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Roberto Zucco

Martes, 01 de agosto de 2006

Vacaciones



Yo siempre he sido un tipo muy raro, con unas costumbres y unos hábitos diarios bastante pintorescos. No he forzado nunca la máquina: soy así y punto.

Me encanta la rutina. Me apasiona hacer todos los días lo mismo, entre otras cosas porque he tenido la suerte de hacer siempre cosas que me gustaba hacer, haciendo desaparecer frecuentemente la línea que separa la obligación de la afición. Mi trabajo ha me ha reportado siempre un placer, aunque haya habido periodos en que circunstancias externas hayan conseguido amargarme a mí y amargarlo a él. Me gusta lo que hago, me gusta mi vida y me gusta vivir. Me siento, en ese sentido, un hombre profundamente afortunado.

Por todo ello empezar unas vacaciones siempre ha supuesto una ruptura más o menos traumática. Como comparto con Jaime Gil de Biedma la creencia de que “tienen razón los días laborables”, la llegada del fin de semana, con sus sábados eufóricos y sus domingos depresivos, ha sido más veces una alteración que un goce. En esa misma medida, la llegada de las vacaciones obligatorias supuso muchas más veces un problema que un premio.

Ya lo era en el colegio. Los demás niños esperaban con ilusión la llegada de las navidades, por todo lo que de bueno traían consigo: no madrugar, estar con otros amigos, los juguetes de los reyes magos, etc. Para mí perder la estela de mis compañeros, de esa felicidad doméstica de saber lo que va a pasar a las doce, etc, me produjo una alteración incómoda y molesta. Así era y así sigo siendo todavía.

Todo lo que digo no significa una contradicción con esto otro: me encanta también incrustar novedades en el esquema tradicional de vida. Me gusta probar cocinas exóticas, sabiendo que volveré después al solomillo de ternera. Me gusta viajar, aunque casi siempre lo hago por decisión propia a lugares que ya conozco, pero, como dice Fernando Savater, todavía más me gusta regresar. Me siento como él un gran “regresador”. ¡Qué bonito viaje se hace en el tren de vuelta, con la maleta llena de recuerdos materiales, y el corazón de imágenes, de conversaciones, de gratas presencias! ¡Qué hospitalario encuentro entonces el conocido sofá de todos los días, el baño que me limpia, el equipo que me permite escuchar la música que me gusta, los libros medio dormidos por las estanterías, esos rincones del pasillo cuyos contornos acaricio sin esfuerzo y con gran precisión hasta con las luces apagadas!

Pues bien, este es el primer año de mi vida en que me apetece coger unos días de vacaciones. Como se dice habitualmente, necesito desconectar de ese día a día que en los últimos meses me ha traído la muerte de mis padres, al agobio del trabajo, los rigores de calor del verano zaragozano. Me gustará volver, sin duda, pero esta vez me quiero marchar a perderme en un paisaje agreste, elegido de forma voluntaria para no escuchar más ruido que el que Isabel y yo produzcamos, admitiendo como inevitable y deseada música de fondo el rumor del mar y el graznido lejano de las gaviotas.

Creo que es la primera vez que me quiero ir. Serán siete días. Adiós.


Por: Roberto Zucco | Como la vida misma. | Comentarios (7) | Referencias (0)

Comentarios

Que descanses.
Felices vacaciones y feliz regreso

Y enhorabuena por Aimar.

Un abrazo

Brando junior | 01-08-2006 18:29:40

Mis mejores deseos. Aquí parece que nos vamos todos. Carga pilas, amigo, aunque nos consta que tu cerebro siempre está "enchufado".

rythmduel | 01-08-2006 21:50:42

Disfrutad con todos los sentidos.
Disfrutad con el corazón.

amaltea

amaltea@hotmail.com | 04-08-2006 09:13:13

Estimado Zucco,

Desde hace días tengo anotado por todas las agendas, la del trabajo, la personal y en miles de papelitos que debo escribir en tu blog. No es una obligación pero es algo que me nace de las entrañas, sobre todo en los blogs que más estimo, y de algunos que como tú se han ganado o me han robado un pedacito de corazón.

Cuando te escribí la vez pasada te conté que por razones desconocidas para mí, te escribí una larga carta por lo de tu padre pero a la hora de darle publicar se desapareció. Yo no lo percibí hasta días después cuando regresé y vi que no estaba... En fin.

Ahí te contaba que muchas veces la vida nos da sorpresas que no precisamente son agradables, hace mucho pero mucho tiempo, yo pasé por un momento sumamente difícil, y esto es algo muy personal pero te lo quiero compartir. En esos momentos en que nada te motiva y todo te parece mal, en esos momentos me sentí nada, triste y deprimida, y quise morir, pero Dios me envió un angel, y no me lo permitió. Poco tiempo después, cuando ya estaba bien, llena de vida nuevamente y veía con asombro que de los 5 curoso que llevaba en aquellos días en la universidad los había pasado todos, y no cabía del asombro, justo cuando salía de uno de los exámenes finales, miré mi móvil y tenía muchos mensajes y llamadas perdidas, me sorprendió porque la cantidad era demasiado elevada para 2 horas de mantener el móvil en silencio, pero justo cuando iba a revisar los mensajes, me llamó mi amiga Cindy, para decirme "Sabes que Carmen se murió?", aún cuando lo escribo y lo recuerdo me saltan las lágrimas, no puedo ccreerlo. Mi amiga del alma, una de mis 3 mejores amigas de toda mi vida se murió, Dios se la llevó, con tan sólo 23 años, con toda la vida por delante, con sueños y esperanzas por cumplir... Yo no lo pude creer, corté la llamada, y marqué inmediatamente el número de móvil de mi amiga Carmen, y mira si uno se pone estúpido en esos momentos, que como me salió la contestadora de su teléfono, yo pensé que todo estaba bien... por la contestadora.... impresionante...
En ese preciso momento, llamé a su casa, y me contestó Meña, su hermana, y me dijo: "qué voy a hacer, se me murió mi hermanita" (perdón, porque no puedo ver de las lágrimas...) En fin, ahí mismo casi muero, se me murió Carmen, era lo único que yo podía decir, y no lo podía creer. No recuerdo más solamente que en un momento estaba sentada en otro lugar de la universidad con un muchacho que me estaba cuidando mientras mi profesora iba a traer su coche para ir a dejarme al apartamento, mientras yo estaba en shock. Dicen que yo entré en pánico o algo así y medio me descompuse, que la hermanita de mi amiga gritaba y lloraba tanto al otro lado del teléfono que su padre lo tomó y ya para ese entonces mi profesora me lo había quitado a mí. Y que yo me ataqué a llorar... Mi amiga era una joven diseñadora publicitaria que además estudiaba mi carrera, tenía un novio y una familia que la quería, y era bella, muy bella; quería ser mamá, y vivir la vida, le fascinaba nadar, hacer ejercicio, y nunca hablaba mal de nadie, ni de nada, estaba llena de amor; aún ahora no encuentro ninguna cosa ni medio mala que pueda decir sobre ella, porque por más que seamos buenos siempre tenemos un "pero", pero ella no lo tenía.
Yo me pregunté por muchos días, porqué si ella no quería morir, y en algún momento de mi vida yo sí lo quise, porque no fui yo, y lo comprendí, aunque no lo parezca, no era mi momento, y aunque no lo comprendamos posiblemente era el momento para que ella fuera a un mejor lugar.

Esos dolores nunca sanan, nunca se borran, nunca hay algo suficientemente bueno para curarlos, pero los sobrevivimos incluso contra nuestro propio pronóstico, porque creemos morir ahí. Pero Dios quiere algo para cada uno de nosotros, y no sabemos qué es, aunque nos duela. Yo por mi parte nunca más he vuelto siquiera a pensar en nada semejante a lo que alguna vez pensé, y le doy gracias a Dios por haberme rescatado, por haberme querido tanto de enviar a sus ángeles a cuidarme, en forma de mi doctor, de mis amigos, de mí misma... Y le pido perdón cada día de mi vida por haberlo si quiera pensado, porque no intenté nada -aclaro- pero lo pensé y eso es igual de malo. Ahora le doy gracias a la vida, y a la oportunidad de vivir...

Cuando ví la foto de tu padre ahí sentado en esa silla frente a el escritorio, me ataqué a llorar, no sé por qué no me lo preguntes porque no tengo respuesta, pero me dolieron los recuerdos que deja la gente, sus cosas, todo, para que los tengamos presentes y se haga más difícil la partida, casi insoportable. Como dice García Márquez: "La gente debería morirse con todas sus cosas"

Quería compartir esto, a casi 3 años de la muerte de mi amiga, porque quería decirte que lamento mucho lo que te ha pasado este año, dos cosas tan fuertes, y tan dolorosas para el corazón. Quería compartir esto porque yo sí creo que ellos se convierten en ángeles que nos protegen, aunque suene tonto quizá, pero así es...

Y bueno espero no haber sido inoportuna pero te lo tenía que decir, y no sabía si en otro post ibas a leerlo.

Y sobre las vacaciones, un cambio de ambiente siempre mejora y cae bien al alma, al cuerpo y a nuestra vida...

Espero que no lo tome a mal ninguno que lo lea, es para ti Zucco, con todo mi corazón, y espero no ser imprudente.

Un gran abrazo lleno de cariño.
(Si hubiese tenido tu correo te lo mando solo para ti.)

Con Sal en los Labios | 04-08-2006 18:54:45

Felices vacaciones, merecidas en todos los casos, pero en el tuyo de una manera muy especial-

Nos leemos a la vuelta. Besos.

reina | 05-08-2006 11:19:34

Querido Roberto, ahora sé lo que es extrañar a un ser de la blogósfera. Extraño a mi amigo Roberto Zucco y a la vez sonrío imaginando tus caminatas, paseos al lado de una compañía grata y delicada.
Podemos ser muy distintos y muy parecidos, mas lo que nos une es cierta manera de ver la existencia. Yo quiero creer en que existe la amistad blogosférica..., a veces creo que todo se debilita con el tiempo y que ya es imposible saber dónde está la verdad. Y sin embargo, después toco la verdad, la cara de mi niño, un libro, ver a la gente en las calles, leer los diarios, mirar cómo cae la lluvia...

Un gran abrazo más allá del aire blogosférico.

Rain | 10-08-2006 21:31:08

Interesante tu afición a la rutina, a la dinámica y las estructuras de tu vida que te gustan. Esta vez sentiste el deseo de romper con esto y es interesante saber por qué. Hablas de la muerte de tus padres y el agobio de tu trabajo, pero supongo que ese agobio te haya pasado en ocasiones anteriores. Queda la muerte de tus padres. Pero supongo que había algo más que te empujo a marcharte. Un abrazo

giovanni | 31-08-2006 10:11:05

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