Viernes, 21 de julio de 2006
Animales y personas, personas y animales: una convivencia que se mantiene desde la noche de los tiempos. Mejor dicho: una convivencia que comenzó cuando los unos y los otros eran sencillamente lo mismo.
La separación ocurrió hace miles de años, cuando una especie de simios, por razones aún no esclarecidas, se irguió sobre el resto de las especies y comenzó un largo proceso de desarrollo autónomo en las capacidades intelectuales que vivieron un apogeo en detrimento de las capacidades físicas propiamente dichas. Esa independencia intelectual tuvo sus ventajas y sus inconvenientes. Algunas especies que no evolucionaron de la misma manera perecieron a partir de los bruscos y extremos cambios climáticos para los que no estaban preparados. Sin embargo, la especie humana gracias a su recién estrenada capacidad para analizar los fenómenos, extraer consecuencias e inventar soluciones, supo protegerse de ellos. Ponerse un abrigo de pieles cuando arreciaba el frío o quitárselo en mitad del calor, algo que parecía una tontería, fue la mejor arma para superar los problemas.
Desde entonces y a lo largo de la historia, animales y personas se complementan, comparten espacios, se ayudan en la adversidad y en el trabajo y se acompañan en la vida diaria. Una convivencia compleja, probablemente desigual, pero constante y fructífera para ambas partes.
Ese devenir ha sido estudiado en el libro “Animales y personas: la misma mierda” desde una perspectiva absolutamente revolucionaria e innovadora por el científico suizo Ferdinad Schiller, catedrático de Antropología en Zurich, y el español Manuel Mortadelo, de la Universidad de verano de Navalcarnero. El libro citado, recientemente editado en España (1) ha puesto en entredicho algunos principios aceptados desde hacía décadas por sicólogos e historiadores sobre el comportamiento de los humanos, y por biólogos y veterinarios en el mundo animal. Ambos de una manera amena y a la vez implacablemente rigurosa establecen un marco de relaciones común y llegan a una curiosa síntesis conceptual a partir de cientos de investigaciones diferentes y miles de casos variados. Ese marco es el siguiente: animales y personas no solo comparten un mismo espacio, sino que se imitan entre ellos. La distancia entre unos y otros es solo una manera de ver las cosas, probablemente una manera miope y torpe.

El profesor Mortadelo.
El profesor Mortadelo se centra en el comportamiento animal e incluye algunos estudios realmente magistrales y francamente sorprendentes. Podríamos seleccionar decenas, pero nos centraremos en cuatro por razones de espacio.
En Nueva Zelanda un rebaño de ovejas que se aburrían profundamente desde hacía tiempo inventaron una rudimentaria forma de jugar al bingo, con cartones y todo. En una fase superior inventaron el bingo interconexionado, y eso abrió un inmenso campo de relaciones entre los diferentes rebaños de ovejas aburridas que habían llegado al mismo grado de evolución.
En Senegal una manada de elefantes solían disfrazarse de payasos para celebrar los carnavales.
En el sur de Hungría una colonia de ratas inventaron un lenguaje parecido al habla humana, y, como consecuencia de ese primer paso, inventaron unos teléfonos móviles rudimentarios pero que funcionaban a la perfección y que, a diferencia de los que utilizamos los seres humanos, siempre tenían cobertura. Las ratas con teléfono móvil, sin embargo, se dejaban cazar más fácilmente, porque eran más proclives a despistarse mientras hablaban, sobre todo si estaban conduciendo.
Por último, en Italia una colonia de mariposas homosexuales grisáceas celebraban el día del orgullo gay vistiéndose con vivos colores. A partir del primer año de celebración comenzaron a pensar en organizar una cabalgata y unos actos paralelos en los que llegaron a contratar a Doménico Modugno, un cantante melódico de los años sesenta.
En la siguiente entrega veremos en detalle algunas de las principales aportaciones del Dr. Schiller, en donde viene a demostrar que el comportamiento humano también ha sido claramente influido por el animal.
(1) Animales y personas: la misma mierda. Ferdinad Schiller y Manuel Mortadelo. Ediciones de la Universidad de Murcia. Murcia, 2006.
Por: Roberto Zucco | Apócrifos. | Comentarios (7) | Referencias (0)
El Parlamento catalán aprobó una ley de protección de los animales que, reconociéndoles su entidad de «seres vivos dotados de sensibilidad física y psíquica», castiga a quienes los abandonen a su suerte o les inflijan daño.
Lástima que no se hagan algo parecido con las personas sintecho.
Magistral, mi querido zucco.
Lo de las mariposas......ay madre mia,que bueno...
besos.
linda | 22-07-2006 11:02:03
Hannah | 22-07-2006 12:06:43
solodelibros | 24-07-2006 10:27:40
No es ninguna tontería y los ejemplos, en efectos, son numerosos. Yo recuerdo haber visto en una ocasión una cucaracha marrón y pequeñaja, nada del otro mundo, descolgar el teléfono y marcar un número de tres cifras en la barra de una sidrería en Arriondas. Era de noche, había poca gente y mucho humo, pero lo recuerdo con toda nitidez.
Espero ansioso las aportaciones de Herr Schiller
Ambrose Chapel | 26-07-2006 08:44:28
Sí, y yo estuve una vez en un sitio redondo y que el suelo era de arena. En mitad de la arena había un tio que tenía clavadas unas especies de lanzas, banderillas las llamaban los toros, que una a una se la iban poniendo al hombre. Cuando el hombre ya no podía más y la sangre la caía por toda la cara y el cuerpo, se desplomó, entonces la gente enfervorecida agitaba pañuelos blancos, pidiendo que le diesen la oreja del hombre, pidiendo que se la dieran al toro, por haber matado, humillado y jodido de forma increible al tio que estaba en mitad de la plaza.
así somos los humanos. yo creo q el día q decidimos ponernos las pieles sobre el cuerpo para no morir congelados hechamos toda la inteligencia que teniamos, con lo cual, nos quedamos con nada. A las pruebas me remito.
Makeda | 27-07-2006 16:30:39
Vi varios monos en una gran marcha. Lo que pasa es que sus carteles estaban en un lenguaje tipo jeroglífico, o de dialecto chino. No sé, y ahora que lo cuentas, voy entendiendo.
V asterix | 29-07-2006 02:19:58
Vi varios monos en una gran marcha. Lo que pasa es que sus carteles estaban en un lenguaje tipo jeroglífico, o de dialecto chino. No sé, y ahora que lo cuentas, voy entendiendo.
V asterix | 29-07-2006 02:20:08
Cuando era un niño soñaba tener una casa muy grande, llena de libros y de discos. Lo he conseguido. Como pronosticaba D´Annunzio, "he sido devorado por lo superfluo". Ya entonces me horripilaban los abusos del poder, e incluso el poder mismo.
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