Domingo, 10 de septiembre de 2006
Veo en un telediario unas imágenes curiosas. Son los aviones que se empotraron en las torres gemelas, pero saliendo de ellas, las personas que huían del World Trade Center por las calles llenas de polvo realizando el camino inverso. Sirven para ilustrar una pregunta: ¿Qué hubiera sido de nuestras vidas si no hubiese acontecido aquel horror en Nueva York hace ahora cinco años?

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Es evidente que la pregunta lleva su propia impostura intelectual incorporada. La trampa siempre la pone, ya se sabe, el que sitúa la fecha exacta, el límite conceptual, como si antes de esa fecha nada hubiera sucedido y el mundo fuese hasta entonces una especie de Arcadia feliz y sin problemas. Qué hubiera sido de la vieja Europa sin la revolución francesa y sus horrores es una pregunta tan irrelevante como preguntarse qué hubiera sido Francia sin esos monarcas ególatras, asesinos y ladrones que la precedieron y que se presentaban ante los ojos de sus súbditos como los enviados y portavoces de la divinidad en la tierra. O por el contrario: los que no están interesados en culpar a Franco y la burguesía española dominante en 1936 de haber desencadenado una cruenta guerra civil suelen situar su comienzo en la revolución obrera de Asturias. Los que han defendido históricamente la política internacional de EEUU deben situar inevitablemente el 11-S como principio de algo, porque no se puede ni pensar que aquella matanza sea la consecuencia de esa política, que acostumbraba a matar, invadir, apoyar golpes de estado, censurar, esquilmar economías, apropiarse de petróleo, etc, desde tiempos inmemoriales.
Sé que cuando se dice esto, es decir, que aquella mañana no comenzó nada sino que fue un eslabón más en la prolongación de un conflicto ya existente, en muchas cabezas bienpensantes comienza a germinar el discurso de la justificación. Pues no. No justifico nada, sino todo lo contrario. Ni justifico el 11-S (¿cómo podría hacerlo alguien en su sano juicio?), ni justifico las causas que lo provocaron. No justifico la Historia (que, como dice Marx, siempre camina por el peor de los lados...), en primer lugar porque es injustificable, en todos los sentidos incluído el literal, en segundo, porque de nada serviría, y en tercero, porque sería justificar mi propia existencia y hasta ahí no llega mi propia pedantería.
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Yo viví aquello de una manera tremenda. Desde hacía años acostumbraba ir a Nueva York a finales de Junio o principios de Julio, justo cuando acababa el curso escolar y mi trabajo me lo permitía. Durante unos días me empapaba de la ciudad, de sus calles y restaurantes, y, de manera especial, de sus teatros. Ese año también estuve allí, y le compré un pijama a mi hijo en una de las tiendas que había en los sótanos de una de las torres. Recuerdo perfectamente la cara de una dependienta mexicana que me atendió amablemente, y esa cara fue lo primero que recordé cuando alguien me dijo lo que estaba pasando allí.
Un año más tarde regresé y me quedé horrorizado contemplando el espectáculo de la mutilación urbana. Desde el centro del puente de Brooklin aprecié la ausencia de unas siluetas que daban sentido a un conjunto y que sin ellas era una pura desolación. A Nueva York, sorprendentemente le faltaba altura, y las caras de la gente, las conversaciones en los taxis, todo en ella era un recordatorio de aquel desastre. Algo sustancial había cambiado en sus corazones y sus cabezas: ahora eran conscientes de su inmensa vulnerabilidad. Un amigo me contó en el restaurante “Un, deux, trois”, cerca de Times Square, que a él el ataque le cogió en el metro de regreso a su casa en Queens. En una parada se subió una persona que les informó a los pasajeros que un avión se había estrellado contra una de las torres y que ardía. Nadie le creyó. Poco más tarde, se subió otra persona asegurando que la otra torre también había sido atacada... El pánico entonces se extendió por todos los vagones.
Y después ya sabemos lo que pasó. Afganistán e Irak fueron invadidas por tropas lideradas por el hombre que puso cara de tonto cuando le comunicaron en un colegio aquel ataque terrorista. Era un ajuste de cuentas a la brava, porque, como decía el invasor, el enemigo estaba en la oscuridad y hubo que iluminarlo aleatoriamente situándolo en un lugar concreto del mapa. Madrid amaneció una mañana teñida de rojo, y poco más tarde Londres. Osama Bin Laden se convirtió en una especie de Rambo a la inversa, síntesis de todos los males, resumen de todos los enemigos posibles. De nada sirvió la campaña organizada por intelectuales y artistas de renombre para abrir los ojos a la sociedad nortemaericana de que no era tan inocente como ella misma se pensaba o el documental de Michael Moore en donde se demostraba entre otras cosas que este señor y su familia habían hecho negocios con la del propio presidente que ahora lo buscaba por todo el planeta: el tonto volvió a ganar.
Sin embargo, todos perdieron con su victoria. Hubieran ganado si aquel día en que tomaron conciencia de que eran frágiles hubieran estirado su reflexión hasta el estadío de la autocrítica. Pero, como otras veces, se ahorgaron en el pantano del patrioterismo más ingenuo y teledirigido.
¿Qué hubiera sido del mundo sin el 11-S? Seguramente sería igual de infame que el que nos encontramos, aunque la infamia tuviera otras caras y se concretara en otros hechos. El 11-S sin duda provocó una infamia basada en el flagrante y ejemplar desprecio a los derechos humanos (Guantánamo), basada en la supresión de libertades civiles y en la elefantiasis de que todo es posible para estar seguros, basada en haber agudizado hasta el límite el choque entre oriente y occidente, basada en haber exacerbado hasta lo indecible el fundamentalismo, incluso en donde no lo había.
Efectivamente desde entonces el planeta es menos seguro, gracias a Busch y sus cómplices y seguramente que a su ex amigo Bin Laden y los suyos.
Por: Roberto Zucco | Política internacional. | Comentarios (15) | Referencias (1)
El mundo,desde luego, ha ido a peor. A partir de aquel momento y de la reacción esquizofrénica del autodenominado "líder del mundo libre", resultó que la libertad fue la primera en caer. Llegaron Afganistán e Irak, llegaron Madrid y Londres y se instaló definitivamente el miedo en cada rincón de nuestra existencia, miedo omnipresente, debilitador, origen y medio inmejorable de manipulación de masas. Y así seguimos, encogidos, con el corazón tan roto como el skyline de Nueva York y los bolsillos repletos de mentiras.
rythmduel | 10-09-2006 19:49:09
Las cosas, no cabe duda, han empeorado un montón. Es la vuelta a la edad media, una guerra de religión, con dos iluminado frente a frente que nos arrastran a los demás.
Viva el baloncesto, el fútbol, el cine, la comida, mi playa, la música, Boadella y Van Nistelrooy!!
Ambrose Chapel | 11-09-2006 13:10:21
Lúcidas líneas, sí. Regusto amargo, porque el balance es nefasto. Y lo que está por venir...
Quería yo esquivar el tema, dado el anestesiante aluvión de estos días, pero tu texto diferente, oxigenante, con ese punto de incorrección que tanto me gusta, me lo ha convertido en insoslayable. No me queda más remedio que enlazarte.
Ernesto | 11-09-2006 19:10:22
Ernesto | 11-09-2006 20:33:29
Jamás hubiera podido escribir sobre mis sentimientos y pensamientos (enfrentados) en relación al 11-S. Pero tú,casi,casi,lo has hecho por mí. Excelente análisis. Mejor homenaje. ¿Habrán aprendido la lección?
Saludos
laamantedebolzano | 12-09-2006 03:09:50
Ayer cuando estaba viendo a una señora recordando a su marido que estaba trabajando sin contrato en la torre 1 me daban escalofríos, luego pense... ¿por que no me dan escalofríos cuando escucho a una señora de Diwaniya en la misma situación? Me da miedo pensar que esto sea asi, quiero pensar que cuando la vea llorar sentiré lo mismo, pero... ¿lo hare?
kresus | 12-09-2006 09:30:50
Ignacio | 12-09-2006 14:52:25
Pocas veces aclaro algo una vez escrito, pero voy a hacer una excepción contigo. Creo que me has entendido mal. Si digo que el mundo es menos seguro hoy que hace cinco años por culpa de Busch, y "seguramente" de Bin Laden, me estoy refiriendo explicitamente al personaje en sí, de cuya figura tengo más imprecisiones que de la del primero. O dicho de una manera más clara: el mundo es menos seguro hoy gracias al conflicto que han generado los carniceros orientales y occidentales, llámanse Busch, Aznar, Blair, Bin Laden, etc. La culpa, repartida.
Roberto a Ignacio | 12-09-2006 18:10:13
Hombre, el mundo nunca ha sido un lugar seguro del todo puesto que siempre podemos naufragar en un vaso de agua, sea por vanidad o por tsunamis o mil cosas más.
Lo cierto es que el 11-s fue como una gran putada para el mundo occidental y los hechos acontecidos con posteridad fueron como la confirmación de que las vidas humanas valen distinto dependiendo del lugar del mundo donde las asesinen.
un texto muy bien escrito.
un saludo.
Marcel·lí | 13-09-2006 23:29:40
Portorosa | 14-09-2006 10:34:28
Me ha gustado mucho esta reflexión sobre el once de septiembre. Lo que no sé es si el mundo es menos seguro, a mi me parece igual, lo que veo que ha cambiado es que cuando subo a un avión me miran como a un terrorista potencial y yo miro a los demas de la misma forma, y veo también una merma en las libertades y mucho relajo por parte de los gobernantes en endurecer las leyes que por múltiples debates anteriores teníamos ya superadas.
No puedo más que alucinar cuando veo a un gobernante del liberal-democrático Reino Unido pedir a su parlamento que se pueda detener a alguien y tenerle tres meses encerrado sin imputarle ningún cargo y a éste enfadarse cuando se lo niegan, y no pasa nada, el tío pasa porque esta pidiendo algo para proteger a sus ciudadanos, bueno lo que parece es que los escenarios relatados en la novela 1984 y un mundo feliz se acercan a pasos agigantados y no solo no nos damos cuenta sino que a la mayoría les gusta, se cambia lo que se llama seguridad, que vemos claramente es imposible de conseguir de todas las maneras por libertad como si ésta fuese un bien prescindible e innecesario.
Un saludo
Chusbg | 14-09-2006 17:14:08
Busssssch es un soplagaitas ;) Gñgñgñgñ ¡Qué manía le tengo! Lo del 11S fue horrible, se me ponen los pelos de punta cada vez que veo la imagen del avión colisionando con una de las dos torres... Pero tienes razón, si no hubiera sucedido el mundo sería igual de deprimente y desastroso... Estamos rodeados de zumbaos que matan a sus mujeres, tiran bombas o se arman de una pistola para entrar en una universidad y cargarse todo lo que se mueve... Aunque no hubiera existido aquel fatidico 11 nada hubiera sido distinto pque seguirían los fanatismos, los terroristas,los violadores, los asesinos,los locos,los egoístas y los políticos en nuestras vidas..., sólo hay que abrir un periodico o poner un telediario para darse cuenta...
Te deseo un feliz fin de semana Zucco. Un abrazo.
Comella | 15-09-2006 16:41:45
sigo visitándote, querido zucco y te leo con el mismo fervor. Siempre brillante. Como pasa el tiempo.Yo iba camino de la Paz,6 el día que pasó todo... Lo triste es que, mientras lo cotidiano funcione, tendremos que esperar a que sea nuevamente 11-S para pararnos a pensar donde estamos metidos, o mejor dónde nos han metido.
linda | 15-09-2006 20:30:11
La autocrítica es imprescindible, como también buenos medios de comunicación e interés en la otra persona.
Un abrazo
giovanni | 16-09-2006 06:50:07
Ah, lo que mamaos, mi querido Roberto Zucco. Lo primero fue preocuparme por L, una amiga/hermana que hace pco había estado en Lima. Ella se había ido hace unos años a radicar en Nueva York. Mi niño la quiere mucho, yo la quiero muchísimo.
Sé que fue una tragedia en E.U, total. Lo sé, mas pata mí fue el terror por l, quien se salvó mas pasó unos días desquiciantes.
Los gobernantes del llamado primer mundo se han confabulado en la obsesión por la seguridad de cada país, de tal manera que pasan por enecima de otros, llámense Irak o Afganistán, u otro país.
Esa psicosis ha marcado a sus habitantes: llegó para ellos la fatídica incertidumbre.
Rain | 17-09-2006 23:21:15
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Nueva York: Ocho años sin World Trade Center | los ojos de caín | 2009-09-10 16:20:39
[...] algo que ellos mismos nunca creyeron posible. La crisis del capitalismo les reafirma ahora en esa condición. Los problemas se resolvían con dinero e inversiones, en una especie de permanente huída hacia delante, que, en el fondo, siempre [...]
Cuando era un niño soñaba tener una casa muy grande, llena de libros y de discos. Lo he conseguido. Como pronosticaba D´Annunzio, "he sido devorado por lo superfluo". Ya entonces me horripilaban los abusos del poder, e incluso el poder mismo.
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