Viernes, 05 de mayo de 2006
Fue sencillísimo contactar con la Virgen del Pilar, Patrona de la Hispanidad y de la ciudad de Zaragoza. Me dijeron que el Ebro algunas tardes guardaba silencio porque no la quería despertar, y eso me confundió sobre si no quería hacer declaraciones solamente a la hora de la siesta o en ningún otro momento del día. Sin embargo, a través de un capellán nacido en el mismo pueblo de mi padre, y que tenía contacto con el Responsable de Los Santísimos Vasos y Copones del templo, me fue sencillo conseguir la ansiada entrevista. Como era la primera vez que yo hablaba con una estatua, me encontraba visiblemente nervioso. La hora de nuestro encuentro se fijó en las once de la noche, con la basílica ya cerrada al culto. A los pocos instantes de encontrarme delante de la Virgen, una voz extraña que a mí me recordó bastante la de Montserrat Caballé, me dijo: “Señor Zucco, buenas noches. Cuando usted quiera, empezamos” (dentro de la imagen sonó como una carraspera). “Perdón, es que estoy constipada. Entre este cierzo y la humedad del río me están matando… No puedo presentarme ante usted en carne mortal, como hubiera sido mi deseo”, añadió. Y comenzamos a hablar.
-Cuántos cigarros se fuma usted entre polvo y polvo.
Mire, joven. Esa pregunta en condiciones normales ya me parece una grosería, pero, en mi caso, es además una inconveniencia. Usted ya me ve aquí encorsetada en estos mantos absurdos y anticuados, vestida a veces de futbolista y otras de los colorines de las banderas de yo que sé qué países, metida en esta mínima efigie y encaramada a esta columna de piedra, inmóvil, guardando el equilibrio desde hace décadas y soportando una corona que pesa un huevo... Si al menos pudiera sacar los brazos no le oculto que en alguna ocasión me hubiera gustado fumarme una caladita, pero esto también es imposible, y los milagros no los puedo gastar en este tipo de tonterías. De otras cosas ya ni le cuento, primero porque no se lo diría, segundo porque soy la Virgen del Pilar, con todo lo que eso significa, y tercero por razones obvias que le estoy contando.
-Ultimo libro, último disco, última película.
Le puedo decir lo mismo. No tengo brazos, no puedo salir de aquí… Dígame usted, ¿cómo puedo comprar un libro, un disco o una sencilla entrada de cine o de teatro? (Pausa angustiosa. Del fondo de la efigie parecen salir ahora extraños y débiles sollozos) Ahora bien, le voy a confesar una cosa. Hay veces que le encargo cosas a un infantico (1) muy majo que se llama Abundio Peláez. Le digo: “Abundio, majo, coge unas perras del cepillo y tráeme la última de Tarantino…” Abundio, sabe usted, suele hacer honor a su nombre, y se equivoca siempre de película. Pero al menos veo alguna que otra. Un canónigo me instala un DVD y me distraigo como puedo. Algunas noches veo el programa de Buenafuente, en Antena 3. El Evangelio me lo sé de memoria de oírlo todos los días quince o veinte veces. Poco más. Mi vida es muy aburrida.
-Virtud y defecto que le definen.
Tengo una gran paciencia, aunque hay días que no me aguanto ni yo misma.
-¿Un pesimista es un optimista informado?
Probablemente sí. Yo me he vuelto muy pesimista con los años, y creo sinceramente que con Franco vivíamos mejor en algunos aspectos. En otros no, la verdad. Yo tengo la misma clientela, pero ahora veo más turistas japoneses. Lo de la EXPO, por ejemplo, no me lo creo tampoco. A mí por lo menos no han venido a explicármela, algo que me parece una grosería teniendo en cuenta que soy la Santa Patrona de esta ciudad.
-Lo que más le gusta de las mujeres.
En general no me gustan las mujeres. Me horripilan esas ridículas mantillas que veo a diario. Les caen especialmente mal a las concejalas socialistas, porque a las del PP se ve que están cómodas con ellas y que las han llevado siempre. Yo personalmente me llevo mejor con los cristos que con mis compañeras las vírgenes, con excepción de la del Perpetuo Socorro que es una chica fantástica con la cabeza muy despejada y muy independiente. La Moreneta es intratable, aparte de que yo, como puede usted suponer, no entiendo ni una palabra de catalán, y la de los Remedios no tiene remedio, y perdone usted la redundancia. La de Lourdes, con ese tema de los milagros, es una presumida y no hay quien la aguante. Yo creo que la de Fátima es verdaderamente más milagrera, pero, sin embargo, es bastante más llana y modesta. Me pasa igual con los santos. Me parecen mejores que las santas en términos generales.
-Lo que más le gusta de los hombres.
Aprecio más las virtudes masculinas. Lo de los cristos que le decía. Los cristos son más nobles, más simpáticos. Yo durante bastantes años he tenido una cordial relación con el Cristo de la Seo, mi vecino. Las malas lenguas incluso nos han atribuido algún romance... (Risas). Ya me dirá usted cómo voy a tener un romance con esta pinta, y metida en este corsé que hay días que me aprieta que no se puede imaginar. Abundio a veces me acerca un móvil y me pego mis buenas conversaciones con El, y con Jesús del Gran Poder, que también es muy salado y cuenta unos chistes que te mueres.
-¿Ha pensado alguna vez en el suicidio?
Muchas veces. He pensado tirarme de la columna a ver qué pasa. Pero estoy segura de que la cosa acabaría con un simple chichón.
-Su ideal de felicidad personal.
Ya no sé. Que me dejen un poco más tranquila. Que me hagan menos misas allá abajo (se refiere al altar que está a su derecha), y que restrinjan un poco el horario de visitas. Ah, si, otra cosa: que no me hagan más fotos con flasch.
-Su opinión sobre el siglo XX.
No sabría qué decirle. Yo me he aburrido como una ostra. Me he sentido manipulada por todos. Lo de las bombas que no estallaron me parece de opereta, pero mire, ahí están colgadas todavía. (2) De todos los personajes del siglo XX el que mejor me cae es el Rey. ¿Sabe porqué, joven? Porque cuando viene a verme tropieza en las escaleras, y yo me muero de risa siempre. Es muy patoso y le dice cosas picantes a Sofía cuando ella sube delante de él. Me cae bien Don Juan Carlos. Leticia me parece una cretina integral, y el Príncipe un poco engreído. Tal vez sea por su timidez.
-Disculpe la pregunta: ¿Verdaderamente vino usted en carne mortal a Zaragoza?
Oiga joven, no creerá usted que vine en helicóptero... Nos ha fastidiado este tío. Pues claro que vine en carne mortal. Menudo frío que hacía, y yo sola, en mitad del condenado cierzo y con una túnica de entretiempo que se me levantaba hasta el ombligo.. No sabe usted la vergüenza que pasé aquí el primer día. Pues claro, hombre de poca fe. Mire, yo llegué con ángeles y trompetas, me puse encima de una columna, como estaba convenido, y desde entonces aquí estoy, condenada a esta inmovilidad. Y le voy a confesar un secreto: yo soy murciana de origen. Tiene gracia que la Virgen del Pilar haya nacido en Murcia, ¿no le parece, joven? Por eso cuando veo esta crispación autonómica por el asunto del agua y tal no puedo dejar de reírme por dentro. (Risas por fuera).
(1) Los infanticos son niños pertenecientes a la escolanía de la Basílica del Pilar.
(2) Se refiere a unas bombas supuestamente lanzadas por aviones republicanos que no llegaron a estallar. Para algunos se trata de un milagro de la Virgen, pero ella en esta entrevista parece desmentirlo.
Por: Roberto Zucco | Personajes que me inquietan | Comentarios (16) | Referencias (0)
Sonrisas.. muchas sonrisas has despertado en mí.. y alguna carcajada (igual los vecinos mañana me miran mal, que saben que vivo sola..)
Buenas noches, Roberto. Gracias por tu ironía.
Fatima | 06-05-2006 02:37:38
Elena | 06-05-2006 14:58:29
Ernesto Reaño | 06-05-2006 15:09:33
¡¡¿Pero será atrevido el maño este?!!!
Mira que pasarle el cuestionario a la mismísima Virgen del Pilar...
Escandalizada me tienes, si es que tanto llamarla Pilarica lleva al abuso, que la confianza da asco.
Anda, que me tienes contenta.
reina | 07-05-2006 15:22:11
Ah, la irreverencia que emplea la ironía es la más exquisita.
El humor es una arma tan certera: leyendo tu post he disfrutado al esencial humor.
Gracias mil querido Roberto.
(Roberto, no sé si está muy oculto tu mail... que niet...)
Vir& | 07-05-2006 19:06:48
Ay, Roberto... este sí que no me lo esperaba. Aún te quedan muchísimos conejos en la chistera (y ojo, que el comentario no va con segundas).
Un abrazo.
Rythmduel | 07-05-2006 21:23:19
Vuelvo a tu blog en busca de una de las pocas vírgenes que quedan (¿será?) y de la risa fresca.
Un abrazo.
Ernesto Reaño | 08-05-2006 12:33:57
Portorosa | 08-05-2006 16:38:29
elisa de cremona | 10-05-2006 12:33:25
Sí, sí, esta ha sido la que más me ha gustado de todas las que has hecho hasta el momento.
Ja, ja. He visto a la currutaca Pilarica como una mujer de estas de pueblo, pero con cierta sabiduría, que ha sido condenada a pelar patatas continuamente para hacer tortilla al marido y a los hijos con total y absoluta resignación, pero sin perder su punto de picardía.
¿Sabes lo que dije yo el primer día que ví a la Pilarica ahí apostada en su pedestal en la basílica zaragozana? Pues lo siguiente (y me salió del alma, en serio): anda, ¡si es como una Barbie! Tal cual. Mira, se volvió uno de los curas hacia mí con una cara que, vamos, si las miradas matasen...
Un beso, Zucco querido. C.
Calamity | 11-05-2006 10:30:47
Le va a caer a usted una excomunión más grande que el culo de la Pantoja, le aviso. Parece que no sabe usted con quién se juega los cuartos, así que se le explicaré un sucedido real que se lo aclarará.
Sabrá usted que en los pueblecicos aragoneses de postguerra, los reniegos y blasfemias estaban a la orden del día; cosas de la cultura campesina de antaño.
El caso es que allá por los lejanos años cuarenta, en un pueblico cuyo nombre no diré, salían de Misa Mayor los feligreses, y ya en el atrio los hombres se entretuvieron comentando algo. Pronto las risotadas y las blasfemias salpicaron la conversación.
En un momento dado, uno de los charraires soltó un "¡Me cago en la Virgen del Pilar!" como un cañonazo. Un falangista de los de camisa azul y correaje, que le oyó, echó mano a la pistola y la desenfundó amenazador, al tiempo que aullaba:
- En mi presencia nadie insulta a la Virgen del Pilar, ¡me cago en Dios y en su puta madre!.
Le calmaron, claro.
Joaquim | 11-05-2006 20:07:46
pepe penas | 12-05-2006 01:16:27
Amigos/as: gracias por vuestros comentarios. He mentido en la entrevista. Esta vez no ha sido fácil conseguir la entrevista. Me encontré con enormees dificultades con el cabildo, que, según supe posteriormente, provenían de un malestar que se arrastraba desde la entrevista que le hice a Dios hace unos meses. Es extraño, porque una vez publicada, Dios me llamó para felicitarme por ella. También lo hicieron Franco y Bin Laden, a quien me volví a encontrat en el Corte Inglés de Zaragoza disfrazado de frasco de Chanel nº 5. Gracias Joaquim por esta aportación maravillosa.
Roberto Zucco | 12-05-2006 09:13:02
Yo el otro día puse un comentario que no salió, un poco tarde pero ahí le pongo otra vez.
Que una Virgen eche de vez en cuando un polvete, pase pero que entre polvo y polvo se fume un cigarrito eso si que no, como te ponga el guante encima la ministra se Sanidad el puro va a ser importante, poco broma con la peste del siglo.
Un saludo
Chusbg | 13-05-2006 17:48:32
Un poco rancia la tía,no? .No se.... me la imaginaba mas mademoiselle-tinga, la verdad. Me he quedado un poco plof pero oye, en cualquier caso, enhorabuena zucco, una entrevista estupenda.
linda | 13-05-2006 19:24:16
perdona, peero no tienes verguenza, de reirte de nuestra patrona, de los aragoneses en general y de la fe en particular.
me pareces despreciable,insolente e irreberente.
porque no entrevistas a la puta de tu madre, haber cuanto folla, y con quien coño te tuvo a ti.
supermaño | 16-10-2006 09:26:25
Cuando era un niño soñaba tener una casa muy grande, llena de libros y de discos. Lo he conseguido. Como pronosticaba D´Annunzio, "he sido devorado por lo superfluo". Ya entonces me horripilaban los abusos del poder, e incluso el poder mismo.
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