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Roberto Zucco

Martes, 27 de diciembre de 2005

Unamuno



Las navidades siempre me traen a la cabeza a Unamuno. Hay varias razones. La primera es que él murió en este mismo mes del año 1936. La segunda es más personal: coincidiendo con la efemérides de su muerte, cuando yo era muy joven algunos periódicos de mi ciudad admitían alguna colaboración mía recordando algunos pasajes de su vida o analizando alguna de sus páginas poéticas, ensayísticas o narrativas. Yo empecé a escribir de un modo serio y en público gracias a este vasco/español, a sus escritos y peripecias.

Puede decirse que Unamuno me acompañó en los últimos años de mi adolescencia y me hizo entrar en esta extraña y siempre incómoda madurez en la que todavía me encuentro instalado. Su “Agonía del cristianismo”, un libro que me parecía escrito en una curiosa frontera entre el ateismo y la mística, me fascinó por esa dualidad en su momento, y tuvo el efecto posterior de colocarme en la indiferencia total por la religión y lo religioso que desde entonces he cultivado. Me leí su obra de cabo a rabo, igual que hice con la de Ortega, y sentí por ambos una suerte de fascinación personal e intelectual que ahora pienso que me ha venido bastante bien a lo largo de mi vida. De alguna manera me ayudaron a estructurar mi cerebro y a establecer ciertas jerarquías y prioridades intelectuales. En el caso de Unamuno me atraía además su “autenticidad”, como ahora solemos decir, esa forma de ver las cosas hasta las últimas consecuencias, de una manera trágica, tozuda y consecuente.

Después los olvidé a los dos. La Universidad y sus urgencias me pusieron primero en el camino de la política antifranquista y más tarde en el bar de la Facultad. Como en ninguno de los dos lugares me servían demasiado sus escritos, decidí colocarles en la estantería de los clásicos inútiles. Pero mucho tiempo después la vida los ha ido recolocando, aunque con matices, con distancia, sin esa fascinación adolescente que entonces supieron provocarme. Creo que Unamuno será el primer autor que releeré, yo que no soy nada aficionado a releer porque me da vértigo pensar el poco tiempo que tenemos y la cantidad de libros que todavía están esperando. No sé si fue Azorín el que se quedaba mirando su propia biblioteca y exhalando un suspiro, se ponía a pensar cuántos de esos libros ya no iba a volver a abrir por falta de tiempo.

En cualquier caso, el ejemplo de rigor y cercanía con las inquietudes de su propio contexto histórico de estos intelectuales me parece extraordinario, y todo un ejemplo a seguir. El término “compromiso” que en Francia se puso tan de moda a partir de la actitud de algunos escritores con respecto a la ocupación alemana y la actitud vomitiva del Gobierno de Vichy, ya podíamos aplicarlo en España con ellos. Ambos sobrevolaban por el cielo de la creación literaria y la reflexión filosófica y espiritual, pero ambos tomaron inequívocamente partido político y analizaron su realidad contemporánea. Ortega decía que “hay que vivir a la altura de los tiempos con hiperestésica visión de la coyuntura histórica”, y él mismo favoreció la llagada de la República de una manera tan entusiasta y estruendosa como lo fue poco después su desencanto personal por la concreción política con la que ésta se fue desarrollando. Unamuno, por su parte, será recordado siempre por el enfrentamiento que tuvo con aquel espantapájaros descerebrado llamado Millán Astray cuando le espetó en Salamanca aquel maravilloso “Venceréis, pero no convenceréis”, que ahora acaba de ser utilizado de una manera tan torticera por el Partido Popular.

Siempre tenemos la tentación de extrapolar tiempos y personajes, relacionando unas épocas con otras en un ejercicio de ciencia ficción doméstico, y yo me puse a pensar el otro día qué pensarían estos dos señores sobre el nuestro. ¿Qué opinión les merecerían las bromas de la COPE, la actitud del PP ante el Estatut de Cataluña, el Plan Ibarretxe, la guerra de Irak, los atentados de Madrid, Londres y Nueva York, la caída de un muro que ellos mismos no alcanzaron a ver levantado? Me imaginaba a Unamuno viendo estupefacto “Gran Hermano”, o a Ortega observando uno de esos debates infames en donde se analiza la muerte de Carmen Ordóñez o la homosexualidad de algunas folklóricas, y me los imaginaba queriendo regresar a la tumba para evitar descreer definitivamente del país que tanto amaron.

Por: Roberto Zucco | Literatura | Comentarios (12) | Referencias (0)

Comentarios

Te leo por recomendación y compruebo qué buenos amigos tengo. Me gustas. Me quedo.

Exagerada | 27-12-2005 10:45:40

¡Bravo!

Ahora, a veces, a la coherencia se le llama intransigencia (otras no, claro, otras se trata de intransigencia de verdad).

Un saludo.

Portorosa | 27-12-2005 13:57:34

Estimado Roberto,

sigo leyéndote con el máximo interés y un gran ánimo de aprender. Cada tema que analizas (como el presente de Unamuno) me incita a investigar e informarme.

Por favor, no te lo tomes a mal, pero echo de menos un poco de ecuanimidad en los comentarios de polítca actual. Si algo me repugna sobremanera del PP es su oposición ciega y absoluta al gobierno. Seguro que algo harán mal, pero más seguro es que no todo. Lo mismo, en la otra dirección, percibo en tus spots y en aquellos que lo animan haciendo comentarios.
Por ejemplo, aun aborreciendo en líneas generales la política del PP, coincido con ellos en ciertos planteamientos sobre los problemas que plantean los nacionalistas y que me parecen lamentables. No se puede contentar a todo el mundo y no hay derecho a ceder ante las dudosas exigencias de una minoría. Como tampoco hay porque dejar de escucharlas.
Somos de otra generación (yo nací en el 69, con el hombre subiendo a toda hostia a la luna) y no viví la represión franquista como tampoco viví el fusilamiento de mi abuelo en el frente de Oviedo en el 36, y aunque me niego a olvidar la historia, más me niego a heredar rencores y dejarme cegar por las ideas.

Con todo el cariño. Gracias
(Insisto, espero que no te moleste mi opinión)

Ambrose Chapel | 27-12-2005 17:09:52

Aclaración: A mi abuelo lo fusilaron los republicanos.

(Es que me releí y creo que no quedó claro)

Gracias

Ambrose Chapel | 27-12-2005 22:23:12

Eso que te preguntas sobre què harían ellos hoy, enfrentados a la politica actual, a la televisión y los atentados... no creo que hicieran nada demasiado diferente de lo que por entonces. Se tiende a magnificar los males del presente, pero en realidad la estupidez es tan vieja como el hombre. Lo que veo de diferente hoy es el nivel de información. Es tanta que ya pasa a ser banal.
Me quedo con dos partecitas de tu comentario: la de Azorín, en el caso de que de él fuera la anécdota, aunque yo prefiero releer y de hecho lo hago a menudo, sobre todo porque me gusta la poesía y no veo otro modo de leerla que releyéndola. Y con la fascinación que despiertan en la adolescencias ciertas lecturas; los sesos están tan nuevos y son tan inocentes y tan nuestros

Paola | 28-12-2005 00:43:46

La vida te acerca y te aleja de según que obras y autores, ellos siempre están ahí pendiente de tus vaivenes y esperando pacientemente que vuelvas la redil, como un padre comprensivo que se hace cargo de los desaires de su hijo pensando: "Es joven, tiene mucho que aprender, cuando me necesite, aquí estaré".
Más o menos es lo que me ha pasado con tu blog, Roberto Zucco, con la diferencia de que nunca he dejado de leerte, si de comentarte, antes lo hacía desde otro nombre y perspectiva, lo que no ha cambiado es mi admiráción y respeto por tí.
Un fuerte abrazo.
PS: Genial la foto y el pie de página del careto de Rouco y compañía.

reina | 28-12-2005 12:31:45

En fín, maestro Z: tengo la sensación de que siendo una pila de años más vieja que usted,sin embargo, estoy más cerca del jovencito Ambrose Chapel, quizás porque los desmanes de la izquierda me sonrojan como vergüenzas familiares, y los de la derecha no son de mi parroquia. Pero ni harta de ron me cuela usted lo malísimos y liberticidas que son los malos de la derecha y lo buenísimos y amantes de la libertad que son los gobiernos de izquierdas. ¿O es que la censura instaurada en Catalunya mediante un consejo Asesor para dictaminar qué es verdad y cerrar una emisora o un periódico o una bitacora; que se va a instaurar en todo el Estado español, según la inepta lugarteniente de ZP, se le habría ocurrido al PP? No. Habríamos saltado como lobos, usted el primero, contra ese atropello a la libertad de información. Pero siendo desde la izquierda, muchacho, hablemos de Unamuno... ¿No le parece incluso menos problemático hablar de Séneca? ¿Y si nos amenizará los próximos días con un post sobre del Festival de la OTI?
¡Uffff! ¡Me callo!

Gatopardo | 28-12-2005 21:18:04

Bueno, vuelvo a leerte y nuevamente acierto en la opinión que ya había creado, me gusta leerte...

Lo que pasa es que desde mi perspectiva, las generacioens, como la gente son todas diferentes, si yo me sentara a analizar saldrían miles de pequeños mundos de donde elegir: el mundo donde todo es el físico, el mundo donde todo es espiritual, el mundo donde todo es el qué dirán, el mundo donde todos se meten en la vida de todos, el mundo donde muchos (ahora pagan por) desean saber la vida de los otros que ni conocen, el mundo de los intelectuales, el mundo de esos que sin esa educación formal nos encantan con sus perspecivas de la vida...
Roberto (si no es un abuso hablarte de tú), me parece que tienes razón, muchos de los que admiramos si despertasen volverían corriendo a su "nueva casa" para no saber de los cambios del mundo, les daría "pena ajena" como decimos aquí... Pero creo yo, en forma muy personal, que eso es simplemente un factor de comunicación... Antes la gente igual se metía en chismes en periódicos y en cafeterías, igual les gustaba a muchos saber de la vida de los de la "farándula", y perder horas, miles de horas de este tiempo tan corto y valioso qeu tenemos, en saber lo que hacían los demás, pero lo que pasa es que ahora al haber más facilidad con las telecomunicaciones, nos enteramos de más cosas, y al ver los de los medios que eso atrae gente... pues ellos "fabrican" nuevos medios de atraer gente.. llámese Gran Hermano, o lo que sea...

Concuerdo contigo en que realemtne es una lástima que muchos ocupen esta vida tan bella en eso, y a saber, realmente el ver estos "shows televisivos" aprendes de la interrelación humana, y de todo lo hipócritas o sinceros que podemos llegar a ser, y de cuán difícil es realmente convivir, con otros, con personas diferentes, pero sabes, para ellos los que viven para ver estos shows, es una lástima que nosotros ocupemos la vida en leer, en saber, en ser... es un círculo vicioso y no podemos escabullirnos de él..

En fin, me place demasiado tu escritura, pero tengo una pregunta.. y entonces hace cuánto escribes?

Un abrazo, y sin pena alguna confieso que me halagaría mucho alguna vez recibir tu visita a mis intentos de escribir.... :-

Con Sal en los Labios | 28-12-2005 21:30:13

Teniendo en cuenta el caracter de Unamuno y lo cenizo que era el pobre, dudo que le gustara nada de lo de ahora, lo más mínimo.
Y sinceramente, se me da un higa.
Creo que vivimos un tiempo precioso, lleno de regalos, de información, hasta de cotilleos, (una bicoca, ya no hay que aguantar a la pelma de la cotilla del pueblo de pié en la tienda para enterarse de chismes de buena tinta). Ni hay que andar jugándose la carcel por tener fotos de actos carnales o pelis guarrindongas.
Es otro mundo y los cenizos estos andan muy difuminados.
Ortega, el 1 suyo de la Austral (y el uno de todas sus editoriales familiares) es de susto, el pobre, le sale su ser oligárquico/xenofóbico por los pelines.

Nada nada, vivan estos tiempos de Babel, viva todo.

Y viva usted y su sombra, que nos procura tan buenos ratos.

M.

Miranda | 29-12-2005 16:57:22

De Unamuno, me movilizaba emocionalmente e intelectualmente su melancolía y su firmeza. DE ortega, precisamente su cuasielitismo que se difuminaba en su impulso vitalista. Ellos son referentes que iban prepraando el camino para la llegada del entrañable Gilles Deleuze.


Roberto Zucco, si acaso no sé de ti en esta frontera de los dos años, el pasado y el que vendrá, te envío un gran abrazo, mi afecto a tu luz incesante y mi alegría.

Vir& | 29-12-2005 20:57:56

Caro Zucco,

No coincidimos esta vez. A mi, tanto Unamuno como Ortega me producen sentimientos ambivalentes, pero el balance final es de desacuerdo. No puedo presumir de haber leído toda la producción de ambos, pero algo se ha hecho.
Unamuno es paisano, y buena parte de lo que cuenta en sus recuerdos de infancia y mocedad lo he oído en casa de labios de mis mayores. En esa parte, lo siento cercano. Pero cuando se lanza a añorar la Castilla por la que penan los del 98, se aleja de mí a distancias siderales. Y cuando intenta hacer poesía, me duelen las orejas de lo duro que suena su castellano, tan huérfano de música. Me resulta patética su indecisión entre imitar a Kierkegaard o a san Juan de la Cruz.
Y Ortega siempre me pareció un dilettante. Hubiera podido ser un pensador de fuste, porque tenía condiciones para ello, pero se conformó con ser el tipo que descollaba sobre la terrible mediocridad de su época. Un trabajo para el que sólo necesitaba ir a medio gas. El resto del tiempo lo empleaba en brillar en sociedad y deslumbrar a las señoras. Y, para su vergüenza, en transigir con el franquismo mucho más de lo que quería admitir. Si le interesa el tema, “El maestro en el erial: Ortega y Gasset y la cultura del franquismo”, de Gregorio Morán, me parece un libro imprescindible. Aunque el autor sea muy amigo mío…y más benevolente con Ortega de lo que yo lo hubiera sido 
En fin, caro Zucco, estas leves discrepancias no empañan mi admiración por usted. Sigue escribiendo como los ángeles.

Gecko

gecko | 30-12-2005 01:12:43

es una merda

fran | 18-02-2006 17:48:35

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