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Roberto Zucco

Martes, 08 de noviembre de 2005

Derechas e izquierdas (5)



Ya en su propio origen, los términos derecha e izquierda reflejaban simples orientaciones de posición. En la Asamblea Constituyente emanada de la Revolución Francesa, los diputados provenientes del Ancien Regimen se colocaban a la derecha, y los partidarios e impulsores del nuevo orden se colocaban a la izquierda. Desde ese momento, y a un nivel simbólico, la derecha es el ámbito de la conservación de lo que ya existe y el izquierdo el que propende al supuesto progreso y nuevas fórmulas sociales. La realidad, como decía Francisco Rico refiriéndose a la locura de Don Quijote, se resuelve en puntos de vista, y por eso desde los bancos de la derecha (“la bancada”, como le suele gustar decir a Manuel Marín…) la izquierda representa al demonio con sus cuernos, y desde el otro lado, la derecha significa el regreso a la caverna, o la caverna misma.

Esa realidad un poco ingenua evidencia precisamente la falta de rigor científico del propio término en cuanto a los contenidos que teóricamente se dice defender desde ambos lados. No sería muy complicado encontrar en los programas electorales de ciertos partidos de la derecha europea, algunos objetivos que son más progresistas que los de algunos partidos de izquierda, y viceversa. Por si fuera poco, “conservar” (el medio ambiente, el patrimonio histórico-artístico, etc.) es una de las actividades que mejor han puesto en práctica los partidos de izquierda a lo largo de las últimas décadas. Incluso las denominaciones mismas son a veces claramente engañosas: republicanos y demócratas, laboristas y conservadores, etc. Eduardo Haro en su Diccionario Político de 1995 recordaba que "el Partido de Izquierda Republicana, antes de la guerra española, tenía una posición derechista; el Venstre (izquierda) de Dinamarca es de derecha, la Gauche Republicaine de Francia era de derecha...".

Así las cosas, los términos derecha e izquierda en el mejor de los casos expresan puntos de orientación más o menos confusos, pero eficaces, porque habitualmente nadie se equivoca votando de una manera clamorosa. Se es de derechas o de izquierdas en relación a otros que teóricamente lo son menos, o más, o manifiestan un deseo de serlo, lo sean de verdad o no, y sin que haya un manual de instrucciones que garantice que lo eres o no. Finalmente, para bien o para mal, nadie tiene el poder de conceder patentes de corso, o a legitimar con su dictamen las propuestas presentadas a un concurso que podría titularse “Quién es más de derecha o de izquierdas”, ni existe dios alguno que reparta títulos que homologuen las citadas posiciones políticas.

Todo este caos, que ya existía de manera menos diáfana entes de la caída del Muro y el final de la era comunista, se ha vuelto ahora meridianamente diáfano. Antes los partidos de izquierda giraban en torno a la idea de la creación de un modelo socio-económico que tenía en los países socialistas su punto referencial. La intervención de un estados férreos y piramidales, inspirados en supuestos ideales de justicia, igualdad y corresponsabilidad ciudadana, garantes permanentes de unos servicios asistenciales, culturales, etc., para sus personas, era un atractivo programa de organización en el que muchos creímos, ensimismados como estábamos en las peculiares condiciones de falta de libertad de una implacable dictadura militar, que, por una parte, estimulaba nuestra voluntad de luchar por un mundo mejor, pero, por otra, nos ponía una careta para no ver el lado horrible de la cuestión, la terrible niña del exorcista que se escondía entre tanta supuesta generosidad y bonhomía colectiva. “Libertad, para qué?”, era la frase de Lenin en la que nos amparábamos con cierta frecuencia para relativizar este concepto, que a estas alturas, sin embargo, nos parece fundamental.

Nada de eso existe ya. La derecha mundial ha conseguido derrotar a su enemigo de enfrente y el capitalismo, en sus diferentes formatos y estadios, se ha convertido en el único modo de producción. La pregunta sería ahora: ¿estamos mejor en el planeta desde que ha desaparecido esta polaridad ideológica, desde que el mejor de los horizontes posibles es arrancarle al sistema de producción hegemónico reformas más o menos profundas que en el fondo dejen intacta su preeminencia y exclusividad?

Me cuentan que en Japón está sucediendo un extraño fenómeno juvenil. Hay multitud de adolescentes que se encierran en el interior de sus cuartos. No hacen nada, y sus familias viven el asunto como una especie de vergüenza social y tratan de mantenerlo oculto. De entre esos chicos y chicas muchos terminan su pesadilla suicidándose, incrementando demasiado pronto las estadísticas de este país que ostenta el dudoso honor de ser el que más cuenta. El suicidio por sobredosis de soledad me recuerda al suicidio por sobredosis de droga, o a los accidentes de coche en fines de semana a la salida de esos infumables lugares de carretera en donde se escucha música “bacalao” y similares, y ese cuadro de desesperación me hace pensar que algo falla gravemente en el sistema. Como Peter Pan, muchos jóvenes no solo se autoimpiden envejecer en su interior sino que se niegan a mantenerse en él. Se aburren, lo odian, lo detestan y desparecen prematuramente tal vez ante la ausencia de una alternativa en la lejanía en la que proyectar su innata generosidad, su desbordante energía, sus sueños y esperanzas, precipitándose al vacío en una especie de huída hacia delante, como esas personas que vimos caer de las torres gemelas aquella mañana en que cambió el mundo.

Por: Roberto Zucco | Política nacional. | Comentarios (17) | Referencias (0)

Comentarios

te invito a comer esta semana.

linda | 08-11-2005 18:02:21

Maestro Z: a lo largo de la historia hemos tenido como moda recurrente en la juventud un cierto malditismo macabro, y en pleno esplendor renacentista,los que se laceraban y ayunaban, hacían voto de pobreza, trataban de alcanzar el martirio e ingerían vinagre fueron los precursores de aquellos jóvenes románticos algo fúnebres...
Sólo los que llegamos a viejos nos empeñamos en agarrarnos a la vida como garrapatas; pero no hay nada nuevo, salvo la envoltura.

Gatopardo | 08-11-2005 20:15:36

No quiero echar una parrafada igual que la que he expuesto en tu anterior entrada. Sólo decir que por supuesto que algo falla. No sólo algo sino muchas cosas.

Respecto a los jóvenes y por la parte que a mi me toca -aunque poca pues ya rozo lo que se denomina sociológicamente madurez- no nos queda mucha alternativa posible. El síndrome de Peter Pan es una consecuencia del sistema retroalimentada por el mismo: los viejos (y etcétera que no cumplen el canon de la competitividad) no son productivos. Si no eres productivo, no vales. Si no vales, pues mejor te mueres y santa pascuas. Por otro lado, aunque queramos cambiar, es que casi no podemos. Sólo se me ocurre ser una anacoreta que se vaya a plantar lechugas a un pueblo perdido de vete tú a saber dónde. Es que de verdad...

Las derechas y las izquierdas hoy en día ya no existen. Son posturitas. Lo mismo que decir que uno es punky y llevar cresta por tal motivo (grosso modo).

Veo que me estoy pasando de extensión y que no digo nada nuevo, como de costumbre. Lo dejo, lo dejo. Un besote. C.

Calamity | 08-11-2005 20:16:55

Bueno yo estoy bastantes de acuerdo con las cosas que te he leido en los anteriores artículos pero en éste tengo algunas pequeñas discrepancias, creo que te has contagiado un poco del ambiente tan negativo que ha propiciado el PP en la política española estos días.
Yo veo claramente en las personas que conozco y leo, dos posturas,( principalmente) y se ve bastante bien que unos se inclinan naturalmente hacia una y otros hacia otra, bastante antagónica en muchos aspectos ideológicos, no creo que en este aspecto ideológico del que yo intento hablar exista el centro, otra cosa es que luego a la hora de votar queramos que, a los que vamos a votar, mantengan unas posturas que no sean extremas, unas posturas que nos faciliten que haya paz, unas posturas equidistantes entre ambas ideologías.

Este ambiente negativo que nos quiere embutir el PP, es el caldo de cultivo que necesita para que los de izquierdas pierdan la moral y no vayan a votar, que es la única manera que tienen de poder ganar las elecciones, yo, aunque sólo sea por eso siempre voy a votar, y no me dejo convencer por esa idea, por otra parte cierta, de que todos los políticos son iguales, por esa parte los de derechas tienen mucho que ganar.

Luego, no creo que el capitalismo haya ganado a otras posturas ideológicas, si nos referimos a que el estado más capitalista impone sus ideas por la fuerza, porque es el que más fuerza tiene, ya que, gasta mucho más que nadie en eso que ellos llaman eufemísticamente "defensa", eso es verdad, pero gana la razón de la fuerza no la fuerza de la razón. Porque si hablamos de países donde su ciudadanía es la que mejor vive en general,países donde hay más justicia social, no que unos viven muy bien y otros fatal y salvese el que pueda, veremos que en esos países es dónde se practica una cosa más cercana a posturas de izquierdas que a capitalismos salvajes, esos países son, Suecia, Noruega, Finlandia, bueno los países nórdicos.

En cuanto a los jóvenes que se suicidan, la verdad es una cosa muy triste, quizás lo hagan porque no tienen referencias, o porque lo tienen todo y no hay contra lo que luchar, bueno yo eso no lo sé porque lo hacen, pero Japón en ese aspecto tiene una tradición muy favorable a la idea del suicidio, todos conocemos eso que se hacían antiguamente los japoneses, el "harakiri" no sé si se escribe así, también recordamos los famosos kamikazes.Una manera muy particular, que no comparto de la idea del honor que tiene ese pueblo. Estoy en eso un poco de acuerdo con gatopardo, en la juventud siempre se llevan las cosas a los extremos pero sabemos que luego poco a poco los que pasan esa etapa sin problemas graves se van asentando y son los que mantendrán posturas un poco más lights frente a las que mantengan sus hijos, creo que es ley de vida.
Un saludo

Chusbg | 08-11-2005 22:52:12

Es verdad chubsq. Si los de izquierdas no vamos a votar porque han intentado quitarnos la moral o bien pensamos por propio desgaste nuestro, que todos los políticos son iguales, lo único que conseguiremos será que vuelva quien tan mal llevó el tener que salir.

Que en un futuro(que procuraremos sea lejano) gobernase la derecha, pues a lo mejor no era tan malo, por eso que dices también de que luego se acercan posturas al centro que es donde más "resguardados" estamos. Por supuesto que hablo de una derecha culta, respetuosa y además educada.No de la que por desgracia tenemos aquí.

Sinceramente, creo que hay una derecha de ese tipo,todos debemos de conocer a alguien que es conservador y además es buena persona, que vela por lo suyo sin pisotear a los demás. Lo que no entiendo es como se han dejado insultar y pisotear por quienes ahora ostentan la derecha. ´Cómo se han quedado callados ante los despropósitos que pregona esta supuesta derecha.

Nunca los fascistas habían llegado a más llamándose lo que no son(de derechas)y nunca los de derechas de verdad habían llegado a menos siendo que lo son.

Como siempre, mis respetos Zucco.

amaltea | 09-11-2005 12:23:00

¿Los regímenes comunistas del Este de Europa eran enemigos de la Derecha? ¿Sólo de la Derecha?

¿La generosidad de los jóvenes es innata? ¿existe siquiera esa generosidad? ¿está comprobado?

¿Cambió el mundo la mañana en que tiraron las Torres Gemelas?

Tal vez la característica fundamental de la izquierda sea dar demasiadas cosas por supuestas.

nonwriter | 09-11-2005 17:35:24

Tengo claro que el votante de derechas es fiel y el de izquierdas es inconstante.
Que las derechas y las izquierdas, asi como el capitalismo o lo que es lo mismo, el sistema económico-politico actual es ya cadaver, pero no se ha encontrado un sustituto.
Que la sociedad va avnzando tecnológicamente en la misma proporción que las inquietudes humanistas desaparecen.Resultado: la aparicioón de los hikikomoris.
Joder, nos hace falta otro Renacimento que nos saque de esta segunda edad media disfrazada...

zipi | 09-11-2005 19:35:29

Hasta donde yo sé, el Renacimiento sólo era guerra. Guerras entre países, entre príncipes. Los Borgia. Los Papas salvajes. Y en el centro de todo ese desbarajuste, Miguel Angel.

Sí, a mí también me gustan los tiempos de guerra.

Cecilia B. | 09-11-2005 20:13:03

"...el sistema económico-politico actual es ya cadaver"

Con diagnósticos así, quién necesita médicos.

"...todos debemos de conocer a alguien que es conservador y además es buena persona"

La apoteosis de la ideología, el apocalipsis del pensamiento.

Paolo | 09-11-2005 20:22:59

jajajajajajajajajajajaaaaaaaaaaaaaa.....que listicos somos todos, jajajajaaaaaaaaaaaaaaaa

zipi | 09-11-2005 20:57:16

El capitalismo en sí mismo no es malo, intrínsecamente no es malo. Todo se valora, todo tiene un precio, todo cuesta dinero. Salvo la esclavitud, hasta la mano de obra tiene un precio. El problema para la izquierda europea es que es más difícil definir qué es eso que defiende. Eso de la propiedad de los medios de producción se ha ido al garete desde el momento que esos medios de producción, lo que es la maquinaria, las fábricas, la producción industrial se ha ido a países del Tercer Mundo o países en desarrollo, un fantástico eufemismo para hablar de países en los que no existen sindicatos fuertes, no existen reclamaciones sociales masivas, no hay un tejido de obreros contra patronos. Y así, desde Europa, parece horrendo todo eso que hace Ikea, o Nike o todas esas empresas que la ínclita Naomi Klein menciona en su pseudo-ensayo 'No-Logo' y que, incomprensiblemente, se ha convertido en la Biblia de la izquierda europea. Ese discurso que habla de multinacionales asesinas que pagan sueldos bajísimos en países como China o Indonesia pero que no se pregunta si ese sueldo que paga es mayor o menor que la media de ese país (trabajar en Ikea para decenas de tailandesas es algo fantástico portque los sueldos que se pagan casi doblan al de otras mujeres que hacen el mismo trabajo en otras emnpresas idénticas tailandesas, pero que son 80 veces más bajos que el de una trabajadora sueca o francesa o española). Eso es todo lo que queda de la izquierda europea que aún no se ha adaptado al modelo-empresa que es Europa. Un geriátrico en el que se consume y no se fabrica, en el que las clases sociales se han desintegrado y los roles tan fáciles de identificar en la fábrica ahora son casi indefinibles. Europa no es más que un inmenso supermercado de servicios. Y ahí, la izquierda anda errante, sin rumbo. ¡Qué fácil era antes cuando un obrero trabajaba diez horas contra un patrono definido! Pero ahora... esas profesiones tan extrañas: asesor inmobiliario, broker financiero, gestor de fondos de inversión, vendedor de futuros de materias primas, distribuidor de productos informáticos de China... y esas cosas que ahora pasan y que desbordan por completo a la izquierda: los operadores de materias primas especulando en Chicago y subiendo el precio del Brent en Europa, los paraísos fiscales, los mercados de armas y tecnología de doble uso, el uso de las licencias de sotware, la industria musical, la biotecnología y sus trabajadores, los que lo hacen desde sus casas diseñando ropa o logotipos o páginas web... y para colmo, esa marea de inmigrantes, esos hiombres que escapan de la miseria salvaje de dictadorzuelos contra los que nadie, ni la derecha ni la izquierda, se manifiesta. Está desbordada, no sabe qué postura tomar en cosas esenciales, no sabe qué hacer con todo esto. Y ese desconcierto, esa incapacidad para asumir los retos que supone todo esto que ya anunciaba Marx, la globalización, algo que deseaba en forma de distribución de los recursos productivos y de fabricación entre todos los habitantes del planeta, está anulando cualquier posición coherente de la izquierda europea. Así no sabe si es bueno o no intervenir militarmente en un conflicto (Bosnia y Kosovo), no sabe qué hacer con los paraísos fiscales, no es capaz de construir una unión europea, no sabe qué postura tomar con la clonación, no sabe como defender a todos esos trabajadores de la nueva Europa postindustrial. Y echan balones fuera... el capitalismo es malo, el capitalsimo es blablabla, el neoliberalismo es blablabla... pura fachada de la incapacidad absoluta para enfrentarse a esta Europa de servicios, a este geriátrico inmenso que es Europa.

Y entre medias, Francia y las revueltas en París. La derecha los llama 'chusma', la izquierda se niega a reconocer lo que es obvio: Europa es racista y xenófoba. Un negro francés sale en televisión diciendo que es obvio que él vota a LePen y algunos se sorprenden y muestran casi su indignación y esa actitud, esa sorpresa y sobresalto es justamente por lo que están ahí en la calle: si ese francés no fuera negro nadie se sorprendería, pero si el francés es negro, ¡oh, sorpresa!. Liberation pidiendo el Estado de Sitio...

En fin. Otro mundo es posible y sólo es posible a través de la izquierda, pero no de esta izquierda tibia, tímida, apocada y cutre.

Cecilia B. | 09-11-2005 21:03:47

No pretendo ofenderte, Cecilia, pero decir en serio (si es que en serio lo dices) algo bueno de los tiempos de guerra es más que una boutade, es no saber qué es la guerra, no saberlo en absoluto, creo yo.

Portorosa | 10-11-2005 09:24:21

(Quizá tu tono era sarcástico y no lo he sabido captar. Si es así, disculpa.)

Portorosa | 10-11-2005 09:26:07

"La pregunta sería ahora: ¿estamos mejor en el planeta desde que ha desaparecido esta polaridad ideológica...?"

Yo creo que la pregunta sería más bien si estamos mejor (o si las perspectivas son mejores) desde que desapareció un cierto equilibrio entre bloques.

Es decir, al igual que tiene sentido interrogarse sobre si siguen existiendo la derecha y la izquierda, pero nadie duda de la absoluta necesidad de que persista -con todas sus miserias- el sistema de representación y control parlamentario, y la alternancia en el poder; paralelamente podemos poner en cuestión si el socialismo real fue alguna vez de izquierdas, pero difícilmente podremos llegar a la conclusión de que el hundimiento de uno de los bloques y el unilateralismo subsiguiente sean buenos para el mundo.

Brian | 12-11-2005 18:52:11

Joder, Brian (disculpe el público el exabrupto, pero hay confianza), difícilemente podemos llegar a la contraria. Empezando, por supuesto, por las propias víctimas del bloque desaparecido, me cuesta trabajo encontrar un país que se haya resentido de la caída del comunismo soviético, esa espléndida noticia en un siglo que abundó en las malas.

nonwriter | 14-11-2005 11:51:12

Puede que esté equivocado pero creo que el problema no es la suavidad de la izquierda europea, creo más bien que, en un continente históricamente conservador, cuna de dictadores y monarcas autoritarios, el sentimiento conservador y religioso sigue calado en el pueblo. El pueblo tiende a la derecha aún sabiendo que los que luchan por nosotros son los progresitas, los que luchan por la igualdad y por una sociedad justa, económica y culturalmente justa. Ahora, en un momento en que la derecha no es radical, no tenemos monarquías autoritarias ni dictaduras fascistas la izquierda se ha quedado sin la reclamación más rimbonbante, la libertad, las materias que quedan por pulir, si bien siguen siendo muy importantes, quizás atenten menos contra los derechos humanos - aunque creo que un empleo digno y una vivienda digna es un derecho fundamental-. Parece como si cierto temor a cambiar la economía hubiera embargado a la izquierda, todo funciona, mejor o peor funciona, está claro que no quieren aventurarse a cambiar el modelo social y económico, el temor a un rechazo frontal por parte del pueblo creo que es demasiado obstáculo para una izquierda que ahora puede hablar. Soy partidario de un cambio, un gran cambio, el comunismo no ha muerto y sigo pensando que, aún cuando algunos lo llamen utopía, es el remedio de nuestros males. No me malinterpreten, no creo en un comunismo que atente contra las libertades, no creo en un régimen fascista, creo en un república con rasgos comunistas.
Puede que sea un soñador pero en fin, me gusta lo que sueño.
Salud

salud y libertad | 14-11-2005 20:17:22

Oh, ese sueño no es de uno solo.

Vir& | 19-11-2005 07:31:51

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