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Roberto Zucco

Sábado, 12 de noviembre de 2005

Necrológicas

Me dice Portorosa con su agudo criterio algo que le agradezco porque parece escrito desde la simpatía: que mis mejores textos suelen ser necrológicas. Creo que tiene razón.




Cementerio Pere Lachaise, de París.

La verdad es que parece que me estoy especializando en ese género literario/periodístico que, según cuentan los profesionales de algunos medios escritos, se podía considerar como tal sobre todo a finales del XIX y durante muchos años del XX. Los departamentos de documentación de los principales diarios poseían datos biográficos de personas de alguna relevancia social, y a alguien se le encomendaba la tarea de ordenarlos y darles un cierto sentido emocional y literario, incluso antes de su muerte. De este modo, llegado el momento del óbito, sólo había que añadir una entradilla en donde se especificaban las circunstancias concretas del mismo y adjuntar una foto razonablemente buena del finado. Es decir, un señor ya tenía escrita su necrológica y él vivito y coleando, ajeno a la misma. Esa imagen que alguna vez nos viene a la cabeza en la que vemos nuestro propio entierro, conociendo así el grado de cariño y de respeto que dejamos entre nuestros congéneres, podría convertirse en realidad en alguna medida: “Buenas tardes, vengo a leer mi necrológica...”

Tal vez la mía ya la tengan escrita en algún periódico de la ciudad donde resido. Se lo preguntaré a mi admirado Antón Castro, a quien le pido que se encargue del tema si es que todavía no lo ha hecho, pues lo considero la persona idónea –yo diría que sobradamente idónea-, para el asunto en cuestión. Por cierto, visitad su blog que es magnífico.

Desgraciadamente la práctica es lo que me ha convertido en todo caso en un dominador del asunto. Me salen solas las necrológicas porque me reconozco una cierta habilidad para sintetizar en tres o cuatro frases los rasgos más esenciales de la persona descrita. Suelo mencionarlos relacionándolos con lo que significaron para mí un día concreto, en un lugar concreto, en donde juntos compartimos una emoción, una conversación, unas carcajadas en un restaurante.

Leo la genial necrológica que de nuestro querido Mesalles escribe Juanito Ollé en EL PAIS. Juan lo conoció más y vivió mucho más cerca su trayectoria personal y profesional. Se da la curiosa circunstancia de que su madre sigue viviendo en ese caserón de Aribau en donde nuestro amigo almacenaba “las películas que alguien mañana rodará” Me cuenta por teléfono que, como yo, la escribió de corrido en apenas media hora, y me sorprende solo relativamente que ambos hayamos coincidido en lo esencial y en lo supuestamente anecdótico, que no es lo mismo que superfluo. El habla también de la estruendosa risa de Jordi, que, como viene a decir mi queridísima ZIPI, entraña en sí misma una inmensa paradoja: “como una persona con una risa estereofónica puede ocultar un agujero sellado con un nudo enorme muy apretado”. Exacto.

Joan Ollé me presentó a Mesalles a principios de los ochenta. Vinieron ambos a Zaragoza a dar clases de teatro, en un acto de generosidad y apoyo a la Escuela de Teatro que entonces estaba comenzando su andadura. El recuerdo de esa noche en donde cantábamos canciones y el Ebro brillaba reflejando las luces de la ciudad y las interiores de nuestra borrachera, se corresponde al final del taller que impartió el primero a partir de “El público”, de García Lorca, y el comienzo de “El mal de la juventud”, de Wedekind. Eran años en donde a alumnos y profesores no nos separaban demasiadas barreras: ni cronológicas ni de talento ni de formación..

Franco de Francescantonio, Jordi Mesalles... Amigos directos, amigos queridos, con los que he compartido noches, copas, anhelos, frustraciones, amores, desamores... Las flechas han apuntado esta vez muy cerca, en un año en que también desapareció Arthur Miller. Dicen que el genial Víctor García solía mascullar “el teatro mata”, empuñando una botella de whisky que le animaba la cirrosis que iba a acabar muy pronto con él. En realidad lo que mata es la vida, y la gente de teatro solemos vivirla con parecida intensidad con la que los perros viven la suya.

Por: Roberto Zucco | Como la vida misma. | Comentarios (12) | Referencias (0)

Comentarios

Desde no se cuando he oido decir que la gente que ya no vive entre nosotros, no se va del todo si de vez en cuando hablamos de ella. Me enteré de la muerte de un amigo al cabo de un año; lo único que pude hacer por él fué escribir un post recordando su amistad.
He encontrado unas canciones de la Guerra Civil,en mp3; te las enviaré, a tú padre seguro que le gustarán. Espero que vayas bien de tu espalda.
Unha aperta

pepe penas | 13-11-2005 00:58:17

Mira por dónde estos días también ando yo como medio reflexiva con el asunto de la muerte. Se ha muerto un tipo con el que trabajaba a menudo, y da como no sé qué...
¿Va bien tu espalda?
Y una cosa... ¿Harold Pinter? ¿Qué subconsciente terrible te ha traicionado?

albanta | 13-11-2005 10:14:47

Lleva razón Albanta, eso de dar por finiquitado a Harold Pinter porque le hayan dado el Nobel, que ya se sabe que esteriliza al autor, ha sido una jugada maestra del subconsciente.
Maestro Z: mi madre nos aleccionaba contra los miedos diciéndonos: "Vivir da cáncer".
Respecto a mi necrológica, prohibo taxativamente al buen Antón que la haga, porque habla bien de todo el mundo y siempre da la sensación de que demuestra lo bienintencionado y magnánimo que es él y no lo excelso que es su homenajeado.
Un abrazo griposo.

Gatopardo | 13-11-2005 11:02:46

Tenéis toda la razón: me he cargado a Harold Pinter. La gente de teatro, además de morirnos, matamos!

Roberto Zucco a Albanta y Gatopardo | 13-11-2005 12:31:32

Una vez, no hace mucho, escribí un texto sobre la muerte para un trabajo. Mi profesor de aquellos entonces echó una sonrisa cuando lo leyó. Voy a ver si lo encuentro. Es curioso que lo único cierto que sabemos de la vida es que hemos de morirnos, ¿verdad? Otro beso (este menos compungido). C.

Calamity | 13-11-2005 16:52:02

Al leer a Ollé, por un momento pensé si eras tú.
Por supuesto, mi comentario estaba escrito desde la simpatía y el reconocimiento a tus textos.

Portorosa | 13-11-2005 18:13:36

"Los muertos que vos matáis, gozan de buena salud"

Gatopardo a Roberto Zucco | 14-11-2005 10:59:08

Y veo ahora la foto de Pere Lachaise, ay, con esos árboles otoñales (casi invernales, diría yo). Cuando pasearé por esas callejuelas...

Calamity | 14-11-2005 16:09:18

Lei la necrológica en el País y me dije, bueno no le conocía de nada pero esta noticia ya la sabía yo ayer, que fue cuando la ley en tu blog.
Un saludo

Chusbg | 15-11-2005 22:47:51

Pues, entre nos, tus necrológicas son tan intensas que al exaltar la vida del que se ha ido, se tornan especies de cantos.


Un abracillo, querido Roberto Zucco.

Vir& | 19-11-2005 07:45:05

Busca la web de Pere Lachaise y pasea por sus avenidas.

Un día las recorrí con mi ex mujer si saber que yo ya estaba muerto. No lo puedo olvidar.

He visitado tu blog y me lo apunto a favoritos.

Merci

La bala que dobló la esquina | 26-11-2005 22:43:38

Por favor, necesito contactar contigo. Escribo sobre Roberto. Gracias. Sònia Abella

Sonia | 18-09-2009 11:13:01

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