Jueves, 07 de septiembre de 2006

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El verano de 1984 estuvo marcado por las Olimpiadas de los Angeles, en donde los rusos y los países satélites con pocas excepciones decidieron no participar, y en concreto por la medalla de plata que consiguió la selección española de baloncesto. Recuerdo aquellas calurosas noches en las que nuestros representantes iban ganando a todos los que se les ponían por delante. Yo estaba con mi primera mujer en Laredo, invitados por mi querido amigo Jaime. Antes habíamos pasado unos días en Vich, asistiendo a los ensayos de “Teledeun”, con los nuevos actores Els Joglars, invitados en esa ocasión por Albert Boadella. Recuerdo perfectamente aquella final contra el equipo de EEUU en el que un jovencísimo Michael Jordan ya ponía el listón a una altura imposible para los demás. Aún así, la selección no hizo el ridículo en aquella final. Fue aplastada, pero mantuvo el tipo con cierta dignidad.
Ahora otra selección española se acaba de proclamar campeona del mundo. Esta es mejor, sin duda, y su hazaña tiene todavía más mérito. Es un equipo lleno de individualidades con un talento extraordinario, que proviene de la que ya ganara hace unos años, cuando eran “los golden boys” a su homóloga de EEUU. Garbajosa, Calderón, Navarro, Gasol... extraordinarios jugadores que, a diferencia de lo que le ha vuelto a pasar a los norteamericanos, han formado un equipo verdadero, con espíritu y sistemas de tal. Paradojas del deporte: España, excepto en una ocasión, no ha conseguido ningún galardón importante en fútbol, a pesar de que sus equipos ganan permanentemente competiciones internacionales y a pesar de que este deporte es consumido hasta en la sopa. Sin embargo, en baloncesto, pasa lo que pasa. ¿Porqué?
2
Siempre me ha impresionado la imagen de los juzgados ante un tribunal encerrados detrás de una jaula de cristal. Creo que el sistema se inventó en Italia para encausar a los miembros de las brigadas rojas y es como si hasta en el momento de rendir cuentas la sociedad les negara la posibilidad de hacerlo con la dignidad necesaria. El cristal es un filtro simbólico demoledor que subraya la distancia que hay entre las partes. La posibilidad de que en el transcurso del juicio el reo desencadene acciones violentas aconseja usar este tipo de barreras, especialmente cuando éste no reconoce la legitimidad del tribunal que lo juzga y lo desafía atacándole por donde más le duele: por la forma, por las formas. En esto los presos de ETA son unos consumados maestros: se ríen en la cara de los familiares de sus propias víctimas, miran para oro sitio cuando se les llama, bromean entre ellos, exhiben camisetas con consignas de su ideario y reciben victoriosamente los enardecidos ánimos de sus correligionarios que los jalean desde la sala, al otro lado del muro de vidrio.
Escribo esto porque acabo de ver en el telediario las imágenes de Iñaki Bilbao, un carnicero fanático que parece desesperado porque los jefes de su banda están negociado la rendición sin contar demasiado con él. Esa es mi lectura, justo la contraria que la del PP. Hay que negociar inevitablemente con ellos porque esa es la única manera de destruirlos, de impedir la existencia de este tipo de abortos de la naturaleza. Negociar no es claudicar. El llamado estado de derecho se fortalecerá más si consigue derrotar al terrorismo por la vía del diálogo. Tiros los pega cualquiera.
3.
Malos tiempos para los fotografiados en las Azores a mediados de 2003: Busch, Blair y Aznar. Tony Blair anda de culo con su propio partido. Es curioso este hombre: nunca se supo si era de izquierdas o de derechas. Miento: se supo en cuanto se colocó al lado de Busch y le ayudó a desencadenar el desastre. Ahora acaba de anunciar que se retira del ruedo político en el plazo de un año. Aznar ya recibió lo suyo. Por último el jefe máximo parece resistirse más, aun con una oposición cada vez más cuajada y reivindicativa. Ahora admite que la CIA tiene prisiones por todas partes, y la de Guantánamo sigue abierta y llenita de supuestos miembros de Alqaeda. Si lo son o no es una incógnita, entre otras cosas porque no ha habido ningún juicio que lo haya probado. El mundo será un poco más seguro el día en que este hombre se retire a su mansión y se atragante con sus propias galletas.
Por: Roberto Zucco | Como la vida misma. | Comentarios (3) | Referencias (0)
A veces se dan conjunciones que provocan desastres.
Si en lugar de Busch hubiera estado otro, probablemente los otros dos no se hubieran visto ni en pintura.
Tuvo que darse esta desastrosa conjunción para que se hicieran posible las consecuencias desastrosas que ahora habrá que asumir, solventar, como se pueda, y parece que no se va a poder fácilmente.
Beso.
M.
Miranda | 08-09-2006 12:08:13
Es una cadena sustentada en el tipo de instituciones que existen, en su fragilidad y socarronería, esa soberbia de los poderosos.
Los deportes podrían ser catalizadores de una sociedad diferente, mas hasta en sus directivas la cadena continua.
Habría que hacer un proyecto, un contraproyecto...
Rain | 11-09-2006 23:47:50
Portorosa | 14-09-2006 10:32:38
Cuando era un niño soñaba tener una casa muy grande, llena de libros y de discos. Lo he conseguido. Como pronosticaba D´Annunzio, "he sido devorado por lo superfluo". Ya entonces me horripilaban los abusos del poder, e incluso el poder mismo.
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