta bajo otros nombres que encanbezan las listas del partido en las provincias en las que éste no es el que la encabeza. El sistema de listas abiertas es en sí mismo falso, porque es imposible conocer los nombres de los candidatos y la elección se convierte en otra cosa, en una arbitrariedad que no tienen nada de democrática y sí de farsa. El sistema de candidato único por circunscripción electoral y por partido, elimina esa posible extrañeza, ya que el que vota sabe que vota sólo a un nombre que se tiene que prsentar y hacer campaña en esa circunscripción electoral si realmente quiere conseguir el voto. Probablemente todos sabríamos quiénes son los diputados que realmente nos representan, los nombres de los tipos a los que tenemos que pedirles explicaciones si su voto no es el que esperamos. Por ejemplo, ¿si los votantes de zaragoza, en donde se hicieron proporcionalmente las manifestaciones más masivas contra la implicación de españa en el conflicto de Irak, hubieran sabido el nombre del diputado del PP elegido en cada una de sus circunscripciones, no les hubieran exigido un voto negativo en el Congreso cuando se votó la resolución que presentó el gobierno? Yo estoy segura que sí.
Esos prejuicios contra la financiación de los partidos políticos son extraños. Las camapñas cuestan dinero, mucho dinero. Y no puedo admitir como bueno un sistema en el que parte de los presuestos se destina a financiar los partidos políticos que realmente no nos representan o no más que en la medida en que un club de fútbol representa algo más que un club de fútbol del que soy seguidora. Es una cuestión más basada en presuntos afectos ideológicos que en la realidad constatable.
Me pregunto que pasaría en el sistema actual de representación si en una elecciones generales se alcanzara el nivel de participación que se alcanza en las elecciones al parlamento europeo: ¿tendrían algún tipo de 'legitimidad' resultados calculados sobre un 30% del censo? Porque legalmente son perfectamente aceptables y suficientes para construir mayorías y minorías parlamentarias.
Desde luego, en un sistema como el actual o en un sistema de listas abiertas, ni las ONG ni los pacifistas luchadores, ni los sionistas ni los testigos de Jehová ni la CEDA ni otros grupos de todaa índole, ideología o condición encuentran sitio en el parlamento a no ser que se metan debajo del paraguas de un partido grande y eso siempre va en perjuicio de la representatividad. Luego nos quejamos si en el PP hay dos ex-falangistas o si en el PSOE hay tres ex-estalinistas...
Cecilia B. | 07-11-2005 00:49:42
Y no, no me refiero específicamente al modelo estadounidense, sino más bien la modelo australiano o de Papúa-Nueva Guinea, sistemas de elección de candidato por preferencias en una lista y que es muy útil para sistemas electorales multiétnicos o plurinacionales y que corrigen los efectos perversos que la ley de D'Hont tiene en los partidos que se presentan en todas las regiones/naciones/nacionalidades/comunidades autónomas/territorios/lo-que-sea... Otro sistema interesante es el llamado cuota Droop, un sistema que garantiza la presencia de minorías en el parlamento y que se utilizó en Sudáfrica en las primeras elecciones post-apartheid.
Cecilia B. | 07-11-2005 01:08:51
(¡Quién me habrá mandado a mí meterme en estos berenjenales! ¡Y con Cecilia B....!)
Sólo un par cosas, las únicas en las que puedo replicar algo (de las demás, no tengo ni puta idea; me hablas del sistema electoral de Papúa-Nueva Guinea, país del que apenas conozco algo más que su existencia):
Creo que en la práctica estamos votando al partido, exactamente igual que si metemos en la urna una papeleta con su nombre; la lista no importa nada, excepto en lo que respecta al que sabemos será propuesto para presidente, y si acaso a dos o tres ministrables. En el Senado no es así y se demuestra lo que tú dices: que nadie conoce a nadie, y no sabe qué hacer, como no sea marcar a los primeros de “su” partido y punto.
Fíjate en que hablas de los problemas que los grupos pequeños tienen para conseguir una representación, lo que los obliga a integrarse (con la consiguiente pérdida de voz, incluso) en partidos grandes. Y, sin embargo (y aunque ya sé que no es exactamente el caso contrario), qué frecuentes son las críticas a D’Hont por el “excesivo peso” que otorga a las minorías agrupadas geográficamente, cuando en realidad eso garantiza una atención a situaciones y circunstancias particulares. Las desventajas de los “poco-votados-en-cada-provincia-pero-bastante-en-el-conjunto”, de los que IU es el caso paradigmático (aun afectando exactamente igual a PSOE y PP, cuyo voto está igual de distribuido), son evidentes, es cierto; pero yo no sé cómo pueden resolverse ambos problemas a la vez.
Cuando hablas de un candidato único por provincia, ¿te estás refiriendo a un sistema como el norteamericano, en el que todos los votos de esa circunscripción van al candidato del partido que haya ganado, aunque lo haya hecho por una diferencia mínima y una mayoría no absoluta? (es que no lo he entendido, ¿eh?; a mí ese sistema, en principio –es decir, a no ser que alguien me lo explique mejor y yo le vea algún sentido-, me parece una verdadera locura anti-representativa).
Si partes de la base de que los partidos políticos no nos representan más de lo que lo hace un equipo de fútbol (algo que no sé si te discutiría... no, no te lo discutiría), creo que el que tengan una pequeña financiación para la campaña electoral sería uno de los menores problemas.
Gracias a Roberto por permitir y propiciar estos diálogos, y a Cecilia por su interés.
Portorosa | 07-11-2005 08:17:37
No. El modelo es el único que permite señalar quién es tu candidato preferido de una terna, tu segunda opción, caso de que el primero no gane y el tercero en la lista. Cada uno tiene un peso en la intención de voto. Es el único sistema que te permite definir con claridad la indiferencia hacia algunos de los candidatos. En la papeleta de cada circunscripción sólo existe un candidato por formación política, aunque el número de diputados para esa circusncripción sea mayor a 1. De esa forma, los candidatos resultantes y elegidos no son los que obtienen el mayor número de votos de forma aritmética, sino que depende de las preferencias de la gente a la hora de determinar quiénes son sus candidatos favoritos. De esta forma, por ejemplo, un candidato de un partido marginal o secundario que queda elegido en tercer lugar para todos los votantes siempre ganará frente a otros candidaatos que estén en primer lugar pero cuya suma de votos multiplicado por la ponderación de voto atorgada por los votantes sea menor que la de ese candidato al que todos votan. La representatividad se logra porque, en una terna de tres y existiendo dos partidos claramente mayoritarios, siempre hay un tercero en discordia.
Por otro lado, la separación de la elección de presidente de la de los diputados hace que se pierda en el limbo de la memoria ese totalitarismo denigrante para la democracia que es la necesidad de una mayoría parlamentaria para poder gobernar. Es un sinsentido: el presidente y sus ministros deben gobernar con independencia de las mayorías del congreso que, cuanto más representativo sea, más contro9l podrá ejercer sobre las acciones de ese gobierno. El parlamento debe sobre todo, controlar al ejecutivo. Debería ser así. Y un sistema como el actual no lo permite sin una mayoría 'absolutista'.
Cecilia B. | 07-11-2005 11:14:49
Oh dicho de otra forma: te ves obligado a elegir, entre todos los posibles candidatos, quién desees que gane, quién debería quedar segundo y quién tercero. No el sistema del Senado que eliges a tres y cuyo voto sólo se suma. La representatividad es más clara.
De esta forma, se elimina de una forma inequívoca al bipartidismo, sobre todo, al bipartidismo excluyente, ya que no se trata de que no voten a otra opción, sino de vender mejor la propia opción, su propia linea programática, porque no puede estar seguro de que sus votantes no escojan como segunda opción al que es su teórico en la oposición y su objetivo pasa a centartse en obtener el mayor número de votos posibles en las dos primeras posiciones de la terna y convencer a ciero número de indecisos que pueden escogerle como tercera opción.
Cecilia B. | 07-11-2005 11:26:32
Portorosa | 07-11-2005 12:30:54
Me quito el sombrero.
Es una suerte conocer y leer tus ideas.
Con respecto a la financiación, creo que se debería poner un tope muy bajo a los gastos de propaganda electoral. Eso haría que todos tuvieran una buena posibilidad frente a los "grandes". Pienso que como menos deudas tengan los partidos o candidatos con los donantes, menos ataduras tendrán para gobernar. De esta manera, los donantes pueden ser, tanto corporaciones como sindicatos.
En el actual sistema, los votantes de pequeñas circunscripciones demandan, presionan, piden a sus elegidos, soluciones a sus problemas. Si leemos bien la cantidad de enmiendas aprobadas en un pleno, nos damos cuenta de lo importante que es esto. Otra cosa son los problemas de las grandes urbes, estos quedan absorbidos por las grandes decisiones de partido. Generalmente, los candidatos de las grandes ciudades, son gente extraña a ellas o alejada de los problemas cotidianos de sus electores.
Lo cierto es que con el sistema que propugnas, todo esto quedaría solucionado.
También gracias
pau a Cecilia B. | 07-11-2005 23:13:52
El sistema de financiación no es a través de créditos que se deben devolver, sino a través de donativos. Tener un crédito obliga a una serie de cosas que no son: un donativo que no estás obligado a devolver y que no necesariamente es dinero, no es ninguna carga ya que el que hace el donativo sabe que no tiene ninguna posibilidad de recuperar el dinero. Sobre todo si la circunscripción electoral no es demasiado grande. Además el partido también puede entregar dinero a los candidatos, de tal forma que corrija las posibles diferencias presupuestarias entre sus candidatos. Si los fondos de los afiliados no sirven para financiar al pertido, entonces es que su tamaño es demasiado grande y deben reducirse o, de alguna forma, reestructurarse. Esto,a todo este p`roceso, se le llama profesionalizar la política y basta con cambiar una sola ley para que todo el sistema cambie sin que cambie en nada el orden establecido... algo que Lampedusa aplaudiría sin dudar.
Cecilia B. | 08-11-2005 15:42:51
Vengo leyendo con verdadero entusiasmo tus entradas sobre derechas e izquierdas y los correspondientes comentarios. Espero, pacientemente el "desenlace", si es que lo hay, que creo que no. Ayer por la noche me lo imprimí (¿sabes que algunos post ocupan 15 hojas din A4?) y me metí en la cama con el mamotreto de papeles. He leído, he subrayado, he pensado e incluso he intentado llevar a la mesa de los colegas el debate suscitado desde aquí.
Bueno, me dejo de tanta palabrería vacua. Recuerdo que en la universidad se habló un día de los orígenes del periodismo político (quien dice un día dice cien) y -mis recuerdos se desenfocan- fue precisamente un periodista el que habló por primera vez de izquierda (aquellos que se sentaban a la izquierda del hemiciclo) y derecha (los que estaban en la derecha). Y creo que esto es lo único verdaderamente claro.
En cuanto a ideologías, ya sabeis, se han escrito verdaderos ríos, qué digo ríos, océanos de tinta sobre el tema. Que si unos están vinculados más a las clases desfavorecidas (¿mande?) que si los otros se preocupan más por conservar la posición económica de las clases que dan de comer a las menos favorecidas (¿cómo?) etc, etc, etc. No me considero lo suficientemente experta en politología como para ponerme a hablar de las raíces ideológicas de ambas vertientes.
Actualmente no creo que las ideologías estén tan diferenciadas. Creo que los políticos van a lo que van, a obtener poder y listo. Lo demás es un adorno. Suscribo un comentario de Cecilia (no recuerdo en cual de los post, creo que el primero) en el que decía que en una sociedad de clase media como es la nuestra posee una ideología centrista. Que somos demasiado egoístas y que nos importa más quién nos va a bajar los tipos de interés y subirnos el sueldo que la ideología y la moral del partido político al que se suscribe. Muy pocos de esa masa se creen a pies juntillas lo que los partidos políticos dicen y la intención de voto la toman, mayoritariamente y hablando sólo de la masa, en el momento de echar la papeleta a la urna.
El filo que separa a la derecha de la izquierda es muy sutil. Y los extremos de ambas se dan la mano. El hecho de que uno se adscriba a una u otra corriente política no sé muy bien porqué viene dado. Me causa simpatía la historia de tu tía M. Casi hasta la puedo ver. Pero su derechismo, para mi, está obsoleto y parte de un punto de vista un poco anticuado. Mi abuelita es roja a la vieja usanza y si la tuviera que describir, también caería en el esquema viejo de republicana que perdió en la guerra civil y que tuvo que soportar 40 años de dictadura con marido condenado a muerte e indultado más tarde incluído. Los rojos también tuvieron que hacer mutis en la época de Franco. Era vergonzoso ser de izquierdas. Es lógico. Son clichés históricos no superados (por eso a algunos de derechas les da no sé qué decirse de derechas).
Lo que me sorprende más es que mi hermano pequeño -que tiene 22 años- sea de derechas a ultranza. A veces hasta me asusta y todo. No sé dónde ha escuchado algunas cosas de las que habla, plenamente convencido por otro lado. Él jamás conoció en sus propias carnes la existencia de los totalitarismos europeos (que también les hay de izquierdas, que sí, que lo sé)...
Me estoy extendiendo demasiado y además para decir cosas que ya están dichas. Resumiendo: creo que la marcha de la política actual está pidiendo un cambio a gritos. No hacia la derecha o la izquierda. Hacia otro lado. No sé cual. Ojalá lo supiera. No creo en las ideologías. No creo que los políticos actuales -por muy democráticos que se autoproclamen- piensen realmente en el pueblo al que gobiernan. Tiendo hacia la izquierda pero eso no quiere decir que no apueste por algún que otro razonamiento de la derecha y que me escandalice cuando oigo a ciertos personajes de la izquierda hablando de según que temas. Y voto. Siempre voto. Aunque sea en blanco porque ningún partido me convence si quiera al 25 %.
Pido disculpas. Seguiré tras los visillos. Un beso. C.
Calamity | 08-11-2005 18:24:10
"(...) un donativo que no estás obligado a devolver y que no necesariamente es dinero, no es ninguna carga ya que el que hace el donativo sabe que no tiene ninguna posibilidad de recuperar el dinero (...)", dijo Cecilia B.
A pesar de haberme quitado el sombrero ante ti, Cecilia, debo decir que creo que esto es falso, o como mínimo muy ingenuo. Y a las pruebas que todos vislumbramos me remito.
Saludos.
Portorosa | 08-11-2005 21:25:41
Sí, no se devuelve directamente. Pero es como todo, y más en países mediterráneos: todo funciona como cadena de favores. Puedes encontrar trabajo porque un amigo te dice que.., haces negocios con los que son tus amigos... contratas, si es posible, a las empresas de tus amigos... pero yo no soy la ley ni la hago. Todo se puede controlar, endurecer, etc, etc. Si una ONG dona euros a un determinado candidato y se hace pública la cantidad, el emidor y el receptor del dinero, ¿no será normal que, en la medida de lo posible, trate de favorecer a esa ONG que le ayudó? ¿si un sindicato presenta a un candidato, no deberá favores a unos y a otros y a los de más allá? Lo importante es que se regulen las donaciones, que sea transparente, que no se sienta verguenza cuando Repsol ponga 1 millón de eruos para financiar al candidato que se presenta en los puntos en los que tienen refinerías, o la misma verguenza si es un grupo de ecologistas en acción los que lo hacen para el candidato opuesto en la misma zona. Que yo sepa, la política estatal no es la autonómica que no es la local, digamos que es transnacional. Si ASAJA (la asociación de jovenes agricultores) presenta un candidato por la lista de IU y entrega dinero de cooperativas agrarias para financiar su campaña, que a su vez financian a otros candidatos del PP y del PSOE y de los Republicanos y de los Falangistas, y todo eso se sabe, ¿qué habrá de extraño en que esos candidatos electos voten en contra de una ley que pretenda reducir los subsidios agrarios? ¿no está defendiendo los interesses de un cuerpo electoral importante? ¿es eso intrínsecamente malo? Yo creo que no. De hecho, esta donación 'encubierta' se produce cada día, en cada obra, en cada recalificación de terreno, en cada licencia de obra que se concede. Y es válido en todas las comunidades/naciones/entidades nacionales/repúblicas/estados sin nación/etc/etc. Y no es corrupción, es sólo financiación irregular. Como esos créditos inaccesibles para cualquier mortal con nómina que obtienen los partidos políticos, en condiciones que cualquier ser humano firmaría con los ojos vendados. Y sin demasiados problemas si no los devuelves jamás: el caso de la CDS es bastante interesante al respecto. O la deuda histórica de los tres grandes...
Cecilia B. | 09-11-2005 00:31:08
Discernimos Cecilia. Ya sé que el donativo no es un crédito. El donativo, si es grande, es peor que un crédito. Nunca he creído en donativos... ya te lo comenté un día hablando de tu hermana.
En eso, soy muy de derechas. Hay que enseñar a pescar, no hay que regalar los peces... en todo caso, el cebo sí.
Los donativos son muy caros de devolver. De aquí a instaurar un límite en el gasto.
Como menos gasto, menos donativos serán necesarios y menos vendidos estarán los candidatos.
Hoy es tarde y no puedo extenderme. Tampoco he podido leer los otros comentarios, por tanto, no sé si repito algo. Lo siento. Mañana será otro día.
Un saludo.
pau a Cecilia B. | 09-11-2005 01:01:10
También discierno. Sigo discerniendo. Creo que un partido no debería recibir más dinero que el proveniente de las cuotas de sus militantes; y, si acaso, una ayuda estipulada legalmente para las campañas electorales. Ninguno de los casos que describes me parecen positivos, en absoluto; me parece evidente que eso supone una dependencia, una venta de favores, inaceptable. Sé que la situación actual no es buena, y por supuesto sé que lo que propongo no es viable, pero ésas son otras cuestiones.
No sé por qué enseñar a pescar en lugar de dar peces es de derechas, Pau. Te aseguro que aquí en Galicia el PP vivía y gobernaba de dar peces (como el SOE en otros sitios, lo sé).
Portorosa | 09-11-2005 10:18:15
[Oye, Pau, ¿y por qué dices tú que discernís? ¿Y qué hago yo repitiéndolo?
¡Discrepo, dis-cre-po...!
Ustedes perdonen.]
Portorosa | 09-11-2005 12:44:04
Perdona Portorosa.
Ayer iba muy colgado de tiempo.
Evidentemente, también equivoqué la palabra.
Mil perdones.
pau | 09-11-2005 13:17:57
Yo creo que los partidos políticos se deben financiar única y exclusivamente con las aportaciones de sus militantes o a través de dinero entregado a fondo perdido por militantes/particulares/empresas. Creo que, en un sistema como el que he propuesto, cada candidato debe ser capaz de encontrar los recursos necesarios para financiar su campaña (o buscar sistemas alternativos para captar voto, que es más inteligente). Creo que es un sinsentido que el dinero sea público, porque los partidos políticos no lo son, son entidades privadas cuyo único objetivo es el Poder. Creo que los votantes son todo menos tontos y saben perfectamente qué tienen que votar, quiénes son sus candidatos favoritos con independencia de otros criterios. La transparencia absoluta es el único arma posible. Lo de los favores o la creación de grupos de presión que determinen el voto en algunas cuestiones no me parece descabellado, porque del mismo modo que puede presionar una empresa lo puede hacer cualquier otra ONG, asociación, fundación o lo que sea. Lo más importante es que el elector, el que debe escoger, debe saber quién financia a cada quién. Si el candidato Mendiluce (un ejemplo) hace una cena y asisten empresarios que pagan 2.000 euros por cubierto que sirven para financiar su campaña electoral, ¿es algo intrínsecamente malo?
Me parece que queremos que los políticos, que los que nos representan, salgan de una incubadora o de un mundo perdido en el que no existe ni la opulencia, ni la riqueza, ni los signos de prestigio. Un mundo en el que no existen los favores, ni la piedad ni la compasión ni el honor ni la honestidad. Parece que los políticos deben ser monjes o extraterrestres. Y no, no es así. Lo único que debemos exigirles es que las decisiones de 'lo público' sean lo más beneficiosas posible para el conjunto de los que vivimos en un país. Además, con un sistema así y aunque sea extremadamente paradójico, la ideología empieza a tener más importancia que todo lo demás porque los electores no van a perdonar que tome decisiones que perjudiquen a la circunscripción a la que pertenecen. Su carrera política puede terminar mucho antes de lo previsto. No se trata de estar en una lista en el puesto 14 y ser elegido por pura aritmética de votos, sino que los electores saben a quién están votando y a quién deben exigirle responsabilidades por su voto. No tiene tanta importancia quién financia o quién no: si un candidato del PP (por poner un ejemplo) sale elegido en una circunscripción en la que el porcentaje de votantes homosexuales es mayor que en otras circunscripciones y se debate la ley del matrimonio homosexual y su candidatuira fue financiada por Repsol, Endesa y Caritas ¿crees que puede votar NO? Puede hacerlo, pero también puede pensar en abandonar la política porque nadie más le votará en ninguna otra elección.
Por otro lado, estás suponiendo que actualmente no existen grupos de presión, aunque eso es una ingenuidad: ¿a qué ciudadano le afecta la OPA de Gas Natural? si es poco o nada, o es una cosa que es por completo indiferente porque todos sabemos que el recibo de gas o de luz es un galimatías ininteligible, ¿por qué existen dos posiciones tan claras, una a favor y otra en contra? ¿crees que Endesa no presiona a los diputados que cree 'afines', que Gas Natural no hace lo propio? Sí, pero ahora mismo eso es opaco. Si yo supiera que grupo financia a cada quién , tendría más claro el por qué sí o el por qué no de esa OPA que, al fin y al cabo, son negocios privados.
Cecilia B. | 09-11-2005 13:43:11
Yo no estoy suponiendo eso, Cecilia, ya he dicho que la situación actual no era buena. Pero he propuesto un sistema (cuotas militantes, y posible ayuda oficial para campañas, para que los nuevos y pequeños puedan hacer llegar su “mensaje”).
Sí creo que lo de la cena es intrínsecamente malo, claro que lo creo. Y creo (podemos repetirlo más veces) que la financiación en forma de donativos privados en intrínsecamente mala, también. No tengo ninguna duda. No hay dinero por medio (que ahora sí lo hay), no hay ventas; no puedo verlo más claro.
Ninguna ONG tiene el dinero de Repsol, pero aunque lo tuviese (yo puedo considerar a Repsol mucho más loable que algunas ONG’s), sería inaceptable, en mi opinión, lo que tú propones: que paguen para que los defiendan desde el poder. No puedo entender que te parezca correcto, de verdad.
Un ejemplo de listo actual (para que veas que sé lo que hay): en mi ciudad, un constructor le dio a cada uno de los tres principales partidos un par de millones (de pesetas), a los tres lo mismo; así dejaba todo atado y bien atado.
Portorosa | 09-11-2005 14:17:11
Y sí. Pago (opaco) para conseguir algo. Ahora haz el pago transparente pero antes de ser elegido, cuando sólo es candidato. Siempre antes de ser elegido. Y no estoy hablando del partido, sino del candidato (ni siquiera del diputado). Tú me hablas de un pago a posteriori que es financiación ilegal de partidos y que no es nada de lo que propongo. Si algunos de esos partidos no tuviera ninguna representación en el parlamento/ayuntamiento/corporación/etc, ¿tiene algún sentido pagar a ese partido también? Si hay una lista de 10 candidatos posibles de 10 partidos distintas que optan a 2 actas de diputado, ¿dónde encontrará el dinero el candidato? ¿crees que no es financiación a un candidato si le cedo mi librería para que de mítines un determinado candidato algunas noches o días completos? ¿cress que un diputado puede detener, por sí mismo una inspecciçon fiscal? te garantizo que no.
Y sólo hablo del parlamento, de lo que es global, transnacional, hipernacional. Y sí, candidato no es diputado. Es sólo un elegible. Y un elegible que hace un cóctel que prepara un bar de un simpatizante en un local de un simpatizante (no militantes, sólo personas privadas simpatizantes) y cobra a los asistentes 100 euros y da un mitin y no paga nada por el cóctel ni por el local, ¿es eso intrínsecamente malo? Si no abres la financiación, es imposible que un partido pequeño, pero con un número importante de simpatizantes colabore con dinero (si puede) o servicios (si puede) o su tiempo (si puede) a cambio de nada, pueda optar a un puesto en el parlamento. La opcíon de escoger a un tercer candidato, le beneficia si su mensaje cala en el perfil del electorado que necesita en su circunscripción.
Insisto, candidato a candidato. Si un candidato de Falange Española y de las JONS se presenta en determinada circunscripción en nombre del PP (es sólo un ejemplo), ¿crees que conseguirá más o menos financiación que un candidato del PP que tiene un perfil más 'centrista' o que es más 'elegible'? Y sí, es un mercado. Un mercado en el que los electores compramos a nuestros representantes con un voto cualitativo, elegimos quién es el primero (que más nos gusta), el segundo (nos gusta menos pero no es tan malo) o el tercero (de los que quedan es el mejor posible) con la posibilidad de elegir sólo a uno, a dos o a los tres. Como ahora pero individualizado a tope, con nombre, dirección, teléfonos y sobre todo, lista exacta de quién o quiénes han dado dinero a determinado candidato.
Cecilia B. | 09-11-2005 15:12:26
No es que yo quiera que los defiendan desde el poder, es que eso ya sucede pero de forma opaca. Y yo sólo deseo transparencia, al menos que sio lo hacen, sea de forma transparente y no así, como ahora, que me toman por imbécil. La defensa de las supercorporaciones desde el poder (desde el nombramiento del presidente de empresas públicas/privadas(semipúblicas hasta el sobreseimiento de los casos de acuerdo de tarifas entre distintos proveedores, pasando por la ficción del libre mercado en un mercado hiperprotegido) sucede y no dejará de suceder. Pero no todas las decisiones del parlamento se refieren a esos asuntos, muchos son más mundanos y asequibles...
Cecilia B. | 09-11-2005 15:26:42
Pero sigues contraponiendo lo que tú dices a la situación real. Es sin duda lo más inteligente por tu parte (y además probablemente sea verdad sería mejor que ahora), pero no es lo que yo estoy discutiendo. Yo rechazo cualquier pago. Simplemente no estoy de acuerdo, no lo veo como tú. Ni a un candidato, ni a un partido, ni antes (el ejemplo mío era durante la campaña; incluso se ofreció a ir en la lista de dos de los tres, lo tenía claro), ni después, ni nada.
Un saludo.
Portorosa | 09-11-2005 17:15:24
Además, tu sistema no garantiza los pagos ilegales y subrepticios (los que hay ahora), tampoco. Eso ya es una cuestión legal.
Portorosa | 09-11-2005 17:17:17
Oh claro que sí. No es tan sencillo que un diputado elegido por una circunscripció e identificable con nombre y apellidos y que ya no es un miembro anónimo del aparato de un partido político acepte sobornos o prebendas imposibles. Porque en un sistema así, todos los diputados representan realmente a una circunscripción y eso, el peso que eso supone, es muy superior a todo lo demás. Sí, habrá una minoría, como ahora, que acepte chanchullos y cosas así. Pero serán minoría.
Y no, mi sistema sólo es para la elección de candidato y para reformar la estructura de los partidos sin tener que sacar una ley que les obligue a hacerlo. Sí, es pura política y no incluye leyes ni reglamentos ni formas de uso para el momento en que ya hayan sido elegidos. De momento, está fuera del debate pero si quieres lo abrimos, porque hay varias soluciones interesantes....
Cecilia B. | 09-11-2005 20:21:56
"Me parece que queremos que los políticos, que los que nos representan, salgan de una incubadora o de un mundo perdido en el que no existe ni la opulencia, ni la riqueza, ni los signos de prestigio. Un mundo en el que no existen los favores, ni la piedad ni la compasión ni el honor ni la honestidad. Parece que los políticos deben ser monjes o extraterrestres. Y no, no es así."
Pues sí, una ilusión, un imposible. Un mundo, incluso, demasiado perfecto. Ese debe ser el objetivo. Y ya sé que no puede ser, que, mientras tanto, debemos buscar lo que más se le acerque.
Y hablas de Mendiluce por poner un ejemplo. Buen ejemplo, porque a Mendiluce, no lo veo yo recibiendo donativos de casi nadie, ni de las ONGs... que, por cierto, dudo que, legalmente, puedan dar alguno.
Y Repsol no daría un céntimo a un candidato que defendiera las energías alternativas.
Quién le daría a este un céntimo? Los verdes, que no tienen un chavo?
Estás proponiendo algo que, aparentemente, es casi perfecto, pero que en poco tiempo, esto se convertiría en, repito, una oligarquía.
Dices que el electorado no es tonto y, por desgracia, estamos cansados de ver lo contrario.
El electorado vota en proporción al poder económico de los partidos en liza. El partido o candidato adinerado tiene que hacer una tontería muy grande para perder unas elecciones. El electorado se deja influenciar por los medios, sea la televisión, la radio, los periódicos, etc. El que dispone de más medios y los administra de manera más inteligente, es el que vence.
Cuantas veces escuchamos promesas electorales imposibles de realizar? Quién pide explicaciones y responsabilidades al mentiroso, después?
Nadie, claro. La ley lo ampara. Dispone de cuatro años para remediar el entuerto, sea con campañas de difamación contra la oposición que lo denuncia, sea con campañas que consiguen hacer creer al elector, que la promesa ha sido cumplida o, que si no lo ha sido, no es por culpa suya.
Todo depende de los medios que disponga, de lo ricos que sean los donantes... En suma, del dinero que pueda gastarse en vender su producto.
Mal lo veo.
Un abrazo.
pau a Cecilia B. | 09-11-2005 22:04:27
En el sistema actual sí, pero en uno en el que se elige candidato circunscripción a circunscripción no es tan fácil que eso suceda. Más que nada porque el control al diputado se hace 'desde abajo', desde la gente que le ha votado y ahí poco importa el dinero porque partes de la base de elegir a los que más te gustan o los que más te gustaría que te representaran.
Y no, un mundo sin compasión, sin piedad, sin honor, sin diferencia, debe ser tan repugnante com el 'cielo' ese en el que parasita Teresa de Calcuta.
Cecilia B. | 10-11-2005 17:20:49
Qué desconcertante.
En el gobierno de Fujimori, muchos reciberon dinero del Asesor Montesinos -corrupto, autor intelectual de
delitos graves- ante de ser candidatos. Bueno, eso no se voceaba como planeta C.B., más sucedió y fue terrible.
Lo veo como algo que corrompe. Creo que todo este debate me lleva a creer en que lo mejor sería una disloción de todo este engranaje. Lo que parece inviable, mas no imposible.
Vir& | 19-11-2005 06:55:33
Cuando era un niño soñaba tener una casa muy grande, llena de libros y de discos. Lo he conseguido. Como pronosticaba D´Annunzio, "he sido devorado por lo superfluo". Ya entonces me horripilaban los abusos del poder, e incluso el poder mismo.
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