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Roberto Zucco

Sábado, 02 de septiembre de 2006

Mi tío Enrique

Cuando mi padre estaba en ese momento en que casi todo es posible, su mejor amigo era precisamente su primo hermano Enrique. Juntos, y con otros chicos de su edad, compartían ese caudal de esperanza y de ilusión que el abanico de la vida ofrece cuando tan solo es un proyecto y las decepciones no han hecho todavía acto de presencia. En ese contexto de emociones y sentimientos, mi padre optó por quedarse y Enrique por irse muy lejos.


Mi padre, mi tío Enrique y un amigo de ambos en Barcelona.

Por eso, en las noches de invierno de mi propia infancia, mi padre, junto con inverosímiles historias vividas en la selva del Amazonas, y que mucho más tarde comprendí que no eran ciertas sino producto de una imaginación al servicio de mi soñador cerebro, apareció la figura de un hombre que tuvo el valor de marcharse a México, un país que siempre ubiqué desde entonces en la frontera de la realidad y el deseo. Ese primo, es decir mi tío, se convirtió pronto para mí en una especie de héroe de leyenda, el protagonista audaz y valeroso de una novela de aventuras real, movido por la pasión y las ganas de conocer mundos exóticos y paisajes diferentes. Una especie de paradigma viviente de la audacia, un ejemplo a seguir. En realidad lo sigue siendo todavía.

Mi tío efectivamente se fue, se casó, y al otro lado del océano formó una familia. Mi padre, más apegado a la tierra, imbuido de una prudencia que le iba acompañar hasta el final de sus días, hizo lo mismo pero en Zaragoza, sin atravesar mares ni romper con sus raíces. Fruto de esa conservadora decisión nació este que escribe de manera emocionada en esta tarde del verano de 2006.

A lo largo de estos años ambos mantuvieron la relación personal y el fuego de la amistad añadida. A través de una continuada comunicación epistolar, uno supo de lo que le pasaba al otro, de las peripecias que la vida de adultos les iba proporcionando en la distancia. Mi padre fue coleccionando cartas y cartas con un membrete rojo que las diferenciaba perfectamente del resto de la correspondencia alojada en el buzón. Cuando llegaba carta de México parece como si el tiempo se detuviera y el día se iluminara con una luz que provenía del más allá. Entonces mi padre se recluía en su habitación de trabajo, y durante un buen rato en la casa se guardaba un respetuoso silencio para que mi padre leyera con la concentración y el clima necesarios. Al término de las múltiples lecturas de la misiva, volvía a aparecer en el salón. Si sonreía relajado y feliz es que las cosas iban bien en México. Si su semblante estaba ensombrecido o albergaba algún rictus de preocupación significaba que algo se había torcido a más de ocho mil kilómetros de distancia.

Y así durante años y años.

Mi padre murió hace dos meses y el otro día hice una de las llamadas telefónicas más difíciles de hacer para anunciar esta terrible y definitiva ausencia. Al otro lado apareció primero la voz de mi tía, y al poco la de mi prima Maty. Esta última escuchó la lacónica noticia. La correspondencia no iba a seguir a partir de ahora.

Maty me contó lo mismo que yo estoy contando ahora. La vida de mi padre, y la nuestra, fue seguida con la misma atención y el mismo cariño. Su padre almacenaba con el mismo cuidado las cartas enviadas desde España, y nuestra vida era vivida en cierta manera allí. Somos parte de un mismo tronco, y en seguida nos reconocimos como tales. Fue sencillamente una hermosura. Mi prima me explicó lo mucho que su padre había querido al mío, y lo duro que iba a ser para este anciano saber ahora que su amigo, cómplice y primo había muerto. Es más, me dijo que tan solo hacía dos días que le había dicho precisamente que le daba miedo llamar a España intuyendo tal vez esta desgraciada noticia que yo acababa ahora de confirmar.

Como sé que vas a leer estas líneas, prima querida, te digo por escrito lo que ya hemos hablado entre nosotros. Por la memoria de nuestros queridos padres, no debemos perdernos la pista nunca, y que la distancia en kilómetros se convierta en la cercanía del latido de nuestros propios corazones. Y si hablas nuevamente con tu padre, dile de mi parte que la moneda de mi propia vida tiene siempre dos caras. Mi padre fue una de ellas: la moderación, la sensatez, la prudencia. El tuyo fue, es todavía, la otra: el valor, la imaginación, la utopía.

Yo me siento como una extraña mezcla de las verdades que ambos representan y como tal me ubico: en medio del mar, equidistante y con los brazos muy abiertos para intentar llegar con cierta dignidad a las dos orillas.

Por: Roberto Zucco | Mi patria es mi infancia. | Comentarios (16) | Referencias (0)

Comentarios

Primo, querido primo!
De momento las lágrimas me han ganado, poco puedo escribir ahora, sólo esto.
Cuando me reponga de la emoción que me ha producido leerte, me explico mejor.
¡Te quiero primo!

maty | 02-09-2006 15:26:02

qué bonito!
me llené de gusto y hasta me dieron ganas de contar la historia de mi tío!
en finnnnnnnn
un beso grande

elisa de cremona | 02-09-2006 17:14:29

Hace mucho escribí que la muerte de una tía, hermana de mi padre, hizo que mi pequeña familia se reencontrase.
Tu caso y el mío son bien distintos. El tuyo es hermoso pese a la muerte de tu querido padre. El mío es lacerante, ya que mi madre siempre tuvo alejada despectivamente a la que hoy es mi familia.
¿Dejas que te tenga una sana envidia?

pau | 02-09-2006 22:05:00

Estoy deseando de que te decidas, y vayas a México, a darle a tu tío Enrique ese abrazo que tu padre le envía.
Seguro que será una hermosura.
Maestro Zucco: te adoro.

Gatopardo | 03-09-2006 03:18:11

Emocionante. Gracias por compartirlo.
Un abrazo

giovanni | 03-09-2006 08:41:05

Ahora ya, ya creo que puedo...

Cuando llegó a México ese tío Enrique ya venía preparado, junto con su aventura de dejarlo todo en Zaragoza, a tener otra que quizá ni él mismo sabía que le llevaría la vida entera: casarse. Así es, por medio del "internet" de aquella época, (por correspondencia) conoció y enamoró a su novia, Ana Rosa, la que hoy sigue siendo su esposa después de 55 años. Ese par conflagraron como ya sabemos para el nacimiento de cuatro hijos, el mayorcito nació muerto y quedamos tres. Una de ellas (la única mujer) soy yo.

La cuestión está en que esta AVENTURA duraría su vida toda. Y que le dejaría como consecuencia la nueva de crecer a estos tres hijos. A esto se dedicó. Aún cuando en una ocasión estuvo tentado a seguir viajando, a continuar, y aún con la complicidad de su mujer partió a España nuevamente, no tardó en regresar. Se preguntó "cómo era posible que hubiese padres capaces de separarse de sus hijos, que él defintivamente no podía" y regresó al poco tiempo.

Ahora él es un anciano de 86 años. Una larga vida llena de todo, apuros que los que ese mismo espíritu quijotesco que le acompañaría siempre le impidió conservar empleos por tiempos prolongados en aras de buscar lo justo... pero fiel a sus ideales. Esta larga vida, que es un regalo, cobra a veces muy caro, muy caro el precio y se traduce esto en ver partir a tantos y tantos seres queridos! Y así uno de sus hijos, quien más sacó de él ese espíritu, un alma noble de espíritu generoso, partió a ese otro mundo en el que trascendemos. Murió en un accidente de carretera. Desde ese día, grita no sé cuántas veces al día ese nombre, "JOSÉ, JOSÉEEEEEEEEEE"...

Este artículo, MI TÍO ENRIQUE... calcular? ¡difícil! primo, lo feliz que lo ha hecho! Entre tantas emociones fue a parar al Hospital a un chequeo: se le ha encontrado una pequeña (afortunadamente pequeña) falla cardíaca. Pero este artículo lo llevaba con él y en ese Hospital donde trabajó sus últimos años, lo enseñó a todos los que pudo. Gente que le conoce, que la aprecia. Les dijo: "miren, quien ha escrito esto es MI SOBRINO!" "grande este muchacho, mi hijo José le conoció hace años, se encariñó mucho con él, lo llevaba a sus tertulias nocturnas, le regaló incluso un cuaderno, se lo dedicó también, ahí él escribió unos poemas..." ¡LO QUE HA SIGNIFICADO PARA ÉL SABER QUE EL SOBRINO QUERIDO LO RECUERDA DE ESTA MANERA! Y sigue leyéndolo, sigue! Emocionado me enseñó esa misma foto que acá se publica y que él guarda enmarcada.

Ahora grita dos nombres: "JOSÉEEEEEEE PACOOOOO PACOOOOO JOSÉEEEEE" y pide en sus oraciones que los dos se encuentren bien y a salvo.

¿Puede calcularse, tenerse una idea, del amor de estos dos primos, el tío Enrique y el padre de Roberto, cuando junto al nombre del hijo menciona al primo? ¿A ese ser que fue su cómplice durante esa vida entera tan, pero tan felizmente larga?

¡Vale la pena ese precio por vivir! La "tan natural muerte" nos pega, ¡sí que sí! No importando la edad de quien partió ni las circunstancias, esa ausencia duele. Aún sabiendo que será por poco tiempo, que les alcanzaremos ¡nos duele! y derramamos lágrimas de sangre por ellos, hasta que la calma nos consuela por períodos. Aún así, el dolor lo llevarmos por siempre de una forma u otra. Pero se va transformando hasta que reconocemos en los que partieron la muy grata compañía que nos cuidará por siempre, como ángeles, y entonces decimos ¡NO SE HAN IDO, CLARO QUE NO!!! Nadie se va del todo, ¡nadie!!! Así, las lagrimitas que salen de esos ojos ya cansados, que cargan el cúmulo de tanta vida, se secan cuando mira al Cielo en busca de ese tono azul que reconforta. Se secan solitas, él no lo hace con sus manos. Me conmueve verlo cuando las derrama, sólo arruga los ojitos, sólo las seca el Cielo. Nada más, pero nada menos.

Gracias primo!!! por ese regalo de tu presencia, de tu mundo y por seguir siendo un trazo en nuestros mapas, así como lo fuimos por medio de nuestros padres tan queridos, la vida toda. Seguimos juntos por el camino. Te abrazo con todo el cariño del que soy capaz, te bendigo y te doy mi corazón. Un beso inmenso. (Que sean dos, sale? a la española...)

maty | 04-09-2006 06:32:54

También agradezco a Maty por compartir. Las historias de usteded me son próximas por tener parientes en varias partes del mundo (una hermana vive en el sur de Francia, la otra en una isla griega y mi hermano en una isla canadiense y, además, tengo tíos y tías y primos por todos lados) y por interesarme en la vida de otras personas.
Un abrazo

giovanni | 04-09-2006 08:29:27

Al leer esta evocacion tuya, me dogo que si me mi bebita Doria me quisiera así, con entusiasmo y orgullo, yo tendría la felicidad a la distancia.

Gran salute, Roberto Zucc.

Rain | 04-09-2006 08:29:42

Tengo la suerte de conocerte Maty y se cuanto te habrás emocionado con este articulo, imagino a tu primo tal cuál eres tu también y me alegro de que la historia de tu padre y su primo este reflejada aqui porque es una historia para darse a conocer.

Espero que a pesar de la triste noticia, tu padre vea en esto la muestra de que tu tio no ha muerto del todo, sigue en tu primo y su cariño a el y su familia también.

Un gran abrazo
Nieves

Mª Nieves | 04-09-2006 08:47:42

"Mi" tío Enrique se llama Esteban

y "mi" prima Maty se llama Rosana. igualito, igualito.

Las cartas con el sobre ribeteado de azul...igualito, igualito.

Fuí a conocerles en 1992. El viaje de mi vida.

Un abrazo

amaltea | 04-09-2006 14:14:06

Me entretengo desentrañanado el misterio de la estupenda foto: quién será tu padre, quién tu tío y quien el amigo de Barcelona?

Una gran historia

Ambrose Chapel | 04-09-2006 18:52:14

Espero que estés ya allí.
¡Qué hermosura leer a Maty, qué bien lo cuenta y con cuánta sabiduría!
Un abrazo para los dos

Gatopardo | 06-09-2006 11:28:13

Hola, Ambrose. Mi padre, el de la izquierda. Mi tío en el centro, y el amigo (Santi) a la derecha. Será un poco antes del comienzo de la guerra civil. Un abrazo, Roberto.

Roberto a Ambrose Chapel | 06-09-2006 19:06:24

Gracias maestro.

Tu tío ya lucía bigotillo de aventurero: “...el protagonista audaz y valeroso de una novela de aventuras”.

Un abrazo. Insisto: una gran historia coronada con la carta de tu prima.

Ambrose Chapel | 06-09-2006 19:13:00

Efectivamente. Mi tío era un "latin lover", un auténtico seductor. El artículo de mi prima es fabuloso, ciertamente. Espero que tú estés estupendamente. Roberto.

Roberto a Ambrose Chapel | 06-09-2006 19:18:09

Ufff, he quedado completamente conmovida. Entre el artículo y el comentario de Maty... ufff...
Me gusta mucho su blog. Me interesan sus opiniones.
Enhorabuena por cómo escribe.
Un saludo.

Lau | 14-09-2006 23:06:57

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