Sábado, 25 de noviembre de 2006

"Barraca"
Escribo en el tren que me devuelve a casa después de pasar tres días en Barcelona. Barcelona sin Isabel es otra ciudad, los sitios son diferentes, los hoteles no suenan ni huelen igual, yo también soy otro hombre. Ella es una vocecita al teléfono. Ay, qué lejos suena esa vocecita...
Me voy a Qatar el martes por razones de trabajo, y porque me he planteado durante estas semanas de separación huir de mí mismo lo más lejos posible, hacia dentro y hacia fuera. Voy a intentar aplicar la terapia del aburrimiento en los aeropuertos (como aquella mañana en que estuve siete horas en el de Belgrado amenazado de bombardeo por la OTAN), y de esa soledad burguesa y estúpida de algunos hoteles de lujo que tan bien conocí en otras fases de mi vida. Sé que todo es inútil porque, como las folklóricas, la pena la llevo dentro, y soy perfectamente consciente de que cuando entre en el baño del hotel Marriot de Doha, la cara que se reflejará en el espejo será la misma que esta mañana se afeitaba delante de mí, con las mismas bolsas debajo de los ojos. Mi trabajo me permite/exige hacer estas cosas de vez en cuando y yo lo aprovecho ahora a mi favor en un intento un poco ingenuo de que el tiempo transcurra igual de lento, claro, pero se llene de otra manera.
En Barcelona he tenido varias reuniones y he visto a mi querido Joan que estaba mejor que nunca. Al menos mejor que la última vez que comimos con él en el Hotel des Arts. Cenamos con unos amigos en un restaurante situado arriba del Paseo de Gracia y que yo no conocía, y tomamos una copa después en un lugar fantástico y muy cercano. Le conté. Me contó. Bebimos. Como yo ya no estoy acostumbrado a hacerlo, dos gin tonics me ponen como una moto y al día siguiente pasa lo que pasa. Hoy por ejemplo, que me he despertado con las luces de la habitación encendidas, la televisión hablando de sus cosas, y la desazón de comprobar que Isa no me había llamado como prometió. Estos incumplimientos siempre tienen una razón técnica y absurda (se le ha acabado el saldo de un teléfono que ha tenido que comprar al llegar a su país), pero a mí me afectan bastante. Ah, y la resaca endiablada y pertinaz que casi me ha dejado fuera de combate esta mañana. Durante la reunión de trabajo veía a mi interlocutor como inmerso en una neblina, un argentino por cierto muy amable, recién nombrado responsable de la programación cultural del verano barcelonés.
Mientras escribo esto escucho las canciones de los Beatles que incluye ese disco llamado “Love” y que acaba de salir al mercado. Se trata de la banda sonora del espectáculo que Le Cirque du Soleill ha estrenado recientemente en Las Vegas y que quisiera ir a ver cuanto antes. Yo pensaba que el disco sería otro recopilatorio más, y es mucho más que eso. Para empezar, el sonido es extraordinario, pero lo fundamental sin duda es la originalidad de las uniones y las mezclas de canciones y sonidos del cuarteto. Esas conexiones son estupendas y realzan más si cabe la genialidad del material musical original. Hace unas semanas comí con Jean Françoise, uno de los jefes de esta compañía teatral y me dijo que, aunque Paul McCartney y George Martín han sido los asesores y artífices de la cosa, en realidad las conversaciones para poner en marcha este proyecto las comenzó él personalmente con George Harrison. Cuando me dijo esto me levanté y le di un par de besos en la mejilla que le dejaron tan estupefacto a él como al resto de los comensales, y creo que con una cierta sospecha de mi homosexualidad. Digo yo.
Oigo “Mister Kate” a través de los auriculares, con sus sonidos típicos de feria y me vienen a la memoria algunas de las imágenes que contenía el espectáculo que vimos ayer en la explanada del Teatre Lliure, producido por la compañía francesa Theatre Dromesko, liderada por los hermanos Forman, y que se llama precisamente “Barraca”. Amigos blogeros catalanes, querido Pau, no os lo perdáis: es una maravilla.
Que no os desaliente saber que dura cuatro horas. Podría haber durado veintiocho y todavía estaríamos embobados. Se trata de algo en que a los espectadores el tiempo se nos olvida desde el primer momento, y los minutos del escenario coinciden con los minutos de la vida, de nuestra propia vida. Por tanto me vino bien perderme por otros vericuetos diferentes a los de mi tristeza. El pretexto: una cena magnífica, con abundancia de vino y cerveza. Los espectadores compartimos una mesa de madera alargada y unas sensaciones comunes a partir de unas acciones inconexas y, al mismo tiempo, sabiamente elaboradas. Unos seres estrafalarios, como salidos de una novela de Kafka o una película de Emir Kusturika, nos van introduciendo en un mundo de poesía, de calor humano, de camaradería, de misterio, en donde casi todo puede suceder. Pero todo lo bueno, como decía una crítica que leí esta mañana. Por ejemplo que un enorme pájaro de alas blancas y azules, tal vez una cigüeña, atraviese de pronto el comedor y se pose en el centro como si tal cosa. O que poco después de esa sorprendente irrupción decenas de gallinas convocadas por no se sabe quién toquen con sus picos en los cristales de las ventanas. Pero si tuviera que elegir un momento mágico serían los dos o tres minutos de unas increíbles marionetas realizadas a partir de los personajes de carne y hueso que estamos viendo. Es la locura y quien las haya inventado es sencillamente un genio. Tan genial como estos tipos de Liverpool que siguen presentándonos una música fantástica, rabiosamente actual, cuarenta años después de haberla creado.
Oigo la serena y hermosa voz de George Harrison en “While my guitar gentil weeps”, con violines y cellos detrás, y se me caen las lágrimas. No sé exactamente porqué...
Por: Roberto Zucco | Como la vida misma. | Comentarios (6) | Referencias (0)
maty | 26-11-2006 20:23:50
While my guitar gentil weeps es mi cancion favorita de los Beatles.
Mis dioses junto a Bob Dylan.
Te recominedo amigo que veas el dvd dirigido por el maestro Scorsese "No direction home"
Sobre la vida de Dylan.
Quatar? que exotico.
Al final no me salió el casting de la Cabra de Pou ni el de la obra con Jose Luis Pellicena.
Ahora hare una audición para el Koltes dirigido por Santiago Melendez.Veremos que tal va..
El Zaragoza va muy bien esta temporada es lo que tiene juntar a un gran entrenador y buenos jugadores.Los del Madrid andamos a bandadas.Necesitamos un titulo como el comer y destronar a los cules ya.
Por cierto te has escuchado el nuevo disco de Keane?
Te recomiendo a Yann Tiersenn.Gran compositor y músico.Y a un grupo polaco que se llama Goya en alusión al gran pintor.A estos los conocí por mi chica que es Polaca también.
Bueno haber si algun dia coincidimos por algun lado,ya sabes que yo estoy por Madrid.
Si algun dia te apetece llamame.
Un fuerte abrazo
Brando Junior | 27-11-2006 01:31:49
Buenos viajes aunque sean de trabajo.
A mí me invade la tristeza una vez al día. Suele ser al despertar. Una tristeza sólida, fría, estomacal y con un origen perfectamente localizado en mi ex pareja-amiga-novia-mujer, perdida ya hace varios años.
Existen ciertas canciones que aumentan la pena, verdad?. Recomiendo “I’ll be seeing you” de tu admirada Francoise Hardy a dúo con Iggy Pop. La escuhas y estás jodido.
Cuando pienso que mi mujer nunca me llamará más, la realidad se hace más dificil que plantar un comentario en bitacoras.com
Un abrazo, desconocido Zucco. (Escribe algo desde el desierto).
No soy aficionado a estas cosas, pero creo que merce la pena: abrazos gratis: www.freehugscampaign.org
Ambrose Chapel | 28-11-2006 12:38:52
Eso, que tengas buen viaje.
Y mándanos noticias, que nosotros (todos los firmantes) nos hemos quedado aquí, pero nos gusta saber de ti.
amaltea
amaltea | 28-11-2006 14:07:29
En verdad se agradece un viaje de este talante por los vericuetos de tu alma. Es todo un laberinto, es como un óleo fresco y apetece poner allí la mano y dejarla, dejarla allí por tanto y tanto hasta que esa pintura se vaya secando. Sí, tu alma es como un óleo fresco fresquecito, y sopla por allí un viento que hace más presente en el olfato toda esa pena.
Gracias por compartirlo, gracias por dejarme acompañarte un poquitín.
maty | 30-11-2006 07:10:40
Ah, por fin puedo comentar. Ya estaba apenada y molesta...
ante todo, mi querido Roberto, esta tristeza tuya, compartida, me hace quererte más.
Querer
¿es posible querer vía blogs?
prueba que sí, que una piense en cómo estará mi amigo Roberto Zucco, el de las historias únicas, así que sin decir más sobre los cariños,
te digo que eres afortunado, te quieren en la "realidad" y en la "virtualidad".
Aunque sé que al fin, lo que es tangible, rompe diques, se manifiesta directamente, mira a los ojos
bien, si me pongo confesional, y pesada con las emociones, perdóname, perdónenme la expansion
me quedo con esas lineas finales de tu post y en la madrugada, atino a enviarte un abrazo.
Rain | 02-12-2006 09:34:58
Cuando era un niño soñaba tener una casa muy grande, llena de libros y de discos. Lo he conseguido. Como pronosticaba D´Annunzio, "he sido devorado por lo superfluo". Ya entonces me horripilaban los abusos del poder, e incluso el poder mismo.
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