Domingo, 10 de diciembre de 2006
Este post y los que escribiré a partir de ahora, lo podrás leer también en www.robertozucco.blogia.com
Esa es mi nueva dirección sinultánea. Si no se arregla bitacoras, y no hay indicios razonables de ello, allí continuaré contando cosas.
¡Cuántas carreras y cuántos porrazos, pero qué divertido resultaba todo!
Fernando Savater.
España iba a cambiar y yo también
Se iba a morir Franco y empezaríamos a ser un país normal. Es decir: europeo, democrático, aburrido. Bendito aburrimiento... Alguien dijo que la libertad sólo se nota cuando no se tiene o cuando se pierde. “¿Libertad, para qué?”, se preguntaba Lenin, adelantándose a su modo a este tipo de reflexiones que solo pueden hacerse precisamente... en libertad.
A partir de este periodo de mi vida y de la de este país, me di cuenta de todo lo que encerraba en su interior la palabra libertad (con su erre temblorosa, como dice el bello poema de Angel González...), y de lo que había significado, en realidad, vivir siempre sin ella, aunque yo no me diera cuenta exactamente de esta carencia.
Se murió Franco… Una muerte esperpéntica, tragicómica en sus últimos episodios, por lo que hemos sabido muchos años más tarde, que en sí misma debería habernos conmovido a todos los españoles, pero que para una gran parte, entre los que me encuentro incluido, fue una buena razón para abrir unas cuantas botellas de champagne. Seguramente es la última vez en mi vida en donde sentí una profunda alegría por la muerte de un ser humano. No me arrepiento todavía de haberla sentido.
En la historia del siglo XX español hay un antes y un después, marcado por esa madrugada del 20 de Noviembre de 1975. En mi vida hay dos: la muerte de Franco y, naturalmente, el nacimiento de mi hijo.
A partir de aquella madrugada terminaron muchas cosas y comenzaron otras, a pesar de que hay cosas que nunca se acaban del todo. En mi memoria no podrá dejar de haber un rincón para el resentimiento. No puedo perdonar que nos apartaran del camino europeo, interrumpiendo una próspera y esperanzadora tradición intelectual republicana, que muchos españoles se tuvieran que marchar, esparciendo su sabiduría por el resto del mundo, pero privándonos de ella a sus propios compatriotas, que la muerte, el fusilamiento, el horror y la cárcel, fueran dejando paso a la mediocridad y a la ignominia, en un país exento de la posibilidad de expresarse y crecer.
Vivir bajo el franquismo era como ir siempre con los calcetines sucios, escribió Manolo Vázquez Montalbán, definiendo a la perfección toda esa miseria material, intelectual y ética que representa ese militar gallego, emblema de una mediocridad muy generalizada, que la burguesía española aupó al poder para combatir la expansión de una clase obrera seguramente mal liderada por una izquierda que no calculó sus propias fuerzas y que, sin duda, contribuyó a dinamitar la incipiente e imperfecta democracia establecida el 14 de abril de 1931. Pero esta miopía de los partidos obreros que propugnaban un confuso ideal de progreso, equivocando frecuentemente su estrategia, y que tenía torpemente dirigida su mirada hacia la Unión Soviética, como supuesto modelo de perfección social, no justifica moralmente el alzamiento en armas de un ejército contra todo un país que se había dado a sí mismo una forma de legalidad republicana a través de un proceso de transición milagrosamente pacífico. Haro Tecglen ha escrito: “Se dice que la República fue imposible, y el resultado parece probarlo. Sin embargo, no era una imposibilidad en sí misma o en su elaboración intelectual, sino solamente en relación con la fuerza de sus adversarios y con un clima europeo que oscilaba entre el fascismo y el conservadurismo pactante con él”. Así veo yo las cosas en un momento en que parte de la historiografía moderna busca razones para justificar lo que me sigue pareciendo injustificable.
Por: Roberto Zucco | Mi patria es mi infancia. | Comentarios (1) | Referencias (0)
AUNQUE INTENTEN BORRAR LA FIGURA DEL CAUDILLO FRANCO CON UNA LEY , NUNCA SERA OLVIDADO Y AL FINAL LLEGARA OTRO CAUDILLO QUE LLEVE A ESTA ESPAÑA EN CONVERTIRSE OTRA VEZ EN UNA , GRANDE Y LIBRE.
ARRIBA ESPAÑA, VIVA ESPAÑA , VIVA EL GENERALISIMO FRANCISCO FRANCO.
ramon cadiares | 04-11-2007 01:30:26
Cuando era un niño soñaba tener una casa muy grande, llena de libros y de discos. Lo he conseguido. Como pronosticaba D´Annunzio, "he sido devorado por lo superfluo". Ya entonces me horripilaban los abusos del poder, e incluso el poder mismo.
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