Sábado, 02 de diciembre de 2006

El puerto de Doha desde mi habitación
Dos chicas rubias, calcadas y previsiblemente hermanas gemelas, ambas con siluetas estilizadas y de buen ver, interpretaban hace cinco minutos una versión melancólica de esa canción cuya letra dice “Cucurrucucú paloma...”. Se esforzaban como si estuvieran desmenuzando una partitura del mismísimo Shubert. Una acompañaba con un gran piano negro de cola. La otra tocaba dulcemente el violín. Lugar: la planta baja del hotel donde me encuentro, con unas dimensiones de campo de fútbol y un look de hotelazo de lujo de esos que les pone a los ejecutivos agresivos del mundo mundial. Espectadores: yo, solo en mitad de la inmensidad. El resto se quedaron en una especie de fiesta que se había organizado para homenajearnos a los invitados y de la que me acabo de escapar. Ellas me sonreían, supongo que con la pretensión de que no se marchara la única persona que parecía escucharles, y yo las sonreía a ellas, un poco azorado porque lo que más me apetecía era precisamente escaparme de allí por segunda vez en un cuarto de hora. Cuando comenzaron “Amapola”, en versión más triste si cabe, me escapé finalmente simulando que me llamaban al móvil.
Ahora estoy en la habitación, solo y aburridísimo, pero protegido de otras tristezas ajenas. Estas chicas me han dejado el cuerpo fatal, y el único consuelo que me queda es que Isa y yo podamos comunicarnos dentro de un rato por teléfono, algo que es como una especie de lotería que, como todas, casi nunca toca. Donde había cobertura ayer, hoy ya no existe, y así desde que llegué a esta extraña ciudad, capital de este extraño país.
Esta tarde estuve en el estadio donde mañana se desarrollará la ceremonia de inauguración de los 15 Juegos Asiáticos, una especie de versión reducida de los Juegos Olímpicos pero sólo para países de este continente. Rascacielos, limusinas, glamour de ciudad del dinero, del gas y del petróleo. He visto un rato del ensayo técnico y me he marchado justo en el momento en que se estropeaba un gigantesco cacharro que consigue que aparezcan artilugios en mitad del césped. Sin duda va a ser un espectáculo arrollador, por los medios técnicos, humanos y económicos que aquí se han desplegado, y que han salido íntegramente del tesoro nacional.
Hablando del tesoro nacional: parece ser que la mayoría de los nacidos en este minúsculo sitio del planeta, situado entre Arabia Saudí y los Emiratos Arabes, al llegar a una cierta edad (creo que los treinta años) reciben una especie de pensión pública equivalente a trescientos mil dólares para invertir en estudios o negocios. El estado, y en concreto el emir, se garantiza de este modo la sumisión de por vida de sus ciudadanos, y todos felices y contentos. Clientelismo político elevado a la enésima potencia y a plena luz del día. Mejor así. Esto me lo han contado algunos españoles que tienen altas responsabilidades en que mañana salga todo bien, cosa que, sin duda, sucederá.
Hasta aquí me trajo un avión de Qatar Airlines. Jamás vi tanta heterogeneidad. Mucho profesional occidental, mucho qatarí con posibles, y mucho neohippy con ganas de redimirse y redimir el mundo. En la cola donde facturo la maleta (esta vez no la perdí en Barajas), escucho conversaciones que parecen salidas del pasado: las buenas vibraciones, el buen rollito, la armonía con la naturaleza, etc. Los empleados del aeropuerto gritaban poniendo el contrapunto de prosa descreída a tanto ingenuo misticismo por metro cuadrado. Resulta que mi vuelo conectaba con otro que iba a la India, lugar de destino de toda esta tropa.
A esta gente no les preocupaba que a Israel le dé por lanzar un misil en pleno vuelo. Todo lo contrario: así ellos se reunirían con alguno de los dioses en los que creen tanto. A la organización del evento de mañana, por el contrario, sí les preocupa, y mucho, que a los chicos de Osama Bin Laden, o a él en persona, les dé por intentar alguna tropelía con quienes presenciaremos en directo la cosa, ante un billón de espectadores, que es la audiencia televisiva que se espera. No en vano en Qatar está la base de operaciones de Estados Unidos en la guerra de Irak. Me dicen que la presencia americana apenas es visible, pero esta mañana, delante de mi gran ventanal con cristales oscuros, he visto como sobrevolaba los cielos un gigantesco helicóptero negro.
Le cuento esto a mi amiga y compañera Isabel por teléfono y hasta se preocupa por mí. No merezco a esta mujer. Sé que Eva, la otra guapaza y que tampoco merezco, me quiso dejar un comentario esta mañana, pero bitácoras no le ha dejado, como tampoco me deja a mí colgar nuevos posts.
Estoy pensando marcharme de aquí. De Qatar, porque me aburro como una ostra, y de bitácoras.com. De lo segundo no hay que dar muchas explicaciones, ¿verdad?.
Posdata: este post que empezó triste tiene un final feliz. Isabel, allá a lo lejos, dice que no puede vivir sin mí.
Por: Roberto Zucco | Ciudades de mi vida. | Comentarios (10) | Referencias (0)
Elena | 02-12-2006 14:24:04
Bueno bueno, no sé qué tiene tu aburrimiento que a mí me mantiene absorta leyendo una historia digna de un "latin lover"... ¿te suena? Pues sí, que le ganas al tío en aventuras, y conste que no lo digo por como te dejaron las gemelas. Dios mío, mira que eso de que "las chicas te han dejado el cuerpo fatal", de no ser porque sabemos perfectamente y antes has explicado de lo que se trata, quién sabe lo que pensaríamos ehh????
No, pero eres un bendito que por fortuna no llegará por medio de ningún atentado a santo lugar mientras no sean los brazos de Isabel, muy de esta tierra y de este mundo. ¿Aburrise? Sólo se entiende porque ese amor de tu vida está lejos... a distancia Roberto! es que ya más tiempo no pueden estar separados. VIVA EL AMOR! Suena cursi? No me importa. VIVA VIVA VIVA! Bendito el que lo ha encontrado, bendito el que derrama una lágrima (o dos, o las que sean), quien adelanta un viaje para estar de nuevo junto al ser amado porque estar lejos más tiempo, ¡más ya no!
Todo lo demás de esta narración mira, mira que aunque fuese simplemente la heterogeneidad de los pasajeros del Qatar Airlines, bueno ¡que no deja lugar para aburrirse! ¿Cómo se puede estar aburrido cuando provocas con tu historia todo lo contrario?
Un besote!
maty | 03-12-2006 05:46:22
Estos contrastes de muchachos que sueñan con un nirvana y de los que se dan cuenta qué podría pasar..., es de impacto, mas cuando lo ves directamente.
Lo de darle pensión a los que cumple 30 años, me ha dejado asombrada: y ¿cómo va la tasa de desempleo?
Roberto Zucco, qué belleza la de tu musa...
Ah, es posible que te vaya bien con blogger que con su fase beta, hace que las ediciones de blogs, sean nastante operativas.
Grandes salutes.
Rain | 04-12-2006 07:04:47
Bueno, paciencia.
Ya sabes que es una ausencia que cada vez se convierte en mas presencia.
Por eso estás contento, porque cada día que transcurre con dolor te lleva más cerca del placer del reencuentro.
¿hay algo mas bonito que alguien no pueda vivir sin ti?
amaltea
amaltea | 04-12-2006 09:43:46
Me alegro mucho , no porque te aburras en Qatar, sinó porque en poquitos días verás a esa persona sin la que,creo, tú tampoco puedes vivir.
scarlett | 04-12-2006 17:29:05
El enigma Zucco.
Pero, ¿qué haces en Quatar viendo la inauguración de los Juegos Asiáticos? ¿eres aficionado a la natación china?
Es tema laboral, lo cual añade mayores sombras hacia tu persona (para mí, al menos). Yo te tenía encuadrado en el mundo del teatro y por ahí, pero esta escapada al desierto a ver un motón de árabes sin turbante siendo barridos de las pistas por chinos y japoneses no la abarco.
Ya te habrás enterado de que tu equipo cayó en la Romareda con un gol en propia.
Un abrazo, viajero.
(Que “publiques” en bitacoras.com es como si Zidane jugase a fútbol con la selección de la Martinica. Pero, ¿cómo hacer para trasladar todo el blog?)
Ambrose Chapel | 04-12-2006 19:05:23
El enigma Zucco.
Pero, ¿qué haces en Quatar viendo la inauguración de los Juegos Asiáticos? ¿eres aficionado a la natación china?
Es tema laboral, lo cual añade mayores sombras hacia tu persona (para mí, al menos). Yo te tenía encuadrado en el mundo del teatro y por ahí, pero esta escapada al desierto a ver un motón de árabes sin turbante siendo barridos de las pistas por chinos y japoneses no la abarco.
Ya te habrás enterado de que tu equipo cayó en la Romareda con un gol en propia.
Un abrazo, viajero.
(Que “publiques” en bitacoras.com es como si Zidane jugase a fútbol con la selección de la Martinica. Pero, ¿cómo hacer para trasladar todo el blog?)
Ambrose Chapel | 04-12-2006 19:05:46
No hay secretos, ni enigmas... Mi mundo es, efectivamente, el teatro, pero vivo una, llamemos, excedencia... Supe lo del Zaragoza... Me conmovió, de verdad que me conmovió, lo que escribiste de la mujer que no va a volver. Zidane, Zucco... Eres la monda. Cuando quieras nos tomamos un café.En serio.
Roberto a Ambrose Chapel | 05-12-2006 03:51:12
Yo estaría encantado con ese café. ¿Conoces una ciudad del norte con catedral, príncipe y regenta? Por aquí son muy aficionados a un tipo de teatro que “no me pega que te pegue” (igual me equivoco de parte a parte); tipo Arturo Fernández y Pedro Osinaga (con todos mis respetos).
No, en serio, si existe alguna manera real de tomar ese café en el futuro, para mí sería un privilegio.
Buen viaje
Ambrose Chapel a Roberto Zucco | 05-12-2006 08:42:22
Comella | 05-12-2006 09:09:04
Cuando era un niño soñaba tener una casa muy grande, llena de libros y de discos. Lo he conseguido. Como pronosticaba D´Annunzio, "he sido devorado por lo superfluo". Ya entonces me horripilaban los abusos del poder, e incluso el poder mismo.
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