Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Roberto Zucco

Domingo, 05 de febrero de 2006

Mi patria es mi infancia. Aparece el teatro (1).




En Octubre de 1969 se celebraron los Juegos Olímpicos de México, fueron detenidos John Lennon y Joko Ono por posesión de marihuana, Jacqueline Kennedy, la viuda del Presidente de los EEUU asesinado en Dallas, se casó con el millonario griego Aristóteles Onassis. En España el estado de excepción se mantenía en Guipuzcoa tras el atentado que ETA había perpetrado contra el policía Melitón Manzanas en pleno verano, como paso previo para extenderlo a todo el territorio nacional a comienzos de 1970.

En ese otoño comencé Sexto de Bachillerato, teniendo pendiente todavía una asignatura del año anterior: nada menos y nada más que Formación del Espíritu Nacional, la popular “FEN”, en donde un pintoresco personaje llamado Angel de Lorenzo del Río, que esgrimía de vez en cuando sus múltiples carnets de falangista y no cesaba de contar paparruchas, intentaba explicarnos sin demasiado éxito las virtudes del régimen de Franco. Estábamos a las puertas de que el Consejo Nacional del Movimiento aprobara la legalización de las llamadas “asociaciones políticas”. Es decir, seguían prohibidos los partidos políticos, pero se permitía la creación de otras cosas, menos peligrosas y más descafeinadas, como prueba de lo que algunos llamaban “apertura”.

Ese mes también se estrenó en España uno de los espectáculos teatrales más importantes del final de los sesenta: la versión que dirigió el polémico Adolfo Marsillach de “Marat-Sade”, del autor alemán Peter Weis, y que el director británico Peter Brook había estrenado cinco años antes. Los que tuvieron ocasión de verlo siempre lo recuerdan como una de las páginas más importantes de sus vidas como espectadores, y en él Marsillach dio una nueva prueba de su capacidad para sorprender y su interés por trasladar a nuestro país los éxitos más importantes del panorama internacional.

En mí, desde hacía tiempo, había ido creciendo un interés y una curiosidad por el teatro, nacida en parte por la envidia que siempre me habían producido mis compañeros de Jesuitas, cuando interpretaban “El Divino Impaciente”, escrita por el dramaturgo gaditano José María Pemán en 1933 y estrenada en el teatro Beatriz, de Madrid, en donde se contaban los episodios más significativos de la vida del fundador de la compañía, San Ignacio de Loyola con un tufillo antirrepublicano y reaccionario inconfundibles. Recuerdo perfectamente a mi compañero Pedrito R. con una calva postiza increíble recitando el texto de San Francisco Javier, o a Gerardo Z. encarnando el personaje del Santo fundador, ayudados por algunas chicas del colegio cercano. La presencia turbadora de estas jóvenes actrices le confería al asunto un interés mayor, si cabe.

Siempre digo que esta envidia malsana y los juegos infantiles que mi abuela Carmen y yo desarrollábamos en la casa de la calle San Miguel, supusieron en la práctica el germen de mi posterior vocación profesional. Estoy convencido de ello, y, salvando las distancias, me alegré saber después que a Louis Jouvet, toda una institución en el teatro francés, le pasó algo parecido, según cuenta en su libro “Testimonios sobre el teatro”. El teatro se presentaba también para mí como una intuición, como algo poderosamente atrayente y misterioso, como una práctica artística que encerraba aspectos diversos que me parecían muy sugerentes y cautivadores. El hecho de que participaran chicas ya lo hacía irresistible.

Lo cierto es que, casi paralelamente, comencé a hacer teatro de aficionados y me convertí en un espectador asiduo de las funciones que se presentaban en el Teatro Principal. En poco tiempo vi mucho teatro y me convertí en actor, primero, y director de escena, poco tiempo después.

Por: Roberto Zucco | Mi patria es mi infancia. | Comentarios (11) | Referencias (0)

Comentarios

Je je...
Mi profesor de FEN era el que después fuera alcalde de Barcelona Socias Humbert, muy progre él. Pero eso era del 65 al 67.
Debo ser más viejo que tú.

¡Lo que hay que ver!

pau | 05-02-2006 23:39:36

Imagino cómo te habrá cautivado el teatro al conocerle y cómo continúa vibrando sobre ti como manto transparente de belleza. A mí, te comento,
me dio una liberación corporal que a su vez impactó sobre mi imaginario personal total: qué maravilla,
estoy tan agradecida al teatro...

Abracito.

Vir& | 06-02-2006 00:02:35

Y aprobaste ese espíritu o te hiciste con otro?

Exagerada | 06-02-2006 09:28:12

Ay, Zuquito... Te imagino jugando a teatritos con tu abuela. Te llevo imaginando jugando a teatritos conmigo... Tonta que es una. (Y tú sin saber quién soy, tontorrón).

Elena | 06-02-2006 16:24:51

Pues me ha recordado esto que cuentas a una respuesta que dio J.M.Serrat a un entrevistador - Y usted ¿por qué se metió en esto de la canción? pues porque se ligaba mucho y las chicas te hacían más caso, a esas edades esto es definitivo, contestó Serrat.
Claro luego los hay mejores y peores, seguro que tu eres de los buenos como Serrat.
Un saludo

Chusbg | 06-02-2006 18:47:03

En el colegio de monjas no nos dejaban colaborar con los chicos del de frailes para hacer los papeles masculinos. A ver si va a ser eso lo que ha echado a perder mi vida profesional (mecagüen, mecagüen).

Bromas aparte. Mi afición por la escritura nació gracias a una monjita que me "castigó" durante todo sexto de EGB a asistir una hora antes de que empezaran las clases oficiales a sus clases particulares de redacción y composición de textos (no debí de aprender mucho, como puedes comprobar)... Eso sí, tampoco iban chicos (será por eso que no me apliqué, :]).

Un beso muy fuerte, Zucco. Mejor, ¿verdad? Se nota. Calamity.

Calamity | 06-02-2006 19:28:46

Una sola aclaración: los juegos de México fueron en 1968 y no 1969.

John | 06-02-2006 20:02:56

Me gusta mucho leerte cuando cuentas cosas tuyas, de tu vida.
Hay muchas además que comparto, pero no es por eso, es porque lo que cuentas lo veo.
Y hablando de ver, me impacta mucho esa foto, no sé, me molesta y todo. No quiero decir que me irrite o me parezca mal, sólo que me crea una sensación incómoda, molesta.
Me inquieta ese culo picudo de él, en ese gesto fetal exagerado para su adoración y beso...y me inquieta esa cara de ella, con ese gesto tan parecido a esa distancia vacua de la muerte.

Me da cosa.

Beso.
M.

Miranda | 07-02-2006 01:53:44

Continuara...

Brando Junior | 07-02-2006 05:06:01

Qué diferentes son las percepciones. Sí, soy yo que asomo, atisbo y a veces vuelvo a entrar, como ahora...

Recuerdo esta foto: me la envió un novio hace años y vi lo que ahora sigo viendo, con otras aristas:

un hombre hecho un ovillo de entrega y a ella la vi, como recibiendo el cuerpo de John en actitud
serena, se diría en lasitud...

Y guardo aún esta imagen en un pequeño baúl. Guardo sus señales y todo lo que significó para mí y ahora al encontrarla y leer que suscita lo que ha contado M. me torno algo opaca. No sé...

Vir& | 07-02-2006 06:45:53

¡Vaya!, supongo que llegaste a jugar en el patio de los dos cipreses.

nacho | 08-02-2006 09:56:04

Comentar


Recordar datos

LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009