Sábado, 30 de septiembre de 2006

El fundador de la Obra
El Opus Dei.
Tras mi estancia en los Jesuitas lo cierto es que me fui alejando definitivamente de esas creencias religiosas que tanto me habían atormentado. Pero, sin duda, siempre he conservado un componente llamemos espiritual en mi interior de difícil explicación. No se como expresarlo, pero creo recordar una frase de Fernando Savater que decía que mientras el pensamiento filosófico no se imponga en el mundo, él prefiere que predomine el pensamiento religioso sobre la barbarie pura y dura. Yo así lo veo.
Pero a esa conclusión se llega como “mal menor”. Porque, en primer lugar, dudo mucho de que haya nadie que pueda defender seriamente su propia fe. La Teología me parece una de las mayores estafas mentales que existen, precisamente porque intenta demostrar y probar, incluso como si de una ciencia se tratara, lo indemostrable y lo incomprobable. Savater lo expresa admirablemente y con pocas palabras: “Me faltó añadir que tampoco creo que los que creen creer más que yo sepan en lo que creen. Es decir, que no sólo no soy creyente en el sentido religioso del término sino que tampoco creo que los creyentes crean”.
Y, en segundo lugar, me temo que la religión es intrínsecamente perversa en sí misma, nacida de la incultura y el pánico, semilla de todos los fundamentalismos que han conducido a la humanidad a lo largo de la historia al sufrimiento y al desastre. Schopenhauer lo expresa admirablemente cuando dice que “las religiones, como las luciérnagas, necesitan de oscuridad para brillar”
No conviene olvidar que, como advierte José Saramago en su prodigiosa novela “El Evangelio según Jesucristo”, la religión ha sido la causa más importante de la mortandad no natural, a través de guerras, luchas fratricidas, cruzadas y, naturalmente, de las hogueras de las diferentes inquisiciones que ha habido repartidas por el mundo. Los atentados del 11 de septiembre a manos de los terroristas islámicos de la red Al-Qaeda, tan justamente denostados por la ortodoxia occidental, son la expresión última y mortífera de un pensamiento de raíz similar al hecho insignificante y bastante más inofensivo que ponerle una velita a la Virgen del Pilar. Pero, siendo verdad todo esto, y, por tanto, siendo la religión el fruto o la expresión de la peor irracionalidad, de la superstición, del miedo ante la muerte, y de las carencias e indefensiones del hombre sobre la capa de la tierra, al menos contiene elementos que potencian aspectos positivos del ser humano, como la piedad, la solidaridad, la generosidad y el desprendimiento antes de pervertirse en pensamiento excluyente y fanático.
Mi alejamiento de lo religioso vino por la vía de lo intelectual. Después de leer a Unamuno, comencé a tomar contacto con algunos textos de Jean Paul Sartre, Albert Camus, y algunos otros filósofos existencialistas, que ponían en duda o negaban directamente la existencia de Dios. Me horrorizaban, porque lo que estos hombres decían suponía lo contrario exactamente de los principios en los que había sudo educado desde niño. Pero también me atraían, porque su lectura me conducía a una especie de orfandad espiritual que me hacía más libre para comprender el mundo y a mí mismo dentro de él.
Antes de abandonar la fe, estuve una etapa fascinado por el Opus Dei. Esta organización religiosa creada por José María Escrivá de Balaguer, elevado a los altares hace tan solo un par de semanas, me transmitía seriedad y disciplina, valores contrarios a los que los curas de los jesuitas me habían mostrado durante más de una década. Creo que, en el fondo, esa fue la razón por la que me acerqué a una secta que ahora considero dañina, clasista y relacionada con una moral todavía más reaccionaria que la de los primeros.
La excusa fueron, una vez más, mis amigos, que solían estudiar por las tardes en el Colegio Mayor Miraflores que regentaba el Opus y que estaba a escasos metros también de la casa de mis padres. Por aquel entonces Pedrito R. Y C., que ya estaba en Segundo de Derecho, era, creo, miembro de “La Obra”, lo cual fue un factor importante para animarme a frecuentar aquel lugar e incluso a ir nuevamente de Ejercicios Espirituales a la casa que esta secta tenía en El Grado, a los pies del pantano que estaba muy pocos kilómetros de Barbastro y que de niño había visitado con mis tíos y primos.
En ese clima espiritual encontré una cierta fortaleza que, ciertamente, duró poco. Me asignaron un director espiritual llamado Don José María P., que era un cura elegante y guapo, con un marcado punto de arrogancia personal y espiritual, que exhibía una sotana inmaculada y que producía, como consecuencia de todos estos factores, una inequívoca impresión de pulcritud, jerarquía y disciplina. Recuerdo que un día en una de nuestras charlas, llevado por mi necesidad de certezas, le pedí el ingreso en aquel sitio. Con una parsimonia no exenta de unas gotas de solemnidad me dijo: “Roberto: al alma, calma”.
Le hice caso y, al poco tiempo, perdí definitivamente la fe. Parece que fue Santo Tomás el que había dicho que en “in fide est asensus et cogitatio quasi ex aequo” (“En la fe se dan al mismo tiempo la duda y el asentimiento”.)
Definitivamente, me incliné por “la cogitatio”.
Por: Roberto Zucco | Mi patria es mi infancia. | Comentarios (10) | Referencias (0)
Ese sacerdote con sotana pulcra me da una sensación a aséptica vida, in extremis facho que se cree todo el rollo religioso, con sereno fanatismo. Un fanatismo expuesto con calma, refiriéndose a las profundidades del alma y a su condenación si es perpetrada por conocimientos herejes.
Qué destino el tuyo, alejarte de esos lugares, para convertirte en quién eres.
Gran salute.
Rain | 01-10-2006 03:26:05
Ese sacerdote con sotana pulcra me da una sensación a aséptica vida, in extremis facho que se cree todo el rollo religioso, con sereno fanatismo. Un fanatismo expuesto con calma, refiriéndose a las profundidades del alma y a su condenación si es perpetrada por conocimientos herejes.
Qué destino el tuyo, alejarte de esos lugares, para convertirte en quién eres.
Gran salute.
Rain | 01-10-2006 03:26:05
Ese sacerdote con sotana pulcra me da una sensación a aséptica vida, in extremis facho que se cree todo el rollo religioso, con sereno fanatismo. Un fanatismo expuesto con calma, refiriéndose a las profundidades del alma y a su condenación si es perpetrada por conocimientos herejes.
Qué destino el tuyo, alejarte de esos lugares, para convertirte en quién eres.
Gran salute.
Rain | 01-10-2006 03:26:31
Acabo de leer tus últimos cinco textos seguidos y me han gustado mucho. Creo que están muy bien escritos.
¡Además, ya sé cómo te llamas!
Un abrazo.
Portorosa | 02-10-2006 22:41:53
Roberto a Portorosa | 03-10-2006 00:38:04
Portorosa | 03-10-2006 10:43:24
Yo, Roberto, tampoco creo en ningún dios. pero desde siempre me ha dado una rabia extrema y auténticas arcadas el anticlericalismo. Y, desde luego, me parece una provocación exageradísima, y un insulto a la inteligencia, decir que lo que inspiró el atentado del 11 de marzo de 2004 "son la expresión última y mortífera de un pensamiento de raíz similar al hecho insignificante y bastante más inofensivo que ponerle una velita a la Virgen del Pilar". Hombre, Robbie, no fastidies. La iglesia católica y el islam son bien distintos y muy distantes. La iglesia católica, quizá porque no le quede otro remedio, hoy tolera y ayuda hasta a los herejes. El Islam quiere exterminar a los infieles. Nada sutil diferencia.
Por lo demás, comparto tu desprecio por el Opus Dei, y no soy capaz de imaginarte pidiendo el ingreso en la obra.
Un abrazo, rojillo insufrible, de este fachilla irredento.
wolffo | 03-10-2006 11:58:25
En fecha 2 de octubre de 2006, zarpó de puerto desconocido una embarcación sin bandera que la identifique: SHANGRI-LA. DERIVAS Y FICCIONES APARTE.
Shangri-La | 03-10-2006 12:59:37
Una de las más brillantes personas que conocí en mi vida era teólogo. Era, más bien, el mejor teólogo de este país. Falleció hace 10 años. Era un tipo tan humilde, sabio, inteligente y ejemplar que me niego a pensar que estuviera del todo equivocado. Es la única luz que puedo vislumbrar entre tanta oscuridad religiosa que me rodea.
Portorosa, qué suerte!!!
Bitacoras.com: que puto desastre!!!
Ambrose Chapel | 03-10-2006 18:41:07
Querido Roberto, maravillosos todos estos artículos y muy en especial este último me "cala" hondo porque en estos debates me encuentro de un tiempo atrás para acá. A estas alturas ¡sí! a estas alturas, que para esto no hay tiempo. Pero encuentro convergencia contigo en muchos puntos, en especial este de que a pesar de todo has conservado ese "componente espiritual".
La vida de todos sin espíritu ¡ni al caso! Yo creo en un Dios maravilloso que es LUZ, AMOR, PODER, pero más que nada AMOR AMOR AMOR! Llena mi vida. Pero muchos sinsabores me ha costado llegar hasta aquí precisamente a causa de las "religiones"... esas que nos atan y desbaratan y que pueden ¡Dios, que me perdonen tantos y tantos amigos religiosos que tengo y que tanto quiero! pero es así: pueden estas DESTRUIR nuestra idea de un Dios, destruir nuestro camino con ese caudal de raciocinios imposibles para cualquiera. Ya no digo de los eruditos (que allí, con el conocimiento es donde empezamos a divagar y nos vemos inmersos en un mar de preguntas sin respuesta y de puntos sin explicación y entonces hallamos el camino del NO EXISTE NADA! más que lo tangible y visible)... no, no a eso me refiero, sino también a todos aquellos que no tenemos tanta cercanía con todos los que disciernen con bases y conocimientos a raudales. No, a los comunes y corrientes, a los que a veces nos contentamos con el cantar de un pajarillo o pensamos que si una hoja es movida por el viento ¡milagro es!
Las religiones nos pierden en un mar de confusiones, nos hunden en culpas sin razón, nos convierten en pequeños grandes "monstruos" que no merecemos ni el aire que respiramos aunque... aunque "Dios todo lo perdona... siempre que tal y tal y tal" pero ¡ay de tí sin el "tal"!
Me encanta cómo escribes Roberto, a más de que es de agradecer en realidad, que estas luces que nos dan estas palabras, sentires, pensamientos, pedazos de una vida como la tuya, alumbran el caminito y lo hacen placentero. ¡Felicitaciones!
maty | 08-10-2006 22:42:19
Cuando era un niño soñaba tener una casa muy grande, llena de libros y de discos. Lo he conseguido. Como pronosticaba D´Annunzio, "he sido devorado por lo superfluo". Ya entonces me horripilaban los abusos del poder, e incluso el poder mismo.
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