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Roberto Zucco

Miércoles, 22 de marzo de 2006

Houellebecq

Siempre desconfío de los premios literarios, de los eventos que subrayan el lado comercial de la literatura, y, por extensión, de la obra de esos escritores que en vida se convierten en fenómenos mediáticos, en multitudinarios firmadores de libros en el Corte Inglés, Galeries Lafayette, o cualquier otro ámbito similar. Estamos, por tanto, ante una manifestación típica de las relaciones casi siempre tormentosas entre el mercado puro y duro, y la creación artística en cualquiera de sus manifestaciones.


Michel Houellebecq

Desde hace unos años Michel Houellebecq es en Francia indiscutiblemente uno de esos fenómenos. Estaríamos incluso en un estadio superior: su obra representa siempre un aldabonazo intelectual y político, y, la mayoría de las veces, un escándalo tremendo. El resultado es que su talento y las circunstancias le han convertido en un extraordinario vendedor de libros.

Yo leí hace unos años “Prolongación del campo de batalla” y nada en esa novela me llamó especialmente la atención, imbuida de un nihilismo de café que a mí personalmente me aburría ya enormemente. Sin embargo, “Plataforma”, la segunda novela que tuve entre mis manos, me conmovió.

“Conmovió” no es la palabra. La palabra estaría entre “me interesó”, “me impresionó”, y, sobre todo, “me descolocó”. Como no soy crítico literario, os pido el esfuerzo suplementario de sintetizar los tres conceptos e imaginarme sin respiración intelectual, con un cigarrillo en la mano, paseando febrilmente por mi salón de lectura y pensando que ese libro me planteaba cuestiones a las que no sabía responder y sigo sin saber a estas alturas. “Plataforma” es un novela de ideas, como antes se le llamaba a ese género híbrido entre la novela y la reflexión filosófica, pero de unas ideas ante las que las mías se quedaban a medio camino, justo en tierra de nadie. Si eso me pasaba a mí, inmerso todavía en un postmarxismo “avant la lettre”, puedo imaginar que para un lector cristiano la convulsión pueda ser todavía mayor. No digamos ya para una persona de derechas, para el que Houellebecq creo que debería ser condenado al exilio interior y exterior y, de paso, a las mismísimas llamas del infierno.

Leed la novela y comprenderéis lo que os estoy diciendo. “Plataforma” representa una crítica radical a las posturas que plantean supuestas soluciones a medio y largo plazo para erradicar los grandes desastres de la pobreza mundial, pero que en la práctica sólo sirven para anestesiar las conciencias de quienes las profesan pero no las practican, sean personas, gobiernos o instituciones internacionales. Es verdad que hay que solucionar los problemas estructurales de la economía del llamado tercer mundo, pero es igualmente necesario, y, sobre todo, más urgente, solucionar la realidad actual, con fecha de caducidad inminente de esos niños y niñas que ahora mismo y mientras lees este post están inhalando los gases de los tubos de escape de los coches en los suburbios de Río de Janeiro y su futuro inmediato es la muerte. La pregunta es: ¿Qué prefiere usted, que esos niños salven la vida dedicándose a la prostitución, o que se mueran pasado mañana mientras usted se queda tranquilo en su casa viendo el Canal Play Boy, criticando moralmente la prostitución, la pedofilia, el turismo sexual y cualquier otra práctica ignominiosa y esclavista similar?.

“Plataforma” habla también de la soledad de los europeos, de los hombres europeos, que no se sienten queridos, que tienen un déficit considerable de afecto, de sexualidad, a cambio probablemente de haber logrado un nivel de vida material envidiable. Leed la novela y, al llegar a este punto, no podréis seguramente aplicar los esquemas tradicionales de vuestro pensamiento moral, tan lleno como el mío de buena voluntad, pero tan carente de sentido real a veces de la existencia y de los desiguales problemas que genera, según el país, el barrio, la consideración social, económica y cultural de quienes los padecen. Aquí me acuerdo yo de aquella coincidente reflexión de Haro Tecglen cuando recordaba en uno de sus libros que entre una parada del metro de Madrid y la siguiente, la calidad de vida, el índice de mortalidad infantil, y la renta per capita eran demencialmente desproporcionadas.

Y ahora acabo de leer otro libro turbador: “La posibilidad de una isla”. Nuevo escándalo, nueva polémica, nuevas herramientas del mercado para destacar de entre las estanterías de las librerías la última novela del esperado escritor. Y con idéntico resultado: Houllebeck se pasa siete pueblos, lleva al extremo una peripecia personal, la de un showman cínico y cincuentón que agota sus últimos impulsos sexuales, y la eleva a la categoría de reflexión antropológica. Se centra en una realidad futurista, derivada de otra realidad real, centrada nuevamente en una perspectiva masculina solitaria y desesperanzada.

Por cierto, pueden gustarte o no los libros de Houllebecq, pero a mí me parece estupendo que exista una literatura que hable de los hombres, y que ningún hombre deba avergonzarse de ello. Estoy hasta las narices de una suerte de feminismo de tercera división que nos niega la capacidad de escribir, de reflexionar sobre nosotros mismos. Insisto: odio ese torpe feminismo que repite en clave femenina la intolerancia secular que los hombres hemos ejercido sobre las mujeres, ridiculizando nuestros valores y nuestras miserias, so pretexto de que todo está permitido cuando la causa es justa.

Aquí, que yo sepa, la única causa justa es conseguir la igualdad real de derechos y obligaciones. Ante eso, tener vagina o pene me parece indiferente.

Por: Roberto Zucco | Literatura | Comentarios (12) | Referencias (1)

Comentarios

Hola Roberto, ya se te extrañaba...
Tomo nota, alguna vez leí una reseña sobre el autor en el Charlie Hebdo. Pero siempre se me pasaba, como se pasa la vida, tan callando...
Estoy leyendo Brooklyn Follies de Auster: creo que también es una literatura sobre hombres y, creo, es una de las mejores novelas de Auster.
Un gran abrazo, me pido el libro a Francia ahora mismo. ¡Gracias!

Ernesto Reaño | 22-03-2006 10:59:45

Houllebecq es un buen imitador de Below, pero le falta la grandeza que tiene 'el universo de mr. sommer'. De alguna forma es como una versión del Reader's Digest lo que Huollebecq hace, pero eso no le resta méritos. Supongo que los que escriben 'Me sucedió a mí' en el Pronto, también tienen mérito.

Me encanta esta frase que has escrito: "odio ese torpe feminismo que repite en clave femenina la intolerancia secular que los hombres hemos ejercido sobre las mujeres, ridiculizando nuestros valores y nuestras miserias,"... ¿qué valores? ¡es desternillante!

C.B. | 22-03-2006 12:07:29

La característica común de las posturas radicales e intolerantes es que la de que en los individuos en los que se da, de ser sus intereses opuestos, se comportarían exactamente igual que los de su ahora bando contrario. Por eso detesto los feminismos pasados de vuelta y las paridades forzadas.

Otra cosa es el trato discriminatorio y vejatorio que todavía recibe el género femenino en este nuestro mundo de hoy. No lo perdamos de vista.

¿Que el hombre europeo se siente solo? no sé que razones mueven al autor a hacer tal afirmación, si es una cuestión de cambios de roles mal asumidos, pues puede que sí, y por eso hayan tantas parejas de hombres con mujeres de otras latitudes, si es por el materialismo y el ritmo de vida en general, pues la misma soledad que puede sentir la mujer europea, tal como yo lo veo.

Un saludo.

reina | 22-03-2006 12:50:37

Querido Zucco, ¿te creerás que hoy iba a escribirte para que me dieras la reseña bibliográfica que me prometiste aquella tarde en el restaurante? Y vengo ahora, de puntillas que el tiempo me apremia, a tu bitácora y me encuentro con la misma y tan bien relatada. Qué amor eres, en serio.

Luego vuelvo. Ahora la menda anda de aquí para allá intentando que no haga aguas su abandono laboral.

Un beso así de grande. Calamity.

Calamity | 22-03-2006 13:05:22

Te he leído y he tenido un deja vue.En la bodega de mi querido amigo juan perdiguer, en una estupenda sobremesa despues de una no menos estupenda comida, uno de los invitados nos habló de un libro que acababa de leer.Y contó, Lo mismito mismito mismito que tu, querido zucco. Definitivamente tendré que leerla. Cae esta semana santa.Un beso y gracias por el regalo: el recuerdo de un título olvidado, Plataforma.

linda | 22-03-2006 21:24:54

Sólo mandarte un abrazo y un regalo.
http://framboise781.free.fr/Paris.htm

Beso.

M.

Miranda | 23-03-2006 19:15:36

Le vengo siguiendo la pista a H. hace tiempo, leí sus primeros libros en francés, Plataforma en inglés (es lo primero que pillé, antes de estar trad. en castellano), y todos me han encantado, pero el que más, PLataforme, y ahora espero leer "La posibilité...", porque además, me gusta mucho eso de que el narrador se haga pasar por un showman cínico y decadente, y que luego se nos traslade a un futuro lejano, para mirar en perspectiva nuestra época cansada. Creo que es lo que dices, en nuestro tiempo de posfeminismo hartante y de discriminación positiva, hacen falta obras que reflexionen en serio sobre las miserias y dolores del hombre europeo, tan autoconsciente, tan cínico, tan payaso... Sólo mediante el humor es posible ya entender todo este embrollo.

lukas | 24-03-2006 10:58:07

Me gustó más “Las partículas elementales”, pero reconozco que la posibilidad de considerar el turismo sexual como una solución económica para el tercer mundo me dejó, como dices, descolocado.
De todos modos, creo que reconocer la hipocresía que hoy en día rodea a ese tema no quiere decir que la opción acertada sea, simplemente, hacer lo mismo pero reconociéndolo y organizándolo bien, ¿no crees?. H. partía de que era una decisión suya (de la gente de esos países), y una decisión libre, pero yo no estoy de acuerdo en absoluto.
Lo que ocurre es que en cualquier caso es inquietante enfrentarse al dilema: ¿seguimos como hasta ahora, sin que en realidad mejore nada, o lo asumimos y optamos por la situación menos mala? Éticamente, parece que la respuesta es muy clara; ¿pero lo es tanto?

Un abrazo, R.

Portorosa | 24-03-2006 11:40:52

A mí este tío me parece un diletante de tomo y lomo, un pijo redomado con ínfulas de intelectual, un pseudofilósofo insubstancial e inconsistente, insoportable y más aburrido que un rebaño de ovejas patagonas...pero eso sí terriblemente mediático y best-sellero.

La cultura francesa, para mí la más interesante del mundo, destila a veces estos subproductos que publicita con lemas del tipo "Ponga un filósofo contemporáneo en su mesilla de noche"; y hala, a vender libros como rosquillas.

Y es que nada ni nadie es perfecto, ni siquiera la "douce France"...

Joaquim | 24-03-2006 19:33:09

Saludos Zucco.

Haber si tengo noticias tuyas.

Un abrazo desde la capital

Brando junior | 24-03-2006 21:45:08

Un caso. Si es contrivertido me intersa más aún en estas circunstancias. De este autor, aún no he leído
nada. Ando enfrascada en otras lecturas.

Mas, has despertado mi interés por él. Y me alegro.

Salute con sonrisa desde la madrugada otoñal de mi ciudad.

Vir& | 28-03-2006 07:25:55

Lo que me perdería por mi maldita manía de no leer lo que los críticos recomiendan, si no hubiera gente como tú de quien me fio. Lo leeré.
Y no sé si es que falla bitacoras.com o mi cabeza; pero cada vez que he entrado en tu blog en los últimos tiempos, si lograba dar con tu bitácora, cuando le daba a comentar, surgía el cartelito de esta página no...
Un abrazo tiernísimo, maestro Zucco.

Gatopardo | 04-04-2006 21:42:10

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antonio banderas perfume | 2007-12-05 10:41:11
Man i just love your blog, keep the cool posts comin..

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